Hoy era el cumpleaños de Mario y le iba a dar la sorpresa. Hacía mucho que quería tranformarme en mujer para él, solo lo hacía en la intimidad y lo hacía bastante bien. Tengo una buena colección de prendas de mujer, lencería, vestidos, maquillajes y pelucas y hasta algunos pares de zapatos con tacos y botas, pero solo me transformaba para masturbarme ferozmente.
Me preparé lo mejor que pude, después del baño, me puse un conjunto negro de tanga y corpiño, portaligas de encaje con vivos rojos y medias negras. Mi maquillaje fue perfecto, base, sombra en los ojos, delineador, alargador de pestañas, rubor y rouge rojo, hasta uñas postizas largas rojas me puse. Mi pelo, no muy largo, quedó con flequillo bien femenino. Un vestido de jersey bien ajustado que me marcaba bien el culito duro y redondo y las tetas incipientes marcadas por los aros del corpiño, pero bien marcados los pezones. Zapatos negros de tacos bien altos. Tomé mi cartera mi abrigo y partí. Sentía una enorme emoción al ser la primera vez que salía así montada a la calle, hasta miradas de deseo de hombres sentía a mi paso. Mi andar gatuno y muy femenino llamaba la atención y eso me gustaba e hizo que perdiera el miedo que al principio sentí.Al rato estaba tocando el timbre de su puerta. Su mirada de asombro mezclada con una enorme sonrisa lo dijo todo. Me tomó de un brazo y casi me zambulló en su casa, me abrazó y me besó como la primera vez. Pero cuando abro los ojos, por encima de su hombro, veo que no estamos solos. Otros tres tipos estaban con él. Me presentó, y me presenté: "..Aldana"... Tomamos algo y charlamos, hasta que Mario propuso bailar un poco. Soy la única "..mujer".., pensé en voz alta. Todos entendimos que pasaba, la fiesta recién empezaba y un poco temerosa me fui aflojando, mientras bailaba abrazada con Mario, otro de los chicos se aproximó por atrás y me abrazó, sentí su verga dura apoyarse en mí y lo dejé...
Todos nos fuimos acercando y sacándonos la ropa. Solo me saqué el vestido y vi tan hermosas y enormes pijas que no sabía por cual empezar. A Mario se la empecé a chupar arrodillada frente al sillón en el cual se sentó, a su lado se sentaron otros dos y el otro, detrás mío comenzó a besarme en la espalda y a correrme la tanguita, su lengua dio paso a la primera pija en comenzar a penetrarme, el calor de su punta junto con sus manos pellizacando mis pezones me calentó muchísimo y dejé hacer. Al rato ya me estaban cojiendo por turno, mientras me daban verga, chupaba las otras pijas y las masturbaba con las dos manos. Los cuatro se turnaban para cojerme, mi culo estaba super dilatado y mi boca ya había probado el semen de todos. Hicimos todas las poses posibles, y me pusieron hasta dos pijas en el culo. Solo paramos un rato, para fumarnos unos cigarrillos, tras la pausa seguimos así hasta que las primeras luces del día asomaron. Estaba, cansadísima, pero la sensación de ser una puta, tan pero tan bien cojida por esos machos tan bien dotados era tan grande que estaba felíz, en eso estaba pensando cuando reiniciamos la sesión. Los cuatro, uno por uno fueron dándome sus últimos pijazos y la deseada leche en mi culo y boquita.
Fue mi primera experiencia, así, cogiendo vestida de mujer, hoy lo sigo haciendo casi todos los días, y cada día lo disfruto más.
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