Ya les conté cómo Juan, el profesor de judo, y Mario, el encargado del vestuario, me habían cojido por primera vez.
El miércoles siguiente, Juan me dijo en el vestuario que les había contado a algunos de los muchachos del grupo lo que había pasado y querían hacerme una fiesta. Me molesté por su indiscreción, pero me dijo que los de este grupo acostumbraban cojerse entre ellos, y que sería bien recibido. Si estaba dispuesto, el viernes al llegar tenía que hacer lo que Mario me dijera.
El viernes, al llegar, Mario me dio la llave de mi armario, y me dijo que me pusiera en bolas y le avisara.. así lo hice, me dijo que entrara por una puerta lateral que había en el vestuario. Al hacerlo, me encontré en un recinto no muy grande, donde ya estaban siete de los del grupo, desnudos y masturbándose y besándose entre ellos. Me rodearon y empezaron a tocarme las nalgas, a meterme la mano en el culo y a acariciarme la pija y las tetillas.
Uno de ellos, al que le decían Oso, porque era un tipo de unos 30 años, alto, morrudo, con el cuerpo cubierto de abundante vello color castaño rojizo, se acercó,y tomándome la mano, la puso sobre su pija, de unos 17x4 o más.. comencé a acariciarla, pasando mis dedos por su glande y yendo luego a buscar sus huevos. Los lamí suavemente y, tomando de nuevo su pija ya completamente dura, me la metí en la boca para comenzar a lamer su cabeza. El oso me acariciaba el pelo mientras empujaba su verga hasta el fondo de mi garganta y movía las caderas bombeando dentro de mi boca. De pronto, retiró su pija y se colocó detrás mío, se la untó con un lubricante, me abrió las nalgas, y me penetró, lentamente al principio, hasta que su glande dilató y pasó mi ano, y luego me la metió toda de golpe. Comenzó a bombear, sujetándome por las caderas, después sus manos subieron hacia mi pecho y me pellizcó las tetillas.. me hizo enderezar, siempre con su pija dentro de mi culo, apretándome contra su cuerpo. Mientras sus manos bajaban hacia mi verga y mis huevos y los acariciaba, yo sentí el contacto de mis nalgas y espalda con su cuerpo velludo y caliente.
Se puso delante mío un chico llamado Jorge, 1,75m, hombros anchos, fibroso. Era la primera vez que lo veía desnudo, con su cuerpo lampiño salvo un mechón de pendejos castaños que rodeaban su pija y sus huevos. Tenía la verga más larga del grupo, y la más gruesa, 25x5 calculo, y se mastubaba frente a mí, mostrándome su glande rojizo. Se acercó, y, levantando su pija, me ofreció sus huevos velludos.. los tomé en mi mano, los acaricié, luego los lamí suavemente, seguí subiendo con mi lengua por el tronco de su verga, llegué a su glande, terso y húmedo, lo metí en mi boca y empecé a recorrerlo con mi lengua, deteniendome en el surco inferior. Me acarició la cabeza, gimiendo de placer, luego retiró su verga de mi boca y le dijo al Oso que se corriera, que iba a cojerme. Así lo hizo el Oso, y Jorge me la apoyó comenzando a empujar para que entrara en mi culo. Yo sentí que iba a reventar con esa pija dilatándome al máximo y gemí de dolor.. él detuvo su penetración, la había metido poco más de la mitad, y comenzó a bombear lentamente, mientras me acariciaba la espalda y me preguntaba si podía aguantar.. hice lo que pude, pero enseguida le pedí que me la sacara, que me dolía mucho. Así lo hizo, y, acariciándome el culo, me dijo que lo había hecho bastante bien. Se apartó, acercándose al Oso y comenzaron a besarse, a acariciarse la pija mutuamente.
Mientras tanto, los cuatro que quedaban me rodearon masturbándose.. me arrodillé, y fui chupando sus vergas de a uno. La de Julio era de 18x4, oscura, recta y venosa, con un glande tambien oscuro, y rodeada por pendejos muy crespos, casi motas.. la de Eduardo era parecida pero con un glande rosado y levemente curva hacia arriba.. la de Carlos era blanca como él, no muy larga ni gruesa, pero con una erección tan fuerte que quedaba casi pegada a su vientre, su glande suave y rosado tenía un sabor salado.. por último, el Indio la tenía larga y delgada, rodeada de pendejos duros y lacios. El oso y Jorge se acercaron también, masturbandose junto a los demás hasta que el semen saltó a chorros sobre mis hombros, mi espalda, mi cara y mi pecho. Exprimieron sus pijas hasta la última gota, para salir luego hacia el vestuario.
Me levanté, tomé una toalla, y me estaba sacando el semen del cuerpo cuando me dí cuenta que otro chico, Tito, estaba desnudo a mi lado.. tomó mi verga y sin decir nada, la metió en su boca. Su lengua recorrió mi glande y luego se detuvo en la parte de abajo del mismo, donde se inserta el frenillo del prepucio, lamiendo hasta que mi leche salio a borbotones, llenándole la boca. Escupió sobre la toalla y siguió lamiendo hasta limpiar mi glande de toda gota de leche. Fue mi turno entonces, y tomando su pija, pequeña, no más de 14x3, le hice la paja con la derecha, mientras que con la izquierda le metía el dedo mayor el el orto y se lo movía suavemente, hasta que su leche se derramó tibia sobre mis dedos y mi mano salpicándo el piso. Me limpié en la toalla y ambos salimos rumbo al vestuario.
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