Hola, quiero a través de esta web, relatar lo que me ocurrió hace unos días, para ser más específico el viernes pasado.
Mi nombre es MOISES tengo 31 años, soy de 1.77 de estatura, contextura no muy delgada, velludo en las piernas, en mis nalgas y por el área de mis huevos, ojos negros, cabellos negros, cortos, estoy casado hace dos años.
En mi país ocupo un cargo público de cierta importancia y por eso tengo dos escoltas, uno de ellos se llama FRANK, como de 1.80, ojos verdes, blanco, cabellos castaños, corte al estilo militar y un cuerpo excitante velludo por todos lados, él tiene unos 27 años, también casado.
Jamás antes de lo ocurrido había tenido una experiencia sexual con otro hombre, siempre fue con mujeres, pero había algo en este muchacho que me perturbaba, la forma como me miraba, como me trataba, me gustaba estar con él, quería ir a todos lados con él, su sonrisa me enloquecía y podía estar horas mirándolo, esto me asustaba mucho.
Él por su parte igual, quería acompañarme a todos lados, era mi conductor las 24 horas, en fin a pesar de que yo era su superior nos hicimos buenos amigos, inseparables, siempre me decía que yo era como su hermano y le contestaba igual que lo quería como un hermano.
Me percate de inmediato de algo que me inquieto mucho, FRANK me celaba con todo el mundo, especialmente con mis amigos, ésto además me gustaba y bastante. Hasta que en una fiesta con mis amistades se enfureció mucho y me dijo que renunciaba, retirándose del lugar. AL principio no le hice caso, pues pensé que regresaría, pero pasó una semana y no volvió. YO estaba desesperado, quería verlo, lo necesitaba y me preguntaba porqué sentía esto, porque estos sentimientos. No lo soporté más y lo fui a buscar a su casa, me atendió su mujer, la cual me dijo que estaba muy preocupada por él, pues desde hace una semana estaba deprimido y no quería salir de su habitación.
Me condujo hacia el cuarto y entré. FRANK estaba acostado, me percaté que estaba semidesnudo sólo en boxer y cuando vi esa anatomía mi pene se comenzo a erectar a mil, me asuste mucho por lo que sentía, lo llamé y cuando se dio cuenta que estaba ahí se levantó de un salto, de inmediato se vistió, se puso un jeans y una camiseta que hacían resaltar sus pectorales. Conversamos le pedí que volviera conmigo, le dije que lo quería y que lo necesitaba, el también me dijo que me quería mucho y sin pensarlo nos abrazamos, sentí como sus dos brazos fuertes y velludos rodearon mi cintura y me atraían hacia él, como estaba a mil con mi tronco a toda motor, trate de virarme para que no se diera cuenta, pero fue tan rápido su abrazo que no me dio tiempo y me estrechó contra su cuerpo, sentí su piel caliente contra la mía y lo mejor fue que sentí también lo duro que tenía su pinga. Mientras nos abrazábamos sin pensarlo, fue como algo mecánico comenzamos a rochar nuestros penes, con movimientos suaves, como me gusto eso, qué placer.
Pero escuchamos a su mujer preguntando desde la cocina si queríamos tomar algo, de inmediato nos separamos, nos miramos a los ojos, yo con vergüenza, él no, él estaba sonriendo pícaramente. FRANK le contestó que no era necesario, ya que nos iríamos de inmediato a trabajar, nos despedimos y partimos. En el camino no dijimos nada, pero ambos estábamos felices, de nuevo juntos.
Desde ese día mi vida fue un suplicio, cada vez que estábamos sólo FRANK no perdía la oportunidad para rocharme, para tocarme, me agarraba por la cintura y me estrechaba hacia él, yo no aguantaba más, no sabía que hacer y lo peor es que me gustaba que lo hiciera.
Hasta que llegó el día que no pude resistir más. Ese día La mujer de FRANK dio a luz una hermosa niña y él estaba muy feliz con ganas de celebrarlo y me dijo que quería hacerlo conmigo, que nos tomáramos unas copitas, yo asentí. Así que nos fuimos a un barsito de la localidad y luego de bajarnos como tres jarras de cervezas le dije a FRANK que me dejara en mi casa, él contesto que estaba bien, pero antes necesitaba pasar por la oficina a buscar un regalo que había comprado para su esposa y me pidió que lo acompañara.
Cuando llegamos, abrí la oficina y ambos entramos, me enseñó el obsequio, era un peluche con varios adornos, le dije que estaba muy bonito, FRANK comenzó a decir en voz alta que se sentía muy feliz y que tenía ganas de abrazar y besar a alguien, yo lo mire y sólo sonreí, pero repentinamente el me abrazó y me comenzó a besar, primero en las mejillas, luego la nariz y llegó hasta mi boca, yo me quedé paralizado, no sabía que hacer, el me miró a los ojos y con sus brazos comenzó a sobarme todo, mis muslos, mis nalgas, mi espalda, todo. Al mismo tiempo me besó por el cuello y subió de nuevo hacia mis labios, no lo rechace, su lengua comenzó a jugar con la mía, en un beso apasionado. Con mis manos comencé a acariciarlo también, las espaldas, se sentían grandes y musculosas a través de la camiseta que cargaba, luego me fui hasta esas fuertes nalgas, tan duras y grandes.
Mientras nos besábamos y acariciábamos todo nuestros cuerpos, sentía como su pene se golpeaba contra el mío, roches tras roches. Estábamos calientes, ya nada nos podía determe. Rápidamente nos quitamos las camisas, empezamos a acariciarnos los pechos, salvajemente, él siguió besándome mis pectorales, luego las tetillas, me las mordías con fuerza, estaba como loco, bajó por mi estómago con su lengua y luego comenzó a besarme la entrepierna por encima de mi pantalón, yo jadeaba de placer.
Desesperadamente me desabrochó el pantalón y me lo bajó, quedando yo completamente desnudo, mi pene estaba completamente erecto en sus 17 centímetros (7 pulgadas. Me miró y sin pensarlo comenzó a mamar mi paloma, hasta mis pelotas, yo gritaba de placer, jamás pensé que entre dos hombres podía existir tanto placer.
Mientras me cromaba con sus manos me acariciaba mis nalgas y sin tapujo alguno comenzó a meter sus dedos por mi culo completamente virgen, era la primera vez que otra persona y más del sexo masculino tocaba esa parte mi cuerpo, pero eso me éxito, sentir como sus dedos gruesos acariciaban y se introducían por mi culo, estaba en el éxtasis.
De pronto se detuvo, yo lo mire, se levanto y frente a mi se bajo sus jeans, dejando al descubierto una pina rosada y hermosa, gruesa, un poco cabezona, como de unos 19 centímetros (8 a 9 pulgadas) y unos huevos largos y rosados, aunque ustedes no lo crean era la primera vez que veía el pene de otro hombre, pero sin pensarlo de inmediato me agaché y comencé a mamárselo desde la base hasta la cabezota, una y otra vez, luego le mamaba los huevones. El la estaba gozando, me agarraba por los cabellos y me empujaba de arriba hacia abajo con fuerza. Aproveché igual para sobarle esas nalgas fuertes y velludas y le comencé a meter mis dedos por el culón ese que tiene, FRANK se retorcía del placer.
Tuvimos un buen tiempo mamándonos los dos. Hasta que FRANK se levantó me abrazó y me besó en los labios, lengua con lengua, algo inexplicable, me miró a los ojos y me dijo que me quería, que deseaba que yo fuera suyo, sentirse dentro de mi. Le contesté que tenía miedo ya que era virgen y el respondió que no me preocupara que me iba a tratar con mucho amor.
Curiosamente no le costó mucho convencerme, yo inexplicablemente quería sentir a ese hombre penetrándome con su pingón, quería sentir ese tronco desvigando mi culo. Me coloqué de espalda hacia él y apoyé la parte superior de mi cuerpo sobre mi escritorio, FRANK comenzó a lamerme el culo, sentía como su lenguota se metía por el agujero de mi culo una y otra vez y comencé a moverme de placer, me besaba mis nalgas y FRANK decía que yo tenía un culo hermoso, mejor de lo que él se imaginaba. Luego empezó a introducirme sus dedos, primero me metió uno luego dos hasta tres, me decía que era para dilatarme. Observé que FRANK abría una gaveta del escritorio y sacaba algo de ahí y me di cuenta de que era una crema que días anteriores él me pidió que se la guardara. Abrió el frasco y comenzó a untarme por todo el culo, bastante, luego vi que se untaba también en su pene.
Le pregunté si tenía condón, me contestó que no, eso me preocupó, pero estaba tan caliente, que no le insistí, él para calmarme me dijo que no sufría de ninguna enfermedad, se rió y me dijo que yo merecía una desvirgada a carne viva.
Sentí cuando empezó a sobar la punta de su pinga por la raja de mi culo, lo hacía despacito y luego rápido, una y otra vez, luego me dijo, que me relajara que ya iba a comenzar. Comenzó a penetrarme lentamente, poco a poco, pulgada a pulgada, cuando ya iba por la mitad, sentí un fuerte dolor y grite, él se detuvo y me dijo que lo succionara para que mi culo se acostumbrara al tamaño de su pene, yo comencé a succionarlo y el siguió y siguió hasta que me metió toda su verga, yo gritaba de dolor, eso si duele, él se quedo quieto por un rato, sentía sus huevones sobando mi culo. Luego empezó a moverse lentamente, rítmicamente y a jadear de placer, yo además de ardor también sentir placer e igualmente comencé a jadear. Se movía cada vez más rápido, yo sentía esa verga caliente dentro de mi culo zurrándome una y otra vez, que placer.
FRANK me decía, así quería tener a mi jefe, bien trabado, me lo decía una y otra vez, me penetraba con toda su fuerza, sentía todo su cuerpo contra el mío, sus muslos rozando los míos, sus brazos fuertes rodeando mi cintura, FRANK decía que culo más caliente tienes JEFECITO, TE LO VOY A PARTIR EN DOS y cada vez se movía más y más, yo no pude más y eyaculé, bote leche como nunca antes lo había hecho, con ninguna mujer, esto es lo más excitante que he sentido, FRANK por su parte seguía penetrándome con frenesí, hasta que sentí como su pinga convulsionaba dentro de mi culo y en segundos un chorro fuerte y caliente, FRANK gritaba de placer y luego se quedó quieto dentro de mi, por un buen rato, después saco su pinga me volteé hacia él, nos abrazamos y nos besamos hasta más no poder.
Actualmente FRANK aún continua trabajando como mi escolta y cada vez que podemos gozamos de nuestra relación, creo que lo amo y él también a mi.