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El gran dia |
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Enviado por Solo el día Domingo 20 de Julio de 2008 |
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La fiesta inicial había tenido lugar el lunes, el miércoles volvimos al departamento, pero como teníamos poco tiempo nos dedicamos a conversar, a pasar un momento agradable afianzando nuestra intimidad. Ese día quedamos que el gran día sería el Martes siguiente; coordinamos todo.
El día llegó, la pasé a buscar con el auto por la playa de estacionamiento de un supermercado, una vez arriba no había problemas tengo los vidrios polarizados, vino preciosa, siempre con sus ropas mínimas que mostraban la belleza y juventud de la portadora. De a cuerdo a lo previsto a las 9:50 ingresabamos al hotel y pedíamos una lujosa habitación con turno de ocho horas, me había pasado el viaje acariciando sus muslos, favorecido por la corta minifalda ¡¡¡Qué caramelo!!! Me costaba creerlo, toda mía. De la cochera, por la escalera a la habitación, mientras subíamos ya comencé a besarla poniendo toda la pasión que engendraba mi calentura, debo reconocer que la sumisión de la mocosa era total y realmente estaba decidida a entregarse a lo que a mi se me ocurriera, yo había planificado mi día para pasar las mejores ocho horas de mi vida, había atado todos los cabos como para no ser molestado. Entre a la habitación con la idea fija, antes "Chuparla toda, sentir sus jugos en mi boca".
Tomándola por la cintura la pasié por la habitación, para que viera las comodidades, de paso ambos nos relajábamos: Estábamos en la intimidad de cuatro paredes para comenzar la clase inicial, y también el punto de partida de la que considero mi etapa más hermosa con el sexo. Dos mujeres tuve oportunidad de desflorar en mi vida, pero en ninguna lo había disfrutado, como lo venía haciendo ahora.
Acomodé la habitación, música suave y apenas bajé un poco la luz, dejando la cama más iluminada que el resto, no quería que nada me privara del placer de ver sus expresiones en los momentos culminantes.
Pedí unas bebidas refrescantes, ambos habíamos desayunado y luego que las trajeron, me acerqué a ella para tomarla entre mis brazos, por supuesto me dejó hacer, recién respondió cuando se sintió besada y vaya si lo hizo, en pocas oportunidades había aprendido a besar como la mejor, recibía mis besos por todo su cuello, sus lóbulos, su boca y respondía con la misma moneda. Su solerita con botones adelante, le duró muy poco, sostén no le hacía falta y no lo usaba, enseguida tuve la sensación de sus duros pechos en mi torso desnudo, que los recibía en el más hermoso de los contactos, la fuerza y rigidés de los pezones se destacaba notoriamente, mis manos no podían perderse el placer de estrujarlos suavemente, el dedo pulgar y el índice de mi mano derecha, comenzaron a dar suaves pellizcos en esos botones que coronan esas copas que dan lugar al famoso 90-60-90. La minifalda cayó a sus pies apenas le bajé el cierre, una mínima tanguita dió color a una figura perfecta ¡¡¡¡¡ Era cierto me estaba pasando a mi !!!!!
Ella misma me ayudó a sacarme la ropa, sus manos recordando instrucciones, apenas apareció erguido y babeando, tomaron mi pene. La tomé en los brazos la alcé y deposité en el centro de la cama, me pidió agua fresca, se la alcancé con presteza, enseguida me acosté a su lado. Acomodé su cabeza en la almohada, pasé mi brazo izquierdo por abajo de su cuerpo para abrazarla, y comencé con la agradable tarea de excitarla, para llevarla al climax. Mis besos en su boca se hicieron profundos y con mucho uso de la lengua, ella como ya dije besaba cada vez mejor, lo que ayudó a dar mas intensidad al momento, mi mano libre paseaba por todo su cuerpo, dándole un masaje de roce suave y lento, sus palabras salieron solas sin que yo se lo preguntara, "Estoy loca de contenta, no me equivoqué, ninguno de mis amigos me hubiera tratado o enseñado como vos, seré tuya hasta cuando quieras" Le tapé la boca y quieté el aire con otro beso. Mi boca y mis dientes atacando sus pechos y pezones, mi lengua jugado con esas aureolas moradas, mis dientes mordisqueando toda la zona, mi mano derecha con la punta de los dedos, rozando con fineza la zona de los muslos, próxima a la entrada vaginal. Cuando mis dedos tan siquiera rozaron los labios vaginales, comenzó a estremecerse en mis brazos, a contraer su cuerpo, mi mano en la zona vaginal a recibir abundantes jugos, sus gemidos de placer, para ella incontrolables, como todo lo que le pasaba, su mano derecha que apretaba mi pene casi hasta el dolor, no podía detenerse y así siguió hasta que bañada en su traspiración y sus jugos, quedó agotada pidiendo aire y que le alcanzara agua.
- Mi chiquita pensar que todavía no te hice ni la mitad de lo que deseo.
- Dejame descansar un poco, tené en cuenta que esto es nuevo para mi.
Busqué una toalla humeda y despacito la pasé por su cuerpo para que se refrescara. No le di mucho tiempo, volví a la carga, esta vez comencé por los pies, se sorprendió cuando comenzé a besárselos, a ponerme los dedos gordos en la boca y chuparlos, despacito fui subiendo mientras lamía sus pantorillas y sus muslos, la traje hacía el borde de la cama y la dejé con las piernas colgando, volví a chupar y besar toda la zona interna de sus muslos, me arodillé al pie de la cama, pasé sus piernas por sobre mi, le hice poner los piés sobre mis hombros, de esa manera forcé la apertura de sus piernas, y su vagina quedó totalmente expuesta, rosada y latiendo, pidiendo que mi lengua la tome por asalto. Comencé a jugar con el leve roce de mis dedos humedecidos, sobre los labios mayores, los tenía carnosos, mi lengua los frotó con suavidad y esparció saliva sobre los mismos, con ayuda de mi lengua los fuí abriendo. Todo su cuerpo estaba tenso, suponía que la estaba por penetrar y se preparaba para recibir la embestida. Pobre niña, nada más equivocado, yo me preparaba para practicarle el mejor sexo oral. Antes de ingresar a esa vagina con mi pene ella tendría que identificar y conocer perfectamente sus orgasmos y su capacidad para llegar a ellos. Tenía los labios vaginales abiertos, la humedad que bajaba de todo su cuerpo era evidente, su calentura no se podía medir. Mientras con un dedo buscaba introducirme por el canal vaginal, mi lengua subió, buscando con suavidad, como tanteando el terreno, buscaba el maravilloso tesoro de su clítoris excitado. Lo encontré ¡¡¡¡¡ Magnífico !!!!! endurecido por la inflamación, eran unos tres centimetros de sangre encapsulada; lo rocé levemente y comenzó la fiesta de los gemidos, entró a desesperarse, levantaba su pelvis como tratando de meter la vagina en mi boca, tomó mi cabeza con sus manos y la posicionó para que ejerciera mas presión, ella misma como si supiera y en base a lo que estaba sintiendo y tratando de mejorarlo, fue mi guía para que yo lograra llevarla al placer total. Mientras mi lengua frotaba el clítoris, con los dedos mayor e índice de mi mano derecha, la penetraba y producía un simulacro de lo que sería, más tarde la penetración total. Fueron cinco minutos, va creo, en ese momento no se puede medir el tiempo y la gloria llegó para los dos, sus convulciones se hicieron espasmódicas, sus gemidos eran casi gritos y fue en ese momento que se descontroló totalmente y no pudo parar. Fue allí cuando sentí como una bocanada de líquido, era expulsada hacia mi, digamos que hasta me orinó en la boca, no recuerdo haber logrado acabada semejante en alguna de las mujeres de mi vida. Era dulce, tierna, no tenía tabúes o complejos, estaba dispuesta a todo lo que yo quisiera, había puesto en mi toda su confianza, ni yo lo podía creer.
Me llevó unos quince minutos hacerla reaccionar y darle un respiro, mimarla y refrescarla, hasta ese momento yo venía controlando mi eyagulación que por supuesto quería fuera en su vagina, luego de completar la desfloración, en realidad estaba al mango y ella obediente con sus manos siempre me lo recordaba. Los dos tomamos mucho líquido y luego nuevamente adopté la posición cariñosa de tenerla abrazada a mi lado.
- Mi chiquita ahora si llegó el momento de confirmarte mujer.
- Me engañaste, pensé que lo harías antes, seguro que no me va a doler, tengo la sensación de que la tenés cada vez mas grande.
- Tranquila ya te dije que la vagina se adapta a cualquier tamaño, las hay más grandes que la mía.
- No se soy tuya y confío en vos, se que vas a hacer lo imposible por tratarme ben.
- Si mi amor, cuando mejor te trate, mas voy a lograr tu plena satisfacción.
Después de ese diálogo, sabía que no me costaría trabajo y después de todo, quién se puede quejar de ese trabajo, es como esos deportistas profesionales que cobran por hacer lo que les gusta. Yo estaba más que encendido, como ella decía, a mi también me daba la sensación que la tenía tan hinchada que sus dimensiones se habían incrementado y el juego de sus manos siguiendo las instrucciones, que dicho sea de paso había cumplido al pie de la letra, estaba dando un excelente resultado; en realidad no se como es que todavía no había acabado. La recosté en la cama y me tiré a su costado para abrazarla, besarla y hacerle sentir todos los mimos que hacían falta para tranquilizarla; le acomodé un alamohadón bajo su pelvis, le expliqué que era para elevarla un poco y crear una mejor coincidencia entre su vagina y mi pene, me heché sobre ella, allí comenzó a sentir la presión de mi verga sobre su vulva, utilizando los dedos para abrir los labios vaginales, comprobé que no le hacía falta ningún lubricante, de la calentura, se puede decir que estaba chorreando jugos, elevé un poco sus piernas, levantando los muslos, mas que nada haciendo que se habriean mas y me brindaran una mejor y mayor exposición de la vagina. En esa pose, apoye la cabeza de mi pene en la entrada de ese caliz sagrado. Por la pose podía ver perfectamente su carita, sus ojos cerrados como con fuerza, esperando sentir la penetración, debía optar por una introducción rápida o lenta, le pregunté y respondió "que no me duela". Opté por hacerlo de la manera que yo más lo disfrutaría, lentamente. Quería que me sintiera cm a cm, que viviera la sensación de como despacito, sus carnes dejaban paso y envolvian mi pene, que como ariete incontenible, buscaría llegar al fondo de la más hermosa cueva de la creación.
- Mi muñeca, sentirás un dolorcito al principio, cuando comience a entrar, pero enseguida notarás que ese dolor se transforma en sensación de placer y en pocos minutos, estarás explotando como ya lo has hecho, pero ahora conmigo penetrándote.
Dije lo anterior, la besé saboreando esa boca de miel, y comencé a penetrarla, cuando lo recuerdo, todavía siento los síntomas de una erección, desde ese día si necesito motivarme, no tengo mas que volver a ese recuerdo.
Estaba bañada en sus propios jugos, apenas hice un poco de presión la cabeza abrió camino con rapidés, motivo por el cual sus primeros gemidos con un poco de dolor, surgieron como respuesta y un "me duele", al que por supuesto no presté atención, y al que respondí tomándola con más fuerza, como para demostarle quién mandaba en ese momento. Continué presionando, lo más grueso de mi pene tenía que atravesar la entrada, sentía que el camino era nuevo y de estreno, engullia mi miembro endurecido y lo apretaba como si fuera una mano, sus ojos cerrados al principio, en actitud de miedo, ahora abiertos al igual que su boca, con los labios dibujando la O; ojos y boca trasmitiendo todo lo que estaba sintiendo, su himen estaba siendo arrasado, por ese depredador, de quién desde hoy sería amiga. Seguí, seguí y seguí hasta que mis testículos marcaron que había llegado al máximo, también su gemido cuando sintió el contacto con el fondo, fue maravillosos e inconfundible. Me mantuve así unos segundos, mientras le susurraba al oído que ya era mía, que había perdido la virginidad, unos segundos penetrándola hasta el fondo, haciendo que me sintiera experimentando la agradable sensación, de sentir mi pene enfunfado como en un guante de terciopelo, que me apretaba haciéndo que me sintiera en la gloria, y propietario de esa mocosa que por obra del destino, había caído en mis manos. Después de esos segundos de pausa, comencé un lento retroceso, también quería que lo viviera con todos los sentidos, llevé la cabeza hasta casi salir y nuevamente a entrar, hice ese movimiento varias veces, con la misma pausada cadencia, a medida que lo hacía su respiración se agitaba, sus manos y brazos me abrazaban y buscaban con mas fuerza, sus gemidos ya comenzan a demostrar placer, su pelvis se contraía buscando adaptarse al ritmo ¡¡¡¡¡Qué maquinita, una locura!!!!! De a poco incrementaba la velocidad de mi movimiento, ahora comenzaba a preocuparme por llegar a mi final, ella me daba todos los indicios que se acercaba a su orgasmo, le pedí que me trasmitiera como sentía, en realidad no necesitaba que lo hiciera, su estado puro hacía que sus sensaciones fueran imposibles de inventar, el lenguaje de su cuerpo las contracciones de pelvis, la agitación de sus respiración, el sonido casi musical de sus gemidos, ante cada embestida mía, demostraban que estaba alcanzando su pico más alto, sin prisa pero sin pausa continué con mi acompasado movimiento, siempre dando mucho recorrido, la cabeza casi afuera y de allí hasta el fondo de sus paredes vaginales, quería que el momento durara todo lo suficiente, como para que a ambos nos fuera imposible de olvidar, ese recuerdo la tenía que acompañar toda su vida, y tenía que ser lo más placentero posible. Pero como bien dicen "nada es para siempre", sentí que mi final llegaba, de acuerdo a su estado, si no lo hacíamos juntos pegaba en el palo. Mi explosión se hizo imparable, me vinieron las contracciones previas, esas que indican que ya no se puede parar, y mi semen como lava de un volcán, comenzó a fluir ¡¡¡UUUNO!!! ¡¡¡DOOOOS!!! ¡¡¡TREEEES!!! chorros calientes que me parecieron interminables, luego mientras mi nectar pasaba a fluir en medio de contracciones cortitas y casi involuntarias, se produjo lo que esperaba, arqueó su cuerpo, elevó su pelvis, se estremeció todo su cuerpo, quedó como endurecida, y se aflojó de golpe, mientras yo sentía como todo su cuerpo traspiraba en erupción y sus flujos tibios se juntaban con mi semen, en una marea que fluiría hacia la cama en contados minutos. Agitada y entre satisfecha y sorprendida por la intensidad de lo vivido, sus palabras fueron:
¡¡¡¡FUE HERMOSO SIEMPRE ES ASÍ!!!!
- Mi niña, dependerá de vos y tu pareja que siempre sea así.
- Bueno pero ahora mi pareja sos vos y además mi maestro.
Habíamos cumplido una primera etapa; desde que ingresamos al hotel habían pasado tres horas y media, nos quedaban cuatro y media ..................
Esta historia no terminó, continuará. |
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