Llegué a su casa, lo saludé como se saludan dos amigos y me fui al baño,
me cambié con la ropita que llevaba en una bolsita y salí para seducirlo.
Mi lencería era de encaje, tenía una pollerita tableada como de escolar y
una blusita blanca. Él me miró y me dijo, sos terrible putita..., tanto te gusta la pija?, sí, le contesté y me arrodillé delante de él a morderle su miembro por encima del pantalón. Yo estaba recaliente. Solo él sabe sacar
la mujer que tengo guardada dentro de mí y me hace sentir tan suyo, corrijo, tan suya, tan puta. Me gusta someterme a él, es tan varonil y delicado a la vez. Le bajé sus pantalones y sin un instante de duda me metí todo su
miembro en la boca, estaba endureciéndose, y yo la quería bien dura para que me cogiera sin miramientos. Lo llevé hasta el sillón y me arrodillé encima,desde ahí, él parado le seguí chupando su pija y le llevé sus manos a mi
cola, me corrió la pollerita y la tanguita y me metío su dedo mayor en el agujero, ya previamente lubricado con vaselina en el baño, que se deslizó en toda su extensión dentro de mi cola, me estiraba el agujero
preparandolo para cuando me penetrara, yo subía y bajaba mi cabeza sobre su miembro bien parado, le frotaba mi lengua por la cabeza y me tragaba todo el tronco, se
movía hacia atrás y adelante cogiéndome la boca, y yo le levantaba mi cadera para que su dedo entrara cada vez más en mi cola. Me metió hasta tres dedos, los entraba y los sacaba, haciéndome gozar y gemir como una verdadera
mujer, me metí sus huevos en la boca y los chupé como si quisiera tragarmelos. Me dí vuelta y le pedí que me cogiera, ya mismo, que me cogiera que estaba recaliente y quería sentirme su mujer, su puta, su perra, quería sentir
sus manos firmes tomándome por la cadera y arrastrando mi culo para atrás. No se hizo esperar, tenía la pija tan dura que a pesar de que estaba bien dilatada, mi cola sintió su empujón, arqueé mi cuerpo para atrás y lancé
un terrible gemido, me bombeaba su pija con frenesí y yo me la enterraba cada vez más en mi cola, agarré sus manos y las puse en mis tetitas, haciendo
que todo su peso cayera sobre mi cuerpo, su boca me besaba el cuello, su
lengua me humedecía detrás de las orejas, su pija entraba y salía de mí con mucha velocidad, sacaba la pija del agujero y volvía a embestirme, en ese instante en que su pija salía de mi culo yo sentía un terrible vacío y gritaba para que volviera a meterla. Él sabe como tratar a una mujer como yo, él sabe hacerme gozar y sabe exactamente qué hacer para que yo me retuerza y le pida cada vez más su pija en mi culo, el tiene absoluto control sobre mi.
Totalmente exhausta, con mi cola bien abierta, me enterró nuevamente su miembro de un golpe hasta que sentí sus maravillosos testículos golpeando los míos, la sensación de orgasmo en mi ano se combinó con la de mi
miembro y acabé sobre el sillón, sintiendo sus golpes entre mis piernas, sus manos apretándome fuerte las caderas y su exhalación interminable en el momento en que se derramó dentro de mí, su leche desbordaba de mi agujero y sus dedos
se enterraban en mi cadera. Nos quedamos recostados en el sillón, un largo rato. Me levanté, fui al baño a bañarme y cambiarme, le dí un beso a mi padre y me fui.