De cómo su organo sexual se convirtió en mi objeto de culto.
Días después de mi primera experiencia, con un hombre. Me sentía raro. Por un lado, me invadían sentimientos de culpa, de haberle fallado a mis padres, de que pasaría si ellos se enteraran, no olvidemos que era 1983 y veníamos de largos años de dictadura, donde todo lo relacionado a gays era prohibido y estaba mal visto.
En esa época, había una fuerte ola de destape e interés por descubrir nuestra identidad sexual, los de mi edad recordaran, que los kioscos se llenaban de revistas hot envueltas con papel transparente. Sin embargo, por otra parte, recordar lo que R. me había hecho sentir, me excitaba muchisimo y hacia que me masturbara recordando la situación.
Volvi a encontrarme con R. nuevamente en el negocio de mi padre, el no hizo mención alguna a lo sucedido, como si nada entre nosotros hubiera pasado. Así en los hechos supe de lo reservado que era R.
R. conocía mis horarios y una noche a los 8 o 10 días de nuestro encuentro, se retiro a eso de las 22,00 hs. Yo era estudiante y tenia que levantarme temprano, así que a las 22, 15 hs, deje el negocio y me dirigí a casa.
Mientras caminaba, supuse, que R. en cualquier momento se me aparecería. Miraba en cada esquina, para ver si podía distinguir su auto, pero nada. , Me daba vuelta cuadra de por medio, para ver si me alcanzaba, pero nada De R. ni rastros. Opte, entonces por aminorar mis pasos, para darle chances de que me hallara, y de repente lo vi doblando velozmente a una cuadra de donde me encontraba.
Me hizo señas con las luces altas y acerco su auto a la vereda: "..vamos que te acerco".. me dijo. "..No, me quedan pocas cuadras y prefiero caminar".. le respondí. "..Dale subí que es temprano y damos unas vueltas".. me contesto.
Era consciente, de que si aceptaba, mi destino estaría sellado y que R. me sometería nuevamente. Dude unos segundos y accedí. Subí al coche y R. retomo la marcha, rumbo hacia aquella zona donde me había desvirgado aquella noche inolvidable.
Como aquella vez, conversábamos de cualquier cosa, pero nada que estuviera relacionado al sexo.
Las calles estaban poco pobladas y a medida de que nos alejábamos del centro de la ciudad, la presencia de vehículos y peatones se reducía enormemente.
R. estaba tan ansioso, que no podía esperar a que llegáramos a las afueras, porque mientras conducía poso una mano en mi pierna, acariciándomela suavemente, como esperando una reacción negativa de mi parte.
No dije nada, ni siquiera atine a quitar su mano, la cual me transmitía, una tibia calidez a través de mis jeans. Al notar mi falta de reacción R. comenzó a acariciarme los testículos y mi pene que comenzó a despertarse.
Conocía las bondades de su caricia y mi pija respondía por sí sola ante mi estupor. R. me soltó, bajo la velocidad del vehículo y con una mano comenzó a desprenderse el cinto, el botón de sus pantalones de vestir "..Huapi".. color crema y finalmente a bajar su cremallera.
Tomo mi mano izquierda y la poso sobre su sexo erguido, el slip comprimía su verga y con mis dedos la solté de aquel encierro. Estaba todo mojado, producto de su gran excitación y esto me hizo estremecer.
Comente lentamente a masturbarlo, rodeando su tronco con el pulgar y el índice, él sube y baja que realizaba con su prepucio, lo hacia gemir: "..veni bebe".. "..veni, por favor".. casi me suplico.
No conteste y seguí con mi juego, tenia el control y me gustaba, cruzaban cada tanto rostros desconocidos y pensaba si ellos imaginarían, lo que yo estaba haciéndole a mi acompañante en ese momento.
R. con su mano derecha me tomo de la nuca y comenzó a acariciarme, sentía sus yemas enredarse en mi pelo mientras borbotones de liquido presiminal vertían de su glande y corrían por entre mis dedos. Acto seguido R. me sostuvo con fuerza de la nuca y me jalo violentamente hacia su sexo.
La luz tenue del tablero del auto y la que venia de la iluminación publica de la calle, me permitieron observar su slip "..Eyelit".. azul oscuro con rayas horizontales y en detalle las características de su verga.
Como les dije, era mas corta que la mía pero mucho más gruesa, calculo, porque nunca se la he medido, que debe tener unos 15 cm x 6, 5 o 7 de grosor.
En esa posición, entre las piernas del amigo de mi padre y transitando por las calles de mi ciudad, la verga de R. se convirtió en mi objeto personal de culto, mi dios sexual, el pedazo de carne al que adoraría por un largo tiempo.
Stop. Amigos mientras estoy recordando esta aventura he comenzado a acariciarme y masturbarme, revivir en mi mente aquellas sensaciones, me ha hecho chorrear.
Tirado de cabeza entre sus piernas, introduje, mi mano derecha en el slip y tome sus huevos, estaban durisimos y suavemente los estruje. R abrió al máximo sus piernas y siempre con su mano en mi nuca empujaba para que me introdujera su pija en mi boca......."..Dale bebe".., "..Chúpamela, por favor".... el auto comenzó a hacer un pequeño zigzag y le dije "..tranquilo".., "..tranquilo".., dirigiendo mi lengua a su brillante cabeza.
Como describir con palabras las sensaciones que su sexo me producía, es algo difícil de transcribir, pero les diré que recorrí en círculos su cabeza y tome sus jugos que seguían emanando sin cesar, metí cada tanto mi lengua en su ombligo y se lo llene de saliva. Recorrí su tronco, genere bastante saliva y la deje caer sobre sus huevos.
R enloqueció: "..cómemela, puto de mierda".. dijo y me soltó la nuca introduciendo sus gruesos y ásperos dedos en mi boca, se los mame como si fuera su pija, los salive, comenze a introducirlos y sacarlos recorriéndolos igual que lo había hecho con su tronco. R. Me los quito y tomo con las dos mano en el volante para dirigirnos a nuestro destino definitivo.
Seguí con su verga, le di grandes chupones y suaves caricias, me la pase por mis labios, mis mejillas, ojos, nariz, la ubique cerca de mi cuello y lo masturbe pasando su liquido por mi cuello y barbilla. en fin me impregne de ella, sus olores y liquidos
Estaba extasiado, obnubilado, la certeza de que era capaz de brindar placer a otro hombre, es lo que más, me excitaba y gratificaba. Tomar conciencia de que daba amor a otra persona, y que ello lo hacia feliz, es loo máximo a lo que puede aspirar, sin dudas un ser humano.
R. me aviso "..ya llegamos".., pero en realidad mi mamada, había hecho que estacionara entre unos arbustos al costado de aquella ruta alternativa, pero unos 2 Km antes del lugar de nuestro primer encuentro.
R. Abrió la puerta del auto y yo le seguí. El auto blanco resaltaba, en el descampado, a la luz de una noche clara y con una luna inmensa.
R. rodeo el auto y se coloco frente a mí, de pie sobre la trompa del vehículo, tomo mi rostro y me beso introduciendo su lengua en mi boca. Nuestras lenguas se entrelazaron en un profundo beso, mientras nuestras manos buscaban el sexo del otro.
Desprendí mis pantalones para ayudarlo (el ya los tenia bajos) y él hizo lo mismo con mi camisa. Toco mis pezones e inclino su cabeza para tomarlos, de forma alternada entre sus labios, tome su cabeza y lo estruje contra mi pecho, mientras hacia esto, tomo mis testículos y el contacto con sus rústicos dedos me calentó al máximo, me pajeo apenas y me giro tirándome sobre el capo del coche.
"..Ahora vas a ver bebito".., tiro con fuerza mi slip, salivo su verga y comenzó a pasarla por toda la raja de mi cola, deteniedose a jugar en círculos alrededor del anillo de mi esfínter. Me punteo lentamente y gemí "..AAAAhhhh".. fue mi unica exclamación, que salió de lo mas profundo de mi alma. R. Se dio cuenta y comenzó a penetrarme, poco a poco, a medida de que sentía que su arma se abría paso en mi ano, me sentía desfallecer.
R. Me tenia de las caderas, el peso de mi cuerpo y el rocío que caía sobre el coche hacia que me adhiriera al capo del vehículo. No podía por mi posición ver su rostro, pero me lo podía imaginar con nitidez, por sus gemidos...... "..MMmmmm".., "..papito".., Mi bebe".. repetía una y otra vez. Estoy seguro que a el también lo volvía loco, la situación morbosa, de estar cogiéndose al hijo de su amigo de toda la vida.
Mientras veía las luces de las casaquintas y de los vehículos que a lo lejos se acercaban.. escuchaba ladridos de perros y el cantar de las ranas de un estanque cercano, todo ello entremezclandose con los gemidos de R.
Esa era mi situación, estaba siendo sodomizado por el amigo de Papa. Sentí que R. aumentaba su ritmo, haciéndome doler con un movimiento brusco producto de la locura de su estado "..Ayyy Ayyy".. grite.
El ni se inmuto y siguió como si nada, encerrado en su propio placer y pronto a eyacular. Exploto como pocas veces he sentido en mi interior, la leche caliente inundo mi recto bañándolo y calmando el dolor.
R no se retiro y me mantuvo con fuerza con sus dos manos en mi espalda sobre el capo impidiendo que intentara incorporarme y dando sus ultimas sacudidas cayo sobre mí aplastándome. Así en esa posición pasaron dos autos por la ruta, los que aminoraron la marcha para apreciar el espectáculo.
La verga de R. se "..durmió".. en mi ano y la retiro, esa noche, no me presto la mas minima atención, ni siquiera se peocupo por que me higienizara y me dejo con una erección tal, que me dificulto subir el cierre de mi cremallera.
Subimos al auto y emprendimos el regreso sin decir palabra alguna. En el trayecto a casa, y con los movimientos del auto, sentia, como lentamente su semen se escurria por mi ano manchando mi slip. Sin dudas, R. me hizo sentir el poder que ejercia sobre mí.
R. no era el típico homosexual del imaginario popular de aquella epoca o por lo menos conmigo no-tenia esa actitud pasiva que todos comentaban por lo bajo. Por el contrario siempre había sido activo y dominante. Le gustaba (aunque no lo decía) sentir que me violaba y que yo era únicamente su juguete sexual. R. era mi dueño y a mí me gustaba ser de su propiedad.
Gabriel.
Saludos y gracias por los comentarios a: alejandro, juan jose, cesar, toni y berchi
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