Pasaron algunos años en nuestra relación de la que curiosamente "..nadie se daba cuenta".. de lo que sucedía y de una forma o de otra nuestras necesidades sexuales crecían. Mario era alguien especial que disfrutaba "..conociendo".. nuevas maneras de explotar la sexualidad de ambos y es que en el tiempo que pasamos juntos aprendí con el las diferentes maneras de tener sexo, con eso incluyo posturas, variantes en fin... A los 32 años el estaba en esa etapa que convierte a los hombres en seres más que bellos e interesantes para el sexo, con sabiduría suficiente para hacer sentir a su amante (sobre todo si este tiene 14 años) los mejores placeres y satisfechos de estar con ellos... en cierta ocasión el auto andaba medio mal así que mi padre pidió a Mario que lo llevara al taller y me preguntó si deseaba acompañarle, claro que dije que si.
Llegamos al Taller, un poco tarde, de hecho ya casi cerraban, y mientras Mario explicaba al mecánico lo que tenía el auto yo me dediqué a curiosear por el lugar, típicamente tapizado de posters de mujeres desnudas, me acerqué a mi amigo y le dije que tenía deseos de orinar y el le preguntó al mecánico donde estaba el sanitario, el me dijo que al fondo, pero que Daniel (un empleado) se estaba bañando, aunque siendo hombres ambos no iba a mirar nada nuevo y soltámos la carcajada.
Me dirijí al sanitario y escuché el ruido del agua abrí la puerta y me encontré con un chico de 18 años, completamente lampiño, piel morena, fornido y con un tremendo trasero (estaba de espaldas) volteó y miré su cara de niño que no sabía que pasaba, yo le dije que solo orinaría que no se preocupara, el siguió enjabonandose mientras yo hacía lo mio, curiosamente se le cayó el jabón y comenzó a buscarlo a ciegas yo le entregúe el jabón en la mano y abrí la regadera, sonreimos. Daniel (después supe que así se llamaba) tenía una deliciosa semierección y timido procuró ocultarla y yo de pregunté si deseaba que le enjabonara la espalda a lo que el accedió. Sería el momento? no lo se pero de pronto me encontré enjabonando su trasero por lo que el se volteó presentandome la mayor erección que he visto en mi vida (más de 25 cm.) y tomando mi mano me pidió le enjabonara, cosa que no dudé en hacer, al tiempo que me quitaba la playera que traia para no mojarla. Mis labios se acercaron a su herramienta y entreabiertos recibieron a aquel semental que se ofrecía a mi, devoré la mayor cantidad de verga que pudé y el comenzó a lubricar abundantemente, gimiendo agitadamente y presionando mi cabeza para que deborara todo su pene. Daniel me pidió que me desnudara y al quedar con el culito al aire se colocó detras de mi y masajeó su gran polla contra mi ano, haciendo que me excitara a mil. Daniel me dijo: "..Te la voy a meter hasta el fondo, hasta que te salga por la garganta, te va a gustar".. y se acostó boca arriba se colocó un poco de shampoo y me pidió me sentara sobre de el, simplemente lo hice, el glande entro con dificultad, yo gemía y el me halaba hacia el para embestirme más profundamente, de pronto la puerta se abrió y Mario con una sonrisa de oreja a oreja le dijo al mecánico: "..¿Que le parece si hacemos una fiestecita con mi amiguito?".., Daniel se sorprendió tanto que ni enterado estaba de que me había metido su enorme herramienta por completo en una dura embestida, más su cara de sorpresa se transformó en alegría
Pancho (El mecánico, era un treintañero lampiño de cabello lacio con un cuerpo delgado pero marcado que ocultaba siempre bajo un overol) descubrió su torso y sacó su verga de sus calzoncillos al igual que Mario que para entonces estaba más que excitado y comencé a mamar el pene de ambos llenando mis labios de líquido preseminal y sintiendo a Daniel como me embestía sin misericordia mi adolorido culito. Mis manos recorrian las nalgas de Pancho y de Mario que excitados pedían que los succionara más profundamente. Tan entretenidos estabamos en nuestra diversión que no nos dimos cuenta de que alguien se acercaba, eran Miguel (un cliente que es carnicero de 28 años, velludo, de bigote y barba cerrada, alto, fornido y se adivinaba una buena dotación de carne ) y Alberto (de 19 años, algo velludo, chaparrito, con un cuerpo musculoso y unos hermosos ojos verdosos que me quitaban el sueño además de 16 cm. de gruesa herramienta y un enorme par de pelotas entre sus piernas), ambos preguntaron que si no podrían invitarlos a la fiesta a lo que Mario dijo que hicieran conmigo lo que les gustara por lo que ambos se colocaron al lado de ellos y con sus penes al aire me pidieron les mamara sus herramientas, yo con cino hombres al mismo tiempo?
Mario le dijo a Daniel que era su turno y aprovechando mi relajación me embistió hasta el fondo de una sola vez. Daniel se lavó la verga y tomó su turno frente a mi cara. Es divertido ver como se pueden dejar llevar los "..hombres machos".. cuando algun tipo les hace un buen trabajo sexual, los tenía a todos deseando poseerme por completo, Mario estaba bastante excitado por lo que en unas cuantas embestidas se vino como pocas veces había experimentado intentando meter hasta sus testículos en mis entrañas para llenarme de su ser, eso significaba mayor pasión en mis chupadas a mis sementales que tenía frente a mi.
Marió continuaba con una tremenda erección después de su abundante descarga en mi agujerito, por lo que excitado se retiró a lavar su resistente herramienta, para a su regreso pedirme que me colocara en una banquilla boca arriba y con la cabeza colgando, colocado así, se puso de rodillas frente a mi cara y comenzó a introducir centímetro a centímetro su pene al tiempo que pedía a mis cuatro sementales que hicieran con mi culito lo que quisieran. El primero en hacerlo fue Alberto que lentamente fue entrando al tiempo que pellizcaba mis tetillas, un continuo mete y saca hicieron que pronto eyaculara en mi torso excitando aun más a Mario que me embestía como nunca lo había hecho, como si mi boca fuera un culito para el. Para Pancho las cosas fueron más fáciles ya que colocando mis piernas alrededor de su cintura me penetró por completo haciendome devorar y apretar su pequeño miembro y sentirlo en las profundidades de mi ser como si fuera el primero en entrar en mi.
Miguel pidió que las cosas fueran diferentes para el, asi que sencillamente se sentó en el banquillo y me pidió me sentara sobre de el y de frente a el fui recibiendo centímetro a centímetro su enorme dotación de carne (unos 20 centímetros) al tiempo que besaba mi cuello y orejas ardientemente abrazandome de tal forma que podia controlar mis movimientros para llenarme por completo, duró un buen rato para eyacular en esa posición pero me excitó de tal manera que yo deseaba aun más.
Daniel deseaba hacermelo pues se encontraba tremendamente excitado, asi que se colocó frente a mi, me abrazó y me levantó con sus fuertes brazos, ocasión que Mario aprovechó para colocar su enorme verga en la entrada de mi inflamado agujerito que goloso devoró al instante una buena parte de la carne de Daniel, que me apoyó en la pared para como un enajenado darme una cogida tremendamente profunda que me hacía exclamar gemidos de placer y dolor al mismo tiempo, al tiempo que mis cuatro amigos se masturbaban mirandonos a Daniel y a mi gozar a lo loco, un fuerte abrazo de Daniel me avisó que estaba por correrse en mis entrañas asi que goloso apreté mi esfinter lo más que pude para hacerlo gozar más, el simplemente gruño de placer y se corrió abundantemente en mi adolorido agujerito. Mario seguía bastante exitado y cuando miró como de mi lindo agujerito salían verdaderos ríos de semen simplemente aprovechó la oportunidad para embestirme sin piedad alguna y unas cuantas arremetidas bastaron para que nuevamente sintiera como se corría dentro de mi abrazandome y diciendome cuanto me deseaba.
Una rápida ducha de agua fría me quitó los restos de semen y el aroma a sexo que tenía en esos momentos, y nos despedimos de nuestros nuevos amigos sexuales, llegamos a casa y en el momento de guardar el auto me preguntó Mario si me había gustado lo que había preparado para mi... a lo que le contesté que si y que como pago le chuparia su verga hasta que no pudiera pararsele más en esa noche.