Queridos amigos de Gemidos, ma llamo Agustín y soy de Argentina. Les mando
esta historia que me paso a temprana edad. Durante todo el jardín y la
primaria tuve de compañero a Alejandro, un chico con el cual pase muchas
cosas que hoy no puedo olvidar. Durante mis primeras masturbaciones todo era
normal, casi siempre me masturbaba mirando revistas o viendo alguna pelicula
pornografica a escondidas. Pero hubo una tarde en la cual invite a Alejandro
a casa, como todo chico le comente que tenia algunas peliculas porno para
ver y fuimos a verlas juntos. Yo me excite de inmediato, y al ver que yo me
tocaba Alejandro me comento que el se masturbaba muy seguido, y yo le
comente lo mío tambien. Así que ya sabiendo que los dos nos masturbabamos no
hubo problemas en masturbarnos viendo la pelicula, pero despues de que cada
uno saco su miembro empezamos las comparaciones y las medidas. Entonces el
muy inocentemente me tocaba el pene es esas maniobras, y yo le tocaba el de
el sin saber que me estaba gustando esto de tocar un pene que no fuera mio,
además sentia su dureza y lo tibio que estaba me excitaba. Despues de varias
tardes de seguir esta rutina nos empezamos a masturbar mutuamente, eso nos
calentaba mucho a los dos.
Así pasaron los meses, cada vez haciamos mas cosas y empezabamos juegos
nuevos, otra de las que se nos hizo costumbre fue fregarnos el pene en la
cola. Lo cual se sentia super, y de vez en cuando alguno de los dos trataba
de introducir su pene, pero como no usabamos lubricación y no teniamos
pensado cogernos no pasaba mas de que el glande hiciera presión en el ano.
Y a veces cuando el se quedaba en casa a dormir a medianoche se pasaba a mi
cama, donde nos sacabamos los calzoncillos (slip, calzón) y desnudos nos
entrelazabamos para sentir nuestros penes pegados a nuestros cuerpos, ahí
nos posicionabamos uno atras del otro y mientras uno introducia el pene
entre los cachetes de la cola del otro y lo masturbaba, el otro se encargaba
de acariciarlo. Una cosa que nunca hicimos fue besarnos, eso no nos gustaba,
eso nos parecia de homosexuales y nosotro no lo eramos.
Ya estabamos grandes (16 años) y todo seguia igual, nos encantaba
ocultarnos de la gente y hacer las cosas que haciamos, al final acababamos
en algun papel o simplemente en el piso. Pero las calenturas se iban
sumando, y aunque tratabamos de coger a chicas de nuestra edad no lo
lograbamos, así que nos desquitabamos en mi casa o en su casa, o en algún
lugar medio escondido de la gente donde haciamos lo de siempre, menos
cogernos. Una tarde de verano, a mediados de diciembre estabamos en mi
habitación y yo más caliente que nunca, en mi mente volaba una idea que
hacia rato tenia ganas de hacer así que pense en poner manos a la obra. El
entró a mi habitación y se bajo los pantalones, yo los mios y empezamos como
siempre a fregarnos el pene en el vientre, golpeabamos nuestros penes y eso.
Cuando de repente el me dijo:
Ale -Vamos, chupamelo. (Hacia rato que me lo pedia pero yo siempre le decia
que no)
yo -No, chupamelo vos.
Ale -Solo si vos me la chupas.
yo -Bueno.
Ahí y sin pensarlo me agache, le saque el pene del slip y me lo meti
entero en la boca. El no lo podía creer, yo lo miraba a los ojos y le
guiñaba uno mientras el no salia del asombro. Segui un buen rato, me
agradaba sentirlo en la boca y me excitaba mucho. Mientras yo seguia
agachado en el piso el me sobaba el pene. Luego de cinco minutos de
chuparselo con todas las ganas, el cumplio el trato he hizo lo mismo, se
agacho y introdujo su pene en la boca. Pero no lo hacia con tantas ganas
como yo, solo rozaba un poco los labios y trataba de no tocarlo con la
lengua. Esto siguio durante mucho tiempo, pero siempre el era el que menos
me la chupaba. Hasta que una noche en que se habia quedado a dormir nos
acostamos cada uno en su cama, a las doce de la noche nos comenzamos a
masturbar y al rato el estaba en mi cama suplicando que se la chupara,
aunque yo me moria de ganas de comerme su pene trataba de hacerme el duro y
reclamar que el tambien me la chupara. Ahí fue cuando estrenamos el 69,
primero una encima del otro en donde podía ver su pene en todo su explendor
( cosa que recuerdo y pone muy caliente ) y luego de costado, que nos hacia
el trabajo más facil y no nos complicabamos tanto la vida. En nuestros
últimos encuentros yo me anime a recibir su semen en mi boca, pero jamas
trague nada, siempre terminaba escupiendolo.
Poco a poco el se fue haciendo mas recio a todo lo que nos pasaba, y
cuando el se puso de novio nunca más me masturbo y menos me la chupó. Cuando
nos vemos hablamos del sexo y el saca su pene ( me cuesta mucho no meterme
su pene en la boca, trato de aguantar las ganas ) y me muestra una pequeña
curvatura que tiene, y me pregunta las dudas al respecto. Pero solo soy yo
quien debes en cuando se la chupa, el muy pocas veces me pajea y se niega a
chuparmela. El último encuentro que tuvimos estabamos algo excitados, así
que nos metimos en la pieza y nos bajamos los pantalones, yo se la chupe un
buen rato y luego, mientras el me la fregaba en el culo trató de
intrucirmelo, no pudo por la falta de lubricación, pero yo tampoco quisiera
que me penetre. Despues de ese día estuve una semana con un poco de dolor en
el ano, pero se me paso. Ahora, yo estoy a punto de ponerme de novio con una
chica de la universidad a la que asistó. Pero jamas olvidare lo que me paso
con Ale, y se que algún día algo más volvera a pasar. Jamas me interese en
un chico, contrariamente me vuelven loco las chicas, pero se que si Ale
estuviera hoy aca no tendria problemas en chuparsela nuevamente, se que mi
futura novia disfrutaria mucho de una sesión de tres.
Los saluda Atte, Agustín