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Mi Hermana y yo |
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Enviado por Alejo el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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EL hecho es que hoy yo tengo 45 años y mi hermana 42 y somos amantes perfectos. Esto empezó mucho antes cuando yo tenía 16 años.
Como nuestros padres trabajaban hasta tarde, cuando llegabamos a casa estabamos solos. Nos dedicabamos a merendar, a hacer la tarea, mirar televisión...
Andrea tenía, y aún hoy mas moderadamente tiene, la costumbre de sentarse en una silla cruzando las piernas sobre el asiento, de modo que cuando está con pollera corta se le ve la bombacha entre las piernas. Mis fantasías adolescentes siempre buscaban una excusa para agacharme a mirar sus partes privadas. En aquel entonces no usaba ningún tipo de lencería provocativa, pero para mi lo era, vamos, era una mujer mostrándome su vagina tapada pero su vagina al fin. Desde luego soñaba con esa imagen. Me imaginaba cada milimetro de su vagina. Creo, que Andrea me descubrió mirándola y le gustó la idea porque un buen día yo me recliné para mirarla disimuladamente y me quedé helado al ver sus dedos acariciando su entrepierna. Cuando levanté la vista la vi mirándome y me preguntó si ya había visto alguna vagina. Con vergüenza reconocí que no. Sin más se levantó, se alzó la pollera y bajó su bombacha. Me entusiamé al ver su tierna y peludita intimidad. Pasó sus dedos por sus labios y empezó a masturbarse frotándo lentamente su clítoris. Mis ojos no daban crédito de lo que veían, saqué mi miembro de mis pantalones y comencé a masturbarme mirándo como Andrea se retorcía entre sus propias manos. Sin decirnos palabra alguna se apoyó con las manos en la mesa de espaldas a mi y me ofreció su cola y vagina, sin hacerme esperar empujé mi pene en su interior. Andrea gemía y me decía despacio, despacio. No podía hacerle caso estaba bombeando con locura, agarrado de sus caderas la metía y sacaba a un ritmo insospechado. Finalmente, en pocos segundos, perdí mis liquidos dentro de ella. Andrea se dio vuelta y me dijo que era evidente que era mi primera vez, que lo iríamos perfeccionando con el tiempo. Así llegamos al día de hoy, siendo amantes ininterrumpidamente durante casi 30 años. Mi mejor amante.
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