Primero un dedo después el otro
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Primero un dedo después el otro

Primero un dedo, después el otro, con movimientos circulares fue dilatando
mi hambriento ano.

Recostado sobre mi costado izquierdo, él detrás mio, sus manos trabajaban en
mi ano y mis tetillas, sus labios me besaban el cuello, su lengua me hacía
transpirar y gemir, mi cuerpo temblaba de placer, sus dedos entraban y
salían de mi cola en un vaivén erótico, yo me agarraba las nalgas y abría mi
agujero lo máximo posible. Me di vuelta y me puse su miembro en la boca, le
pasé la lengua por el glande, rodeándolo, introducía su pene entre mis
labios y lo saboreaba, lo escuchaba gemir y jadear. Me puse en cuatro y abrí
mi cola con las dos manos, invitando a su enardecido miembro a que entrara,
apoyó la cabeza en la puerta de modo que yo sintiera su presencia pero no
empujó, mi deseo aumentaba cada vez más y él seguía sin empujar, pasando su
pene por mi agujerito, yo gemía y casi gritaba que me la metiera pero él no
lo hacía, hasta que no aguanté más y yo mismo empuje hasta ensartarme su
miembro tieso de un solo golpe dentro de mí. Mis movimientos eran
frenéticos, él se mantenía estático y yo me cogía con su miembro, él se
limitaba a recibirme y yo hacía que su pene entrara y saliera de mi deseoso
cuerpo, movía mis caderas en forma circular mientras me sacudía hacia
adelante y atrás, en un momento en que su miembro estaba totalmente dentro
de mí y yo sentía sus testículos apoyados contra mis nalgas me sostuvo
fuertemente de las caderas dejandome sin movimientos y explotó en mi
interior, la temperatura caliente de su semen en mi canal me provocó un
orgasmo anal, mi miembro eyaculó sobre las sábanas hasta dejarme sin
aliento. Me tiré sobre la cama y él, con su miembro aún en mi interior, cayó
sobre mi. Me besaba ardientemente la nuca, me apretaba fuertemente las
tetillas, me dio vuelta sobre si mismo de modo que él quedó de espaldas en
la cama y yo de espaldas sobre él, me acariciaba todo el cuerpo, su miembro
flácido estaba aún en mi ano, sus manos se dirigían desde mi pecho a mi
miembro, yo estaba recuperando excitación, me dí vuelta sobre él, chupé sus
tetillas y bajé con mi lengua hasta su púbis, me introduje su miembro en la
boca, mientras que com mis dedos humedecidos entra saliva y su propio semen
le acariciaba y pellizcaba dulcemente sus testículos, su pene empezó a tener
nuevas señales de vida, lentamente iba recuperando su turgencia dentro de mi
boca que lo chupaba con glotonería, lo tomé con las manos por las nalgas y
seguí chupando su miembro mientras levantaba y bajaba sus caderas, sentía su
erección en mi boca, bajaba con mi lengua hasta sus testículos nuevamente,
seguí bajando hasta que le chupé su maravilloso culo y sentí como se
retorcía con mi lengua en su agujero, casí saltó sobre mi, me puso de
espaldas en la cama levtantó mis piernas sobre sus hombros y me ensartó en
un solo movimiento, me cojía frenéticamente, yo moría de la excitación
viendo su cara desfigurada por los gestos de placer y calentura, tenía los
ojos cerrados, la boca abierta y jadeaba quedando casi sin aire, me tenía
sostenido por las piernas y mi cadera se despegaba de la cama, yo apretaba
frenéticamente mis pezoncitos y gemía mientras gozaba de su brutal cojida,
su miembro duro entraba y salía de mi conducto dilatado con el que trataba
de apretarlo para que sentirlo completamente lleno, él sentía las
resistencia de las paredes de mi recto y la vencía con nuevos y mas intensos
empujones, me besaba y mordía los pies si detener sus movimientos hasta que
me tomó por las nalgas levantó mi cadera y con mis piernas colgando de sus
hombros acabó nuevamente dentro de mí con un muy fuerte empujón, yo apretaba
mi culo para exprimirle hasta la última gota de su néctar, mi miembro estaba
tan erecto que me dolía, sacó su miembro, abrió mis piernas y se introdujo
mi pene en la boca, el solo contacto de la humedad de su lengua y sus labios
hizo que estallara en prolongados chorros de semen que llegaron a su
garganta. Siguió chupando hasta dejarme absolutamente sin fuerzas.

Nos tendimos abrazados y la agitación se fue calmando hasta que vencidos por
el cansancio nos dormimos. Nunca supe su nombre y nunca lo volví a ver.

 

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