Fantasías Homosexuales
Enviado por Jules el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Siempre tuve relaciones con mujeres, y siempre fueron placenteras. Pero
desde hace tiempo ya he tenido algunas fantasías homosexuales que solo
fueron eso: fantasías. En realidad siempre pensé que todos tenemos esas
fantasías pero que la mayoría las dejamos en ese estado, es decir, sin
concretar.
La semana pasada, sin embargo, me paso algo que me hizo cambiar de idea.
Hacía como cuatro días que no tenía relaciones y los primeros calores de la
temporada previa a la primavera me hacían sentir muy excitado, mujer que
pasaba, mujer que me gustaba. Estaba caminando por Santa Fé y decidí entrar
a una confitería a beber algo fresco, era un lugar grande y había bastante
gente. Sin pensarlo mucho me senté al lado de la ventana porque me gusta la
luz natural. Pedí mi bebida y cuando comencé a beberla me percaté que en la
mesa vecina, de frente a mi, se encontraba un hombre de unos 38 años, leía
el diario y tenía facciones muy viriles, me quedé mirando sus manos que se
me antojaron fuertes y muy masculinas.
Estos pensamientos iniciales hicieron que mis fantasías homosexuales
empezaran a aflorar. Me dejé llevar tanto en mi pensamiento que ya me
imaginaba a ese hombre y todas sus cualidades amatorias con lujo de
detalles.
Pasaron como diez minutos y de pronto él levantó la vista del diario y posó
su mirada en mis ojos. Sentí como si me hubiera descubierto en mis ideas
secretas, no pude bajar la vista inmediatamente y sentí que me sonrojaba de
una manera que solo lograba delatarme, cuando pude recomponerme solo atiné a
mirar por la ventana. Dejé pasar unos segundos, llamé al mozo, aboné la
cuenta y me levanté para irme previo a pasar por el baño.
Entré al lugar y no había nadie. Cuando me disponía a aliviar mis
necesidades sentí una mano que desde detrás de mí se apoyaba en mi vientre y
al mismo tiempo una voz muy de hombre que me decía: me esperabas, bebé?. No
tuve ni tiempo de asustarme, esa voz me sobresaltó, sentí que su mano firme
y tierna empezaba a acariciar mi panza y su boca no se alejaba de mi oído.
Me dejé llevar y casi como ofreciéndome incliné mi cabeza hacia el lado
contrario en que sus labios estaban de modo de dejar a su disposición mi
cuello entero.
Su lengua húmeda comenzó suavemente a lamer mi cuello desde la base hacia
arriba, se detuvo en el lóbulo de mi oreja que comenzó a mordisquear
suavemente, su mano no dejaba de acariciarme, ya había descendido a mi
cierre y estaba sacando mi pija, su respiración jadeante en mi oído hacía
que mi piel se erizara.
Ya había perdido el control lo sentía tan hombre, tan macho, fuerte y tierno
a la vez comenzó a acariciar mi pija en una suave paja que la endurecío al
instante mientras me hablaba al oído diciéndome cosas que me excitaban más y
más. Mi cola ya se había desbocado y se movía sinuosamente de un lado a otro
a la vez que se paraba como buscando el contacto de su sexo. Yo gemía de
placer, me estaba enloqueciendo ese pedazo de hombre, ese macho increíble
estaba haciendo conmigo lo que quería y yo lo dejaba hacer.
Pasé mi mano hacia atrás, el seguía pajeando mi pija, y la apoyé en su bulto
por encima del pantalón.. me sobresalté al tocarlo, tanto que al contacto de
esa verga con mi mano pude percibir mi cola que se abría sola del deseo
irrefrenable que me invadía, se sentía grande y dura como un hierro, lo
saqué del pantalón y con mis manos busqué sus huevos para sentir el tamaño
de su pija recorriéndola lentamente desde la base hasta la punta. Me pareció
que no iba a terminar nunca de tan larga y gruesa, la acariciaba y nunca
llegaba a la cabeza, hasta que la sentí en mi mano, hermosa, con una forma
de capullo bien definido. Su verga estaba dura, durísima, podía sentir sus
venas gruesas y su latir. El continuaba sin soltar mi pija que ya estaba a
punto.
Se apartó un segundo, me tomó de las muñecas y apoyó mis manos en la pared,
las deslizó por mi pecho pellizcándome y al llegar a mi cintura me bajó los
pantalones, mi cola quedó a su disposición, mojada, abierta por el deseo, un
dedo se introdujo en ella como si nada, lo sacó después de revolverme un
poco la cola y sentí algo que me asombró: me pareció que nuestros cuerpo
estaban separados unos 30 cm y sin embargo tenía la punta de esa pija
tremenda apoyándose en mi orificio virgen dispuesta a penetrarme. Me dio
algo de susto pero el deseo me hizo ignorarlo.
En ese mismo momento sentí su vos de hombre en mi oído: "..ahora me vas a
sentir"... Me agarró fuerte de las caderas y despacio empujó su verga hacia
mi, despacio y con decisión hizo que la cabeza venciera la oposición de mi
virginidad. Sentí algo indescriptible, me invadió, me hizo sentir de él, y
despacio pero sin detenerse empezó a metérmela entera, despacio, muy
despacio sentía su tronco abrir mi conducto que se amoldaba a su tamaño
envolviéndolo, como queriendo engullirlo. Podía percibir el palpitar de sus
venas en todo mi interior.
Tardó como diez segundos en llegar hasta el fondo, pero fueron segundos de
un placer nunca experimentado, me transportó a la inconciencia de tal manera
que cuando llegó al fondo y sentí sus huevos chocar contra mi cola, mi pija
sola dura y empinada como estaba, sin que él la toque, comenzó a soltar
leche a raudales, a borbotones. El seguía quieto dentro mío y me decía:
viste que me ibas a sentir, te dije que me ibas a sentir.
Mi pija acababa y al compás de ella mi cola latía y en sus latidos apretaba
su pija estimulándola más y más hasta que lo volví a escuchar: y ahora me
vas a sentir completo me dijo. Fue increíble, sentí que su tamaño se
incrementaba dentro mío que su pija se ponía durísima y pude percibir como
la leche de su interior recorría toda su verga envainada en mi culo y se
llenaba a chorros abundantes al tiempo que empezó a bombear su pija dentro
de mi culo, acababa más y más, me llenaba de leche, creía que nunca se iba a
detener, sus manos en mis caderas y la pija que iba y venía y soltaba leche
caliente, espesa adentro mío.
Hasta que me soltó, se detuvo y comenzó a sacarla despacio en otra maniobra
que llevó su tiempo porque fue como él lo dispuso, haciéndome sentir como se
frotaba la piel de su pija con la de mi interior lubricadas por su leche
maravillosa.
La sacó, subío sus pantalones, me miró a los ojos y me dijo: siempre vengo
aquí y tu cola es la mejor que conocí, tal vez nos veamos de nuevo.
Había alcanzado a ver su pija semifláccida cuando la enfundaba y me pareció
en ese estado como de 24x6, pero no se que fue, algo me dijo que debía
actuar. Me senté en el water, lo tomé del cinturón y le dije: donde te creés
que vas, ahora es mi turno de mostrarte lo que puedo hacer.
Sin darle tiempo a nada bajé sus pantalones otra vez, tomé sus nalgas en mis
manos, lo miré a los ojos y engullí su pija que ni por asomo entraba en mi
boca, él se dejó llevar pero me dijo: esperá que quiero mear, me paré, me
puse a su lado y mientras le daba un soberano beso en la boca, metiendo mi
lengua provocadoramente, sostuve su pija gorda en mi mano y le dije: meá
tranquilo papi, que después sigo.
Al poco tiempo estaba allí sentado nuevamente chupando su pija con gusto a
leche y a orín que se me antojó sabrosa, la chupé poco tiempo, cinco o seis
minutos cuando me dijo que no podía más que le diera la cola para poder
acabar, entonces lo miré con cara putona y de deseo, sin dejar de lamer su
verga le dije: para qué querés mi cola si tenés mi boca entera.
Eso lo perdió: la leche brotó a chorros enormes, el primero me pegó en la
cara y me acomodé para poder tragarla, salía y salía llenándome la boca, la
sentía en mi garganta, dulce, sabrosa, cálida y la pija latía abriendo mis
labios, era de veras un instrumento terrible y eso me perdió a mí. Mi leche
se desparramó en el suelo en cantidad profusa, cada espasmo mío coincidía
con un chorro de su leche que invadía mi boca, acababa y tragaba, no quería
perder nada, su verga era morena y cuando la saqué me encantó el contraste
entre ese color y el blanco de su leche. Con mi lengua la limpié despacio y
con dedicación, sus últimos latidos, ya más espaciados me hicieron
estremecer. Lo miré y le dije: ahora sí, podés irte, tal vez nos volvamos a
ver.
Volví a buscarlo todos los días hasta hoy y nunca estuvo allí, es una
lástima, pero ahora que conté mi experiencia tal vez alguien tenga ganas de
continuar lo que él empezó...

 
Escribile un e-mail al autor:
julesamor@hotmail.com

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