Corría el año 1983, en esa época yo era estudiante avanzado de arquitectura y soltero, y en una de las tantas reuniones familiares que frecuentaba, por intermedio de un pariente conocí a un muchacho empresario, de nombre Daniel, casado y con hijos, nos hicimos amigos y de vez en cuando nos veíamos y nos juntabamos a tomar algo y a charlar un rato. Este muchacho Daniel en las charlas me contaba -entre otras cosas- de sus múltiples logros con el sexo femeníno, relato que a mi me hacía dudar de que fueran ciertos más que nada por su condición de casado, pero tuve la oportunidad de corroborarlo ya que una vez -con más confianza de por medio- me comentó que tenía una señorita (que no se dedicaba a la prostitución ni mucho menos) a la cual había conquistado y estaba tratando de convencerla para que interviniera en una reunión de sexo entre tres, fue así entonces que me invitó a participar en dicha reunión a lo cual acepté gustoso ya que jamás había intervenido en sexo de a tres.
En tal sentido y sin perder tiempo, nos encontramos en un hotel de Córdoba (Capital, Rep. Argentina) y cuando estuve dentro de la habitación realmente no podía creer el nivel de mujer que había conseguido, una rubia despampanante con unas tetas, piernas y culo impresionantes, la "fiestita" se desarrollaba dentro de lo normal hasta que en un momento dado y con gran sorpresa advertí como en medio de la fiestita y sin ser advertido por la mujer, mi amigo me agarró la pija acariciándomela y apretándomela suavemente, realmente me sorprendió muchísimo y lo primero que atiné hacer fue a sacarle la mano y a seguir besándo a la mujer, pero mi amigo al rato insistió en el tema y yo estaba tan caliente y haciéndole sexo oral a la mujer que no me importó que me acariciara la pija y más tarde y sin ningún tipo de miramientos (ante mi total sorpresa) empezó a chupármela suavemente, la verdad, no lo podía creer pero a esa altura de las circunstancias y con el champán y la calentura que tenía encima no me nació hacer algo por rechazarlo.
Pasó esa oportunidad y cuando nos encontramos nuevamente no se tocó el tema para nada más que para comentar lo lindo que había estado la fiestita y alabar a la mujer. Se presentó entonces una nueva oportunidad con la misma mujer y esta vez fuí más resuelto y decidido a actuar por imitación ya que siempre tuve ciertas fantasías homosexuales pero jamás las había llevado a cabo, fue así entonces como en medio de la fiesta no reprimí más mis ganas y cuando tuve la oportunidad le acaricié la pija y los huevos a mi amigo, era la primera vez que tocaba un miembro masculino lo cual me hizo sentir raro pero no me disgustó, más tarde le lenguetée la pija a mi amigo muy de pasada, confieso que cuando volví a mi casa tuve una sensación de culpa muy grande, más que nada por una cuestión de machismo ya que siempre hasta ese momento me consideraba una persona totalmente heterosexual.
Hubo una tercera oportunidad y mi amigo inteligentemente me insistió en la ingesta de alcohol, y champagne va champagne viene la fiesta se puso linda ya que deshinibido por el acohol no aguanté más y le chupé la pija a mi amigo de una manera realmente descomunal sin importar que me viera la mujer que hasta ese entonces nunca se había percatado de nuestros jueguitos homosexuales disimulados, por suerte no lo tomó a mal y hasta disfrutó ese espectaculo inesperado para ella con 69 y todo aunque nunca hubo penetración anal. En otra oportunidad y para devolverle los favores, organicé una fiesta yo en mi oficina de Arquitecto y la mujer que contraté a último momento no pudo venir, ante esta situación y en forma totalmente deshinibida le propuse a mi amigo "hacer algo" igual sin la presencia femenina a lo cual accedió sin ningún problema, acto seguido nos desvestimos y primero fue él quien comenzó a chuparme la pija haciéndomela poner al palo, luego se sentó en un sillón y fuí yo quien le hizo sexo oral (lástima que no la tiene muy grande, 13 cm contra los 20 cm míos). Luego yo me encontraba muy caliente por lo que no aguanté más, le lubriqué bien la pija con gel y me le senté arriba dándole la espalda, poquito a poco me fue penetrando y si bien sentí bastante dolor por ser mi primera vez, por suerte el dolor fue cediendo para dar paso a una inmensa sensación de placer, y luego comencé a hamacarme con su pija bien adentro de mi culo hasta que no aguantó más y acabó bien adentro mío, les cuento que sentir esa leche caliente tocándo mi interior fue una sensación indescriptible de placer lo que me hizo acabar instantáneamente sin necesidad de tocarme la pija (algo asombroso que nunca creí que pudiera pasar), la verdad no lo podía creer, fue como tocar el cielo con las manos, es más a pesar de que mi amigo Daniel en su momento tomó la iniciativa con los jueguitos amorosos homosexuales, las pocas veces que tuvimos juntos siempre lo hice hacer el papel de hombre activo y nunca busqué penetrarlo (mucho no me interesa ya que eso lo hago con las mujeres) y aunque me cueste un poco admitirlo, me encantó hacer el papel de hembra y que él haya hecho el de macho, quizás sea porque me gustó experimentar lo que sintieron tanto su esposa como sus amantes cuando estaban con él en la cama. En fin ahora soy bisexual porque las mujeres me siguen gustando pero de vez en cuando también tengo deseos de que una pija me vuelva a llenar bien el culo de leche calentita y que parte de la misma chorree por mis nalgas y piernas, es una sensación muy linda que nadie debería de perdérsela. Esa fue mi primera vez y -lamentablemente- única vez ya que mi amigo se tuvo que radicar en México y no volví a verlo, aunque confieso que nunca pierdo las esperanzas de que vuelva y me coja como me cojió en aquélla hermosa oportunidad pero ahora tambièn fantaseo con volverle a chupar la pija pero que esta vez me acabe en la boca y poder tomar toda esa leche calentita