Nunca pensé que el día que me cogieran por primera vez por mi cola y por mi boca, lo gozaría tanto. Es más: nunca hubiera creído que algún día lo haría. Siempre fui heterosexual, siempre me gustaron las mujeres y siempre gocé con ellas, pero desde hace muchos años (desde la adolescencia) tuve un secreto dentro: las fantasías sexuales con mi mejor amigo. Pese a nuestra gran amistad de hombres, guardé siempre una curiosidad, un deseo oculto, por saber como sería tener sexo con el. Tenemos la misma edad, actualmente 35, nos conocemos desde la infancia, y el también fue siempre heterosexual como yo. Siempre supuse que hablarle de estos temas, de la posibilidad de un encuentro entre hombres, le hubiera repugnado y hubiera significado para nosotros el fin de la amistad. Por eso, la semana pasada, estando mi calentura acumulada por años al máximo, decidí jugarme entero. Mi meta era concretar la fantasía más soñada: chuparle la pija. Jamás tuve deseos sexuales por un hombre, por otro hombre, pero había fantaseado durante años con su pija, sin haberla visto nunca, y mi máximo deseo era chuparla y chuparla, sentirla en mi boca, hasta regalarle a mí amigo el mejor de los regalos: un orgasmo en mi boca tragando toda su leche. Me intrigaba saber como sería su pija, que tamaño tendría, como sería un orgasmo suyo, y que sabor tendría su semen. De todos modos, esas fantasías nunca concretadas jamás hicieron que mi deseo por el sexo femenino disminuyera, sino que convivieron con mi condición de heterosexual hasta ahora.
Fui a su casa como de costumbre, a pocos minutos en ómnibus de la mía, ya que Montevideo es una ciudad relativamente chica y todo queda bastante cerca. Nos saludamos, estaba solo, y me invitó a tomar un refresco en el living. Yo, que venia muy caliente por haber estado previamente navegando en mi casa por unas páginas de Internet con fotos de mamadas entre hombres para darme ánimo, fui directo: cerré los ojos, y esperando un empujón como respuesta, agarré el bulto que formaban su verga y sus huevos debajo del short que vestía. Al mirar a A (digo sólo la inicial para evitar detalles), noté con gran sorpresa que no me rechazaba: estaba sorprendido, sin saber qué hacer, sin entender si se trataba de una nueva broma o de lo que realmente era. Evidentemente, jamás lo hubiera esperado.
Su bulto era firme, sentir la tibieza de su pene, que en estado de flaccidez era a través del pantalón mas o menos del tamaño de un chorizo (si, digo bien, grande como un chorizo) me excitó al máximo y sentí ese temblor que se siente cuando no se puede creer lo que se está viviendo, así me sentía. Me dijo:
-¿Qué se supone que tengo que hacer? No entiendo qué hacés…- Y sin darle tiempo le respondí:
-Sólo hacé lo que tengas ganas….- Sin esperar, extraje de su short toda aquella divina pija que ya, al contacto con mi mano, empezaba a pararse. ¡Era la pija que había imaginado desde mis 14 años, y la tenía ante mí y para mí! A. se puso colorado al ver su erección, no sabía qué hacer, supongo que creía que su pija no podía pararse si se la tocaba un hombre, lo que aproveché para tomar el comando de la situación: lo empujé lentamente y con suavidad a sentarse en el sofá, sin soltar jamás su pija que agarré como un trofeo.. se sentó de piernas abiertas, atónito.. bajé su short, me coloqué entre sus piernas, arrodillado, y me la metí en la boca. Aquello fue divino: apenas me entraba, era caliente, cabezona, surcada por gruesas venas.. su pija palpitaba en mi boca, le pasé la lengua por el tronco, por el surco entre la cabeza y el tronco (que es donde más excita), y luego sí, comencé a succionar con fuerza, haciendo vacío en mi boca, y eso lo enloqueció, su cabeza se hinchaba a cada succión de mi boca. Su pija era tan larga que apenas inclinaba mi cabeza y ya tocaba mi garganta, pero yo seguía, encantado. A. para entonces ya estaba extasiado, perdió el control, me tomó de mi nuca con las dos manos, y comenzó a bombear moviendo su pelvis, como cogiendo.. eso me recontraexcitó, saqué su pija de mi boca y le dije:
-Por favor, decime cuanta porquería se te ocurra, tratame como a tu puta, por favor…- Eso lo enloqueció y comenzó a decirme las frases que más me han excitado en mi vida: “sos mi perra puta”, decía mientras bombeaba y yo chupaba, y su tronco entraba y salía de mi boca bien lubricado por mi saliva.. “tomate toda mi leche”, “chupame bien la pija, putito mío” y lo que más me excitó: “te estoy cogiendo por la boca, putita”, “tu boca resultó mejor que una concha, te la voy a llenar de leche”, todo lo cual me calentó al máximo y ya deseaba cualquier cosa. Mi pija se paró al máximo, y lo que más me asombró: sentía mi culo como nunca, tenía mi ano excitado y totalmente mojado (no sé como ocurrió) y palpitando, contrayéndose y relajándose en forma sincronizada con cada bombeada de la pija de A. en mi boca. De pronto empezó a gemir, aquello parecía no terminar más. Yo estaba en la gloria, por lo que viendo que se venia su orgasmo empecé a chupar más y más rápido, y en el mayor gemido de mi amigo de pronto salió de su pija un chorro de leche con una fuerza increíble que llenó mi boca de aquel sabor entre dulce y agrio que me encantó: la leche chorreaba por mis labios y yo seguía y seguía chupando y tragando, encantado. Cuando se la terminé de limpiar, A. me dijo: “ahora te toca a vos”, bajó del sillón, se puso entre mis piernas y para mi sorpresa, ya que no lo esperaba, me la comenzó a chupar a mí. Aquello fue tan divino, la lamía tan bien (como si fuera un experto), se veía tan bien mi pija entre sus manos (la agarraba fuerte con las dos manos mientras la chupaba y lamía como a un helado) y lo hizo con tantas ganas (tal vez, pensé, tuviera las mismas fantasías ocultas que yo) que no pude contener mi leche y acabé enseguida, mas o menos al minuto de haber comenzado A. a chupármela, ya que cuando él acabó en mi boca yo ya estaba al borde del orgasmo, por lo que su mamada resultó breve, pero suficiente como para provocarme un orgasmo intensísimo que bañó su boca y su cara con mi semen, que A. tragó con ganas. Luego, para que mi sorpresa fuera aun mayor, se acercó a mí, y viendo que en mis labios quedaba aun su leche, se acercó más y me dijo: “ahora vamos a mezclar mi lechita con la tuya” y me dio un largísimo y profundo beso en la boca. Sentir su lengua bañada en mi semen recorriendo mi boca, degustar mi leche, y pasar mi lengua con su semen por su boca, fue una experiencia única, que jamás había imaginado ya que mi morbo nunca había alcanzado a tanto. Se ve que a A. eso lo excitó más, y además, se recuperó de su orgasmo como para que pasara su periodo refractario, por lo que su pija ya estaba dura otra vez. Yo pensé que todo había terminado, estaba feliz, satisfecho, por mi fantasía cumplida, por ver que no había sido rechazado, y por el orgasmo que le di a mi amigo del alma y de toda la vida. Pero me equivocaba: no todo había terminado allí, A. tenía resto para más, y lo que vino después , era una sorpresa que yo no había ido a buscar ni jamás había soñado. La sola idea de que me cogieran, antes de todo esto, me producía rechazo y me hacia sentir totalmente sometido y homosexual, cosa que no sentía si me imaginaba chupando una pija, no sé por qué. Además no entendía qué podría tener de placentero algo que parecía tan doloroso.
Pero A. como ya dije tenía todavía ganas de seguir, y se ve que mi chupada había sido tan fenomenal que noté mientras nos besábamos que se le había parado de vuelta. Me dijo con suavidad y al mismo tiempo con firmeza, como si quisiera recuperar la hombría supuestamente perdida por haberme chupado la pija a mí: “por favor, ponete en 4 patas que te voy a regalar algo…” dijo, agarrando su pija y pajeándosela un poco con la mano. Yo, excitado como estaba, y con el culo todavía mojado, latiendo, accedí, pensando: “ no puedo creer que esto esté pasando, me voy a dejar coger y no me siento culpable”, me dejé llevar por la excitación.. me puse en cuatro patas arqueando mi espalda todo lo posible y apoyando mi cara y mis codos en el sofá, para ofrecer mi culo más abierto y así facilitarle la tarea, ya que sentía que la cogida era inevitable, sentí que debía facilitarla y tratar de gozar. A. me agarró fuerte con las dos manos por las caderas, se encontraba parado justo al costado del brazo del sofá, y yo en cuatro patas con las rodillas en el brazo del sofá y mi cabeza más baja, al nivel del asiento, por lo que mi culo quedaba bien en alto y en total exposición. Apoyó su pija en la entrada de mi culo virgen, y sin avisar, me la metió entera de un solo movimiento.
Sentí que me partía en dos, mi culo dolía y ardía con aquella pija tan gruesa, sentía que me llegaba al fondo, y confirmé algo que alguna vez escuché: nada hace sentir tan sometido a un hombre como tener una pija metida en el culo. A. bombeaba con unas ganas, con un placer que rápidamente el dolor se me olvidó, me relajé y empecé a gozar. Se me paro la pija, increíblemente, por lo que una mano de A. soltó mi cadera y fue a agarrar mi palo y a pajearlo mientras me cojía.. al sentir placer en mi pija, mi culo se relajaba más, su pija entraba más hondo y mejor y A. gozaba más con cada movimiento y me cogía mejor. Entraba como un fierro en mi culo, la sentía moverse dentro de mí, yo pensaba por favor qué placer, que macho, cómo me coge, y A. me decía “sos mejor que una concha”, “te cojo como quiero, te voy a llenar el culo de leche como te llené la boca”, y mil cosas más. Cuando ya no pudo aguantar más, en la cogida más profunda, y deteniendo por un instante el movimiento de entrada y salida, con la pija metida a fondo en mi culo virgen, A. estalló, me echó un chorro de leche bien adentro de mi culo, sentí la leche nuevamente inundarme como antes la boca, pero esta vez inundar mi culo, una leche que se sentía más caliente aún que su pija, y sentir su leche aceleró el orgasmo que su mano me produjo pajeándome, llenando su mano de leche eyaculada por mí que A. llevó rápido a su boca para bebérsela de su propia mano, mientras con la otra me sujetaba dando lo s últimos sacudones de su orgasmo, agitando su pija aún dentro de mi culo. Era increíble: acababa dentro de mi culo y se tomaba mi leche al mismo tiempo.. eyaculamos casi juntos. Más tarde A. me dijo que eso le había dado aún mas placer a su orgasmo, ya que al eyacular yo, realizaba contracciones automáticas y rítmicas con mi ano (esto ocurre siempre así, pongan atención cuando eyaculen y verán como la eyaculación se acompaña siempre de contracciones anales) que exprimían con fuerza su pija mientras él eyaculaba a su vez. Yo, exhausto, caí sobre el sofá, rendido, y A. sobre mí, aún sin sacármela, y así quedamos unos minutos, uno sobre el otro, hasta que al final la sacó, blanda y ya de tamaño normal, dejando mi culo con cierto ardor y embadurnado de leche por fuera.
Luego me vestí, él se vistió, y antes que me fuera me dijo: -No sé qué pensás, pero prefiero que esto quede así, que la amistad no se pierda…- Y yo le dije: -Y no querés que se repita jamás?- El me miró, se quedó pensando, y dijo: -Ahora no lo sé, pero creo que no voy a aguantar las ganas de repetirlo…- Ya veremos. Lo cierto es que hace una semana y aún no salgo de mi asombro, cuando pienso que le chupé la pija a mi mejor amigo, y no solo eso sino que él me la chupó extraordinariamente mejor que las mujeres que hasta ahora me la han mamado y después me cogió tan bien que me hizo gozar como nunca creí, y ahora no veo la hora de volver a encontrarnos, porque quiero también cogerlo a él, fantaseo mucho con eso desde que estuvimos juntos, y quiero repetir todo lo que hicimos.. creo que esto va a seguir como una nueva etapa de nuestra amistad. Lo que ocurra se los contaré en otra oportunidad. Los que quieran compartir conmigo sus relatos de experiencias similares, y luego comunicarnos por mail, por favor, escríbanme a mi mail que desde Montevideo les responderé...
Autor: walubor
walubor@yahoo.com