Único beso de depedida
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Hola amigos aficionados a la lectura de historias sexuales, soy Rodrigo (vamero@yupimail.com) y escribí una historia en www.gemidos.com.ar en la sección de amor filial y se titula Relación Tío - Sobrino de fecha febrero del año 2000. Esto es para que se ubiquen y debo aclarar para que no me tilden de fantasioso que en este relato mencione que solo dos personas me habían penetrado, ciertamente he tenido relaciones homosexuales con al menos media docenas de tipos que por ciertas circunstancias se han cruzado maravillosamente en mi camino y entre mis relatos que les describiré existen dos (este es uno de ellos) que me han hecho que me sienta como una verdadera hembra (mujer).

Como recordaran, soy casado (hace 20 años), tengo hijos, 42 años y como saben me gusta de veZ en cuando tener sexo con hombres para que me la metan y meterla (aunque me gusta más que me penetren) y como dije al principio lo he hecho solo con una media docena de hombres y actualmente aunque me han salido algunos pretendientes después de leer mi relato, solamente lo estoy haciendo nuevamente con mi sobrino, aunque no descarto la posibilidad de tener un amante para mi sólito, ya que se perfectamente que mi sobrino es compartido, pero en esas ocasiones él es penetrado y cuando esta conmigo generalmente el es mi amante y me penetra.

También me gusta por supuesto hacerlo con una bella mujer, de cuerpo escultural (aunque en este terreno prácticamente no he tenido mayor suerte y desde que soy casado solo lo he hecho con mi esposa) y finalmente una de mis fantasías es participar en una relación de lesbianismo entre dos o más mujeres de buen cuerpo y bonitas, para poder disfrutar ya sea solo verlas y mucho mejor participar activamente.

Mi experiencia en la bella Costa Rica

Hace aproximadamente 2 y medio años (mediados de 1997), estuve en la capital de Costa Rica, San José, en un aparta hotel ubicado en las cercanías de la fuente de la Hispanidad (para que los Costarricenses me crean), casi frente al mall San Pedro y a pocas cuadras de la Universidad de Costa Rica.

Resulta que estuve participando por 3 meses y días en una capacitación (junto a otros 2 salvadoreños) en la que convivimos con gente de Centroamérica y el Caribe y el organizador del evento nos hospedo en habitaciones compartidas y para que el grupo se integrara, en cada habitación habían dos personas de diferente nacionalidad por lo que para mi fortuna en el pequeño apartamento (una habitación, una sala y cocina), me tocó compartirla con Oscar, un hondureño de unos 35 años, peludo del pecho, voz ronca y un cuerpo bien formado, musculoso y super varonil, de 1.70 de estatura y para mi gusto todo un mangaso (todo un macho bien formado).

Debo aclararles que por supuesto los Costarricenses (que eran como 16) no estaban hospedados en el aparta hotel ya que cada cual se desplazaba para sus respectivos lugares de donde procedían o se quedaban en casas de parientes en San José, aunque la mayoría eran de San José, uno era de Alajuela, dos de San Carlos y dos de Heredia.

Volviendo a mi relato, la primera semana de convivió con Oscar, fue de romper el hielo y platicar de la familia y de lo que hacíamos en nuestros respectivos trabajos y los gustos que teníamos y si nos gustaba tomar bebidas embriagantes, ya al 4º día, yo le mencionaba que a mi en lo personal me incomodaba dormir con pijama y que no fuera a tomar a mal verme en calzoncillos y que en mi casa estaba acostumbrado a dormir incluso en pelotas (totalmente desnudo) y que solo utilizaba las sabanas para cubrirme, a lo que el me contestó que le parecía perfecto que platicáramos al respecto ya que en los días anteriores también se había sentido incomodo de dormir con pijamas, ya que él dormía en calzoncillo.

Se llegó el famoso fin de semana, en el cual el grupo decidió que saliéramos a conocer la capital y fuéramos a algún lugar para bailar y tomarnos unas cervezas, llegamos al apartamento, nos bañamos y a esas alturas, ya salíamos del baño y nos quedábamos en pelota. Yo en lo personal a propósito no dejaba nada preparado y salía del baño me quitaba la toalla y desnudo comenzaba a buscar calzoncillo, calcetines, etc. y disimuladamente le mostraba mis nalgas a Oscar y curiosamente él siempre me mandaba a bañarme a mi primero y se quedaba un rato en su cama cuando yo salía del baño. 

Al final me confesó que se quedaba un rato en su cama (que estaba a la par de la mía) para calentarse cuando veía mi culito.. él hacia lo mismo de quedarse sin toalla y yo de reojo le admiraba su hermosa verga que era de un tamaño de más o menos unos 15 a 18 centímetros y tenía un considerable grosor y una hermosa cabeza. De solo pensar que en algún momento esa tranca sería mía, comenzaba mi corazón a palpitar más seguido y mi culito a temblar y sudar de la emoción.

En esa primera salida no paso nada, llegamos al apartamento un poco después de la una de la madrugada, después de estar oyendo mariachis en un centro llamado La Esmeralda y esa noche yo a propósito dormí desnudo, boca abajo y sin sabanas y me levante como a las 10 de la mañana. Oscar por el contrario ya estaba en calzoneta, bañado y me tenía preparado un desayuno, ya que nosotros preparábamos siempre el desayuno para no gastar mas de la cuenta en comidas. 

Bueno al principio Oscar cocinaba y yo lavaba los platos pero poco a poco Oscar me enseño a cocinar, ya que él sabía sus trucos de cocina y al final como leerán más adelante, yo me convertí en una verdadera ama de casa atendiendo a su querido marido.

A todo lo anterior, yo pense en mis adentros que ya estabamos progresando en nuestra futura relación. A las dos semanas siguientes, pasó un evento fantástico que le dio un giro inesperado a la relación que yo buscaba desde un principio. 

Resulta que el centro de estudios organizó un partido de fútbol entre todos los extranjeros contra el equipo costarricense y un viernes nos fuimos a jugar. En esa ocasión yo tuve un desgarre a la altura de los testículos (ingle) y no pude seguir jugando y además tuve que salir en brazos de mis compañeros ya que me era imposible caminar.

Después del partido nos fuimos a tomar unas cervezas y nos bebimos como 15 o 20 cada uno, así nos fuimos al apartamento y Oscar con ayuda de otro compañero me subieron al apartamento (segundo piso), quedamos Oscar y yo solos e inmediatamente con voz autoritaria me dio la orden de que me fuera a bañar y me quedara desnudo que me iba a proporcionar un masaje a la altura de la ingle para que se me calmara el dolor que yo por supuesto exageraba más de la cuenta.

Cumplí sus ordenes y cuando salí del baño, Oscar ya me esperaba con un pedazo de hielo envuelto en un pañuelo. Me dijo que me acostara boca arriba y con mi misma toalla me tapo la parte de mis órganos genitales. Comenzó a frotarme la parte de la ingle y al minuto soltó el pañuelo y comenzó a masajearme los músculos, yo cerré los ojos y sentía como una de sus manos casi rozaba el principio de mis nalgas, yo levante una de mis piernas a manera de dejarle más a disposición mis nalgas y él siguió con el masaje, como a los 5 minutos y para mi sorpresa, me dijo que me diera vuelta para que no le costara darme masaje en la parte trasera de la pierna.

Accedí gustoso y al darme vuelta a propósito, deje la toalla debajo de mí, quedando todo mi trasero al descubierto.

Oscar tomo una posición como si fuera a montarse sobre mí, pero a la altura de mis antepiernas y comenzó a masajear los músculos y poco a poco fue subiendo sus manos hasta que de repente yo me sentía en las nubes de sentir lo caliente de esas manos y lo que para Oscar era proporcionarme un masaje, para mi eran unas caricias sentir que pasaban una y otra vez esas manos acariciando mis nalgas. 

Al rato sentí entre las piernas como la verga de Oscar toda dura rozaba mis músculos por sobre su calzoneta y yo paraba mis nalgas para que él sintiera que le pertenecían.

Pasados más o menos 15 minutos agarre valor y le dije que aprovechando que ya había entrado en calor, me terminara de dar un masaje completo y que me diera masaje en la espalda. Inmediatamente accedió y en lugar de bajarse y ponerse de lado, entendió mi mensaje y se encaramo en mis nalgas, sintiendo inmediatamente lo duro que tenía su pene y comenzó a darme masajes en la espalda y en mi mente pense que esa era mi oportunidad de oro y comencé a moverme despacio, rotando mis nalgas a manera de hacer que su verga masajeara con un suave vaivén mis nalgas. 

De repente él se saco la verga de la calzoneta y la dejo al descubierto y comenzó a jugar con ella en mis nalgas. Cuando ya no aguante tanto sufrimiento, le tome la verga en una de mis manos y lentamente la lleve a mi ano, que a esas alturas estaba totalmente lubricado y poco a poco me fui introduciendo ese hermoso y siempre recordado pedazo de carne.

En ese momento, Oscar dejo de darme masaje y me agarro con ambas manos de los hombros y comenzó a metérmela y sacármela violentamente. Yo gemía de dolor y de un inmenso placer indescriptible y comencé a decirle entre palabras y gemidos que me sentía en las nubes, que me disfrutara y él me mordisqueaba las orejas, me pasaba la lengua en la nuca y la espalda y me comenzaba a meter y sacar su verga cada vez con más fuerza, yo le gritaba que sentía rico pero a la vez sentía un dolor y él no me decía absolutamente nada, seguía con su saca y mete y ya para finalizar me levanto las nalgas a manera de quedar apoyado con mis codos y mis rodillas y él en cuclillas siguió metiéndome su hermosa verga a tal grado que yo le gritaba y le suplicaba que siguiera que no terminara y que no se detuviera y sentía como sus huevos pegaban una y otra vez sobre mis nalgas. 

Para finalizar el pego unos grandes quejidos de placer y comprendí que ya estaba por venirse y apreté mis esfínteres y le dije que no quería desperdiciar nada de su semen y que me dejara disfrutar ese inolvidable momento. Se quedo un rato sin hacer ningún movimiento y hasta que ya se le había puesto totalmente destemplada la verga, me soltó y quise darle un beso en la boca y él muy delicadamente bajo su boca y me beso a la altura de la barbilla.

Yo me incorporé y como no había terminado, comencé a masturbarme delante de él y a los pocos segundos dispare un chorro de semen espeso que cayo en mis manos, lo restregué en mi estomago e inmediatamente me fui al baño y posteriormente se baño Oscar y sin decir una palabra nos acostamos a dormir. Al día siguiente ninguno de los dos habló de lo que había sucedido y nos comportamos como si nada hubiese pasado, aunque en mis adentros, pense que no dejaría se escapara la oportunidad de sentirme la mujer de Oscar en ese corto tiempo que íbamos a convivir en la hermosa Costa Rica.

Paso la semana y llegado el viernes, Oscar me dijo que iba a salir con otros compañeros y me dijo que si le acompañaba y le dije que me sentía un poco cansado y que prefería quedarme. Era la una de la madrugada y yo me había quedado viendo televisión completamente desnudo y de repente oí que golpeaban la puerta. Era Oscar que llegaba pasado de copas y les gritaba a los otros compañeros que se fueran a dormir (esos gritos se los permitían porque prácticamente todo el aparta hotel estaba ocupado por el grupo de estudios).

Me puse una toalla y abrí la puerta, lo lleve hasta la cama y él como pudo se quitó la camisa y yo le dije que se acostara que no había problema y que me dejara quitarle la ropa para que se quedara cómodo.. con todo el movimiento a mí se me cayó la toalla, quedando completamente desnudo.

Se acostó, yo inmediatamente lo acomode y comencé a quitarle los zapatos, los calcetines, el pantalón y cuando se quedo en calzoncillo (slip), lo moví un poco rudamente para comprobar que estaba completamente dormido.. como no respondió, comencé a meterle la mano por debajo del slip y a sobarle los huevos, estuve un rato así acariciándole los huevos por el slip y después le saque de un lado de la pierna su hermosa verga que en ese momento estaba un poco aguada, aproveche para metérmela totalmente en la boca que hasta logre meterme los huevos, la chupaba como un sorbete o paleta y al rato comenzó a tomar forma y a ponerse dura.

Yo chupaba y cuando estuvo totalmente parada que hasta las venas se le saltaban, comencé a lamerle solo los huevos, los saboreaba y mi lengua recorría todo ese enorme falo y cuando llegaba a la cabeza me entretenía succionándola hasta sacarle gotas de líquido preseminal.

Así estuve como 45 minutos, hasta que después de prácticamente convertir mi boca en una vagina que entra y saca la polla me dejo venir un gran chorro de semen, el cual recibí como si fuera un trago de leche que me hizo que el estomago se sintiera caliente de recibir tan abundante cantidad de ese maravilloso liquido. Una vez cumplido mi cometido, me masturbé, terminé y seguidamente lo arrope.

Al día siguiente me levante temprano y le prepare un jugo de naranjas con huevo y bastante hielo y un desayuno ligero. En mis adentros estaba feliz de estar atendiendo a Oscar y me sentía bien femenina. Claro que ante Oscar me hacía como si nada hubiese pasado y que era como parte de nuestras labores cotidianas. Oscar se levanto como a las 10 de la mañana, se ducho y se desayuno.

Ese sábado por la tarde como a las 6 me invito a que fuéramos a dar una vuelta, nos cambiamos y fuimos a un bar, en el cual sin nada preconcebido nos sentamos en una mesa solo para dos personas, era una mesa redonda pequeña, por lo que quedamos bastante cerca uno del otro. Nos pusimos a platicar y cuando ya teníamos unas cuantas cervezas adentro, yo comencé a sentir la atracción y debilidad que siempre había sentido por él y comencé a pensar como hacer que él también me deseara.

En un cambio de conversación y ya promediando las 8 y media de la noche y con una media docena de cervezas cada uno, le pregunte si ya había realizado alguna conquista con alguna de las pocas chicas del grupo o con alguna Tiquilla (costarricense) y me dijo que no, devolviéndome la pregunta, en ese momento respire hondo y me dije a mis adentros o me manda al carajo o esta es mi verdadera noche y principio de mi cuento de hadas y le respondí que realmente no me hacia falta ni me interesaba hacer alguna conquista femenina que en ese sentido pensaba serle fiel a mi esposa y que más bien deseaba sentirme deseado por alguno de mi mismo sexo, que era algo que desde pequeño andaba en mis adentros.

Para mi sorpresa, él siguió la conversación y me dijo que en ese aspecto, él se consideraba bien macho y que en todo caso, pudiera llegar a tener relaciones con un homosexual para su satisfacción masculina.. inmediatamente le dije que si él quería podíamos intentar ser mas que compañeros de cuarto y le puse mi mano en una de sus piernas, él toma mi mano y me dijo que estaba por verse.

En ese momento, yo ya estaba más animado, ya que realmente lo que quería era cumplir mis deseos carnales de sentirme mujer y que Oscar me metiera hasta donde le alcanzara esa verga rica que ya la consideraba sola mía.

Cuando ya eran como las 10 y media de la noche, decidimos irnos para el apartamento y pasamos por una tienda comprando media docena de cervezas enlatadas. Llegamos al apartamento y sin perder tiempo me puse a disposición de Oscar, nos quedamos en la sala, encendimos la tele y le prepare una cerveza y una para mi. Oscar se quito la ropa y se puso una calzoneta, yo hice lo mismo y nos sentamos en un sofá. Me le acerque y le puse mi mano en su polla que inmediatamente comenzó a responder, poniéndose tiesa. 

Oscar tiro su cabeza para atrás del sillón y tomo mi cabeza con una de sus manos y me la llevo a su verga. Comencé a lamer todo ese garrote y a chuparle los huevos. Lo anterior lo sentí diferente a la noche anterior, ya que obviamente Oscar (mi marido, mi amante) estaba despierto y aunque con sus cervezas, gemía de placer y me empujaba la cabeza a manera de que me tragara totalmente la verga a tal grado que a veces se me dificultaba el respirar.

Le quite la calzoneta e hice lo mismo con la mía, le ensalive toda la verga y me senté en esa verga, de frente a él, mirándole y cuando le quise dar un beso, me dijo que no, que el trato iba a ser "..nada de besos en la boca"... Le di un beso en la frente y le baje la cabeza para que me chupara mis pechos, los cuales como les he dicho son algo grandes como de niña adolescente. Me chupaba y me mordía mis pechos y yo me metía y sacaba esa verga como deseando que me traspasara. No puede describir lo que totalmente sentía, ya que se combinaba el dolor, el placer, la lujuria y aquel deseo de permanecer así toda la noche. De repente, Oscar me agarro de la cintura y me levantó. 

Me puso en cuatro patas, pero apoyándome en mis codos y rodillas en el sofá a manera de que mi culo quedó bien respingado y a la altura de su pene. Sin piedad me metió la verga de un solo y comenzó a cogerme como un animal, sintiendo como sus huevos golpeaban una y otra vez mis nalgas. Yo gritaba de placer y con una de mis manos comencé a masturbarme, al poco rato los dos dimos unos gritos y curiosamente terminamos juntos.. en ese momento apreté mi culo y esfínteres y le dije que me dejara sentir como le sacaba hasta la última gota de su semen. El se abalanzó sobre mi espalda, cansado y después de unos minutos, saco su verga, la tome en mis manos y se la limpie con mi calzoneta, se la bese y nos quedamos en la alfombra de la sala, lo que aproveche para poner mi mejilla sobre sus órganos y utilizarlos como almohada.

Al día siguiente (domingo), nos despertamos casi iguales y le pregunte si deseaba seguir con esa relación, a lo que él me dijo que era primera vez que se lo hacia a un hombre, lo que fue música para mis oídos, ya que agregó que la había pasado muy bien, pero que guardáramos entre nosotros el secreto. Yo le dije que precisamente lo mismo le iba a pedir, que por mi parte nadie sabría que era mi amante.

De ahí en adelante, yo me convertí en su mujer, le preparaba la comida, le lavaba la ropa intima y cuando estabamos en el apartamento, nos poníamos cómodos, hacíamos el amor hasta 5 veces por semana (nunca me daba un beso), siempre lo hacíamos el viernes, sábado y domingo y prácticamente lo hicimos de todas maneras, en la alfombra, en la cama, en la mesa del comedor, en el baño. 

Me ponía armas al hombro, gallinita frente al teatro, en cuatro patas, canto de cama, candelita chorreada y muchas posturas que salían a flote en el éxtasis de hacerlo sentir que tenia a una verdadera hembra y que podía ser su ramera todo el tiempo que mi amante lo deseara.

En una ocasión le di una sorpresa y cuando regresó al apartamento, lo esperaba con un hilo dental y un babydol (camisón corto que usan las mujeres) negro con encajes, le dio gracia e inmediatamente cerro la puerta y ahí detrás de la puerta me levanto a la altura de su cintura, me desgarro el hilo dental, se saco la verga del pantalón y me penetro con lujuria, después me puso en cuatro patas y al terminar me pegó un par de nalgadas y me dijo que era una puta pervertida y que me iba a extrañar.

Una vez tuvimos la suficiente confianza, yo le dije a Oscar que quería conocer una discoteca gay y que como en Costa Rica nadie nos conocía, que si sentía algo por mi, me complaciera. Efectivamente esa noche salimos, yo me puse un bikini (de mujer por supuesto) que me había comprado y nos fuimos.. entramos a una discoteca en el centro y nos sentamos en una esquina algo oscura y en una mesa para dos.

Llegamos temprano y estaba algo solo.. como a las 11:30 comenzaron a llegar parejas y grupos y por supuesto todos eran del sexo masculino y unos atrevidos (los envidie) llegaron como toda una mujer con ropa extravagante y vestidos muy pegados a su cuerpo. Ya pasada la media noche, pusieron música romántica y le dije a Oscar que quería bailar y como todo mundo lo hacia de manera normal, no puso reparos y me sentí flotar en las nubes abrazado por mi hombre y pegada mi cabeza a su pecho, él me puso las manos en mis nalgas y comenzó a acariciarlas. 

Después de la tercera canción nos fuimos a sentar y comencé a acariciarle la verga, como estaba algo oscuro y muchos estaban en plena acción de mamar, yo le saque la verga a Oscar y comencé a disfrutar mi verga, mi marido me dijo que no lo fuera a manchar y le dije que no se preocupara que no iba a desperdiciar semejante manjar, después de estar chupando la verga por mas de 15 minutos, me regalo su leche, la cual sin desperdiciar absolutamente ni una gota me la trague toda y agarre una tajada de limón, le puse sal y como si fuera un tequila, disfrute ese rico trago.

El aparta hotel tiene una pequeña piscina que esta completamente aislada de los apartamentos y mejor aún no tiene vista por ningún lado. Un domingo, como a las 11 de la mañana, invite a Oscar a que nos fuéramos a almorzar a la orilla de la piscina. Llevamos una botella de licor y como estabamos completamente solos, cuando entramos a la piscina, comencé a jugar con sus huevos y mi verga (su verga que la consideraba mía) y me metía a darle unos chupeteos. La piscina a pesar que era pequeña, en una de las orillas tenía unas escaleras y como estabamos solos, mi marido me llevo hasta las escaleras y me puso boca abajo, me quito mi calzoneta y me hizo el amor en la piscina. En ese momento, me sentí como la mujer más codiciada del momento y nunca pense que iba a tener unas experiencias similares a la vivida, pero estaba equivocado, ya que en otra ocasión, contaré otras experiencias vividas en Colombia.

Para finalizar, quiero contarles que Oscar fue un semental para mi y al final del curso, en la despedida de todo el grupo, nos fuimos a una discoteca (todo el grupo), nos sentamos a la par y en la oscuridad del salón, me tomo de la mano y me estuvo acariciando suavemente.

Cuando nos despedimos en el aeropuerto, me llevo al baño de hombres y me dijo: Rodrigo nunca te olvidare, cumpliste muy bien tu papel de esposa, amante y puta por más de 2 meses y te mereces esto: Me dio un beso en la boca, me metió la lengua, mi lengua se topo con la suya y ambas lenguas jugaron un rato, le agarre la verga, suavemente nos separamos y me prometio que algún día volveríamos a vernos.

 

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