LA TERMINAL DE OMNIBUS
Enviado por Water el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Acá en Comodoro Rivadavia, donde vivo, es muy difícil para una persona de distinta condición sexual, como la mía, satisfacerse plenamente.. si bien hay una especie de apertura hacia nuevas experiencias y sobre todo los más jóvenes, son quienes están más predispuestos al cambio, cuesta aún muchísimo poder encontrar, como en mi caso, muchachos lindos que me hagan gozar a pleno.
Uno de los lugares en los cuales eventualmente puede uno encontrar lo que busca, es la estación terminal de ómnibus.. allí precísamente voy yo cada vez que "..ando calentito".. y precísamente hace pocos días atrás, mientras estaba rondando las inmediaciones de la Terminal, me crucé un par de veces con un chico (quienes buscamos sexo no necesitamos a veces más que dos miradas) y rápidamente le insinué que me siguiera hasta el baño.. una vez allí comenzamos a charlar disimuladamente y él me preguntó que era lo que a mí me gustaba.
-Vos me gustás.
Le respondí provocativamente y me acerqué hacia él como para darle un beso, pero se apartó y me dijo:
-Acá no, hay mucha gente, vamos afuera.
La Terminal de Omnibus de Comodoro Rivadavia queda en pleno centro y no hay muchos lugares hacia donde ir, pero yo estaba demasiado caliente y no quería por nada del mucho perderme a aquel chico, así que salimos hacia afuera.
-Yo no soy de acá ¿A donde podemos ir? porque dentro de unas horas sale mi ómnibus.
Me dijo, así que yo más desesperado aún, a lo único que atiné fue a decirle que en las cercanías, había un lugar más o menos reservado (mentira, todo el mundo pasa por allí), por lo que rápidamente nos dirigirmos hacia allá.
Una vez que llegamos nos acomodamos detrás de una vieja estación de ferrocarril, en la que hoy en día funciona la Dirección Municipal de Cultura, y tratando de no ser vistos por ningún transeúnte, puse al muchacho contra una pared, me arrodillé (esa es la pose que más me gusta) y empecé a tocarle y manosearle la entrepierna.
-Vas a ver como te la voy a chupar, te vas a acordar de mí para siempre.
Le dije e inmediatamente empecé a chupar, besar, lamer y acariciarle esa pija y ese par de huevos.. hacía tanto que no me cogían que nada de lo hacía podía calmarme, me comía esa pogonga hermosa con desesperación, mientras el chico no paraba de jadear y de gemir por la espectacular mamada que le estaba dando.
-No me hagas acabar porque se me va a achicar y quiero metértela en el culo.
Me dijo el muchacho con la voz entrecortada, así que yo rápidamente me bajé el pantalón y la bombacha (siempre uso esa prenda íntima femenina cuando ando de levante) y me puse contra la pared, agachado, con las piernas separada y la cola bien levantada.
-Que hermoso culo que tenés y linda te queda la bombachita.
Volvió a decirme el chico mientras me apuntaba con su poronga bien parada y a punto de mandármela a guardar.
En un rápido movimento me la metió, suavemente al principio y empezó a cogerme.
Era increíble los pijazos que me daba, la tenía re-dura así que yo la sentía moverse adentro de mí en una forma alucinante.
-Ah, si, dale, cogeme, cogeme más, metémela bien adentro.
Comencé a arengarlo para que no decayera en la forma que me estaba serruchando.
A esa altura ya no me importaba si alguien me veía porque estaba totalmente sacado, fuera de mí y lo único que quería en ese momento era seguir teniendo esa deliciosa pija en mi habrienta cola de mujer.
-Ah, voy a acabar.
Gritó el chico y en ese instante me dí cuenta que, por mi enorme calentura, no reparé en que el muchacho no se había puesto el "..forro".., así que le dije:
-Sacámela y echame la leche en los "..cachetes".., yo después me los limpio.
No terminó de hacerlo cuando sentí el chorro caliente corriéndome por el culo y los muslos, pero aún con su pija ya achicada, me quedé pegado a él y refregándome la cola sobre su entrepierna.
Después de un rato, se hice una última mamada y le dije, a modo de súplica:
-Por favor, dame un beso en la boca.
Y agregué:
-Hacelo por todo lo que te hice gozar.
El chico me abrazó y me dio un beso que casi me deja sin respiración y después se despidió de mí, no sin antes prometerme que cuando volviera, nos encontraríamos de nuevo.
Esa noche, me dormí placenteramente, sintiéndome absolutamente realizado.
Quienes quieran escribirme para contarme sus relatos o pedirme algún otro, hágando a Walter H.
Un beso y hasta pronto.

 
Escribile un e-mail al autor:
walterculindohache@yahoo.com.ar

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