Historias de Llafranch (II, La Venganza)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Sacaron el muerto del panteón y lo trasladaron a las salas exclusivas del
chamán donde lo desnudaron y amarraron a la mesa de operaciones. La muerta
estaba muy viva gracias a las artes de Arius (quién dudaba que era capaz de
eso?), aunque no coleando puesto que finísimos cables la inmovilizaban. Kat se
encontraba solo cataléptica y hubiera podido quedar así para siempre, aunque
para su desgracia, cuando recobró la consciencia por arte de una fuerte pócima
olorosa, en lugar de creerse en el mundo de la nada como esperaba se encontró
dolorosamente sujeta a un duro catre, y vio horrorizada a su hijo y a su odiado
Arius inclinados sobre ella con caras que anunciaban que iban a disfrutar a su
costa. Inmediatamente le vino al pensamiento su tíabuela y, tras inútiles
suplicas a su hijo, maldijo el día que no le marcó su pene con el látigo.


Kat estaba tendida boca arriba con los brazos y piernas extendidos en aspa.
Los cables la amarraban de las muñecas.. de los antebrazos, dejando libres las
axilas.. del cuello.. del pecho por el surco inferior de las tetas.. de la cintura
oprimiendo con fuerza su barriga y dejando espacio al ombligo.. de un apéndice
articulado la sujetaron los muslos, justo a su mitad, las rodillas y los pies,
todo exageradamente abierto para inmovilizar su sexo.. Kat tenía un cuerpo un
poco ajado y una piel dorada oscura de textura mórbida como correspondía a una
mujer madura muy lujuriosa, axilas con vello ralo y castaño.. las mamellas caídas
a los lados con pezones oscuros y granosos, el vientre un poco suelto pero muy
turbador, con un melic profundo que invitaba a perforarlo con una buena asta.. el
monte de Venus en correspondencia, abultado y con el vello púbico no abundante
pero sin canas que se dirigía hacia las ingles como la forma de peine surcando
los carnosos labios que envolvían el rojo color de la clóchina, donde se
apreciaba la cicatriz cauterizada donde había estado el clítoris guillotinado
y los colgajos enormes en que se habían convertido los labios menores. La
cavidad vaginal estaba intacta y recibiría los adecuados honores como pronto
veremos.. al ano, que quedaba un poco escondido ya le llegaría su turno.. los
muslos ya le sangraban a causa de los inútiles intentos de soltar amarras. Kat,
viendo lo que le esperaba comenzó a gritar... inútil. Solo respondió un
brutal estrechamiento del cableado que la sujetaba que sajó sus doloridas
carnes.


Flo no pudo menos que lamentar que su madre en aquel día aciago - para ella-
no quisiera montarse la juerga con él a solas (incluyendo la flagelación a Moá,
por supuesto), puesto que hubiera disfrutado con ese cuerpo todavía en muy buen
uso. Comenzaba a sentirse profundamente excitado y esperaba que Arius le dejara
tocar un poco el instrumento. Se inclinaron sobre el pecho derecho donde Arius
con un bisturí pinchó el borde justo del pezón y con un movimiento lento trazó
un circulo a su alrededor ajustado perfectamente a su contorno. Después con
pinzas minúsculas sujetó éstos y comenzó a estirar cortando los lazos
mamarios por debajo con el estilete. La desgraciada chillaba como una posesa,
mientras Arius exhibía el trofeo. Flo se excitó tanto que se inclinó y mordió
el muñón sanguinolento arrancándolo tras un dolorosísimo forcejeo, y después
lo escupió porque detestaba la carne poco hecha. El chamán se inclinó después
sobre la axila derecha de Kat.. practicó una incisión un cm. por encima de la
parte vellosa y de un milímetro de profundidad, y trazó una curva por encima
abarcando todo el costado y la teta incluyendo el pezón despellejado. Después
otra por debajo hasta las costillas. Marcó una nueva incisión cerrando la zona
por donde se encontraba el cable pectoral. Kat seguía aullando. De idéntica
forma puso las pequeñas pinzas alrededor del perímetro y fue arrancando el área
poco a poco, muy lenta y dolorosamente, hasta que salió limpia con un agujero
central donde había estado la piel del mugrón. Kat se orinó.


Sin pausa repitieron la operación en el lado izquierdo de la ex-reina que, a
esas alturas era un cuerpo rojo de sangre, y resultaba difícil explicar como
resistía sin perder la consciencia. Además, su cabeza reposaba sobre una
protuberancia y podía ver todo lo que estaban haciendo el virtuoso de su médico
y su hijo, que después la tomaron con el ombligo que, no solo seccionaron a
nivel de epidermis, sino que Arius extirpó profundamente como si fuera el corazón
de un tomate entre estertores de la propietaria, pues era de la teoría que lo
que había sido el cordón umbilical tenía poderes curativos. La edad de Kat la
libró - es un decir- de que le despellejaran el vientre inmediatamente. El
objetivo ahora era su voluminoso sexo. Cortó el triángulo situado entre las
ingles, desde ese territorio tan apetitoso situado entre el ojete y la higa,
hasta la arruga superior que separa el monte de Venus de la barriguita. Aquí
los desenfrenos pasados hicieron que el corte no fuera tan limpio y quedaron
pelos sin extirpar, y eso que con el bisturí había dejado todo el interior
maltrecho fuera de la extracción despellejadora. Flo tenía ya en ese momento
un cipote de 30 centímetros que exhibía dando golpes en la cara atormentada de
su madre, que intentaba sin éxito cazarla de un mordisco. Después se llevaron
por delante el interior de los muslos así como los tejidos blandos de los
costados. Como debían darle la vuelta al cuerpo para buscar nuevos lugares,
para no dejar sitios indoloros pues por puro vicio arrancaron a jirones sin
cuidado ni instrumento alguno - con sus propias manos- toda la piel que quedaba
en el vientre. Después soltaron la presión de los cables sin temor, puesto que
Kat, aunque totalmente consciente ya no podía moverse.


Le dieron la vuelta poniéndola boca abajo, volvieron a sujetar su cintura a
la mesa y sus muslos y rodillas a sus extremos articulados, abriendo a tope su
mecanismo dislocando las articulaciones de Kat que soltó un estertor. Toda la
raja quedaba a la vista, aunque Arius puso una especie de pinzas en ambos
mofletes, clavándolas en la molla un par de centímetros y sujetando el otro
extremo de idéntica forma en los costados. Como se había acumulado grasa en
ellos, tuvo que clavarlos con un martillo hasta el fémur para poder tensar la
piel adecuadamente. Kat ya solo podía gemir. A la vista del ojete
exageradamente abierto, Flo que estaba en celo subido pidió a su compinche
encular a su madre a lo que este se negó por necesitar el órgano en las
mejores condiciones posibles, ya que andaba un tanto escaso de material. Sacó
una especie de tubo articulado de metal brillante con la punta redondeada que
ocultaba una sierra circular y lo introdujo poco a poco por el ano de la víctima
hasta que estimó suficiente la profundidad deseada.. a continuación tomó el
bisturí cortando de abajo arriba desde la parte ya despellejada por las ingles
abarcando todas las partes blandas hasta la rabadilla donde coincidieron ambas
incisiones. Puso en marcha el mecanismo metálico y se oyó un ruido agudo y un
nuevo - inexplicable por su estado pero lógico por lo que acababa de ocurrir-
grito de la torturada. Después de unos segundos paró la sierra y la sacó.. la
sangre apenas brotó.


- Menos mal, comentó Arius, ya que haber salido a borbotones hubiera
significado la muerte casi inmediata y se hubiera terminado la diversión.


Inmediatamente introdujo el brazo por el esfínter palpando en su interior
hasta encontrar el corte y con sus diestras uñas fue arrancando el recto poco a
poco hasta sacarlo vuelto del revés enterito, tras lo cual desolló el exterior
en la forma ya contada. Contento con el resultado dio por finalizada la primera
fase, insinuando a Flo que la vagina estaba intacta aunque se debería dar la
vuelta al cuerpo para una mejor y más divertida penetración.


- ¿Divertida preguntó el príncipe?. Ya verás, contestó Arius.


Se tomaron su tiempo amartillando en la espalda unos clavitos procurando
hacerlo evitando la columna vertebral, buscando en las intercostales, aunque
alguna costilla si que rompieron. Después desataron y pusieron a Kat boca
arriba, con lo que los clavos se hundieron un poco mas para mayor goce de la
afortunada. Abrieron las piernas dislocadas ya sin resistencia, y Flo se preparó
para introducir sus 30 centímetros en el casi imperceptible agujero, al que
manguearon con agua previamente. Metió la punta y comenzó a forzar mas y más
hasta que Arius lo hizo parar.


- Ahora verás: hincó el bisturí muy suavemente desde la polla de Flo hacia
arriba como si practicara una cesárea, lentamente... barriga arriba hasta
llegar al esternón - con Kat con los ojos fuera de órbitas sin fuerza ni para
gemir -, para después pedir a Flo que continuara. Este siguió adelante-atrás,
una y otra vez. .. el cacharro llegando a tope, golpeando su vello púbico lleno
de sangre contra lo que había sido el turbador abultamiento superior de la figa,
hasta que sucedió: la pared muscular no resistió y la reina Kat se abrió en
canal como una mangrana. Toda la cavidad abdominal explotó al ceder los músculos
por la sabia incisión, y los órganos internos, quedaron al descubierto. Los
intestinos salieron fuera desparramados... y con Kat que seguía viva y
consciente!!.


Como no pudo consumar el acto - y ya empezaba a estar harto- se arrodilló
sobre la cabeza de su madre y le golpeó una y otra vez mientras le metía la
polla por la boca. Kat hubiera deseado conservar algún resquicio de fuerza para
morderla pero fue inútil. Se encontró con una catarata de semen que casi la
ahoga. Después de esto ambos benefactores se retiraron satisfechos.


Aunque parezca mentira lo que quedaba de la reina permaneció viva durante
casi tres días. Arius se había superado a sí mismo. Afortunadamente para ella
a partir de la corrida empezó a perder la consciencia a ratos. Cuando la
recuperaba se veía a sí misma reflejada en un espejo situado sobre ella que el
médico había mandado colocar para disfrute de la yacente, convertida en un
despojo irreconocible, y deseaba la llegada de la muerte de una vez. Su último
pensamiento fue para su tíabuela a la que envidió como nunca había envidiado
a nadie. Sus restos fueron alimento de carroñeros y mutantes y un cadáver
desconocido hábilmente camuflado por el genial Arius ocupó su lugar en el
panteón..


Fin.



 

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