Siempre tenía reservas hacia las personas que son demasiado
orgullosas...Más que eso hasta les tenía asco. Su don de superioridad
ponía altamente en juego mi timidez. Su altivez me nublaba.
No me podía controlar y en lugar de pasar desapercibido, se producía
el efecto contrario.
Hacía mucho tiempo que una señora (de la "..alta sociedad".. como se decía
en mi barrio), me buscaba. Primero con cierto disimulo luego ya,
con cierto desparpajo. Era en honor a la verdad una dama distinguidísima,
de una cultura impresionante, de una belleza ".....de aquellas"...
Siempre vestida con elegancia, ropa muy fina, de la mejor calidad.
Cuando su vestimenta era de sport ¡mamita! hacía notar toda la
perfección de su cuerpo, sus nalgas (perfectas!!!), sus pechos,
sus piernas! ¡todo era de películas! Esos vaqueros que hacían notar
abiertamente su "..concha".., "..cacucha".., "..papo".. o como lo quieran llamar,
el órgano femenino más llamativo y esplendoroso que tiene la mujer.
Muchas veces sin que me descubrieran (eso creo), mi erección estaba
al tope. Más vergüenza sentía. Ni el enemigo más grande podría
sustraerse de admirar tanta belleza: ¡escultural!
A pesar de mi estupidez y bronca por su condición y mi desprecio hacia
esa clase de gente, nunca dejé de hacerme los ratones con ella,
muy para mis adentros. Pero repito: en lugar de acercarme, ya que ella
insinuaba que yo le gustaba, más me alejaba y cometía torpezas que
no vienen al caso contar.
Debo decirles que tenía tan solo 16 años. Ya cumplía ese año los 17
y estaba terminando la secundaria.
Por "..desgracia para mí".. (pensaba en ese momento y terminó siendo lo
mejor que me pasó en mi vida), nos toca trabajar juntos en la
organización de la recepción que nos hacen a los que egresamos.
Ella era madre de una de las chicas de mi curso, idéntica a su madre
en su forma de ser y también en lo bella. Así que, no solo me torturaba
con la madre, sino que también la veía y trataba, inevitablemente,
todos los días a la hija y más recelo y contradicción tenía. Les decía
que tuvimos que realizar los preparativos de la fiesta y obviamente,
dada su facilidad y disponibilidad ella ofreció hacerlo en su
residencia de fin de semana: una quinta a todo pedo. Con todo lo que
puede pedir alguien que no conoce la vida rica. Los ensayos se harían
allí precisamente.
Y allí fuimos. Esta vez tuve que enfrentarme a mi mismo y plantearme
que no podía ser tan boludo, pero...¿cómo cambiaba mi "..tonta timidez"..
por mi "..deseo sexual"..? La ocasión lo hizo. La oportunidad estuvo de mi
lado y seguramente "..el de arriba".. me ayudó.
Voy al grano para no hacer tan largo mi relato. Fue una semana agitada,
proyectos, ideas, cada vez más junto a las dos personas que tanto odiaba
(???). En todo ese interín mi recelo se fue convirtiendo en acercamiento, en
amabilidad, hasta en algún dejo de soberbia (???) en pensar que yo era el
que tenía el control.
Tanto madre como hija se desarmaban en atenciones para conmigo:
"..Julito vení..ayudame con esta ofrenda...".., ".....Julito que te parece
lo que pienso de?...".. ".....tenés hambre...sed... te traigo algo de beber"..
".....si estás cansado usá mi alcoba, vení, vení no te hagas
problemas...trabajaste muchísimo, por favor recostate un poco y después
seguimos...".. (todo entre madre e hija).
A todo esto, era cierto, sin darme cuenta había trabajado tanto y con
tanto ahínco, que no me daba cuenta de mis broncas, de mis recelos,
de mis antipatías. Me sentí tan a gusto con las dos bellezas. Me hice
tantos ratones!!! que me sobraba energía. Pero la idea de ratones ya
la tenía con las dos. Ya no me bastaba la madre, comprobé que la hija
era tan esbelta y tan perfecta como su madre. A esa altura no sabía
con cual quedarme.
Fue así que me encontré de pronto, por obra del destino en la alcoba
de la señora madre, reina de mis acabadas en seco, reina de cuantos de
mis polvos perdidos. Para colmo eso era a las 10 de la noche (22 hs.)
También por obra y gracia del destino, quedamos solos. La hija estaba
llevando al novio hasta su domicilio y seguro que tardarían. El esposo
de la "..madre reina".. estaba de viaje. Nadie en la casa. Todos habían
trabajado mucho (ya era el penúltimo día) y quedó practimante todo muy
bien organizado. La fiesta sería espléndida. Así que todos se fueron
yendo temprano, para descansar y hacer un último ensayo liviano al día
siguiente.
Les sigo contando porque ahora viene lo mejor: sin prejuicios,
ya dueño de la situación y cansado también me recuesto (como si fuera
mía), sobre la cama de mi "..adorada señora imposible"..
Ella también había trabajado mucho y más pesaba sobre sus hombros ser
la anfitriona. Así que también sin darme cuenta la tenía a mi lado.
A centímetros. Por supuesto: todo con la excusa del cansancio.
Seguramente me habré dormitado un poco (no tengo conciencia de cuanto).
De pronto me encuentro frente a frente (recostado) mirándome con un
amor que solo atiné a mirarla también, pero ya con desatino. Con un
dejo de "..morbosidad".. que la llenó de gozo. No obstante no perdí mis
estribos y como si lo hubiese hecho siempre, comencé a tocarle una
mano, ella dejó que lo hiciera, me miraba constantemente a mi frente y
a mi "..bragueta"... Con su mano libre empezó a acariciar mi cabello.
Ella tenía un vestido liviano, tipo deshabillé. Se había dado un baño
mientras yo me había dormido.
Se le notaban sus pechos hermosos, pulposos, ¡qué locura!!!
Como si hubiera sido el más canchero de los cancheros, fui llevando
mis dedos sobre su brazo, subiendo hasta llegar a la cara. Ya se le
notaba el "..placer".. en todo su cuerpo.
Mi erección no podía ser más ¡grandísima! No soy de los más dotados,
pero tengo mi considerable 18 cm. y bien formadito como para gustar.
Cuando llegué a su cara dejó que le pasara, suavemente, toda mi mano y
especialmente mis dedos sobre sus ojos, su tez, suave aterciopelada,
divina. Luego fui bajando por su cuello y llegué por fin a uno de sus
pechos. Ella fue lentamente desprendiendose la bata y fue quedando
semidesnuda. Toqué y toqué sus dos pechos. Ella ya tenía mi verga en
sus manos, firme pero dulcemente me fue haciendo una paja. Como nunca
estaba aguantando de acabar. No quería perderme el momento culminante
y no quería pasar un papelón. Sin advertirlo por la "..borrachera".. de lo
que me ocurría, tuve sus labios en mi boca.
No era muy experimentado, pero alguna que otra vez había besado
ardientemente. Aquello era el paraíso de los besos. Suaves, frenéticos,
ardientes, perversos, malsanos, lentos, lenguetados, inolvidables.
Nuestras manos se entrelazaron con apretones que lastimaban.
Nuestros cuerpos comenzaron a juntarse y con una fuerza que no se
de donde la saqué (mi juventud seguramente), me paré y la alcé en la
cama. Más que nada quería sacarme bien el pantalón. Me estaba
molestando. Ya camisa no tenía. Con rapidez, inusual en mi, me saqué
el pantalón y ni bien ofrecí mi pija a esta hermosa dama, bajó su
cabeza para empezar una de las chupadas más fantásticas que recuerde en
mi vida. Hoy tengo 46 años y jamás tuve ese tipo de mamadas
(es la sensación). De arriba, de abajo, pasó su lengua por mis pelotas
una y otra vez, hasta que no pude más: acabé en su boca!!!. Me entró
una desesperación, quería disculparme, no sabía que hacer. Pero...
la ví tan excitada, tan felíz que se me volvió a parar ahí nomás.
¡Increible! Había terminado de eyacular y ya quería otra vez. Entonces
ahora el control lo tomó ella. Me tiró sobre la cama. Parecía una fiera.
Comenzó a chuparme desde los dedos de los pies, hasta llegar a mi pija.
Puso sus pechos, comenzó una "..paja rusa".. que casi vuelvo a acabar.
Luego abrió su distinguida y descomunal "..conchita".., digo conchita
porque parecía una pendeja de 15 (ella tenía 35 años). Si la vieran,
hoy tiene 65 años y parece de 45.
Les sigo, abrió su conchita y todas sus vulvas fueron para mi pija.
No necesité poner ninguna crema para penetrarla, tenía tal mojadura
que le entró como los dioses. Me cogió como quiso, se paraba un poquito
me hacía unos juegos en la punta y volvía a meter su concha. Podrán
imaginarse que mi verga habrá alcanzado los 100 cm!!! Luego como
deseándolo la tumbé y quedé yo arriba, sin sacarsela. Eso le gustó y
me dijo que ningún hombre se lo pudo hacer así. Yo no sabía como pero
me salían todas. Lo que es tener 16 años!!! y ganas de "..desvirgarse"..
también.
Luego llegó el plato fuerte. Confieso que ya me consideraba más que
satisfecho. Después de sus múltiples orgasmos, atrevidos, voluptuosos,
lleno de gemidos, y grititos (toda una señora hasta en eso), fue
momento de un relax. Estábamos extenuados, pero felicícimos. Nos
queríamos. Nos amábamos. Nos acariciábamos. Ella se volvía a calentar.
Me volvía a calentar. Parecía que no teníamos fin. Luego de ese
merecido y gustoso descansito. Comienza otra vez a chuparmela. Yo me
voy dando vuelta hasta lograr el 69 y también empiezo a lamerle. Les
aseguro que la miel no era tan "..rica".. como esa conchita. Con pelitos,
pero que no estorbaban, con un dulzor, una vulva y un clítoris de los
más hermoso. Como era mi primera vez no supe gozar en plenitud, como
después pasó, pero fue de películas. Luego de darme su quincuagésimo
orgasmo en mi boca, me pide lo que no imaginaba: ".....HACEME LA COLA..."..
y me confiesa que nunca lo había hecho ni deseado con nadie, siempre
le pareció una locura. Pero hoy ".....QUERIA TENER MI PIJA EN SU CULO
TODO EL TIEMPO QUE YO QUISIERA. QUERIA TENER UN HIJO MIO POR EL CULO..."..
¡Qué locura es el sexo..! PERO...ES LO MÁS GRANDE QUE DIOS CREO EN LA
TIERRA. Y a veces nos sale gratis!!!
Me dió pavor, vergüenza, frenesí, ORGULLO MACHO, como la desprecié
tanto y como la deseaba ahora. Por supuesto que puse manos a la obra,
pero como comprenderán no sabía nada, así que dejé que ella me guiara
y obviamente ella quería tener el honor de PONER MI PIJA EN SU CULO.
Conocen CULOS hermosos?, redonditos?, a pedir de PIJA? se quedan cortos
con lo que piensan. Puso mi TREMENDA PIJA (a esa altura no se cuanto
medía) en su esbelto y preciado CULO de una manera tan profesional que
desconfié que "..nunca lo había hecho...".., pero me juró y rejuró:
fueron las ganas, el deseo ardiente, la calentura que te lleva por los
caminos de la experiencia sin tenerla. Parecía una concha, gocé como,
tres polvos creo, en ese culo que tanto se daba. Ya no daba más...por
más joven que era...no soy de hierro.
No obstante y si creen que esto terminó ahí, hay más...pero para otra
etapa en que les vuelva a contar lo que sigue de la historia.
Para finalizar esta, les digo que se llama Carmin y Yo Julio. Su
"..hijita".. se llama Anabella.