Seguí yendo a lo de Marcelo durante todo el invierno, cada vez estábamos más zafados. Antes de salir de casa elegía cuidadosamente una de mis bombachitas, que para ese momento ya me las compraba, me la ponía e iba apresurado a entregar el traste. La Posición que más me calentaba era ponerme en cuclillas dándole la espalda a Marcelo y empezar bombear, me calentaba que el me corra la tirita de la tanga para ver como me entraba y salía del orto. Su portero no se quedo atrás, cada vez que encontraba la oportunidad me insinuaba cosas. Por Ej.: Si queres divertirte pasa a verme cuando te vas. Por su puesto, yo daba lugar, ya que estaba demasiado zarpado. Antes de bajar del ascensor me acomodaba el joggin para dejar ver la bombachita o, en más de una ocasión me agachaba a ajustar los cordones de las zapatillas dejándole ver mi colita viciosa. Estaba desesperado por encontrar la oportunidad para dejarme coger por el portero, sabía que el me tenia ganas, pero no quería que Marcelo se entere. Un fin de semana, aproveche que Marcelo se iba a pasar el fin de semana con los padres y me di una vuelta por el edificio. Cuando llegue, Julio (así se llamaba el portero) estaba limpiando la entrada del edificio, me dijo que si buscaba a Marcelo no iba tener que venir el lunes, yo le conteste que ya sabía y que no estaba buscando a Marcelo. Automáticamente, me dijo que si quería lo espere media hora y, en su horario de descanso, me invitaba a subir a la casa. Yo acepte gustoso. Estaba bien preparado para la ocasión, me había puesto una bombachita rosa (cuidadosamente elegida) que hacia que se resalten mis pompas de una manera increíble. Por su puesto, sabía que esperaba recibir un pedazo bien grande, había estado largo tiempo dilatándome y limpiando mi colita. Fui a esperar la mediadora a una plaza que estaba a la vuelta. No les voy a mentir, estaba un poco nervioso, ya que -si bien estaba bien cogido- solo había estado con Marcelo y sabía que Julio me iba a dar para que tenga. Pasada la media hora, me fui al departamento de Julio, el me estaba esperando con unas latitas de cerveza. Estuvimos tomando largo rato y hablando, yo le confesé que era la trolita de Marcelo y que veníamos cogiendo hacia casi un año. Cuando dije eso el tipo se me acerco y se bajo los pantalones en mi cara dejándome frente a su pija, que si bien estaba baja, daba cuenta que era de gran tamaño. Sin preguntar se la empecé a chupar, se le iba parando lentamente dentro de mi boca, y el me agarraba la cabeza acompañando mis movimientos. Mientras chupaba me fui acomodando para dejarle a mano la cola, que inmediatamente me comenzó a acariciar. Eran caricias bastantes fuertes, me agarraba las nalgas y las apretaba, cosa que me ponía loco. Cuando puso su mano dentrote mi pantalón y noto que tenía una bombachita se puso loco. Me dijo que sabía que era un putito, pero no se imaginaba tanto. Me pidió que me saque el pantalón, cosa que hice rápidamente dejándole ver toda mi colita, para ese momento su pija estaba re parada, mediría 18 centímetros y era bastante ancha. Se la seguí chupando, y el siguió jugando con mi cola y bombachita. Pasados unos minutos me reincorpore y me puse en cuatro, le dije que quería mostrarle como me pajeaba, me puse un foro en los dedos y un poquito de cremita y empecé a darle un esplendido show de los putito que era (circunstancia que el me recordaba a cada rato). Mientras el veía me ponía la pija en la boca para que continué chupando, era evidente la experiencia de Julio. El dejo que dilate bien mi colita y luego se fue pasando para atrás, yo respondí sacándome los dedos y arqueando la espalda. Cuando noto que estaba preparado, apoyo su pija en mi agujero y lentamente comenzó a entrar. Prácticamente no hubo resistencia, yo estaba que hervía, mientras el empujaba yo presionaba para atrás. Entro toda, se sentía hermoso, comenzó a bombear. Primero empezó en forma lenta y gradualmente fue acelerando sus movimiento, yo sentía como hacia chocar los huevos contra la parte inferior de mis nalgas, que cada vez estaban más levantadas. Mientras me cogia yo empecé a pedirle que me convierta en su puto, esto lo hacia calentar sobremanera, entonces empezó a darme cada vez más fuerte. Así habíamos estado largo rato, después el se acostó y yo me puse en cuclillas dándole la espalda, puse su pija en mi entrada y me la mande adentro. El explotaba, empecé a moverme en forma rápida e interrumpida, mientras el me decía que era el pendejo más puto del mundo. Como no tenía forro sentí como me acababa adentro, era la primera vez que me lo hacían, se sintió de maravilla. Cuando terminamos, me quede largo rato recostado boca abajo, permitiéndole a Julio investigar como salía la leche de mi culito. El me subió la bombachita, y me dijo que tenía que volver a trabajar, pero que lo espere en la casa un rato y me quede descansando hasta que termine así seguíamos jugando. Yo que no tenía problemas de tiempo, y tenía gansa de seguir jugando acepte deseoso. Descanse durante unas horas y me limpie el culito, para volver a ofrecérselo bien fresco. Cuando subió no lo hizo solo. Había traído a Armando, el encargado del edificio vecino. Me dijo que le había contado lo nuestro y que quería participar. Yo acepte de primera, estaba re caliente, y más con que me enfiesten. Julio dirigió todo, al principio para aclimatar me pidió que le muestre a Armando el show de mis pajas. Cuando comencé el show, Julio se pude frente mío y me puso la pija en la boca. Armando no se perdía nada, estaba detrás de mí pajeandose y tocándome el trasero, cuando vi su pija note que era del mismo tamaño que la de Julio. No me dejaron terminar el show, mientras Julio me cogia por la boca, Armando empezó lentamente a entrarle a mi trasero, lo hacia espectacular, me abría los cachetes al máximo y se movía armoniosamente. Estuvimos así durante 10 minutos (aproximadamente), después cambiaron las posiciones. Antes de pasar adelante, Armando me lleno la cola, con lo que a Julio le toco cogerme con la colita llena, cosa que lo puso loco, porque me decía cosas como: Te llenaron la cola de leche y yo te la estoy vaciando o putito como te gusta entregar el culo. Julio me pedía que me abra las cachas del culo con las manos, con lo que tuvieron que ponerme almohadas para que me apoye, yo me las abría al máximo y Julio le entraba como loco. Mientras Armando me agarraba la cara y me cogia la boca. Constantemente, me decían que nunca habían conocido a un putito igual, con lo que yo me calentaba arqueado más la espalda y levantando el culo para que Julio me lo siga rompiendo. Después de un largo rato, en que me estuvieron dando pija sin parar , Julio se paso adelante y empezó a pajearse frente a mi cara, Armando estaba haciendo lo mismo, sabía que me querían hacer tragar leche, cosa que estaba deseoso de probar. Cuando estaban por acabar, me pidieron que abra la boca, apuntaron sus pijas y me la llenaron de leche, que yo trague toda. Acto seguido, me reincorpore, me acomode la bombacha y fui al baño a limpiarme, cuándo me senté en el bidet sentí que el agua me inundaba el culo, evidentemente me lo habían abierto todo. Les conté lo sucedido y me hicieron poner en cuatro frente a un espejo (con la bombachita en los tobillos), dicho y hecho tenía el culo abierto como una rosa. Ellos se rieron, y me decían que así les quedaba el culo a los putitos, yo me sonreía y movía el culo frente al espejo y viendo como me había quedado. Después estuvimos tomando unas cervezas, que yo les servia en bombachita, ellos seguían divirtiéndose poniéndome el pico de las botellas vacías en el culo o pidiéndome que les haga un show moviendo la colita o haciendo un desfile con las distintas bombachitas de la mujer de Julio. - |