Cigarrillos para ellas
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Lo había leído en una revista, uno de esos anuncios de artículos que
prometen cosas imposibles, esos que se venden por correo, soy aficionado a
ellos, aunque está claro que son un timo, me resulta curioso verlos, me
divierto bastante pensando en la cara que pondrá la gente que los compra
esperando que realmente funcionen como dice su anuncio. Hace poco compré una cámara
que, según el anuncio, permitía ver a través de las paredes, VoyeurCam se
llamaba, cuando la recibí, comprobé, (como sabía de antemano, claro está,)
que no funcionaba. Era una especie de bolígrafo extraño con una especie de
falsa lente en la punta, un timo vaya. Pero lo que acababa de leer sí que era
impresionante, el anuncio era de unos cigarrillos, a los que el anunciante
atribuía un poder "..hipnótico".., prometía que si una persona fumaba
un cigarrillo, quedaría totalmente "..desconectada".. de la realidad
durante dos horas y después, al despertar, no recordaría nada de lo ocurrido
en ese lapso, me harté de reír, menuda tontería, ese articulo tenía que
estar en mi colección de cosas absurdas, no lo dudé un instante y lo pedí.


Al cabo de unos días lo recibí en casa. El paquete tenía el aspecto de una
cajetilla de cigarrillos normal, pero no llevaba impreso nada, estaba totalmente
en blanco y venía acompañado de un pequeño folleto con las instrucciones:
"..Normalmente bastan unas jaladas para que el principio activo comience a
funcionar".. decía el folleto entre otro puñado de cosas absurdas. En fin
lo puse en la estantería donde coloco todas estas cosas que tanto me gustan,
pero lejos de olvidarlo por completo, como me sucedía con todas estas cosas, no
dejaba de pensar en ello, estaba deseando probarlo, así que me fumé uno, pero
como era de esperar no pasó nada, por un momento había tenido una pequeña
esperanza, pensaba en lo que hubiese podido hacer si funcionase, en mi facultad
hay alguna chiquilla que me pone arriola y gracias a este "..invento"..
podría despachármela a gusto, en fin sólo es una tontería pensé, aun así
decidí coger un par de ellos y meterlos dentro de mi cajetilla de Marlboro, el
diseño de los cigarros era el mismo con la salvedad de que no llevaba impreso
el nombre de la marca comercial. Al día siguiente en un descanso de clase,
decidí probar a darle uno a una amiga, sí amiga, porque ella no quería ser
nada más claro, se llama Patricia, y esta buenísima la huevona, mide 1,65 y me
encanta su culo, siempre he soñado con comermelo, por no hablar de sus pechos
pequeños pero preciosos. La llevé cerca de los baños, y apuré charlando el
tiempo para que la hora de la siguiente clase se acercase y se despejasen los
pasillos de gente, ya casi era la hora y no había nadie cerca de nosotros, ella
me dijo: -Vamos dentro que vamos a llegar tarde-, entonces la ofrecí el
cigarro, después de un instante de duda lo cogió, -Esta bien pero rápido que
no llegamos-, no te preocupes que seguro que llegamos.


Me temblaban las piernas, encendí su cigarro, ella le dio una jalada y parecía
que nada iba ocurrir, yo la miraba fijamente, pasaron unos segundos, dio otra
jalada, -¿qué tal?- le dije, pero ella no contestó, estaba allí de pie, pero
parecía no oírme, entonces, me acerqué a ella y le toqué levemente un pecho,
nada, no se inmutó, me acerqué más y le sobé las tetas a gusto durante unos
segundos, ella seguía inmóvil, con el cigarro entre los dedos, le pasé el
brazo por encima del hombro y la empujé levemente hacia el baño de caballeros,
entramos y la conduje hacia uno de los retretes, cerré la puerta y la senté en
la taza, la quité el cigarro de los dedos y lo apagué, después le quité la
chompa roja que llevaba, y descubrí su sostén, dios era rojo también de esos
transparentes, se lo quité y ante mí quedaron sus pechos desnudos, la pinga se
me puso durísima, como nunca antes, creí que me iba a reventar, la sujeté por
los hombros y la levanté un poco, y no sin dificultad conseguí quitarle los
pantalones, dios mío, lleva un tanga precioso, rojo, que deja al descubierto su
precioso culito, era precioso pero no tardé en quitárselo para poder ver su
preciosa conchita, dios estaba preciosa, tenía el vello recortadito en forma de
triángulo.


Me bajé los pantalones y restregué mi pinga por sus tetas, la tumbé en el
suelo, separé sus piernas y comencé a separar sus labios para poder admirar su
conchita en todo su esplendor, dios qué preciosidad, no me lo pensé más y
comencé a penetrarla, tuve que parar porque no estaba lubricada, así que me
tumbé en el suelo y la lamí una y otra vez, hasta que su sequedad se convirtió
en un río de flujos y saliva, entonces la penetré, me tragó mejor dicho, dios
qué placer, notaba su calor, dios su conchita estaba bastante acostumbrado a
estas lides, como pude comprobar porque se trago mi pinga sin ningún problema,
al cabo de unas acometidas su vagina se ajustó a mi pene como un guante, la
agarré por debajo de las axilas y me incorporé, entrelacé sus piernas en mi
cintura, y comencé a penetrarla salvajemente, dios qué placer, mis embestidas
eran brutales, y ella seguía con el mismo gesto de antes, la mirada perdida,
como si nada estuviese pasando, la estaba sobando el culo y las tetas, seguro
que la iban a quedar marcas, dios notaba cómo el semen subía desde mis huevos,
y reventé dentro de ella, me corrí como una bestia, y me senté con ella
encima aún...


Continuará...



 

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