En mi constante y permanente búsqueda de nuevas experiencias sexuales y de material pornográfico, ya que el ver o leer acerca de hombres cogiendo con mujeres no me produce ni cosquillas, sin embargo todo lo que tenga que ver con sexo entre gays, lesbianas, travestis, el incesto, las lluvias doradas y muy especialmente la zoofilia me vuelve loco, me llevó a hacer amistad con un travesti que, desde hace algún tiempo, está radicado ya aquí en Comodoro Rivadavia y tiene su casa propia.
Con bastante asiduidad voy a la casa de mi nueva amiga para embuirme en todo lo que tenga que ver con mis gustos y preferencias sexuales y la semana pasada, de visita en su casa, nos pusimos ambos a jugar con el perro del travesti, un hermoso animal raza labrador, color té con leche que responde al nombre de Mike y al cual mi amiga trata como a una persona.
Estando los dos en el living con el can, noté en seguida que ante el menor roce en su zona genital, al perro se le paraba enseguida su poronga y se le asomaba su parte roja.
-"..Pobre Myke, anda una perra alzada en el barrio y se pone como loco"..- Dijo el travesti y a mí, rápidamente, se mi vino la imagen de una foto que había visto en Internet en la cual una mujer sostenía a un perro en el suelo y la otra mientras tanto le chupaba la verga.
Enseguida le hice a mi amiga el comentario al respecto y ella, al verme ya bastante excitado, con la respiración entrecortada, jadeando y acariciando la entrepierna del animal, me dijo en tono imperativo:
-"..Andá a la pieza y ponete una bombacha y uno de mis corpiños"...
Ya accedí en forma inmediata, fui hasta su habitación, me desvestí por completo y me calcé uno de sus conjuntos interiores (la bombacha me quedaba como si fuese hecha para mí pero el corpiño me bailaba).
De nuevo en el living y ya con una calentura encima que volaba me puse a pajear a Myke mientras el travesti me miraba y sonreía socarronamente, pero cuando acerqué mi cara a la pija canina para metermela en la boca, mi amiga me detuvo y me dijo en el mismo tono imperativo:
-"..Esperá, pintate los labios de rojo, así vas a parecer bien puta"...
Yo volví a hacerle caso y pinté mis labios de un rojo bien fuerte, con uno de los pintalabios que mi amiga usa para "..trabajar"...
-"..Ahora sí, somos dos mujeres y un perro, como las que viste en Internet"...
Exclamó el travesti y yo, vestido (o desvestido mejor dicho) con bombacha y corpiño, con labios bien pintados y con una excitación que ya no cabía en mi cuerpo, me abalancé sobre la poronga del perro y comencé a comerla, a besarla, a lamerla y a chuparla como si fuese la pija del más lindo de los chicos a quien se la hubiese chupado.
No podía parar de comer esa hermosa y precios verga canina y el ver los restos del "..rouge".. de mis labios marcados en la poronga me volvía directamente loco, me daba vueltas y me sacaba de mí.
Después de tocar, acariciar, refregárme por la cara, chupar, lamer, besar y comer esa pija, un tremendo escalofrío empezó a correrme por todo el cuerpo y gimiendo de gozo y de placer le dije a mi amiga:
-"..La quiero tener adentro del culo, quiero que tu perro me coja como si yo fuese la perra alzada"...
El travesti no dijo palabra alguna pero agarró la verga endurecida de Myke (que seguía tendido patas para arriba mientras ella lo sostenía de la cabeza) y la empezó a dirigir a mi culo, mientras yo buscaba la posición exacta para poder introducirmela en el orto.
Después de unos intentos fallidos, al final con la ayuda de mi amiga pude meterme la pija de Myke toda adentro de mi culo y comenzar a cabalgar.
No se que me calentaba más, si el hecho de tener esa pija adentro y sentirla tan bien o la imagen que veían mis ojos, es decir, yo con la bombacha colgando de una pierna, el corpiños que se me caía, mi amiga que estaba levantando también cada vez más temperatura mientras seguía guiando la poronga de su perro para que no se me saliese del orto.
-"..Ay que lindo, que hermoso, como me cogés Myke, soy tu perra puta"..- Gemía yo ya tan excitado que no daba más.
Al cabo de un rato de estar "..cabalgando".., me puse de pie de golpe y rápidamente me di vuelta para terminar de pajear al perro y que este desarramara todo de chorro caliente por mi cara.
Ambos soltamos al perro el cual enseguida comenzó a lamerse y yo me quedé aún temblando de placer, pero cuando creí que ese momento de enorme gozo había finalizado, el travesti, sin previo aviso y sin mediar palabra alguna, se abalanzó sobre mí y agarrandome por la cadera, me metió su poronga grande, gorda y "..al palo".. en mi aún bien dilatado orto y comenzó a cogerme como no lo había hecho nunca hasta ese instante (anteriormente ya me había cogido cuando aún no éramos amigos y yo le pagaba para me culiase).
Yo no lo podía creer, con todo lo me gustan los travestis y la zoofilia, se me estaba dando en un mismo momento ambas situaciones, recién terminado de hacerme coger por el perro, su dueño, un hermoso y escultural travesti, me estaba garchando de una manera espectacular.
-"..Que pija te gusta más, la mía o la de Myke"..- exclamaba mi amiga mientras me surruchaba.
-"..Las dos, todas me gustan, todas las pijas me vuelven loco"..- respondí yo al borde de la locura y agregué:
-"..Dale, cogeme, cogeme más, por favor, más, más, quiero más, culeame"...
Después de varios pijazos, el travesti sacó su verga aún dura y parada de adentro de mi carnoso culo y me esparció todo su semen por mi cara (ella conoce de sobre mis gustos y mis preferencias).
A todo esto el perro estaba de lo más entretenido con su plato de comida y el travesti y yo, tirados ambos en el living, exhaustos y reponiéndonos de tan tremente culeada.
Por último y una vez ya restituidos y vueltos a la normalidad entre comillas, nos fuimos a bañar juntos, pero únicamente hicimos eso, bañarnos, ya que nuestras pijas no se paraban ya ni con un "..crique"...
Esa noche me quedé en casa de mi amiga hasta que esta se tuvo que ir a "..trabajar".. y yo me dirigí hacia mi domicilio, sin tomar aún real conciencia del espectacular momento vivido.
Si bien no volvimos a hablar de ese tema puntual ni mucho menos a programar una experiencia similar, siempre va a estar latenta alguna otra jornada de sexo de altísimo voltaje.. vaya a saber dentro de que contexto, si con animales, con otros travestis o con lo que fuera (ojalá sea lluvia dorada porque es algo que me está dando vueltas por la cabeza y estoy necesitando experimentar).
Si alguno de los lectores de esta prestigiosa página, está interesado en el tema objeto de este relato y conoce, por haberla visto o vivido, alguna experiencia similar (siempre hablando de gays, lesbianas, travestis, incesto, lluvia dorada y por supuesto zoofilia), por favor les pido que no dejen de contactarse conmigo para intercambiar relatos y vivencias.
Un beso y hasta otra oportunidad.
Walter H. (Comodoro Rivadavia - Chubut).