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Calor Nocturno |
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Enviado por Anonimo el día Jueves 24 de Julio de 2008 |
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Bueno como es de esperar, queridos lectores voy a presentarme. Quiero aclarar de antemano, que esta es mi primera vez escribiendo un relato sobre mis aventuras sexuales. Soy un morocho argentino del interior de mi país, alto (1,85), de peso normal y mi condición física es de deportista. Mi vida sexual comenzó a los 18 años con un hombre de 54 , que prefiero aclarar no fue nada excitante.Pero hay una aventura que siempre ronda en mi cabeza, y esta noche como tantas otras la recuerdo, y fue eso lo que me decidió a escribir. Hace unos años vivía en una ciudad donde los estudiantes de la zona radicamos para poder “forjar nuestro futuro entre los libros”, si es que eso en mi país, siempre tan errático, se consigue. Era de esas noches calurosas, pesadas que uno quiere pero no puede dormir. Eso me decidió a dar una caminata por el centro de la ciudad. Me puse unos pantalones cortos que me permiten mostrar mis piernas robustas y peludas y una remera ajustada. Mi intención no era conseguir alguien con quién pasar la noche, pero uno nunca sabe como puede terminar una caminata nocturna. En un bar me encuentro con mi ex pareja que al ir a su encuentro a saludarlo, comenzó a recordarme lo insoportable e inmaduro que puede ser un hombre que no sabe a los 38 años lo que quiere. Eso me puso de muy mal humor y me decidí por ir a dormir, pero el destino me iba a cruzar el hombre más rudo, sexopata y desconsiderado que he conocido hasta ahora que cuento con mis 26 años. Salí muy enojado y comencé a caminar. Tenía que desviar mi trayectoria a mi casa para no tener que cruzar la plaza central de la ciudad, ya que de noche me resultaba algo peligroso. Pero mis ganas de llegar a destino pudieron más y crucé. Entre la oscuridad de las plantas, prendí un cigarrillo. En ese momento pude darme cuenta que alguien venía detrás mío en una bicicleta siguiéndome el paso. Eso me dio algo de miedo, por lo que instintivamente me di vuelta para ver de quien se trataba. La persona que descubrí no era muy atractiva: demasiado rubio para mi gusto (hasta ese momento, por supuesto), algo más alto que yo, pero lo que si me llamó la atención era su aspecto físico. No era atlético, pero denotaba que por su forma, trabajaría en algo relacionado con hacer fuerza. Son esos hombres, que en los relatos dicen que tienen físico “de trabajador de la construcción”; bueno esa fue mi sensación. Él al darse cuenta de mi asombro, enseguida me dijo: -Flaco no te asustes. Sólo quiero pedirte un cigarrillo. Nervioso todavía quise ser algo amable. -No hay problema, es que es medio jodido caminar por acá de noche. Sin decir más nada le prendí el cigarrillo y se lo entregué. Siguió montado en su bicicleta sin decir nada al lado mió. Eso me dio a entender que era algo tímido, para decirme la frase más comúnmente utilizada por estos lugares….”Che, que onda la tuya”. Al no pasar nada y mis nervios ya colapsados por la situación algo molesta, de que alguien te acompañe sin decir nada. Le pregunte jugándome el pellejo de que me mandara a la mierda: -¿Che que andas haciendo por acá? Y en tono de broma para romper el hielo seguí la conversación. -No necesito que me acompañen. Eso hacía mi vieja pero hace tiempo que ya no. Pasaron unos segundos y con tono nervioso, pero a la vez libinidoso, respondió algo que me dejo helado. -¿No necesitas un papi que te acompañe esta noche? Es la típica frase que alguna vez a los que somos gay nos han dicho por la calle algún hombre mayor sin ningún descaro. Lo único que pude decir fue, que por lo pronto podíamos empezar hablando y si todo iba bien, a lo sumo tomaríamos mate (infusión de yerba mate muy común en mi país) en mi departamento. Una vez entrado en confianza y conversando sobre cualquier cosa, y llegando a mi departamento. Se bajo de la bicicleta y sin mediar palabras, me hizo un gesto para que mirara su entrepierna. -Si mejor dejamos el mate para después y te comes esto. Comencé a tragar saliva al ver que había sacado del pantalón su pija. Aclaro que muchos relatos hablan de vergas grandes, pero ésta me sorprendió más que por su largo, que rondaría unos 20cm, por lo gruesa que era. Tenía esa forma que empieza con una cabeza grande pero que en el medio del miembro es muy ancha. Bueno eso me había deparado el destino, el calor y mi insomnio. Claro que podía haberme negado, pero el morbo de comerme esa verga pudo más que mis miedos a terminar con el culo destrozado. Mis fantasías siempre habían rondado en tener sexo muy duro con un semental que me destruyera. Sin pensarlo la agarre y como el más puto de entre los putos toque su cabeza y me lleve la mano a mi boca para sentir ese sabor salado y oler ese aroma fuerte que tienen los miembros masculinos. El con un tono burlón dijo: -Que pendejo me voy a comer esta noche. Te aclaro que no estoy para estupideces. O vamos a coger o coger. A este momento ya mi verga esta tan mojada que podía sentirlo al caminar. Como si el trayecto fuera infinito, llegamos al departamento. Lo invite a pasar y me dirigía en busca de agua para calmar la sed, cuando me doy vuelta y veo a este rubio medio desnudo, ya tocándose la pija mirando mi culo. Ante esa situación de ver a un tipo en esa postura, me dije que la sed podía esperar. Volví hasta mi invitado y arrodillándome de forma muy calmada tome su verga y le di unas chupadas en la cabeza. Pero él me tomo de los pelos y me obligó a metérmela todo lo que podía y más en la boca. Tal fue su rudeza que sentí lastimarme la garganta. Intente retirar con mis manos su cuerpo, pero mientras más intentaba el más me tiraba de los pelos y obligaba a tener su pija en mi boca. Ya no podía aguantar más sin respirar y él al darse cuenta, me retiró la cabeza y me escupió en la boca. -Tan machito y fuerte que pareces en la calle, putito de mierda. Eso me molesto mucho y me pare decidido a echarlo de mi departamento. Pero me tomó de los huevos y me atrajo hasta él, dándome un beso largo, apasionado y de esos que te lastiman el labio. Llegada esta situación, yo era el puto más entregado a que le hagan lo que quieran. No me importaba más que me reventara de dolor y placer. Decidido a recibir ese monumento a la pija, me tire en la cama de espaldas y tomando mis piernas contra mi pecho, le dije: -Si tenes tanto aguante acá te espero. Eso lo puso como loco y se me abalanzó sobre mí. Abrió mis piernas y comenzó a chupar como un cerdo mi pecho. Mordía mis pezones, cosa que me da muchísimo placer. Mi reacción fue no demostrarle que me excitaba, sino todo lo contrario. Lo miraba desafiando su promesa de “coger o coger”. Me lastimaba el pecho y los pezones al chuparme como un animal. Me di cuenta que el momento esperado estaba llegando porque se reincorporo y me metió casi toda la mano en mi boca en busca de saliva para poder penetrarme. Pero sus intenciones no solo eran penetrarme, sino que también demostrarme que él podía hacerme sentir que era su esclavo y que podía hacer lo que quería. Jugaba con su mano en mi boca lastimándome los labios. Ese juego duro un largo rato. Sólo podía observar con mis ojos desorbitados de placer por mi condición de sometido que la pija del rubio tomaba cada vez más cuerpo. Dejó mi boca para pasar la saliva sólo por la cabeza de su miembro. Tomó una de mis piernas con fuerza, la tenso y con la otra mano acercó su pija a mi cola que no había tenido nada de lubricación y comenzó a meter su miembro. Era suave y lento en sus intentos por meterla. Eso me dio la idea que ese hombre rudo había desistido de su condición de dominante. Pero me equivoque porque al haber entrado la cabeza de la verga y yo sintiendo que algo se rompía en mi culo aunque era suave, soltó su miembro y me tapo la boca. Entonces me di cuenta que era una preparación para que me relajara. Comenzó lo qué mas me temía. Mi culo nunca, ni antes ni ahora, sintió un dolor tan intenso y desgarrador al ir entrando la parte más gruesa de su miembro. Mis manos lo único que pudieron hacer fue taparme la cara y dejar hacer de mi culo lo que fuera. Sentí mis huevos tocar su cuerpo y en mi interior no cabía un solo pedazo más de esa verga. Sentía un dolor agudo en mi estomago. Señal que me había llenado y que más no podría entrar. Hasta ese momento no podía sentir placer de ninguna manera aunque me quisiera concientizar que estaba cumpliendo mi fantasía mas deseada. Él solo interpretaba que estaba reventando a un morocho de Dejo de tapar mis gritos y de tensar mi pierna y con sus manos me tomo de los hombros y comenzó a empujarme hacia su cuerpo. Lo hacía cómo un animal pero comprendí que si no lograba excitarme terminaría siendo una pesadilla. Tome mi pija que no se había parado porque mi cabeza solo servía para recepcionar mi dolor y comencé a masturbarme enérgicamente. Ante lo cual mi semental, cada tres bombazos y una pausa, me empujaba hacia su cuerpo para que sintiera que tocaba fondo su verga. Recién entonces pude excitarme y disfrutar de la cogida. Con la otra mano en medio del frenesí, la lleve a mi culo y pude darme cuenta, que cada ves que salía su pija la piel de mi cola se salía con su miembro. No pude soportar mas placer y deje caer mi cabeza contra la cama. Relaje el cuerpo y deje que ese animal que había dejado entrar a mi departamento me llenara de leche. Jadeaba desenfrenadamente y su transpiración caía en mi cuerpo. Se detuvo un momento para decirme que me iba a tomar toda la leche de su pija y la mía. Comenzó a masturbarme mientras reanudaba la acción. Mi acabada fue con unas contracciones que sentía que iba a explotar. Mi leche caliente sobre mi pecho, lo deben haber excitado porque aumento el ritmo de las embestidas al punto que movía hasta la cama y sentí que su verga se hinchaba. Señal de que mi fantasía/pesadilla había terminado. Retiro su miembro de mi culo destruido. Pude sentir como salía leche caliente de mi agujero. De la cual con sus manos no dejo que se cayera. Miraba su leche con su rostro hinchado y cubierto de transpiración y lo llevó a mi boca. -Toma, con esto te pago la cogida, dijo Mientras con la otra mano recuperaba la leche de mi pecho y también me la entregaba para que la degustara. Sin decir más nada, se vistió y me observaba todavía jadeando. Sólo podía mirarlo desde la cama sin fuerzas para levantarme. Así estuvimos un rato hasta que me pude sentar. La pobre era un desastre: desordenada, llena de sudor y semen. Me faltaban las fuerzas para pararme, por lo cual me quede sentado y con las manos tomaba mi cabeza y procuraba no sentir dolor. -Ahora podes irte. Fue lo único que pude mencionar. Quizás pueden considerarlo un relato demasiado rudo. Eso sentí durante mucho tiempo. Que era una historia que no era merecedora de contar. Pero el tiempo me hizo darme cuenta que todas las experiencias tienen algo de placer y de dolor. Y esta fue la más completa que disfrute hasta la actualidad. Alejandro te lo dedico. Sos un ser de otro planeta. Te lo dedico y gracias por tu servicio prestado. |
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Escribile un e-mail al autor: duesexstade2007@hotmail.com |
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