Cobrando los Favores
Enviado por Stu. el día Jueves 24 de Julio de 2008
 

Todo cambio para mí y sin saberlo, para mi familia. Después de mi graduación, obtuve una muy buena oferta de trabajo y viaje fuera del país sin importarme lo que me deparaba el destino. No me trato muy mal al principio, logre dar el enganche de un departamento y ahorrar para abrir mi propio negocio.

 

Después de casi 5 años, me case con Magie, una hermosa mujer de muy buena familia y malas costumbres. Mis padres no pudieron venir a la boda por lo costoso del viaje pero quedamos de ir a visitarlos tan pronto nos fuera posible.

 

Mientras yo pensaba en mejorar, las cosas en casa se deterioraban. Mis padres, disgustados con Lucía por el novio que tenía, chocaban constantemente hasta que ella decidió salirse de casa y vivir en unión libre con el tipo. Sin embargo, las molestias no disminuyeron para mis padres, constantemente le prestaban dinero y le daban su aval para los ‘negocios’ de su marido.

 

Lucía le había tomado la medida a mis padres e incluso los convenció de no contarme nada para no preocuparme, de tal forma que siempre que hablaba todo parecía estar bien. Cuando el tipo necesito un buen aval para abrir una lavandería, mis padres pusieron la condición de que se casara con mi hermana y pusiera a su nombre el negocio. Así ocurrió, Lucía abrió su lavandería y mis padres hipotecaron su casa, pero adivinen quién la manejaba…. así es, el esposo de Lucía.

 

Las cosas fueron tranquilas algunos meses hasta que los pagos al banco dejaron de hacerse, pronto iniciaron las llamadas y visitas a los abogados y para no hacerles esto largo mis padres tomaron la hipoteca quedándose con lo mínimo para sobrevivir, y cada vez que yo llamaba, todo iba de maravilla.

 

Ahora Lucía estrenaba coche y viajaba, mientras mis padres la pasaban mal.

 

Por mi parte, todo iba muy bien hasta que por casualidad descubrí la infidelidad de Magie, que mientras yo manejaba el negocio ella recibía en casa a su amante, un ex novio amigo de su familia.

 

Después de meditarlo lleno de rabia, decidí posponer mi reacción hasta pensarlo mejor, oculte que lo sabía y acudí a un asesor legal. Me recomendó empezar inmediatamente a reunir evidencias, filmarla con el tipo, grabar sus conversaciones y cosas por el estilo. Para tal tarea contrate un investigador de una ciudad vecina –pues nosotros éramos de sociedad y conocidos- y empezó a instalar micrófonos en los teléfonos de la casa, en el celular y coche de Magie; cámaras en nuestra habitación, cuarto de visitas, sala y oficina.

 

Efectivamente, las pruebas fluyeron y permitieron reunir una abrumadora evidencia. Al revisar el material a solas en mi oficina del trabajo, hervía en coraje y fue entonces cuando decidí jugar tan sucio como ellos. Logramos editar películas de Magie con el tipo, teniendo relaciones, felaciones e incluso sexo anal, escuchando hasta el último detalle de gemidos, pujidos y demás porquerías.

 

Pague los servicios del investigador y lo hice firmar un convenio de silencio a cambio de un buen bono. Investigue el domicilio del ex novio y trace mi plan. Imprimí copias de excelentes fotos sexuales de Magie con el ex novio, copias de las conversaciones más sucias y un video, pruebas contundentes que nadie podría negar.

 

Fui a visitar a mis suegros y nos encerramos a petición mía en su biblioteca, hable tranquilo con ellos y mientras más les decía sus ojos se habrían cada vez más sin decir nada. Al terminar de explicar las infidelidades de su hija Magie, mi suegra lloro y negó todo lo que yo decía, alegando la inocencia de su hija; mi suegro, mudo y a punto de explotar contra mi se limito a pedir evidencias. Le pedí a mi suegra que saliera sin contar nada de lo ahí expuesto y mi suegro accedió, seria muy fuerte para ella. Mi suegra se negó y dijo que no la engañaría como a su esposo.

 

Tome de la maleta la cinta de audio, la coloque en el reproductor y las frases escogidas salían solas, para mi la voz era la misma de Magie pero al final no estaban muy convencidos. Tome el sobre manila y lo entregue a mi suegro. Con rabia en sus ojos lo abrió y extrajo unas veinte fotos clarísimas. Mi suegra se acerco y juntos las contemplaron unos segundos.

 

Mi suegra lloraba ruidosamente mientras de los ojos rojos de mi suegro, salían las primeras lágrimas. Apenas terminaron de verlas coloque el DVD y vieron la realidad de su hija en mi cama con su ex.

 

Se levanto mi suegro furioso y apago la película. Vio a mi suegra y tajantemente le ordeno que saliera a tomar un poco de aire, que el debía hablar conmigo. Ante tan enérgica orden, obedeció dejándonos completamente solos.

 

¿Por qué me muestras estas porquerías?

 

Para que sepa la clase de hija que me dio en matrimonio.

 

¿Qué deseas a cambio de tu silencio?

 

  1. Un divorcio voluntario en que ella no pide un solo centavo
  2. Su promesa de que nadie más sabrá lo que aquí tratamos
  3. Doscientos mil dólares en mi cuenta

 

¿Estas idiota o que?

 

-Si pasado mañana no recibo el divorcio voluntario firmado y el dinero, todos sus amigos de sociedad recibirán una copia de lo usted vio, además del periódico local y algunas revistas. Buenas tardes ex suegro.

 

Finalmente recibí lo solicitado, vendí mi negocio y partí a mi ciudad natal, no sin antes asegurarme de enviar un paquete a la esposa del ex novio de Magie con todo el material que mostré a mis suegros y dejando en manos de mi antiguo abogado los tramites finales del divorcio.

 

Al llegar, descubrí la situación de mis padres, era mucho peor de lo que les comente, habían vendido la casa para salir del pago de Lucía y apenas rentaban un cuartito en un edificio de mala muerte. Pronto nos instalamos en una buena casa, con dos personas de servidumbre y un guardia que impidiera a Lucía y su esposo acercarse a mis padres.

 

Lucía y el tipo trataron de contactarme al no poder ver a mis padres, pero como no lo lograron, me demandaron por secuestro. Fui detenido brevemente mientras ellos hablaban con mis padres en la estación de policía para amenazarlos, tratando de evitar por este medio que aclararan lo sucedido.

 

Afortunadamente, un par de buenos abogados me pusieron libre casi de inmediato y tomaron el caso en sus manos. Por petición de mis padres no demande por fraude y abuso de confianza a Lucía y su tipo, cedí y vivimos más de diez años juntos hasta que mis padres, finalmente, fallecieron por enfermedad. Yo siempre creí que la causa de su muerte fue la tristeza pero, ni como averiguarlo.

 

Me dedique a mis negocios con más pasión que antes. Según sabía de buenas fuentes, tanto mis empleados como mis competidores me odiaban tanto como me temían. Elimine sistemáticamente a la competencia y logre un par de alianzas estratégicas que consolidaron aún más mis ganancias. Pronto todos los hombres de empresa me conocían en la ciudad.

 

Mi hermana por su parte, mentía diciendo que teníamos una buena relación y usaba mi nombre para su beneficio personal, incluso mencionó que yo sería su socio y aval en otro nuevo negocio. Los abogados del banco vinieron a mí oficina para cerciorarse de lo dicho por mi hermana, accedí pero cambie las condiciones del negocio, ahora yo prestaría el dinero a través de ellos, mientras ellos llevaban una buena comisión solo por hacer la gestión. Hecho el préstamo, duplique el monto con un nuevo crédito refaccionario barato pero difícil de pagar.

 

De nuevo trataron de contactarme por lo del aval, pero fue en vano, desconcertados tomaron el segundo préstamo y trataron de mejorar su negocio de lavanderías. Los malos manejos pronto transformaron las utilidades en pérdidas y los problemas empezaron para ellos.

 

El tipo discutió y trato de dejar a mi hermana con sus dos hijos pero gracias a una buena gestión legal –del banco- fue detenido junto con mi hermana al firmar cheques sin fondos. Mis sobrinos se quedaron con una hermana del tipo que sin más remedio los acogió temporalmente.

 

Después de un par de semanas presos, pague la fianza de mi hermana y accedí verla. Tan pronto salió fue a verme. Su altanería era tal que me acuso de estar detrás de su desgracia, de dar el aval con la intención de quebrarlos. Despotrico casi una hora sacando tanto rencor que hasta yo me sentí un santo, pero finalmente concluyo su alegato ordenándome que sacara al tipo de la cárcel.

 

Primero le deje claro que los cheques sin fondos no los había firmado yo, que las deudas a sus acreedores tampoco las había adquirido yo, que el dinero que despilfarraron en coche y casa tampoco lo había disfrutado yo. Después le explique como habían sufrido mis padres, no por la casa que perdieron o sus pertenencias, sino por la actitud que ella había tenido para con ellos. Apenas termine y volvió a exigirme que sacara de la cárcel al infeliz ese.

 

Furioso, le explique que no iba a hacer tal cosa, que por el contrario le fincaría más cargos por deudas para asegurarme de que no saliera en muchos años. Después iba a apropiarme de sus tres lavanderías, su casa y sus autos para rematarlos en una bicoca, de manera que ella no recibiría un centavo y seguiría debiendo.

 

Me ocupare además de que no consigas trabajo en ningún lado y aquellos que te ayuden también los perjudicare, de tal modo que aunque libre siempre estarás condenada. Sin dejarla hablar, la saque de mi casa y ordene que no la recibieran más.

 

Cumplí mi promesa, el tipo la pasaba muy mal preso y ella libre. Me asegure de que a mis sobrinos no les faltara lo básico y amenace a la hermana del tipo de tal forma que recibiría un dinero mensual para ella y otro para mis sobrinos con la condición de que Lucía no volviera a ver a los niños y mucho menos vivir con ellos. Pronto la familia del tipo la culpo de todo y la repudio.

 

Había pasado ya un año cuando encontré a Lucía de cajera en el supermercado, la observe por un largo momento, se veía desmejorada pero su semblante aún era altanero.

 

Después de conseguir elevar la condena del tipo cinco años más, este perdió las esperanzas y se decidió a aprender un oficio, ahora era aprendiz de carpintero. De Lucía no sabía nada, abandono su trabajo donde antes la había visto.

 

Después de varios años, reapareció en mi oficina, engañando a mi secretaría y el personal que obviamente no la conocía. Apareció ante mí y sin molestarme le pedía a mi secretaría que se retirara para hablar a solas.

 

Cambiando de táctica, pidió disculpas, hizo promesas y suplico, pero mi duro corazón estaba frío, cruel y lleno de odio a ella. Tan pronto termino su escena dramática, espero ablandarme un poco pero descubrió que no era así. Desesperada se ofreció a hacer lo que yo ordenara con tal de obtener un poco de dinero. Explico que debía en algunas partes y habían amenazado con detenerla.

 

-¿Lo que sea?

 

-Lo que tu me ordenes eso haré.

 

Le indique un hotel en las afueras donde debía esperarme, le di mil pesos y le pedí que se bañara y vistiera algo nuevo.

 

Por la noche llegue al hotel, me indicaron la habitación y subí las escaleras. Lucía estaba impecable, como antaño, con un vestido rosa muy elegante pero sin una sola joya o arete. Su cabellera negro azabache brillaba, sus ojos cafés eran hermosos y su piel morena muy clara.

 

-Escucha bien, yo hablare, tu solo obedecerás, si algo no te parece puedes salir y desaparecer de mi vida para siempre. Si por el contrario, me obedeces, serás tratada como una gran señora de sociedad, tendrás departamento, una empleada y lo básico para vivir. No podrás ver al tipo pero sabrás que este saldrá libre. ¿Qué decides?

 

-Acepto.

 

-Entonces desnúdate.

 

-¡Pero soy tu hermana!

 

-No, nunca lo recordaste, ahora solo eres la amante en turno de un empresario. Si no lo deseas sal y vive tu vida

 

Se quedo muda un rato mientras meditaba la situación. Lloraba sin emitir sonido, inmóvil, tragando su orgullo.

 

Poco a poco desabrocho sus botones y arrojo el vestido a un sillón. Con una seña le pedí que retirara su ropa interior, obedeció y pronto quedaron ante mí, unos senos enormes con unos pezones y aureolas pequeños, su monte de venus, de pelaje azabache, lucía despeinado y frondoso pero impecable.

 

Le indique que girara para observar a detalle un par de nalgas bien formadas aunque algo alargadas. Sin tocarla le pedí que encendiera la TV y la observe caminar desnuda, como una mujer de tacón dorado. Así nos citábamos regularmente en distintos hoteles y me preparaba café, me acompañaba y me daba masaje, completamente desnuda. Al poco tiempo, era natural, ya no estaba enojada y parecía sumisa, no hablaba ni protestaba con la mirada.

 

Le conseguí un departamento y servidumbre pero no moví un dedo para sacar al tipo de prisión, aún no. La lleve de viaje y la mostré en lugares donde nadie la conocía, ella parecía otra, obediente, dispuesta y sobre todo dócil. A cambio compraba cierta cantidad de ropa, perfumes y algunos aretes.

 

En un viaje de paseo que hicimos a la ciudad de Panamá, al hospedarnos, pidió al recepcionista que nos registraran como señor y señora en una lujosa suite. Yo fingí no prestar atención y subimos por un elevador panorámico.

 

Nos instalamos en la suite. Lucía deshacía las maletas, colgaba la ropa cuidadosamente, colocaba los objetos de aseo en el baño y al terminar se acerco a la ventana para contemplar a lo lejos el legendario canal de Panamá.

 

Sin esperar ninguna orden, se desnudo y guardo sus prendas en la cómoda. Cerró los pasadores de la puerta y se acerco a mí para darme masaje. Retiro mis zapatos y calcetines para frotar suavemente mis pies. Sus senos seguían igual de grandes pero su monte de venus aparecía recortado y bien peinado, sus nalgas y muslos un poco más firmes por el ejercicio que ahora practicaba en su departamento, su cabello elegantemente recortado en algún salón y su piel ligeramente bronceada.

 

-Ponte de rodillas delante de mí. -Obedeció y se hinco-

-Desabrocha mi pantalón y extrae mi pene con cuidado. –titubeo un poco y obedeció-

-Chúpame con cuidado.

 

Lentamente comenzó a jalar mi pene sin apartar su vista de él. Finalmente lo recorrió con su lengua hasta que lo engullo. Torpemente chupo con actitud sumisa y algo tensa. La aparte y cerré mi pantalón, tome el teléfono del buró y llame a recepción.

 

Pronto tocaron la puerta y hable con el botones mientras que Lucía se ocultaba, le di 400 dólares y desapareció. Una hora más tarde, una joven elegantemente vestida toco y entro con una larga sonrisa en su rostro. Hable con ella mientras Lucía y la morena intercambiaban miradas.

 

-Ella esta aquí para enseñarte lo que debes hacer, observa y aprende los secretos, obedece y has lo que te indique.

 

Mientras Lucía aprendía el arte de amar, lo que requirió dos días de enseñanza, yo conocí algunos lugares realmente hermosos de aquel exótico país en compañía de una chica colombiana  fantástica que me sirvió como guía. ¿Sabían ustedes que Panamá alguna vez fue parte de Colombia?.

 

Bueno volviendo en materia, terminada la capacitación pregunte Lucía que le había parecido el curso. Algo molesta me comento que la panameña hacia unas cosas que no le agradaban a ella y que si me parecía, las omitiría.

 

-Si no quieres cooperar nadie te obliga, ahí esta la puerta y en la maleta tu boleto.

 

-Recuerda que no esta bien… una cosa es dejarte ver mi desnudez y otra muy diferente hacer el amor con mi hermano y menos aún como esa golfa.

 

-No hay problema, toma 400 dólares y el boleto, llévate toda la ropa y nada más del departamento

 

Lo pensó un buen momento y mientras yo atendía el teléfono celular en el balcón, Lucía se daba un baño. Mi abogado me señalaba que el tipo iba a salir libre aunque condicionado al día siguiente y me pedía instrucciones al respecto. Le indique que le diera una buena suma y que desapareciera por su bien, violando sin duda su libertad condicional.

 

Al regresar al interior del cuarto le pedí tras la puerta del baño, que se arreglara para ir a cenar, que tenía toda la noche para pensarlo bien. Cenamos en un silencio casi total y después de reposar una deliciosa sobremesa, regresamos a nuestra suite.

 

-Lo pensé bien y aunque estoy en desacuerdo acepto con una sola condición, que en lo futuro, cuando viajemos me presentes como tu esposa y que me trates como tal

 

-Acepto la condición con otra de mi parte

 

-¿Cuál?

 

-Que no toques ningún tema antiguo jamás y que hagas en la cama todo cuanto aprendiste, sin recatos.

 

-Estoy de acuerdo, es un trato.

 

Al llegar la noche, se acurruco desnuda a mi lado esperando que yo tomara la iniciativa. Tome su mano y la conduje a mi pene sobre la pijama. Sin dudarlo extrajo mi miembro con sumo cuidado e inicio una mamada tan suave como excitante.

 

Conforme mamaba, iba tomando confianza. Su boca trabajaba con maestría tal y como me aseguro la panameña, estaba bien entrenada. Suspendiendo la mamada, me despojo poco a poco de mi pijama hasta quedar completamente desnudos con lo cual recorrió mi cuerpo con su lengua de arriba hacia abajo. Mientras se colocaba sobre mi para besar mi cuello y oreja, su cuerpo en posición de perrito, acariciaba su vagina con mi pene totalmente erecto.

 

Acerco sus senos a mi boca y deguste aquellos formidables melones, chupe sus pezones y mordí sus carnes. Sus movimientos excitaban aún más mi pene y con sus ojos cerrados, besaba todo cuanto podía.

 

Lentamente bajo sus caderas sentándose en mi entrepierna para acariciarse ella misma la vagina con el roce de mi pene. Cuando la humedad hizo presa de ella, acomodo manualmente mi pene y se auto penetro lentamente. Tan pronto entre, sentí un espacio estrecho, calido y muy húmedo. Espero unos segundos y comenzó a moverse de tal forma que masajeaba mi pene cautivo en su interior. –de verdad amigos, si tienen oportunidad soliciten a una experta que adiestre a su pareja en el arte de amar, claro en presencia de ustedes-.

 

Su culo se meneaba de arriba abajo, de un lado al otro y en círculos, era una verdadera maestra culeando. Se volteo dándome la espalda y repitió todo el procedimiento. Ver su hermoso cuerpo trabajando para darme placer era fantástico, ahora era yo quien la poseía para mi placer personal, para explotarla cuanto deseara, para cobrarle el dolor que nos había causado.

 

Al colocarse en 69, descubrí una concha pequeña pero muy deliciosa, un hermoso ano ligeramente moreno y muy pequeño. Mientras comía su húmedo coño, acariciaba su ano con uno de mis dedos. Luego pase a dos dedos y a petición de ella tres dedos bastante lubricados con sus mismos líquidos de su coño.

 

Cuando los tres dedos entraban con relativa facilidad, estaba a punto de venirme, así que le pedí cambiar de posición y la coloque en cuatro patas con el culo al filo de la cama, justo a la altura de mi pene. Lubrique mi pene con unas cuantas metidas a su coño y apunte a su ano. Apenas toque, Lucía brinco algo nerviosa, presione un poco sin lograr entrar la cabeza, presione otras pocas veces y con gran dificultad y dolor por ambas partes, logre pasar. Al entrar la cabeza de mi pene, descansamos aliviados un momento. Presione un poco y retrocedía al punto de entrada, repetí cada vez con más presión hasta que casi todo mi pene entro. En ese punto ella sentía mucho dolor y lloraba un poco.

 

Salí y lubrique aún más mi pene para volverlo a meter ahora con menos dificultad. Cuando mis testículos golpearon por primera vez el culo de Lucía, me detuve un par de minutos. Ella no lloraba, solo tenía sus mejillas húmedas y su culo muy tenso.

 

-Esa mujer no me dijo que doliera tanto…. me estas reventando el culo.

 

Sus palabras me excitaron aún más, era evidente que la estaba estrenando por el culo y cuanto más dolor le causara mi penetración, más excitante resultaba para mí.

 

-Por Dios hermanito…. como duele… ahhhh

 

Después de algunos minutos sus suplicas cedieron y mi pene entraba y salía como amo y señor de aquel culo virginal. Conforme bombeaba despacio para no venirme, Lucía empujaba para recibir aquel castigo que ahora parecía disfrutar un poco.

 

De pronto note el palo de mi pene un poco rojo, Lucía sangraba ligeramente ante aquel sádico ataque a su culo. Sin pensar en su dolor acelere el bombeo y por fin me vine a cantaros dentro de ella, espere un poco y retire mi pene aún semierecto de su culo. Un hilo de semen y un suspiro de Lucía, acompañaron aquella salida.

 

Ella se derrumbo boca abajo y yo recostando mi cabeza en su culo. Me di un baño largo y gratificante para recordar cada momento vivido, luego Lucía hizo lo propio sin dejar de llorar. Nos acostamos juntos dándonos por primera vez las buenas noches.

 

Por la mañana la lleve de compras, a pasear y a conocer varios lugares que yo previamente había visitado con la colombiana. La trate como una reina y regresamos como a las 7:30 al hotel para guardar todo lo que compró. Me pidió permiso para bajar a la farmacia y accedí algo sorprendido.

 

 
Escribile un e-mail al autor:
stuka15@mexxxico.com

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