LA CASA DEL CASTIGO 2.MÓNICA.
Enviado por Alaf el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

El japonés se acerca al grupo y es Carmen la que cambia, pasando de tocarse la concha a tocarle el miembro a mi verdugo. Parada ante mí, Celina me hace girar tirando de la cadena del collar de perro que tengo en el cuello. La miro a los ojos, está hermosa, son unos ojos azules ribeteados de largas pestañas de fuego. Tiene un cuerpo delgado, con unos senos altos, turgentes con pezones de un rosa pálido preciosos. Sonrío, aunque todavía tengo la cola ardiendo de los azotes la verdad es que he gozado de una sexualidad perversa que me gusta.
Me dados bofetadas en la cara, nunca me han pegado así, me encolerizo e intento responder pero al estar atada con las manos tras mi espalda, no puedo hacer nada.
“Cerda, ¡ quien sos para pegarme así!”
Me da otros dos bofetones, esta vez más fuertes, si los primeros no me hicieron daño, solo me humillaron estos sí me dolieron. Tira de la correa y me obliga a agachar la cabeza.
“Niña, tienes que ser modosa, no puedes mirarme a los ojos, todavía no has aprendido”-me vuelve a pegar, tengo las mejillas coloradas pero me doy cuenta que no puede mirarla, miro al suelo y me como mi rabia y mi orgullo.
Se quita la escasa ropa que la cubre, unos tirantes de cuero y un triangulo para el pubis, que tapaban sus rincones más íntimos. Con ellos en la mano me obliga a arrodillarme ante ella. Tengo un vello rojo recortado en forma de corazón ante mis ojos, y entre sus labios apenas despunta el clítoris.
“Bebe prepara una almohada para mostrarla ¿Quiere usarla mientras me come y su verdugo descansa y se recupera?”- parece que estuviéramos en una reunión de educados vecinos en un country, pero la realidad es que me están sometiendo a todo tipo de vicios. .
“Estaré encantado “- responde Fermín.
Bebe ha puesto una almohada cilíndrica en el suelo de cerámica. Celina tirando de mí me lleva hasta allí y me ordena”: Túmbate bien abierta “
Lo hago con la cola sobre el cilindro que es duro y me levanta el pubis, abro las piernas. Siento el frío en mi carne sobre todo en la zona que me han azotado.
“Si le parece la preparo un poco “- comenta Celina a Fermín, se ha parado sobre mí con mi cabeza entre las sus piernas, veo su sexo abierto, tiene depilados los labios, es una concha preciosa.
“Por mí, haga lo que le parezca bien”- me doy cuenta mirando que Bebe está tocándole la pija a mi jefe.
Celina se sienta sobre mí. Su sexo está en mi boca, puedo ver las redondas nalgas casi sobre mi nariz que se aproxima a su orificio trasero. El primer plano de su esfínter está ante mis ojos, es cerrado, pequeño, con esas pequeñas arrugas que convergen él la oscuridad del ano.
“Cómeme bien nena “- me da un golpe con el cuero en mi sexo abierto, el respingo me sumerge en su concha. No me ha hecho daño, si me da calor, debo tener el clítoris tan excitado que goza y al mismo tiempo no le afecta el dolor, será la crema que me han dado. Me doy cuenta que debo lamerla y chuparla. Paso mi lengua por los labios de su concha, los recorro lentamente, me doy cuenta que está mojada, tiene ese sabor de mujer limpia tan agradable, salado y un poco amargo. Con mis labios aprisiono los suyos sexuales, aprieto con cuidado y les paso la punta de la lengua. La introduzco en su vagina, delicioso. Intento mi lengua sea lo mas larga posible dentro de ella.
Me sigue golpeando el triángulo púbico. Me gusta, es relindo. Creo que tengo el clítoris a estallar.
Fermín me la mete, siento en mí su polla, como diría él, gorda y dura, me llena. A los golpes del cuero les sustituye el chocar del cuerpo de hombre.
Es delicioso, sentirse cogida y lamer una concha. Con mis piernas atraigo a Fermín contra mí para sentirle más dentro. Celina se inclina hacia delante, creo que está dejando sus lolas al alcance de la boca de mi jefe. Al moverse, ofrece el blanco de su clítoris a mi lengua, está durito y lo pongo entre mis labios como si fuera un pene pequeño. Me dejo llevar por la cogida y me concentro en chupar a la mujer. El tiempo pasa en el placer, no sé cuanto….
Lo siento vamos a estallar…. Celina se ha dejado caer sobre mi rostro para que acabe de llevarla al orgasmo, Fermín me la mete cada vez con más fuerza. Yo quiero chillar, no puedo hacerlo casi me estoy ahogando pero gozando como una perra en celo. Los gritos de Celina y Fermín coinciden con el venirnos conjunto. Es difícil el orgasmo a la vez, aun más el de tres pero nos ha salido sin proponérnoslo. Me doy cuenta que los muslos de la mujer me aprietan las orejas hasta hacerme casi daño.
Fermín se sale y Celina se levanta, estoy tumbada después de un orgasmo delicioso esperando qué van a hacer ahora, pienso que todavía no han usado la mesa ni me la han puesto por detrás
Oigo la pregunta del japonés a Carmen:
“¿ Desea que le coman ese sexo encantador mientras yo sodomizo a nuestra perrita?”
“Será un placer, por más realizado siempre es gratificante”.
Al mirar en aquella dirección veo que Carmen que estaba siendo masturbada por Bebe, tiene su mano en el pene del hombre, sin soltarlo se acerca hacia mí.
“Ponte en la silla entre los falos, y llevo a Mónica”
Se ha sentado en la silla con los dos falos, uno ya lo he usado, y pone uno en cada mano, colocando sus nalgas entre ambos. Celina tira de la cadena hasta que me lleva ante mi amiga y me obliga a arrodillarme. Carmen me sonríe cómplice del placer que estoy recibiendo, y la verdad es que si quito las bofetadas, y un poco los azotes en la cola por ahora estoy gozando como una gatita en celo.
Me inclino buscando su sexo tan conocido, al hacerlo queda mi puerta trasera expuesta a la verga que me introduce el japonés. Que te cojan por el orto mientras comes una concha me ha gustado desde que lo probé. Ahora es una vez más, me dejo hacer y llevar, conozco muy bien lo que le gusta a Carmen y se lo hago. El hombre que tengo detrás me clava su miembro con golpes fuertes y lentos, sé que va a tardar en irse así que disfruto. Tengo que esforzarme en que con los empellones de oriental no pierda el contacto con el clítoris de la mujer, no es difícil pero es como un martillo rompedor de suelos sobre mi cola. Carmen que ya venía muy caliente, no sé si ya había tenido un orgasmo, me aprieta la cabeza contra su sexo, y noto como se va…. El japonés sigue metiéndome su verga en mi culo.
Levanto la cara y Carmen me pide: “Sigue hasta que acabe tu verdugo”
Vuelvo a su concha, esta vez lo hago despacio, me concentro en lo que me meten y me sacan. Me muevo un poco, así las embestidas rozan mi punto G. La Nirvana, que lindo…. cómo me gusta. Asiii…asiii…uauuu.
Me siento bien, usada dando y dándome placer. Sus dos manos en mis caderas para empujar con más fuerza, los golpes de su carne contra la mía se están acelerando. Se para de mover y noto su chorro dentro de mí.
No me he ido, he disfrutado pero no he llegado. Carmen tampoco esta segunda vez, mejor así estamos más calientes. Es ella la que me levanta tirando del collar.
“Hay que limpiarla un poco , está sucísima “
Efectivamente rezumo semen por todos los orificios.
“Vayamos a ver como la lava Bebe”
Me lleva al cuarto de baño que en el que ya he estado.
“Desnuda “-ordena Celina. Me quito las medias y Bebe me ayuda con el corsé.
“¿ Quieren que se le haga el tratamiento completo? . No sé si dará tiempo, el contrato es por cinco horas y ya han pasado tres.”
“Si no les importa sí me gustaría poder hacerle todo.”
“Celina , tu mandas , a nosotros nos parece bien.”- Carmen se sonríe maliciosa.
“Si están de acuerdo, serán 1000 dólares más. Todos para la casa”
“No hay problema “- la verdad es que como he dicho antes, se ponen de acuerdo de la manera más educada y se está hablando de HACERME A MÍ. Me gusta, creo que tengo una vocación masoquista que estos gallegos me han hecho descubrir.
Bebe se encarga de lavarme con especial hincapié en mi concha y mi cola y de volverme a secar, me recorre con sus manos cálidas la piel extendiendo una crema que la hace brillar, volviéndola untuosa. Me aplica en los pezones y en los labios de mi sexo y en el clítoris ese otro liquido que me los pone en excitación continua, están supersensibles. Me quita el collar, pero me deja las esposas de cuero.
Todos miran, están paladeando lo que me van a hacer y yo ansiosa de entrar en placeres nuevos, me noto mojada en lo íntimo. Debe ser eso que me ha puesto lo que me tiene tan excitada.
“Ahora hay que marcarla “- me asusta lo que dice Celina, no creo que me hagan como a una vaca , me quedo tranquila Fermín ha dicho que no me deben estropear la piel , cuando me han azotado han usado un látigo que dolía , pero sólo te dejaba colorada.
Bebe trae unas extrañas piezas, son aros dorados con bolas en los extremos. Abre uno por medio de una rosca, me acaricia el pezón izquierdo y cuando se pone enorme, y los tengo muy grandes, me lo mete en la apertura, empieza a cerrarlo. Los extremos que están contra mi carne sensible son dos bolitas que van apretando mas y más el pezón. Cuando acaba la operación son como un pellizco fuerte en mi carne, a la vista es como si tuviera un piercing en mi lola, pero sin clavármelo. Es un poco doloroso pero me está calentando, al ser como un toque continuado.
Hace lo mismo en el otro pezón, y se agacha, me toca el clítoris..
Aahhaaaaah- gimo, me gusta mucho, no me doy casi cuenta mientras me masturba, me pone otro aro ahí, en lo más mío, como el de los senos. Es terrible, ¡cómo me gusta!, es un delicioso tormento.
“Ponte las sandalias y mírate en el espejo”
Mi imagen con los tres aros apretándome mis carnes más sensibles, que además con lo que las ha mojado Bebe están todavía más sensuales y destacan más, morena con ese dorado ahí, que se ve pues son aros grandes, sobre todo los de los pechos, es de peli porno.
Carmen y Fermín me llevan de la mano al salón de las torturas.
“Haznos un baile erótico”. Han puesto una música instrumental, tiene un extraño ritmo africano, mucho tambor, cierro los ojos y me concentro en seguir el ritmo. Me imagino en Africa bailando la danza de la fertilidad, al bailar los aros que me aprisionan lo más íntimo me acarician, me dejo llevar, me estoy poniendo supercaliente, soy una esclava ante sus amos, me gusta. No puedo más, bajo una mano al aro del clítoris, lo muevo y me voy, me voy ….
Abro los ojos al recuperarme del orgasmo. Bebe está tocando a Fermín y el japonés, Carmen y Celina se masturban entre ellas.
“Baila a nuestro cliente. Dale gusto. Caliéntale como tu sabes nena”- me ordena Celina.
Me acerco al hombre , que está sentado , desnudo ,y me estiro delante de él para que aprecie mi cuerpo , excitado con los aros dorados en mis partes más íntimas . Empiezo a hacer vibrar mis carnes , se me mueven las lolas con un ritmo que muestran su dureza pero también su elasticidad. Me arrodillo y le pongo la pija acariciando mis senos. No está dura , pero si gorda , con la mano le masturbo rozando siempre mis pechos . hago que junto a los pezones , muy erguidos , también note los aros que los aprisionan y me calientan. Se le empieza a poner más dura .Sigo con el toqueteo de la minga , se pone más dura. Me levanto y restriego mi pecho contra el suyo , para ello mi sexo entra en contacto con su gorda masculinidad.
Me siento en su muslo, al hacerlo , el aro del clítoris se me incrusta más, es como si me lo pellizcaran fuerte. Estoy volviendo a excitarme , me restriego contra su muslo sin dejar que mis senos pierdan el contacto de su pecho, estoy caliente , muy caliente , me estoy masturbando con mi sexo mojando la pierna del japonés. Me paro ante él , me giro y sobre las piernas abiertas donde se levanta su pene , me pongo a rozarle , me coloca el miembro entre mis nalgas , en la ranura que separa mis esferas traseras , ahora sí está excitado, noto la cabeza del pene contra mi carne, me está golpeando entre la concha y el ano.
Cierra las piernas , yo me levanto y me vuelvo a poner sobre él , pero ahora con la verga dentro de mí, me roza el aro del clítoris con sus muslos , estoy requetecaliente , me dejo hacer.
“Venga y que le de placer”- insiste el japonés a Fermín, este no se hace rogar, se aproxima , y parado ante nosotros me pone el miembro en la boca. Lo chupo, lamo debajo de su glande , donde sé que más le gusta. No lo he hecho nunca con dos hombres a la vez, si con un hombre y una mujer , pero no esto.
Si puedes amiga , pruébalo, te ves poderosa , usada y plena de gusto. Me siento bien sobre el oriental para notarme bien llena , los aros al poner en tensión mis puntos más excitables me hacen gozar aun más. Cierro los ojos y me dejo llevar, me doy cuenta que estoy en el camino de irme sin retorno, ellos están duros pero como se han corrido varias veces aguantan más que yo.
Al tener la boca con la pija de Fermín no puedo chillar pero estallo. Fermín me levanta la cara y me besa en los labios , cambia su pene por la lengua.
“Traédla aquí”- es Celina la que pide que me lleven , lo hacen Carmen y Bebe.
Me acercan al arco donde me cuelgan , tengo los pies apoyados en el suelo, pero estoy estirada .
“Tapadla los ojos , ahora sólo tiene que sentir”- ordena Celina , lo hacen , no veo y me preparo...

 
Escribile un e-mail al autor:
alaf8@velocom.com.ar

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