Jamás imaginé que a mis 39 "..heterosexuales".. años, sentiría una irresistible atracción sexual por otro hombre, hasta que vi el culito de Peke. Un culo más apropiado para el cuerpo de una mujer de 20 años que para un chico de 17.
Todo comenzó cuando adquirí un PC que me permitiera poder realizar trabajos pendientes de mi estudio contable en la comodidad de mi hogar. Así también, comencé a navegar por Internet e incursioné en salas de chat. Una noche mientras mi esposa dormía, entré a la sala gay del portal terra.com.ar, para curiosear, y quizá burlarme, de ese ambiente de mariquitas, tan lejano a mi afirmada heterosexualidad.
Me llamó la atención el nick de uno de los asistentes, “Peke”, y le abrí una conversación privada. Después de contestarnos las preguntas de rigor (edad, descripción física, gustos, estudios, música preferida, etc.) me animé a proponerle intercambio de nuestras fotos, ya que me pareció un chico muy inteligente y maduro pese a sus 17 años. En efecto, por mail recibí la foto del chico. Al observarla, por primera vez en mi vida experimenté una instantánea, impresionante e increíble erección, admirado por los prodigiosos glúteos contenidos en una calza de lycra que el pibe tenía puesta, combinada con una remerita ajustada de mangas largas algo arremangadas. Realmente Peke era muy sexy, y su cuerpo, y sobre todo sus redondeces posteriores respingonas, coincidían con una dedicada práctica de atletismo y gim! nasia aeróbica, disciplinas que cultivaba desde los 8 años según me dijo. Hacía años que no me masturbaba yo mismo, pajas me hacía mi esposa como parte del juego previo a la relación sexual y algunas veces también me masturbaba mi secretaria, como un masaje relajante después de las largas jornadas de trabajo pobladas de números en el estudio. Pero cada vez que miraba la foto de Peke, era inevitable masturbarme hasta derramar semen como un adolescente.
El problema era que poseer el culito de Peke se había transformado en una verdadera obsesión en mi vida. Y eran 1000 los kilómetros que separaban a Capital Federal, donde yo vivo, de Mendoza, donde vivía Peke. No soportaba más la tentación y le escribí un mail diciéndole que viajaría. Para no extender detalles innecesarios en este relato, paso a contar que nuestro único encuentro fue en el hotel donde yo me alojaba. Cuando de conserjería me informaron por teléfono que me buscaba un joven de nombre Peke, mi erección fue inmediata. Cuando abrí la puerta del cuarto y lo vi en persona, vestido con las calzas, tal como yo insistentemente se lo había pedido en los mails, lo abracé y llevé mis manos a ese fantástico trasero objeto de mis masturbaciones durante 2 meses. Mientras amasaba y recorría una y otra vez sin par! ar esas nalgas abundantes, erguidas y firmes le susurré al oído “sólo quiero tu culo, hacértelo....rompértelo”. El pibe me miraba como no entendiendo lo que le estaba pasando, pero se dejaba tocar, así que lo arrastré al sofá y lo senté a mi lado. Yo no dejaba de abarcar con mis manos su rico culo y trataba de explicarle mi desesperación, el chico parecía entenderme a la perfección, ya que se había arremangado para abrirme la bragueta y tenía entre sus manos mi pene inflamado y lo masturbaba suavemente. Lo hice poner en 4 patas, era un auténtico espectaCÚLO verlo en esa posición, no aguanté más y le bajé las calzas hasta los muslos. Un par de estupendas nalgas lampiñas surcadas entre medio por la tirita de la tanga cola less que el chico se había puesto para la ocasión, quedaron ante mis ojos. Le corrí la tirita con un dedo y me abalancé con mi boca, besando y chupando su delicioso agujerito, al observarlo detenidamente confirmé, que tal como el pibe me lo había ! contado, ya había sido penetrado antes, pero no me importó y pude saborearlo e introducir mi lengua en tan deseado orificio. Estuve un largo rato chupando ese ano mientras no dejaba de acarciarle sus montañosos glúteos y la fina cintura. Cuando ví que el chico había llegado al orgasmo, ya que su semen caía de su pequeño pito sobre el sofá, supe que estaba listo para realizar mi objetivo: trepanar su culo. Tomé posición y eché mano a la caja de preservativos, pero ante tan deseado manjar, decidí comérmelo sin ellos para disfrutarlo aún más y llenar y rebalsar con mi esperma el culito de Peke. Me embadurné con vaselina toda la pija y apoyando mi glande sobre el ano dilatado, pese a mi supina calentura pude reflexionar y preguntarle ¿Puedo? ya que prácticamente me lo estaba violando. Como susurrando el chico contestó “mmsí”, bastó que apenas presionara sobre al agujerito de aquel apetecible orto para sentir como realmente mi pija empalmada era succionada hacia adent! ro como nunca antes lo había experimentado. Había hecho varios culos en mi vida, a algunas novias, a la que ahora era mi esposa y con frecuencia poseía analmente a mi secretaria, una veinteañera de mullidas posaderas, pero esa sensación no la había experimentado nunca antes. Mi experiencia en penetraciones anales me indicaba que debía quedarme quieto, hasta que el esfínter del culito de Peke se acostumbrara al grosor del huésped que estaba recibiendo y recien allí empecé a empujar suavemente para no lastimar al ir despegando las delicadas paredes del recto. Luego comencé el mete y saca y el chico meneaba el trasero en complicidad. Yo no podía contener más mi acabada, el placer que recibía mi miembro dentro de semejante orto era inédito y lo que me estimulaba por la vista ver el culo de mis sueños con mis huevos golpeando contra esas abultadas nalgas, los contorneados muslos, la tanguita volcada sobre las calzas a medio bajar, la remera blanca de mangas largas arremangadas ha! sta los codos fue demasiado estímulo y exploté, exploté como nunca antes en mi vida, borbotones de leche inundaban el culito de Peke que gemía cada vez con más intensidad. Lo abracé y me retiré lentamente. Le pedí que se quedara en 4 patas un momento más, el chico me dijo "..otro más que le gusta mirar como sale la lechita por el agujerito que termina de ensanchar".., yo me reí de su picardía. Nos aseamos y fumamos un cigarillo, bebimos un Pronto Shake. Peke estaba recostado boca abajo sobre la cama y yo seguía con los ojos clavados en sus glúteos. Intenté comenzar mi faena nuevamente, pero Peke me rogó para que no lo culeara otra vez. Dijo que ya era suficiente, que yo ya le había hecho lo que se me había dado la gana. El chico me conmovió cuando viendo mi verga dura, se puso a lamerla y metiéndosela en su boca me pegó una mamada de antología tragándose hasta la última gota de mi semen.
Entre el cansancio del viaje, el alcohol y la impresionante enculada que le pegué a ese chico, me quedé profundamente dormido. Cuando desperté, Peke ya no estaba. Sólo había una nota escrita en un trozo de papel higiénico con una lapicera común y letra temblorosa: "..Espero que hayas gozado de mi cola tanto como yo gocé de tu pija. Lástima que solo me hiciste sentir como los otros hombres, más que una persona soy solo un culo”. Me corrieron lágrimas, dentro del culito de Peke tuve el orgasmo más sensacional de mi vida Peke, por favor contestáme mis mails, te necesito, he descubierto que sos mucho más que tu bello culo, sos una personita que merece todo el amor y yo estoy dispuesto a dártelo. Dame la oportunidad de demostrártelo. Ojalá leas esto...