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EL VIAJANTE "FIESTERO" |
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Enviado por Walter el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Comodoro Rivadavia es una ciudad que ha tenido en los últimos tiempos un crecimiento demográfico impresionante, actualmente supera holgadamente los 160.000 habitantes, pero aún sigue siendo una localidad rara e inclusive parca para la relaciones sexuales no convencionales (gays, bisex, lesbianas, grupos, etc.), sobre todo comparándola con otras grandes urbes y hasta con poblaciones pequeñas y pueblos.
En cuanto a la oferta arancelada (pagar por sexo) existe una zona llamada "Inmediaciones de la Avda. Alsina", en donde por las noches pululan algunos travestis y en los avisos clasificados de los diarios, en el rubro "servicios", publican sus ofrececimientos uno que otro "travesti" y muy eventualmente algún hombre, obviamente todos foráneos, pero la mayoría son mujeres (aunque no más de 20 ó 30), de las cuales solamente un par de ellas ofrecen un show lésbico.
Si la oferta arancelada es escasa, la posibidad de tener sexo gratis (siempre en la línea de lo no convencional) es prácticamente nula; ya que muy eventualmente puede llegar a conseguirse algo en la zona de la Terminal de Omnibus y quienes osan "publicarse" en Internet lo hacen solamente para obtener "sexo virtual", ya que a la "hora de los bifes", ponen cualquier excusa como ser la falta de lugar y otras yerbas, para no concretar nada.
Esa escacés de oferta sexual para quienes practicamos otra clase de sexo, me ha hecho agudizar el ingenio y ampliar y expandir mis redes, por ejemplo, publicando algunos de mis relatos (experiencias reales por cierto) en Internet y gracias a ello (y muy especialmente a la página de "Gemidos.com.ar" a quien de paso aprovecho para agradecer), un viajante de la zona de Buenos Aires se contactó conmigo hace algún tiempo y me indicó que por sus tareas laborales, viajaba de vez en cuando a la zona sur (y a esta ciudad por supuesto) y me consultó si podría, durante esos viajes a Comodoro, contar conmigo para tener encuentros sexuales, o para ser más explícito "si yo estaría intesado en coger con él"; además me preguntó si yo tendría algún inconvenientes en que tales encuentros se lleven a cabo en un "Telo".
Por supuesto acepté absolutamente todas y cada una de sus proposiciones, sin preguntarle absolutamente nada con respecto a su aspecto físico, gustos, etc. y fue así como, desde hace algún tiempo, mi amigo viene a estas sureñas latitudes (aunque no con la frecuencia que yo desearía) y me coge de una manera alucinante y espectacular.
Además mi amigo resultó ser un "fiestero" de aquellos, un "loco lindo" (pero muy bueno en la cama), por ejemplo en una de sus visitas trajo un erótico conjunto de bombacha, medias caladas y porta ligas y por supuesto me hizo vestir con esas prendas íntimas femeninas, en otra ocasión se apareció con un "baby-dol" y la última vez me pidió que lo acompañase al aeropuesto, en su viaje de regreso y me "apretó" en el baño, por citar algunas de sus "locuras".
Por supuesto que durante nuestros "revolcones", ponemos en práctica todas las posiciones habidas y por haber, además de "lluvias doradas", "besos negros", "lluvias blancas", etc. y nos bañamos juntos en la ducha y en la bañera; en sístesis, utilizamos y disfrutamos al máximo de las instalaciones de los "albergues transitorios" (¡Qué antigüedad!).
Hace unos días atrás, se contactó conmigo para decirme que en un par de días andaría con aquí por Comodoro y permanecería durante dos jornadas, así que yo ya fui preparándome para la ocasión, sobre todo porque en su viaje anterior me había dicho que traería un uniforme de "colegiala", de "enfermera" o de "mucama" (este último es el que más me gusta) para que yo lo usase, pero al llegar por aquí me manifestó por teléfono que no había podido traer "nada" por razones de tiempo.
Llegado el momento (una vez que mi amigo finalizó con sus obligaciones laborales) se comunicó conmigo y convenimos como siempre en encontrarnos en un lugar para ir juntos al "telo", entre paréntesis me encanta ir a ese tipo de lugares por toda la dosis y la carga de erotismo que tienen sus instalaciones y que suman muchísimo a la hora de una buena "cogida".
Apenas traspusimos la puerta del "telo", mi amigo me abrazó y comenzó a besarme, mientras me toqueteaba y urgaba con su mano debajo de mi "joggin" para llegar hasta mis carnosos "cachetes"; después de tanto tiempo sin sexo (por lo menos de mi parte), disfruté al máximo de esos hermosos chupones y esa lengua que llegaba inclusive hasta la campanilla de mi garganta, mientras yo, a modo de sumisión y de pasiva entrega, dejé caer mis brazos a los costados de mi cuerpo, cerré los ojos y simplemente me dejé llevar por mis instintos; yo no besaba, me dejaba besar.
Después de un buen rato de intercambio de "saliva y de lenguas" y con la temperatura de mi cuerpo ya por las nubes, me desnudé por completo mientras mi amigo se dirigía hacia el baño, pero como este demoraba más de la cuenta y la habitación estaba un poco fría, me puse junto a un calefactor para "calentarme el culo".
Cuando él salió del baño, se abalanzó sobre mi cola y para sorpresa de ambos, estaba casi a punto de ebullición; mi amigo sintió el enorme calor de mis "cachetes" en sus manos y eso lo hizo excitar de tal manera que me pidió que me quedase justo en ese lugar y que siguiera calentándome la cola.
Yo obviamente accedí y él comenzó entonces a toquetearme y a comerme el culo bien caliente; además, entre besos, chupones, lamidas y manoseos, me apoyaba su entrepierna, haciéndome sentir a mí entonces el tremento calor.
Allí mismo y en ese lugar ya quería mi amigo cogerme, pero yo le pedí que primero me dejase un rato comerme su pija, así que me arrodillé de inmediato (una de las posiciones que más me gusta) y puse mi cara frente a su entrepierna.
Si bien al principio quise tocar, acariciar, pasarle la puntita de mi lengua sobre su glande y en sístesis jugar con un poco con esa hermosa verga, no pude hacerlo ni mucho menos porque es tal la desesperación que me agarra cuando estoy así, frente a una entrepierna, es tal mi hambre y mi apetito de poronga, que me engullí por completo de un saque.
Lamía, besaba, chupaba, jadeaba, gemía, gritaba y volvía a comer esa delicia de pija que, un instante de raciocinio de mi parte, evitó que no le clavara los dientes y la mordiera, de tan ansioso y desesperado que estaba.
Después de haberme entretenido un buen rato con la entrepierna de mi amigo, aunque no lo suficiente teniendo un verga en mi boca nunca termino del todo safisfecho, llegó el momento de darle eso que a él tanto le gustaba, mi hermosa, super carnosa, blanqúísima, redondita, bien levantada y paradita, suave y tersa cola casi de mujer.
Pero "ete aquí" que mi buen amigo volvió a pedirme que me calentase el culo en el calefactor, porque según sus dichos, ello le produjo una excitación tal que no podía dejar de repetir esa experiencia.
Yo volví a acceder sumisamente y una vez que mi cola estaba que ardía me puse en posición para que él comenzase a penetrarme, a metérmela, a introducírmela, en definitiva a cogerme y después de unos toqueteos y "apoyaditas" preliminares me la mandó a guardar hasta el fondo.
Al tremendo calor de mis "cachetes" se unía el calor de la entrepierna del "viajante" al "serrucharme" y eso fue sencillamente ALUCINANTE y ESPECTACULAR.
Si bien por naturaleza me gusta gemir, jadear y gritar mientras me cogen, el hecho de estar en un "telo" no hizo más que incrementar al máximo todo aquello.
"Ah, ah, ay sí, seguí, dale, más, cogeme, cogeme, oh, oh, qué lindo, cómo me gusta, más, cogeme más, dale, rompeme todo el culo, ay si, más, más".
Se oía en esa habitación mientras mi amigo me cogía en todo tipo de forma y de posición.
"Ah, qué hermoso culo que tenés Walter, como me gusta, te cogería todo el tiempo".
Exclamaba también mi amigo sin dejar de surruchar e incrementando cada vez el ritmo de la "culeada"; yo sentía ya fuego en mi orto pero no podía siquiera pensar en parar de coger, sino que todo lo contrario, lo arengaba permanentemente para que no decayera en el fragor de la cogida.
Después de tres hermosos polvos y cuando a mi amigo ya no se paraba ni con un "crique", nos bañamos (obviamente nos toqueteamos de arriba a abajo) y dejamos la habitación previo recibir yo unos hermosos besos en la boca.
Al día siguiente volvimos a repetir exactamente la experiencia y en definitiva, pasé dos días espectaculares de sexo al máximo, de una intencidad ciento por ciento y sin dejar absolutamente nada.
Al despedirse de mí, mi amigo el "viajante fiestero", me dijo que en adelante me pediría siempre repetir el "culo calentito", además de otras ocurrencias que seguramente harán de nuestros futuros encuentros, unas delicias inimaginables.
Walter H. (Comodoro Rivadavia - Chubut - Argentina) |
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Escribile un e-mail al autor: walterculindohache@yahoo.com.ar |
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