Todavía estoy esperando que te animes y mientras tanto mi cola sigue virgen
igual que en mis relatos anteriores.
Sin embargo, día tras día vuelvo a imaginarte, mi hombre, apareciendo en mi
vida para permitirme entregarte todo lo que nunca nadie tuvo de mi.
Sueño que nos conocemos y hacemos una cita para ir a tomar algo. Me pasás a
buscar en tu auto, yo antes me preapro para vos usando mis ropas más
insinuantes, incluyendo una tanga que se pierde en mi cola y la hace lucir
todavía mas hermosa de lo que es, y unas medias de seda negras que permiten
a mis piernas mostrarse en todo su esplendor debajo de ese vestido mini
ajustado al cuerpo.
Subo al auto y vamos a un lugar muy discreto. Bebemos algo y hablamos de
nosotros para conocernos un poco más. La conversación está plagada de
insnuaciones, roces de manos y disimuladas caricias de tus manos en mi
piernas y de la mía en las tuyas. MIentras vos me piropeás hablando de mi
curepo y de mi ropa, yo cada vez te digo cosas más sugerentes, eso nos va
calentado de a poco, hasta que llega el momento en que debemos ir a otro
lugar más privado.
Volvemos al auto y tomás por la autopista en busca de algún sitio mientras
yo, despreocupadamente apoyo mi cabeza sobre tu hombro inclinándome en el
asiento y dejando ver mis piernas que por esa posición ya muestra las ligas
de las medias. Sin darte tiempo a decir nada comienzo a desabotonar tu
camisa, despacio, acariciando tu pecho con mis manos y mis uñas, recorriendo
tus tetillas y desprendiendo poco a poco cada botón hasta el último.
Mientras hago esto voy sintiendo tus gemidos de placer y noto que conducís
muy despacio, casi como queriendo prolongar el momento previo a tomar
posesión de mí. Tus suspiros y jadeos me calientan más de lo que ya estoy y,
mientras con la mano empiezo a acariciar mi entrepierna y a besar tu pecho,
siento que tu brazo pasa por mi espalda lentamente hasta apoyar tu mano en
mi cadera, apretándola como haciéndome sentir que me vas a coger sin
límites. Acariciás mi cintura, mis muslos, mi cola abierta por la tanga y
pasas tus dedos por el agujero de mi colita virgen haciendo pequeña presión
sobre él, lo que me lleva a límites insospechados de placer.
Estoy ardiendo de calentura, te beso el pecho, te doy mordisquitos en las
tetillas y te chupo todo, gemís de deseo y no sabés si acelerar el auto o
detenerte del todo mientras me decís que cuando lleguemos a donde vamos me
vas a coger hasta el cansancio, de todas las formas, con todas las ganas.
Que me hables de ese modo me calienta, me hace sentir bien putona, etonces
acaricio despacio tu pierna desde la rodilla hasta que mi mano se detiene
sobre tu bulto ya bastante engrosado y palpitante, lo apreto, lo acaricio
por sobre el pantalón y despacio te bajo el cierre en su búsqueda. El sentir
tu pija en mi mano me perdió del todo y la quiero para mí, abro el cierre,
meto mi mano haciéndole paso y esa verga divina salta de tu bragueta para
quedar dura y firme apuntando a mi cara. Apenas la veo salir de ese modo me
sorprendo y te digo: papi, que hermosa pija, y toda para mí. Tu calentura es
tremenda, la mía peor cuando siento que me decís: chupámela que es toda
tuya.
Apoyo primero mis labios sobre la cabeza, grande, dura, morada y con la mano
la tomo de la base mientras a la vez sostengo tus huevos que empiezo a
apretar y acariciar.
Entonces empiezo mi tarea de chuparte despacio, abajo y arriba, más y más,
suave, bañandola con mi saliva brillante, la dejo en la boca unos segundos,
la saco, le paso la lengua por la cabeza. Esa pija me tiene sin control, tu
mano acaricia mi culo mojado, apreta mis muslos como queriendo poseerme,
el auto cada vez más despacio y mi boca cada vez mas apretada sobre tu pija
que late, palpita como un tambor rugiente y se agranda más y más ensanchando
mi boca y haciéndome gozar locamente.
Vos gemís cada vez más profundo y más largo, me tenés ahora de la cabeza y
la hacés subir y bajar al compás de tu pija latiente, gruesa, divina,
espléndida en mi boca golosa y desosa. Te sigo acariciando los huevos, te
paso la lengua por la punta de la verga y la recorro alrrededor de la cabeza
cada vez más morada. Tu calentura es un infierno y me decís que querés
acabar.
En ese momento separo mi boca de tu pija, levanto la cabeza y con mirada
bien putona te digo: si, papi, dame tu leche, llename de tus jugos
calientes, haceme enloquecer. Estas palabras te enloquecen a vos también,
agarro tu verga otra vez con mi boca y succiono con locura, desenfreno,
ganas de todo, como una puta, como tu puta, te chupo y te deshago, te
derrito, te llevo al infinito.
Tu mano acaricia mi entrepierna con ganas y después me ponés la punta de tu
dedo mayor en el agujero de mi cola enloquecida, me muevo como gata en celo,
tu sudor baja por tu pecho hasta tu pija y se mezcla con la saliva de mi
chupada, me retuerzo en el asiento y, sin sacar la pija de mi boca te digo:
dale amor llename ahora, sintiendo ahí mismo un gemido hermoso y un chorro
tremendo y abundante de leche caliente aún más divino que inunda mi boca,
seguido de otros más y más caudalosos, tanta leche junta que desborda de mi
boca me enloquece por no perder ni una gota. No sé, pasan 5, 10, 15
segundos y más y tu pija sigue dandome leche a raudales, parece una manguera
interminable, me baña la cara y me encanta, me hace hervir de calentura, ya
no puedo más, entonces revolvés la entrada de mi cola con la punta de tu
dedo, y tanta locura y calentura en mí, hace que mi pijita chiquita, ya
fuera de la tanga, desparrame sus lechita sobre mis medias negras.
Me quedo ahí, sobre tu vientre, con tu pija en la boca hasta limpiarla
todita y sintiéndola latir mientras vuelva su dimensión normal mientras
espero llegar al sitio donde vas a cumplir tu promesa de cogerme de todas
las formas llegando a ser, por fin, el primero en tener mi cola virgen. Pero
eso, prefiero mostrártelo en persona, cuando te conozca.
Te gustó, papi, cómo pienso en vos?
Bueno, ya sabés, todavía mi cola sigue virgen pero sigo esperando al hombre
a quien entregársela. Las condiciones?, las mismas de siempre: alto (más de
1,80), menor de 40 años, protector y, sobretodo, muy pero muy macho.
Me vas a escribir?
julesamor@hotmail.com