Leticia
Enviado por Anonimo el día Miércoles 31 de Diciembre de 1969
 



La primera vez que ví a Leticia fue hace tres años y medio. Llevaba puesto
un vestido floreado transparente y con el sol le podía ver una minúscula tanga
que destacaba sus formas bien redondeadas. Sus piernas bronceadas estaban bien a
la vista dado que tenía dos cortes hasta la parte alta de sus muslos.
Inmediatamente me acerqué y le pregunté si hablaba francés, me dijo que si y
la invité a beber algo, dado que eran las tres de la tarde y hacía un calor
insoportable.


Nos dirigimos a un bar próximo y comenzamos a hablar de todo y nada. Yo no
podía dejar de apreciar el volúmen de sus pechos y cuando cruzó las piernas,
le pude ver sus muslos magníficos. Supe enseguida que haría el amor con ella.
En sus gestos y palabras podía descubrir toda una lubricidad latente. Me la
imaginé desnuda en mi cama. La imagen era insoportable. Tenía que tocar y
acariciar esa piel o me volvería loco. Le propuse encontrarnos al otro día
para ir a la piscina. Mi idea era verla en traje de baño y poder apreciar su
cuerpo.


Al otro día nos dirigimos a una piscina del barrio y cuando salió del
vestuario me quede sin aliento : tenía puesta una tanga pequeñísima. Sus
senos apenas cubiertos por una porción de tela brillante. La parte de abajo de
su traje de baño, cuando se dió vuelta para extender su lona, me quedó tan
cerca que tuve la tentación de besarle sus nalgas. Me ofrecí para pasarle la
crema bronceadora y al hacerlo le acaricié su espalda hasta el límite de la
parte baja de su traje de baño. Le extendi la crema por sus piernas y ella cerró
los ojos ..., mientras, mil imágenes se formaban en mi mente. Nos quedamos
hasta las ocho y decidímos ir a cenar a un restaurante cercano. Durante la cena
admiré sus ojos azules y su cabello dorado, bebimos un buen vino y partimos
hacia una discoteca. Allí nos quedamos hasta la una de la mañana. Al salir, la
tomé de la mano y casi sin darnos cuenta nos encontramos en la puerta de un
hotel céntrico. Entramos y pedí una habitación. Una vez adentro, me acerqué
y la tomé por la cintura y la besé apasionadamente. Mis manos comenzaron a
descubrir ese territorio desconocido tan deseado y la desnudé lentamente,
saboreando cada segundo. Que cuerpo mi Dios !, su vello pubiano dorado dejaba
adivinar un sexo rosado y lubricado, me agaché y le separé las piernas. Le pasé
la lengua por el clítoris, ella puso sus dos manos sobre mi cabeza y me hundió
en su sexo. Se dejó caer en la cama, levantó las piernas y las pasó detrás
de mi cuello. En esa posición, su sexo estaba bien abierto y mi lengua se hundió
profundamente entre sus labios. Su flujo me cubrió el rostro, le levanté más
las caderas y su traser magnífico se ofreció a mis caricias. Me dejé rodar y
ella atrapó mi pene con sus labios y se lo metió hasta lo más profundo de su
boca. Su lengua me hacía circulos en la cabeza y creí desmayarme de placer.
Quería retardar el momento de penetrarla. Quería sentir en mis labios cada
centímetro de su piel, sus formas en mis manos, sus senos grandes y levantados,
sus pezones endurecidos y listos para mi boca sedienta. Nuestras lenguas se
entrelazaban y su mano me masturbaba delicadamente. Le metí un dedo en su sexo
y comenzé a frotarle los labios con la cabeza de mi verga. Se abrió de piernas
y me hundi en su vagina caliente. El ritmo lo establecimos de inmediato y
cabalgamos unos minutos. Se sentó arriba mío, sus senos apuntaban hacia el
cielo, podía sentir sus musculos vaginales apretar mi miembro cada vez más
duro. Alcanzamos el orgasmo los dos al mismo tiempo, se agachó y tomando mi
pija en su boca sorbió hasta la última gota, su saliva colgaba por la comisura
de sus labios, se pasó la lengua y me siguió chupando. A los pocos minutos
estuve listo otra vez. Esta vez mi objetivo era practicar todas las posiciones
posibles y sobre todo encularla. Su esfínter es pequeño, cuando se lo empezé
a succionar y a meterle la lengua se fue abriendo. Le apoyé la cabeza y
lentamente me fui introduciendo en su culo. Cuando tenía la mitad adentro,
empezé a bombear despacito. Con la mano libre le acariciaba el clítoris, de
esa manera le entré toda mi verga. Su cola estaba bien parada, lo que me permitía
sacarsela casi hasta la cabeza y volver a metérsela. Cada vez que yo hacía
eso, ella se estremecía y sus cuerpo temblaba como una hoja al viento, fue
entonces cuando me dijo con una voz enroquencida : "..cojéme, metémela
hasta el fondo"... Cuando estaba por acabar la dí vuelta y se la puse en la
conchita. Que placer mi Dios ! Acabamos otra vez y nos quedamos sin aliento
abrazados, nuestros sudores se mezclaban junto con nuestros líquidos. Se metió
la mano en la vagina y se chupó los dedos, se pasó el resto en los pezones y
empezó a masturbarse y mirándome a los ojos me dijo : "..mirá como me
masturbo, así lo hice anoche pensando en este momento ..."..


A partir de ese día nos convertimos en amantes. Ella tenía novio, lo conocí
en su casa un día que fuí a buscar unos apuntes de estudio. El muchacho era de
origen francés, muy educado, sobrio y la madre de Leticia lo atendia a cuerpo
de rey. A mi me trataba muy bien y me hablaba continuamente de su hija, de lo
aplicada que era en sus estudios, de su futuro. Me pregunto como nos conocimos y
le dije que en la universidad, en donde en realidad yo daba unos cursos de
apoyo. « Leticia es una persona a la que le gusta rodearse de gente culta »,
me comentó la madre. Jean (el novio) es de una vieja familia del barrio de
Outremont, su padre es el director de la empresa de construcción má importante
de Montréal. Eso quiere decir gente de dinero y muy bien ubicada socialmente.
De mi parte hacía pocos años que yo vivía en la ciudad y todavía no había
llegado a obtener el status del novio de Leticia, y pasaría mucho tiempo antes
de que lo logre. Eso me tenía sin cuidado, ya que lo unico que me interesaba en
ese momento era ponerle al tal Jean, los cuernos mas grandes de toda su vida.
Leticia tenia por aquel entonces 22 años y yo 40. La madre de ella, tenia mi
misma edad, por lo tanto me tuteaba y me consideraba como un adulto que se
interesaba a su trabajo de profesor y que mi relacion con su hija no iba mas
alla. Michelle, tal el nombre de la señora, se pasaba horas charlando conmigo,
mientras Leticia se encerraba con su novio en su cuarto « a estudiar ». Poco a
poco fui tomando gusto a esos encuentros y a los pocos meses, me aparecia por
las tardes y discutiamos con Michelle de mil cosas diferentes. Ella es de origen
francés, rubia, de ojos celestes y un cuerpo delgado pero estilizado. Pechos
algo grandes para su talla, y unas piernas increibles. Estaba separada desde
hacia cinco años. El padre de Leticia vivia en España, con otra mujer. A
Michelle nunca la vi como a alguien a conquistar. Yo pasaba mi tiempo libre con
ella, para charlar y cuando la ocasion se presentaba hacer el amor con su hija.
Muchas veces cenamos los cuatro juntos como buenos amigos. Nadie podia sospechar
que una relacion clandestina tenia lugar entre Leticia y yo. Cuando festejamos
el aniversario de Leticia, organizamos una fiesta con muchas personas. El
alcohol me hacia reir y decidi no abusar, despues de que los invitados hubieron
partido, nos encontrariamos unos momentos en secreto con Leticia


Como a eso de las tres de la mañana todos partieron y me despedí de la
familia. El novio de Leticia se ofrecio a alcanzarme hasta mi casa, pero se lo
agradeci diciendole que preferia entrar caminando para despejarme un poco. Di
dos o tres vueltas y me volvi a la casa de Leticia, me dirigi a la puerta de
atras y esta estaba entreabierta. Con mucho cuidado me dirigi a su dormitorio.
Para ello debia pasar por delante de la pieza de su madre. Me saque los zapatos
y en puntas de pie camine sigilosamente. Cuando estaba a menos de un metro de la
puerta de Michelle, note que esta estaba semiabierta, por curiosidad me asome y
pude ver, gracias a la luz que entraba por la ventana del alumbrado publico a
Michelle completamente desnuda. A pesar de que habia visto muchas veces a
Michelle en traje de baño, verla asi me puso en un estado de excitacion
tremendo. Me acerque a la puerta del cuarto de Leticia y vi que esta dormia
profundamente. Regresé a la entrada de la pieza de Michelle y me dediqué a
observarla. Ella estaba un poco de costado y no podia verla bien, dormida giro y
flexiono una de sus piernas. Decidi entrar y me acerque con cautela, me
arrodille al borde su cama, me levante muy despacito y cerré la puerta sin que
esta se cierre completamente, de esa manera podia salir sin hacer ruido y nadie
prodria ver del exterior. Me volvi a agachar cerca de su cama y pude ver sus
senos y su sexo a apenas veinte centimetros de mi rostro. Para esto mi verga
estaba a mil, extendi una mano y con la punta de los dedos le toque el pezon de
su pecho derecho. Al no ver ninguna reaccion, me anime y le puse la mano
abierta, con la palma rozandole el pezon, éste se puso duro casi enseguida. Le
acaricié el vientre y fui bajando hacia su sexo. Éste estaba depilado dejando
ver los labios vaginales y sobre el monte de Venus, un escaso vello rubio
formaba un montoncito muy suave. Con el dedo mayor de la mano izquierda le rozé
los labios, Michelle movio una pierna y su sexo quedo mas al descubierto.


Me mojé con saliva el dedo y volvi a


acariciarla. Su clitoris estaba creciendo ante


mi caricia y de repente Michelle abrio los ojos


y me agarro la mano incorporandosé en la


cama. Yo quede de una pieza, en la semioscuridad


ella me clavo los ojos furiosa y me dijo en vos baja :


« Que diablos estas haciendo en mi cuarto ?»


le dije que me habia olvidado algo y que como


no queria despertarla, y al encontrar la puerta


de atras abierta » No me dejo terminar y


me dijo « me estas mintiendo, volvistes porqué?,


por mi hija? ». No - le respondi- vine porque te


estuve observando y decidi darte una sorpresa,


como respuesta me dio un cachetazo. Me quise incorporar y ella me tiro del
brazo haciendome caer sobre ella en su cama. Nos quedamos asi unos segundos y me
tomandome la cabeza entre sus manos me beso. Desnudarme me tomo dos segundos. Me
arrojé a sus brazos y con frenesi me comi cada parte de su cuerpo. Al
penetrarla, senti su sexo apretado alrededor de mi verga y yo la bombeaba con
lujuria. Ella cruzo sus piernas por mi cintura y asi se la pude meter hasta el
fondo. Cuando senti que me venia se la saqué y me baje hasta su sexo. Le chupe
el clitoris, el ano, los labios y senti como se venia en mi boca, dos, tres
veces. Quedo rendida y me dijo « ahora te toca a vos, sentate arriba de frente
y ponemela en la boca » asi lo hice y me vine en su boca mordiendo el borde de
la sabana para que no se escuchen mis gemidos. « Sabes una cosa .. me dijo,
despues de tomarse hasta la ultima gota de semen- hece rato que te tenia ganas,
yo pensé que venias por mi hija, ahora sé que sos para mi » nos pusimos de
acuerdo para vernos en la mitad de la semana, cuando ella estuviera sola y nos
dijimos de ser lo mas reservados posibles, sobre todo por Leticia. Asi comenzé
a tener relaciones con las dos sin que Leticia lo sepa y Michelle ni sospechaba
que en las tardes, cuando le daba las lecciones a su hija, le daba las mejores
de su vida.


Pasaron casi dos años y se acercaba la fecha del casamiento de Leticia, para
ello decidimos darnos una fiesta de despedida en algun hotel, porque ella me
dijo que despues de casada deberiamos terminar esa relacion. Yo no me opuse,
porque de todas maneras, tenia a su madre. Nos pasamos toda una tarde en un
hotel en las afueras e hicimos el amor como dos salvajes. La fecha de la boda
estaba programada para tres semanas mas tarde. Con Michelle me pasé las tres
semanas antes de la boda en un estado de euforia increible, haciamos el amor dos
o tres veces cada vez que nos encontrabamos. Fueron los dias mas calientes que
pasé con ella, hubo logico otros despues.


La boda fue magnifica, los invitados supercontentos y Michelle estaba en la
gloria. Depues de que los novios y el ultimo invitado partieron, nos dirigimos
al cuarto de Michelle para terminar uno en brazos del otro hasta el mediodia.
Leticia y Jean se fueron dos semanas de luna de miel a Francia, y al regresar,
preparamos una recepcion. Estabamos nosotros y los suegros de Leticia, un
matrimonio del midi, gente rica y muy educada. La suegra de Leticia una mujer de
43 años muy hermosa, de pelo negro y unos ojos verdes mar, de una mirada gatuna
e increiblemente seductora, su marido un tipo de 55 años, en buena forma fisica,
no perdio ni un solo gesto de Michelle. Éesta llevaba puest un vestido con un
escote a cortar la respiracion, largo hasta los tobillos pero abierto del lado
derecho hasta la cintura.


Durante la cena, mi mano no se perdio un centimetro de aquella piel adorada.
Leticia estaba radiante, cuando me acompaño a buscar las ensaladas a la cocina,
aprovechamos para darnos un beso y la agarré de las nalgas y la apreté contra
mi sexo. Su respiracion cambio de tono y me dijo al oido « tengo unas ganas
terribles », « en la semana podemos pasar unas horas juntos , si queres », le
respondi, asintio moviendo la cabeza, se reacomodo el vestido y me dijo « yo te
aviso ».


Esa semana no nos pudimos encontrar. Michelle la acompaño al médico y
regreso con la gran noticia, Leticia estaba embarazada de dos meses. « Menos
mal que no se le nota, tiene un cuerpo perfecto y no me gustaria que lo pierda a
causa del embarazo ». la noticia me dejo un poco mal, el hecho de que estar
Leticia embarazada, le quitaba un poco el encanto. Durante tres meses Leticia
acudia al gimnasio y al mdico cada quince dias, para mantenerse en forma. Un
domingo despues del almuerzo ella insistio en ayudarme con la vajilla, su marido
decidio tomar una siesta y Michelle hizo lo mismo. Nos dedicamos a recojer las
cosas y las puse en el lavavajillas. Cuando entré en la cocina, Leticia se
estaba acariciando el vientre. Me puse detras de ella y la abrazé. Se recosto
contra mi pecho y me dijo « no te gusto con mi panza asi, no? » la hice girar,
la miré a los ojos y la besé tiernamente. De los besos pasamos a las caricias
y a los minutos, tenia unos de sus senos en mi boca. « Vamos a la biblioteca »
y tomandome de la mano nos encerramos en la penumbra del la biblioteca en el
otro extremo de la casa. Habia un enorme sillon en cuero negro y ella se sento y
se bajo los tirantes del vestido, se abrio de piernas y yo me acomodé de
rodillas entre sus piernas y comenzé a chuparle los pechos inflados por el
embarazo. Con mi mano le levanté la falda y le acaricié su sexo, abrio mas las
piernas y le meti los dedos por el costado de su braga, cuando alcanzé su
clitoris, suspiro echando la cabeza hacia atras, levanto las caderas y le deslizé
sus bragas y de rodillas la empezé a penetrar al tiempo que acariciaba sus
pechos y su panza. Nunca habia hecho el amor con una embarazada y eso me excito
mucho. Aunque en su estado era un poco dificil maniobrar, logramos alcanzar en
poco tiempo dos orgasmos cada uno. Me quedé mirandola a los ojos mientras sus
piernas descansaban sobre mis hombros, un hilo de semen corria de sus labios, la
limpié con la mano y la ayudé a vestirse.


Salio primero ella, y me indico que no habia nadie. Me beso y me dijo « me
voy a hacer una siestita, ya me siento mucho mejor ». yo decidi irme a dar un
chapuzon en la piscina y asi poder descansar. Me desperto Michelle echandome
aagua y la segui hasta la piscina en donde jugamos un rato y luego nos acostamos
al sol, para secarnos. Ella se saco el corpiño y se quedo solo en la miniscula
tanga roja que yo le habia regalado para su cumpleaños. Me parecio ver que de
la ventana del cuarto de Leticia alguien miraba, el reflejo del sol no me dejo
ver bien quien era, pero lo imaginé, el yerno de Michelle la observaba
descaradamente. A los minutos lo vi acercarse, toalla en mano y en slip de baño.
Michelle dormia, Jean me guiño un ojo y se zambullo estrepitosamente. El ruido
y el agua que salpico despertaron a Michelle y se rio. « Vamos al agua !», la
segui y nos arrojamos juntos. Ella seguia sin su parte superior y el agua le
habia echo erizar los pezones, hecho que no paso desapercibido para Jean. Se
acerco a su suegra y comenzaron a chapotear juntos. Él se zambullo y aparecio
atras de ella y le hizo cosquillas en la espalda, Michelle giro y lo empujo con
su cuerpo zambulliéndose los dos. Asi estuvieronm un rato jugando y yo riendo
de las piruetas que hacian. Yo me recosté en la hamaca y me quede semidormido,
Michelle y Jean estaban en el otro extremo de la piscina, ella los brazos
apoyados y medio torso fuera del agua. Miles de gotitas se reflejaban en sus
pechos enormes. Despues de muchos minutos, Jean se aproximo, miro hacia donde yo
estaba y creyendome dormido se puso frente Michelle, le apoyo las palmas delas
manos en cada pecho y Michelle lo dejaba hacer, siempre mirando hacia donde yo
estaba. A los segundos Jean, metio las manos bajo el agua y por el gesto de
Michelle supe que sus manos estaban jugando con su conejito. Michelle tiro su
cuerpo para delante, siempre apoyada en el borde y Jean se situo entre sus
piernas. El movimiento apenas perceptible me dejo adivinar que la estaba
poseyendo. Cerré los ojos lo mas fuerte que pude y llego hasta mi el suave
gemido de Michelle, que yo tan bien conocia cuando llegaba al orgasmo. Entreabri
los ojos y vi como Michelle empujaba a Jean suavemente y con disimulo se subia
la tanga. Esa escena de apenas unos quince minutos me puso a mil. Esa noche
tendria de que hablar con Michelle y poner ciertas cosas en claro. Durante la
cena actuaron como si nada hubiera pasado, lo mismo yo con Leticia. Aunque en el
ambiente flotaba un aroma se sensualidad y sexualidad apenas perceptible.


Esa noche no le dije nada a Michelle, y durante las semanas que sucedieron,
me di cuenta que no era la primera vez que ella y el yerno, tenian ese grado de
intimidad. No me molesto, me excito mucho mas saber su relacion clandestina,
pero, que diria Michelle si se enteraba de la mia con su hija?.


Cierto dia fui con Jean a jugar al tenis, mientras las dos mujeres se iban de
compras para el futuro bebé. Hablamos de todo, sobre todo de las chicas que
habia en el campo de tenis. Habia entre ellas dos, una mujer de la edad de
Michelle y otra, algo mas gordita, que se destacaban del resto por sus
polleritas extremadamente cortas. Jean me diijo « no esta nada mal la viejita
», yo le di la razon y le pregunte « te gustan maduritas, no? ». »si, la
verdad que si, y encima con Leticia embarazada, ando con unas ganas terribles »
« no te gusta hacer el amor con una mujer en ese estado?, « No, la verdad que
no », me respondio al tiempo que clavaba la mirada en los gluteos de la
jugadora. « y tirate el lance, a lo mejor ligas », le dije señalando a la
mujer, « y si no te da corte, siempre hay otras posibilidades ». Jean me miro
desconcertado y me dijo « no se enterara Leticia? », « Jean, le respondi,
esto queda entre hombres ». « Si queres te dejo solo y nos encontramos a eso
de las siete y regresamos juntos a la casa, te espero en la confiteria, ok? ».
asintio y salio como volando, hacia la pareja que seguia jugando terriblemente
mal.


Yo me dirigi a los vestuarios, me cambie y me fui a mi casa. A eso de las
seis y media, subi al carro y fui a buscar a Jean. Ya estaba en el bar cuando
llegué y su sonrisa de oreja a oreja, me confirmo que lo habia pasado bien.
Durante el viaje me conto con lujo de detalles como habian hecho él y la mujer
el amor en el vestuario de mujeres, habia como diez otras, que no se habian dado
cuenta, que mientras se duchaban y cambiaban, en un camerino de masajes Jean y
Gloria, que asi se llamaba la mujer, se daban un festin.


Las aventuras de Jean se hicieron mas frecuentes y yo siempre lo ayudaba.
Aunque yo sabia que una vez por semana se tiraba a su suegra. El pobre no sabia
que yo habia instalado una camara en miniatura bien escondida en el cuarto de
Michelle y que tenia diez cassettes de sexo puro.


Leticia dio a luz una niña hermosa, ojos celestes, pelo castaño y que
decidio llamarla Andrea. A los dos meses de nacida la niña, Michelle despues de
una fogosa tarde con su yerno, le dijo que era la ultima vez, que era tiempo de
dedicarse a su mujer. Lo hicieron una vez mas a titulo de despedida y se juraron
guardar el secreto hasta la muerte. Jean y Leticia iniciaron una vida de hogar
sin problemas. Yo tenia muchas ganas de hacerlo una vez mas con Leticia y
despues dedicarme exclusivamente a Michelle. Se lo dije y acepto, asi que
inventamos una historia de unos cursos especiales, (ella habia retomado la
universidad) y en mi casa nos enfiestamos como si el mundo fuera a acabarse un
instante despues.


Michelle me propuso que nos casemos o que vivamos juntos, y en el mes de
septiembre del 98 nos casamos con todos los honores del caso. Pasamos dos
semanas en Niza, y al regresar Leticia y su marido nos rindieron visita. En un
momento de la cena, Leticia nos anuncio que estaba nuevamente embarazada.
Festejamos la noticia y a los postres, que decidimos tomarlos en el jardin,
Leticia se acerco y me susurro al oido : « El hijo que espero, es tuyo ». se
fue rapidamente y me quedé como una estatua, no podia moverme, ella giro y me
guiño un ojo, con esa picara sonrisa y meneando el trasero como solo ella sabe
hacerlo.


Y mi hijo/nieto nacio en abril del 99, Leticia le puso mi nombre y el de su
padre. Somos una familia muy unida. Jean volvio a las andadas con mi esposa, y
yo me acuesto con Leticia al menos una vez cada dos semana. El sexo entre
nosotros es algo indispensable, Leticia ama a su esposo, yo las amo a las dos y
pienso que Jean sinte lo mismo por ambas. Quizas algun dia se entere, espero que
no, esa sensacion de prohibido y clandestinidad nos mantiene a todos en un
estado de permanente lujuria disimulada.


A veces me acuerdo de como la conoci a Leticia y me digo que fui el hombre
con mas suerte que yo conoci en el mundo.



 

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