Pasó cinco días en Villamela acompañando a Alicia e
intentando aceptar el nuevo estado de cosas. La muerte del viejo la había
golpeado como un mazazo y, secretamente, se felicitaba de haber comprado un
tarro nuevo. Si aquello hubiera sido por causa suya jamás se lo habría
perdonado.. apenas podía comprender cómo en algún momento semejante tragedia
le había parecido deseable.
 ..
En esos días fue a Madrid un par de veces para arreglar
asuntos de papeleo.. tal y como se esperaba su padre le había dejado la empresa,
y a su hermana las tierras y la casa del pueblo. Todos estos trámites y el
lastimoso estado de Alicia la mantuvieron ocupadísima, y apenas llegó a
plantearse los problemas que se le habían quedado pendientes. Cuando se quedaba
a solas, allí en el viejo caserón, le asaltaba una extraña sensación de
irrealidad, le parecía que en el pueblo el tiempo se hubiera detenido y que las
personas no fueran sino sombras, unas sombras de las que ella pasaba ahora a
formar parte. En cierto modo envidió a Alicia, su suerte de quedarse en casa,
rodeada del paisaje familiar, de poder revolcarse en su dolor hasta que se le
secara por dentro.
 ..
Desgraciadamente, el irse no iba a facilitarle las cosas.. lo
que iba a echar de menos no era la presencia física de su padre, hacía años
que se veían muy poco.. era más bien el saber que existía, que estaba ahí
para enjuiciar cada uno de sus actos, para cargar con las culpas de sus
desastres.. eso había acabado, iba a tener que acostumbrarse a soportar la carga
de su absoluta libertad.
 ..
Con Jorge y Alberto ya tenía decidido qué hacer:
despedirlos.. que la denunciaran por plagio o que publicaran lo que les diera la
gana, daba lo mismo. Se sentía tan desengañada que su necesidad de una vida
social era prácticamente nula, incluso sus ambiciones habían disminuido
sensiblemente.. se conformaba con dirigir Publicidad Setién y llevar una vida
tranquila, con eso bastaba. Había sufrido demasiado en las últimas semanas
como para no darse cuenta de que debía cambiar de estrategia. Hicieran ellos lo
que hicieran, dentro de unos meses bajaría la polvareda y las cosas volverían
a discurrir por su cauce.
 ..
En cuanto regresó a su apartamento metió las botas en una
bolsa de basura, la horrorizaba lo que significaban y quería perderlas de
vista.. nunca, nunca volvería a capitular ante algo así. A pesar de haber
logrado tomar esa determinación no podía evitar sentirse triste.. recordaba a
su padre, los buenos ratos y en el momento más insospechado se le escapaba una
lágrima.. pero era un dolor sano y lejos de ablandarla la fortalecía.. mañana
iría a la empresa pisando fuerte y con una línea de acción premeditada,
inamovible. Asumiría los daños, pondría en su sitio a ese atajo de canallas y
empezaría a recuperar su antigua autoestima. Por muy duro que se lo hicieran
iba a sobrevivir.
 ..
De nuevo volvió a dormir mal, hacía más de veinte noches
que no sabía lo que era disfrutar de un descanso tranquilo. Esta vez no fue el
miedo ni la tensión quienes la perturbaron, fue el recuerdo de su padre, su voz
recriminándole su blandura, avergonzándose de ella. Tres veces vio la hora en
el despertador, justo las que se despertó bañada en sudor con un grito del
difunto retumbándole en los oídos: - ¿Qué has hecho, necia, qué has hecho?-
En las tres ocasiones volvió a conciliar el sueño temblando.
 ..
Asomarse a la luz del día, ir al trabajo y recibir los pésames
inevitables fue casi un descanso comparado con su desesperación nocturna.
Cualquier compañía era preferible a la soledad. Extrañamente, los empleados
no la trataron mal.. por un momento le pareció que su desgracia había hecho que
le perdieran la antipatía, pero enseguida decidió que no era así, lo que habían
perdido era la esperanza de que su padre volviera a dirigir la empresa.
 ..
Lo primero que hizo al sentarse en su sillón fue llamar por
el comunicador a Jorge y a Alberto. Ahora ya no sólo era la directora, era la
dueña, y eso cambiaba radicalmente la situación. De momento era muy poco lo
que podía hacer, nada más despedirlos, y tratándose de hombres tan
capacitados no faltarían firmas de la competencia que les ofrecieran un puesto..
a la larga ya vería la manera de hincarles el diente.
 ..
Otro asunto eran Benito, Juan y Carmen, ellos eran meros
comparsas, secundarios cómicos y se quedaban.. serían el manjar de su venganza.
Iban a trabajar hasta que tuvieran que sujetarse los párpados con alfileres
para permanecer despiertos, conocerían a Silvia Setién y se enterarían de
hasta qué punto eran como sádicos unos meros aficionados. Los cerdos menos
veloces son los primeros en convertirse en chuletas y a ellos les iba a tocar
pagar por los que estaban fuera de su alcance. Así aprenderían.
 ..
Ya estaba empezando a maquinar represalias cuando entraron
Jorge y Alberto, los dos enchaquetados y con aspecto serio. Se quedaron de pie
ante ella casi sin atreverse a mirarla de frente. Bien, se dijo, sabían para qué
los llamaba y que se había acabado la época de las canalladas.. tampoco iba a
cargar las tintas, sólo quería quitárselos de encima.
 ..
- Acertáis - dijo con voz fría- tal y como suponéis estáis
despedidos. Quiero que os quitéis de mi vista y que para las dos halláis
recogido vuestras cosas, no debe quedar el menor signo de vuestra existencia.
 ..
Jorge asintió con serenidad.
 ..
- Sí, ya suponíamos que de eso se trataba. No es necesario
que te diga que al margen de nuestras... llamémoslas actividades, esto te va a
salir un poco caro. No te va a ser fácil explicarle a un juez por qué éste
despido es procedente.. pero no te preocupes, a las dos nos habremos marchado.
 ..
Silvia ya tenía eso asumido, así que no hizo ningún
comentario. El coste económico, porque habría que indemnizarlos, era el menor
de sus problemas.
 ..
- ¡Largo! - Espetó con agriamente.
 ..
- Un segundo, querida, - intervino Alberto con voz afable- .
No hay necesidad de que nos separemos con tanta violencia. Esta tarde, a la
salida, los trabajadores han organizado un pequeño acto en homenaje a tu padre,
se reunirán en el estudio fotográfico, y nos gustaría asistir. Yo admiraba
mucho a don Enrique y he hecho aquí muy buenos amigos, no querría que creyeran
que me autoexcluyo de algo que para ellos es importante. Podemos hacer una cosa:
si nos permites ir, prometemos darte todo el material audiovisual que tenemos de
ti. Después de lo que ha pasado nos hemos arrepentido de lo que hemos hecho y
decidido dejarlo. Ha sido todo demasiado terrible, no esperábamos que acabara
así - dijo con tono compungido- .
 ..
Eso merecía la pena examinarlo. Naturalmente no creía a
Alberto ¿por qué había de creerlo? pero, por otra parte, no tenía nada que
perder.. siempre cabía la posibilidad de que cumplieran y, de momento, tampoco
le iba a ayudar en nada cabrearlos. Sí, que se quedaran hasta el homenaje.. el
material no se lo iban a dar, lo publicarían de todos modos, pero si estaban de
malas lo publicarían antes, por menos dinero y con mayor riqueza de detalles..
lo importante era que no iba a verlos mañana.
 ..
Los dos hombres salieron del despacho sin dirigirse ni una
sola mirada de complicidad. Una vez fuera se sonrieron, aquello era pan comido..
mucho más que lo que Silvia pudiera hacer les intranquilizaba el haber tenido
que interrumpir la primera discusión que surgiera en el club de los
torturadores.. en la oficina de Jorge, en ese mismo momento, Carmen amenazaba con
abandonar el grupo. Se apresuraron, había que intentar evitar su retirada, además,
aún tenían pendientes varios detalles que exigían atención.
 ..
El resto de la mañana discurrió con normalidad. Silvia
intentó sumergirse en el trabajo, apartar de su mente cualquier otra preocupación.
Había pagado un alto precio por esa segunda oportunidad de llevar las riendas y
no estaba dispuesta a desaprovecharla. Visitó todas las dependencias de la
empresa, empezó a informarse del estado de los proyectos, y hasta a darse
cuenta de lo difícil que iba a serle sustituir eficazmente a Jorge y a Alberto..
de muchas cosas no había nada escrito, las ideas estaban en sus cabezas y eso
iba a ocasionar grandes problemas a quién viniera tras ellos. No se sorprendió,
ya tenía asumidos los inconvenientes.. sabía que echarlos era antieconómico y
un acto díscolo, aunque fuera imprescindible en el plano personal.
 ..
La ronda de inspección resultó satisfactoria, en todos los
departamentos la trataron con cordialidad y respondieron a sus preguntas sin
reticencias.. mucho más de lo que cabía esperar después del tiempo que se había
llevado dirigiendo sólo nominalmente. En general la agencia estaba bien
organizada, la gente parecía trabajar con ahínco, aunque los criterios a ella
le resultaban bastante anticuados.. al menos en lo profesional, ese par de
canallas había intentado hacerlo bien.
 ..
En contra de su costumbre almorzó en la cafetería de
enfrente, ya no creía tener ningún motivo de inquietud y su casa quedaba tan
lejos que no merecía la pena ir. Muchos de sus empleados solían comer allí y
ella los vio entrar distraídamente.. observó con placer que nadie de la
camarilla de Jorge se atrevía a asomar las narices por el local. Pedro fue el
único que se le acercó y pidió permiso para sentarse.. comieron juntos aunque
esta vez no hablaron demasiado.. estaba cansada y al alivio de haber logrado
encauzar la situación se superponía el dolor de su reciente pérdida. Pedro,
con su prudencia habitual, pareció captarlo al vuelo y supo hacer compañía
sin hacerse pesado. Pocas dudas tuvo Silvia para decidir quién iba a ser su
hombre de confianza.. aunque todavía no lo supiera, había alguien que se había
ganado un ascenso.
 ..
Ya en el turno de tarde inició las operaciones destinadas a
sustituir a los despedidos.. llamó a varias empresas de trabajo temporal y hasta
intentó contactar con algún cazador de talentos. Por mucho que Pedro pudiera
ayudarla en la dirección, por muy inteligente que fuera, a la vuelta de un par
de días iba a estar necesitando desesperadamente un fotógrafo, uno de los
buenos, si no quería que la mesa se le llenara de reclamaciones y contratos
perdidos. Colgada estaba al teléfono cuando dos golpes en la puerta le hicieron
interrumpir la llamada. Sin que le diera tiempo a dar permiso, Benito entró con
una caja de cartón bajo el brazo.
 ..
- El señor Sagasta me ha encargado que le entregue esto -
dijo con marcado acento cubano mientras dejaba la carga sobre una silla.
 ..
Silvia se quedó de una pieza.
 ..
- ¿Qué es?
 ..
- No sé - respondió Benito con indiferencia- , a los peones
nunca se nos informa de lo que transportamos - Esto lo dijo ya desde la puerta,
pues parecía tener mucha prisa por irse.
 ..
En cuanto oyó sus pasos alejarse por el pasillo, Silvia miró
la caja con repulsión. ¿Qué podía contener? ¿Alguna broma de despedida de
Alberto? Había algo que le daba mala espina: esos dos habían aceptado sus
despidos con demasiada deportividad ¿estarían tramando algo? Creía estar
segura del terreno que pisaba, que ya no podían tener nada verdaderamente
consistente con que amenazarla pero... ¿estaría cometiendo un nuevo error?
Caminó vacilante hacia la caja.. cuanto antes conociera su contenido, antes
saldría de dudas.
 ..
 ..
En la otra punta del edificio, en la "..oficina".. de
Jorge, tenía lugar una acalorada discusión. Alberto, Juan y el mismo Jorge
intentaban convencer a Carmen de la conveniencia de permanecer unidos. Los
cuatro estaban de pie, en la habitación sólo había dos sillas y los ánimos
andaban demasiado revueltos como para que nadie tuviera ganas de usarlas.
 ..
- Esto hay que dejarlo - dijo Carmen con determinación- . Es
cierto que hizo mal muchas cosas, pero también lo es que nos hemos vengado con
creces. Lo que le hicimos en el chalet no lo olvidará mientras viva, y para
colmo ha tenido que pasarle lo de su padre.. seguir abusando de ella me parece
inhumano, asqueroso - reiteró enérgicamente.
 ..
Carmen estaba nerviosa y gesticulaba mucho al hablar. Si había
algo que la sacara de quicio era el no tener claras las posturas que defendía.
De un lado, Jorge era su amigo, a él y a Alberto debía el no estar ahora
buscando empleo.. de otro, era perfectamente capaz de ajustarle las cuentas a esa
niñata, pero no de mantener para siempre una dinámica de extorsiones y
atropellos.. pasados unos días, se había sentido fatal por los ribetes sádicos
que habían tomado las cosas en casa del fotógrafo y se había prometido a sí
misma no volver a participar en nada parecido. Tanto Juan como Jorge
permanecieron callados, hacía años que los intimidaban los despliegues de
energía verbal de Carmen. Alberto, en cambio, no se dejó impresionar y habló
con la tranquilidad propia de quien está seguro de las razones que esgrime:
 ..
- Entiendo que quieras que nos detengamos, que haya aspectos
de lo que estamos haciendo que te disgusten, pero permíteme hacerte una
pregunta ¿realmente podemos detenernos? Si dejamos de chantajearla, Jorge y yo
estamos despedidos.. para nosotros no es problema pero ¿y vosotros? si Juan o tú
o Benito seguís aquí es para satisfacer su venganza.. ello nos lleva al punto
de partida, a tener que amenazarla para que no os haga trabajar ochenta horas
semanales. ¿Estaremos Jorge o yo siempre lo bastante cerca para meterla en
cintura? Y, si le damos tiempo ¿no encontrará la manera de zafarse? Créeme,
Carmen, es mucho más fácil coger una víbora por el cuello que soltarla,
soltarla suele dar miedo.
 ..
Carmen escuchó retorciéndose las manos y dispuesta a hablar
en cuanto hallara un silencio. Comprendía los múltiples riesgos que comportaba
liberar a Silvia y a pesar de ello quería hacerlo.. era una cuestión de estómago,
de incapacidad para arrastrar a alguien indefinidamente por semejante cadena de
vejaciones. Su estómago ya había reflexionado demasiado tiempo.
 ..
- Bueno, pues haced lo que os dé la gana - chilló- , pero
yo no quiero tener nada que ver con esto, me limito a trabajar y punto.
 ..
Se giró bruscamente y salió de la habitación, ya en la
puerta pareció arrepentirse, volvió a encararlos y les dijo:
 ..
- Y además me decepcionáis todos, no sois más que un atajo
de guarros y unos criminales.
 ..
Los tres hombres quedaron en silencio. Aunque nadie lo
dijera, la marcha de Carmen era un mal presagio, casi una muestra de las
dificultades que iban a encontrar, eran varios gatos los que pretendían jugar
con un mismo ovillo de lana. Juan fue el primero en atreverse a exponer sus
dudas abiertamente.
 ..
- ¿Y bien? ¿Podemos seguir adelante? ¿Qué pasará si
Carmen nos denuncia? Para lo que estamos haciendo es imprescindible tener un
clima de tolerancia y confianza mutua.. Carmen sabe demasiado para poder irse por
las buenas.
 ..
- Sí, podemos seguir - Concluyó Alberto tras pensarlo un
momento- . Es normal lo que ha pasado, debí preverlo.. no olvidemos que Carmen
no es lesbiana, nuestra pequeña aventura no tiene para ella ningún interés
sexual. De hecho es probable que ande enamoriscada de Jorge, y que no le agrade
verlo delinquir por follarse a Silvia. Pero eso no cambia las cosas, no puede
acusar a nadie sin incriminarse a sí misma, recuerda lo activa que fue en mi
casa y el documento gráfico que de ello tenemos, iría a la cárcel con todos
nosotros y sus hijos se quedarían sin estudios. No va a hacer nada.
 ..
Jorge fue asintiendo a medida que Alberto hablaba. Sí, era
verdad que podían seguir, pero para él aquello tenía matices dolorosos,
acababa de perder a una buena amiga.
 ..
 ..
 ..
¿Qué había pasado? Estaba tumbada bocarriba sobre una
superficie dura y parecía como si estuviera borracha o algo por el estilo. Ah,
sí, había bajado a la cafetería y se había tomado un par de güisquis ¿o
habían sido cuatro? De pronto sintió que una mano le levantaba una falda minúscula
y empezaba a tantearle el coño. Intentó volver a taparse pero apenas veía y
era incapaz de coordinar sus movimientos.
 ..
- Es increíble - dijo alguien a lo lejos- , borracha perdida
y empapada como un campo de arroz.
- Y mira qué tetas, qué pezones - dijo otra voz- .. tiene un
polvazo de cagarse.
 ..
No hizo demasiado caso, concentrarse en algo le costaba un
esfuerzo ímprobo y las palabras se le fueron de la mente. Había empezado a
beber para tranquilizarse. Ver el contenido de la caja la había llevado al
borde de la histeria.. había en ella un cortísimo traje de látex negro, unos
zapatos de tacón alto y un bolso, todo a juego. Una tarjeta manuscrita decía:
"..Cortesía del Sr Sagasta"... Pero ella no se lo puso, se fue a la
cafetería, recordaba claramente haber entrado al homenaje vestida de calle ¿por
qué tenía puesto ahora ese traje de látex? Se le ceñía a la piel y notaba
fluir el sudor por las partes de su cuerpo que cubría.
 ..
Otras manos le tiraron de arriba y dejaron sus tetas
completamente al aire. Enseguida notó que se las sobaban desde varios ángulos.
 ..
- Mira, brillantes y húmedas de sudor - dijo alguien- .. los
pezones abultaban bajo la goma.
 ..
Pero eso no era lo peor, lo peor sucedía abajo.. le abrían
las piernas, le hacían adoptar distintas posturas mientras le pellizcaban las
nalgas. ¿Quién sería aquella gente? Se reían, charlaban entre ellos y hacían
comentarios a los que no se atrevía a prestar atención.. las bragas, por
supuesto, ya no eran más que un vago recuerdo del pasado. De pronto, la voz de
Alberto se impuso sobre el murmullo y ella supo que lo que estaba diciendo le
concernía, que era importante, aunque le costara tanto trabajo concentrarse en
oírlo.
 ..
- Pues bien, yo creo que no vas a tener ninguna duda. De un
lado te espera afrontar un juicio por parricida, que seguro perderás, y los
treinta años de cárcel correspondientes, del otro entrar en nuestro pequeño
juego. Si entras, este es tu primer examen y dentro de media hora puedes ser
libre. ¿Qué decides?
 ..
No supo responder. Intentaba atender pero la cabeza se le
iba, tener tantas manos encima, toqueteándola, no ayudaba en nada. Ah, sí,
ahora volvía toda la escena. Había entrado al estudio y había encontrado allí,
sentados en sillas plegables, a los trabajadores a los que quiso despedir. ¡Eran
nueve! Más Jorge y Alberto, naturalmente. ¿Cómo podía haber pasado eso
cuando las cosas parecían ir tan bien? Todos la miraban y Alberto la había
hecho sentarse junto a él en un sofá, sobre una especie de tarima. Estaba
asustadísima. Encajado el daño por lo del plagio o por la divulgación de las
extravagancias sexuales, ya no podían tener con qué chantajearla, pero... ¿y
si había algo más? Intentó tranquilizarse, probablemente se creían en
situación de seguir amenazándola, que no había superado sus anteriores
miedos, menudo chasco iban a llevarse.. era verdad que podían herirla, pero sin
sacar de ello ningún beneficio, al menos no la clase de "..beneficios"..
a la que estaban acostumbrados. Había una pantalla de vídeo gigantesca
colocada ante ellos y donde todos podían verla, Alberto la encendió.
 ..
- Bueno, pequeña, vamos a ver qué tenemos aquí. Ahora te
explicarás por qué te hemos hecho venir - dijo mientras pulsaba el mando a
distancia.
 ..
La gente del público miraba entre esperanzada y expectante.
La pantalla se iluminó y ella esperó ver la horrenda escena del chalet del fotógrafo..
pero no, fue mucho peor de lo que hubiera podido esperar: se vio a sí misma
rellenando las cápsulas con azúcar. Para colmo de males, sobre la mesa tenía
un un reloj-calendario, por lo que quedaban claros la fecha y la hora.
 ..
Aquello la destrozó. Se sintió estúpida y, lo que era
peor, se le hizo patente que merecía todo lo que le estaba pasando. ¡Había
intentado matar a su padre! El maldito Quique la llamó en el momento más
inoportuno y no recordaba con claridad que había hecho con los tarros de
pastillas.. de todos modos tampoco importaba, una cosa era clara: había matado
al viejo ya fuera con las pastillas o con el disgusto de las botas, el medio era
indiferente. Hasta entonces, en un acto de disciplina mental, había logrado
evitar planteárselo en esos términos. Se desmayó. Le echaron agua en la cara,
la reanimaron a lo justo para que escuchara a Alberto, su sugerencia de que haría
bien en volver a su despacho y cambiarse de ropa, en ponerse algo más cómodo y
acorde con su verdadera situación, eso si no quería ingresar en prisión
dentro de la próxima hora.
 ..
Había hecho el camino en volandas, sostenida por Juan y
Benito. Una vez allí la desnudaron sin contemplaciones y la metieron en el
interior del vestido de goma, sin sujetador ni bragas. Ella, borracha como
estaba, se había dejado hacer. Si al menos hubiera tenido la cordura de no
ligarse semejante trompa... La falda apenas le llegaba a las piernas y si
intentaba estirarla sus pezones rosados emergían inevitablemente por la parte
de arriba. Aunque lo peor eran los zapatos, el tacón era tan alto que tenía
que andar con los brazos extendidos para no caerse, con el culo hacia fuera y
sacando pecho. Un coro de risas saludó su regreso al estudio.
 ..
- Vamos, querida - se dejó oír la voz de Alberto trayéndola
de nuevo a la realidad- , no te líes a divagar que no hay para tanto, es una
decisión sencilla. Además de aprobar este examen, o algún otro futuro al que
decidas presentarte, tienes otro camino para recuperar tu libertad: Habrás de
follarte a un mínimo de tresmil trescientos hombres en los próximos tres años.
No te asustes, son alrededor de tres tíos al día, fácil.. ¿Qué son tres años
comparados con los treinta de cárcel que te esperan de la otra manera? Saldrías
hecha una vieja.
 ..
Silvia no supo qué contestar, todas las opciones eran
igualmente horribles. Además, alguien le introdujo algo de plástico en el coño,
casi seguro un consolador, y no podía pensar con "..eso".. dentro. Varios
hombres le tocaban el clítoris a la vez que jugaban con el artilugio. Al
principio intentó resistirse, sacarse aquella vergüenza, pero tuvo que
desistir.. para aquellos bestias sería un placer adicional doblegarla. Aparte de
eso era innegable que estaba muy caliente, que sentía la tentación de dejar a
su cuerpo hacer lo que le viniera en gana.
 ..
- ¿Y cómo sé que cumpliréis? - Preguntó intentando ganar
tiempo- ¿Como sé que tras ese número de años o de hombres, o tras pasar el
examen me dejaréis libre?
- Silvia, por Dios - oyó decir a Alberto con fingida
indignación- ¿Te hemos mentido alguna vez? Pero bueno, reconozco que no lo
sabrás, lo que en cambio sí sabes es que, si no aceptas, la cinta que
demuestra tu crimen estará en el juzgado dentro de media hora. Además, este
juego es emocionante para nosotros porque tienes posibilidad de ganar.. si no
fuera así te follaríamos unas cuántas veces y después no tardaríamos en
aburrirnos, te dejaríamos en paz . Tendrás que confiar en nuestra palabra.
 ..
Jorge no se perdía detalle a pesar de ser él quien manejaba
el consolador. Lo empujó hasta el fondo y contempló extasiado cómo el cuerpo
de Silvia se arqueaba para recibirlo a la vez que emitía un leve gemido.. estaba
sucumbiendo al placer. Tenerla así era enervante, temblando sobre la mesa
giratoria bajo un bosque de manos, indecisa entre las lágrimas y el orgasmo. La
luz incidía sobre ella con tonos dulces y miraba a todas partes con ojos
espantados. ¿Vería? Varios centímetros del consolador quedaban fuera y él,
con dos dedos, lo movió hacia los lados.. Silvia sollozó como una niña. ¡Qué
maravillosa sensación poseer ese poder, producir ese efecto con sólo dos
dedos! Hacía rato que se moría de ganas de follarla. Su segunda entrada en el
estudio, enfundada en el minúsculo traje de látex y haciendo equilibrios le
había provocado una descomunal erección. La hubiera tumbado sobre la mesa de
inmediato, pero Alberto le había dicho que lo dejara al mando, que tenía
planes sorpresa y él ya sabía lo conveniente que era no obstruir los planes de
su amigo, así que se aguantó.
 ..
Silvia se sonrojó a todo lo largo de su anatomía. A pesar
de la borrachera, de los dos desmayos que había sufrido, parecía que la
realidad iba abriéndose paso a borbotones en su mente. Iba a volver a suceder,
la pesadilla estaba tomando forma, y ¿qué hacer si aquel trozo de plástico en
su sexo, aquella selva de dedos que la recorrían la excitaban
incontrolablemente? Hasta el dolor, hasta la humillación eran enemigos que la
incitaban a rendirse a ese perverso goce. Esta vez ni siquiera tenía el
eximente de estar drogada, unos pocos güisquis no eran justificación para lo
que estaba pasando. ¡Costaba tanto esfuerzo pensar! Tenía que contestarle a
Alberto si entraba o no en el "..juego".., si se presentaba al examen. ¿El
examen, qué examen? Ah, sí, había sido tremendo, si no estuviera tan cachonda
se quedaría pálida por el miedo.. pero mejor no acordarse de eso, preferible
hasta rendirse al orgasmo antes que revivir el modo en que subió por segunda
vez a la tarima, con movimientos torpes, espasmódicos, intentando no enseñar
lo poco que ocultaba el traje. Qué horror, si no podía evitar recordarlo, si
se iría a la tumba llevándose indeleblemente grabados esos momentos.
 ..
Los gritos de la concurrencia, las risas habían sido
constantes: ¡Quítatelo, guarra! ¡Si te tenemos ya muy vista! y otras mil
cosas así le decían. Sabían lo que querían, habían ido a eso, pero hasta
entonces no se sintieron seguros de que ella era árbol caído y habían
esperado afilando las hachas. El sólo recuerdo de aquello la excitaba, pero aún
fue peor, Alberto la sentó a su lado y la obligó a ver entera la cinta de los
abusos sexuales, ¡la tenían grabada desde el principio! Tuvo que revivirlo
todo ¡Qué imbécil se sintió ofreciéndose a él aquel primer día! ¡Qué
estúpida en el momento en que en voz alta se atrevió a desafiarlo, a robarle
las fotos! ¡La habían grabado desde el primer momento y ello demostraba la
solidez del vínculo Jorge-Alberto, la minuciosidad con que aquello había sido
planeado! Parecía ya cómo si hiciera años de todo eso. Hacia allí donde
mirara la situación era de una dureza sobrenatural.. si descruzaba las piernas
enseñaba el coño a diez espectadores sedientos, si respiraba hondo se le salían
las tetas de su funda de látex, y los comentarios arreciaban en crudeza:
"..Mírala, mira como se corre.. menudos pollazos que se está llevando.. nunca
supuse que la hija del dueño fuera una cualquiera"...
 ..
Cuando la cinta llegó al polvo con Jorge la gente pareció
alcanzar el paroxismo. Ella ni siquiera recordaba esa parte por hallarse bajo el
efecto de la pastilla. Verse a sí misma cortándose los pelos del coño, el
lento descenso de los mechones hasta el suelo fue una sorpresa devastadora. El vídeo
era tan abrumadoramente explícito que hubo momentos en los que casi perdió la
conciencia, pero la voz de Alberto, pausada, rebosando inteligencia prevalecía
sobre la vorágine: "..¿Ves querida? ¿Crees que eso es una mamada? No sabes
follar. Esa es una parte de tu formación que has descuidado, es una cuestión
casi de cultura general, menos mal que cuentas con nosotros como
instructores"...
 ..
Ella, a cada segundo creía morirse, intentaba no oír,
desviar la vista, pero, hechizada, seguía mirando a la pantalla. Y por fin llegó
lo que más temía: Su rostro en el televisor renunciando a toda protesta, a
todo derecho, suplicando ser forjada para el placer. Entre el público se hizo
un silencio sepulcral al llegar a esta parte, hipnotizados la miraron correrse,
observaron las sucesivas y múltiples penetraciones, hasta el momento en que
Jorge la agarró del pelo, le entregó las botas, y la cinta acabó. Fue Alberto
quien tras una espera eterna volvió a marcar el rumbo de las operaciones:
 ..
"..Hay una cosa que me inspira curiosidad - dijo con tono
campechano, poniéndose de pie- , no se te escapa que soy el artífice, el
cerebro de todo esto ¿Qué sientes hacia mí, Silvia?"..
 ..
Estaba mareada, titubeó al responder, pero al final se oyó
a sí misma decir llena de rabia: "..Miedo y odio, eso es lo que
siento".., Aún seguía contraída, plegada en el sofá, mientras él la
miraba desde arriba, sonriente. El público casi contenía la respiración
subyugado por la magia del momento.
 ..
"..Bien, es un buen principio, al menos eres sincera -
siguió Alberto con jovialidad- , miedo y odio, pero ¿no hay nada más?"..
 ..
"..Asco, me das un asco insufrible".. - añadió ella,
llevada por la histeria. Hizo un movimiento brusco tras el cual uno de sus
pezones quedó fuera del látex.. precipitadamente se apresuró a cubrírselo.
 ..
"..Lo del asco, querida, es casi una redundancia - dijo él
tomándole la cara entre las manos y obligándola a mirarlo- . Sé que
comprendes lo difícil que es hacerle a alguien lo que yo te he hecho, forzar
una voluntad, conjuntar las apetencias de varias personas ¿Estás segura de que
no sientes hacia mí ninguna otra cosa? Profundiza en tus emociones."..
 ..
Al principio se quedó confundida, pero luego llegó la
comprensión y supo que esta teñía su rostro de un rojo brillante:
 ..
"..Dios, admiración, maldita admiración".. - Rugió
con los ojos cuajados de lágrimas.
 ..
"..¡Aahh, ya, me admiras! - Exclamó Alberto casi pavoneándose,
aunque guardando la compostura- Te encantaría estar en mi lugar ¿verdad? Dicen
que la admiración es un sentimiento muy próximo al amor, pero ahora soy yo el
que no se atreve a saber nada más. Anda, querida, ponte en esa mesa redonda,
entre el público. Estoy seguro de que estos amigos quieren conocerte mucho más
íntimamente.
 ..
Jamás olvidaría la jocosa malicia de su mirada, su
despreocupado gesto al señalarle la mesa con una mano, mientras con la otra
sujetaba el teléfono móvil. ¿Qué hacer? Todos la miraban sonrientes mientras
comentaban guarrerías entre ellos. Eran sus empleados, eran los mismos hombres
ante los que llevaba pavoneándose desde que era adolescente, no podía ser que
fuera a suceder eso. Sólo había un camino. Obligó a sus piernas a levantarla,
descendió de la tarima y se acercó tambaleándose, titubeaba, de un lado la cárcel,
del otro la más terrible ruina moral que imaginar pudiera. Miró en su
derredor: caras sonrientes por todas partes, ni el más leve rastro de compasión
en ninguna mirada, sólo deseo a punto de ser satisfecho, su caída era una
fiesta. La tapa era de gélido cristal ¿Se rompería? Cuando apoyó la nalga un
escalofrío la atravesó, pero se dejó caer entera, bocarriba. Había matado a
su padre y merecía cualquier cosa que le sucediera, no valía la pena luchar.
La tapa era pequeña y giró levemente por el impulso. Nada más podía tener
apoyadas la cintura y la espalda, tanto el culo como los hombros quedaban fuera
del cristal. Intentó resistir, pero pronto su cabeza cayó hacia atrás, hacia
el suelo, justo entonces la invadió la negrura, se la tragó el segundo
desmayo.
 ..
Pluff. Se oyó un silbido y un golpe sordo, al tiempo que se
estremecía de dolor. Era Jorge que, tras dejar el consolador al cuidado de
otro, le había dado un fustazo en las costillas.
 ..
- Despabila, zorra, que te están preguntando.
 ..
El golpe terminó de despertarla. Ahora sabía por qué
estaba allí y cómo había llegado a esa situación. Alguien le había acabado
de quitar el traje y nada más conservaba los zapatos por toda vestimenta. Un
cambiante mundo de piernas llenaba su campo de visión.. en su deambular, a veces
le pisaban los cabellos.
 ..
- Vamos, cariño - dijo Alberto calmadamente muy cerca de
ella- , no deseo que se te haga daño pero necesito saber si juegas o no para
saber si debo explicarte las reglas. ¿Qué eliges treinta años de cárcel o
iniciar un Master de tres como folladora? Esas son tus opciones. Honestamente
creo que no deberías tener dudas.
 ..
A Silvia le era casi imposible hablar en aquella postura, con
tanta gente sobándole los pechos y el consolador irradiando olas de placer
hacia todo su cuerpo. Qué ignominia, estaba contorsionándose sobre la mesa
ante los ojos de todos.
 ..
- El Master, elijo el Master - Jadeó con un esfuerzo
supremo.
 ..
Todavía no había terminado de decirlo cuando alguien la
agarró por la nuca y le introdujo la polla en la boca. Se atragantó, tosió,
pero como pudo empezó a chuparla.
 ..
- Vale, de acuerdo - sonó la voz fría de Alberto sin dejar
traslucir el menor signo de triunfo- . Entonces, como alumna, tendrás que
adoptar una nueva identidad, te llamarás "..M"... Ocho horas dormirás,
ocho horas serás Silvia Setién, y ocho horas serás M. ¿Aceptas?
 ..
Dios, no podía creer lo que estaba oyendo ¡Pretendían
convertirla en una puta durante ocho horas diarias! Pero del otro lado la cárcel,
no era capaz de negarse pero mucho menos de decir que sí, sobre todo con
aquello en su boca. Lejos de apartarse, el hombre empezó a empujar hacia su
garganta.
 ..
- Jí, acuepfto - Borbotó ella.
- A pesar de que no estoy seguro de entenderte interpretaré
eso como un sí - continuó Alberto- . A partir de este momento cualquiera de
tus nueve profesores tienen sobre ti un poder absoluto que radica en la cinta
incriminatoria. Obedecerás escrupulosamente sus órdenes pues todas y cada una
de ellas gozan de la aprobación de la Jefatura de Estudios. ¿Aceptas?
 ..
Uff, hacía semanas que temía verse sometida a algo parecido
a aquello, pero la realidad estaba desbordando sus peores pronósticos. No podía
pensar, el consolador no dejaba de moverse, y para colmo tenía la certeza de
que la repugnante escena estaba siendo grabada con todos los medios de un
estudio tan bueno como el suyo. ¡Y ahora tener que estar siempre disponible
para aquellos nueve energúmenos! Al menos parecía que estaba empezando a
superar la vergüenza: esta vez, con polla y todo se limitó a asentir con la
cabeza.
 ..
- Bien, querida, ya estamos terminando - volvió a dejarse oír
la misma voz imperturbable de siempre- . Jamás rechazarás a ningún hombre que
se te acerque, a ninguno.. si lo hace en horas en que seas Silvia te citarás con
él para cuando seas M. Alguien que desea aprender a follar debe aprovechar
cualquier ocasión de practicar ¿Aceptas?
 ..
Aquello fue demasiado. Silvia no pudo responder, el hombre le
sujetaba la cabeza fuertemente mientras sus movimientos se hacían cada vez más
nerviosos. Se vio venir lo que iba a suceder aunque no había nada que pudiera
hacer por evitarlo.. muy pronto su boca se llenó de un fluido viscoso.
 ..
- Acepto, acepto, acepto - Masculló, expulsando al aire
gotas de semen que volvieron a caer como nieve sobre su cara. Ella ya aceptaba
cualquier cosa.
 ..
- Sea pues - dijo Alberto, esta vez con retintín- . Acabas
de formalizar la matrícula.. te doy la bienvenida. Hablemos ahora de los
criterios de evaluación, horarios lectivos y otros pormenores. Este examen, por
ser el primero, es obligatorio.. no te creo capacitada para aprobarlo, pero es
bueno que sepas con lo que te enfrentas. Tendrás una convocatoria al mes, que
podrás solicitar o no según desees, aunque con cada suspenso un nuevo miembro
ingresará en el claustro de profesores. Te sugiero que no catees muchas veces,
pronto seremos diez y no creo que quieras que ese número crezca. También
mensualmente tendrás que pasar un control, habrás de estar dentro de la media
correspondiente a los tres años, es decir, que haberte cepillado a noventa tíos,
si no lo has hecho, la cinta llegará fulminantemente al juzgado acompañada de
una nota explicativa. ¿Lo entiendes?
 ..
- Entiendo.
 ..
Silvia entendía perfectamente. ¡Noventa tíos al mes! ¡Nueve
amos absolutos (además de Jorge y Alberto) y un examen tras el cual serían
diez! Eso sólo tenía un significado: follar, follar, follar, sin descanso, con
cualquiera.. ¡qué horror! De todos modos estaba tan caliente que parecía como
si eso fuera una cosa lejana, como si faltara mucho para que tuviera que salir a
cazar hombres. Tenía los pezones erectos, la aureola dilatada y hasta se movía
rítmicamente sobre las manos que cuidaban del consolador empapándolas con sus
jugos. Las palabras se le escaparon sin que tuviera tiempo de racionalizarlas:
 ..
- Por favor, por favor, os lo suplico, dejadme al menos
descansar.
 ..
Jorge tuvo una de sus inspiraciones. Se acercó a ella, la
agarró del pelo y le dijo:
 ..
- Mira, zorra, si de verdad esto te resulta desagradable, si
aspiras a que alguna vez te tratemos como a una mujer normal, lo primero que
deberías hacer es dejar de comportarte como una perra en celo. No sé si te das
cuenta de que así de cachonda tus noes suenan a "..por favor dame un
pollazo"... Espero que por lo menos demuestres un mínimo autocontrol y que
tengas la vergüenza de no correrte. No te corras hasta que yo te de permiso,
como ya te supondrás los castigos corporales son de uso común en esta escuela.
 ..
Silvia intentó serenarse, luchar contra el pánico e ignorar
los vaivenes del maldito trozo de plástico. Si al menos fuera un pene de verdad
estaría más dentro de lo normal, de lo asumible.. llegar al orgasmo por culpa
de esa mierda era infinitamente más humillante. Repentinamente, oyó una
especie de tintineo y sintió un brazo deslizándose bajo su cintura, le habían
colocado alguna especie de cadena finísima por encima de las caderas, muy ceñida..
también, y esto pudo verlo, le pusieron una gargantilla de cuero negro que, por
todo adorno, llevaba prendida una campanita plateada.
 ..
- Ah, olvidé contártelo - oyó otra vez la voz de Alberto-
, eso que te hemos puesto es un cinturón de cascabeles.. a partir de ahora
siempre lo llevarás, de hecho tiene un candadito y no vamos a darte la llave.
Bien, en los exámenes siempre empezaremos a follarte cuatro de nosotros, pero
por cada minuto completo que estén sonando los cascabeles uno se retirará..
esto pretende combatir tu tendencia a la holganza. Aunque claro, tu actitud
tampoco debe evolucionar hacia una brusquedad excesiva, por ello la campanilla
que llevas al cuello no ha de tintinear, por cada vez que lo haga un compañero
se añadirá al grupo de jodedores. Como sin duda habrás supuesto, el examen
concluye cuando hayas logrado quedarte sola (en cuyo caso habrás aprobado) o
cuando eyacule el último instructor.. queremos que estés tranquila, tampoco en
esa circunstancia tendrás ningún problema, el mes siguiente podrás gozar de
otra oportunidad para ser libre.
 ..
No podía ser.. el lenguaje le recordaba la época de la
facultad, o incluso la del instituto.. aquello no podía estar refiriéndose a...
No podía ser que ella fuera ponerse a aprender a... Obligada, había dicho que
sí pero ¿se podía aprender eso? ¿Había nacido ella tan puta como para estar
así de caliente? Una polla empezó a empujar contra su culo y no necesitó que
le explicaran que el examen había comenzado.. intentó tomárselo con frialdad,
no abandonarse al miedo para que la calentura no aumentara.. era sólo un pene,
se dijo, nada más que un pene. Otro se abrió de pronto camino entre sus labios
y ella lo aceptó resignada, comenzó a chupar, al tiempo que notaba al primero
completamente dentro, haciéndole daño.. fuera quien fuera su propietario parecía
querer metérsela hasta el almuerzo. Justo entonces se acordó de los
cascabeles, si no conseguía hacerlos sonar no echaría a nadie e iban a estar
jodiéndola toda la noche, hizo cuanto pudo por enviar su cuerpo sobre la polla.
 ..
- Mírala, qué buena está la muy puta - le oyó decir a
alguien- , tintinea como una pandereta.
 ..
Ese tipo de comentarios le resultaban desoladores, pero
estaba demasiado ocupada para atenderlos.. los estímulos eran demasiado
diversos, manos por todas partes, culo y boca ocupados, y hasta el odioso
consolador insertándosele rígido en el coño. Sólo podía sentir
fragmentariamente, allí dónde con mayor dureza fuera tratada. Lo peor de todo
era no estar segura de hasta qué punto aquello era desagradable, sentir cómo,
a pesar de sus esfuerzos, en su interior iba abriéndose paso el orgasmo,
decidido e imparable. Aquello era una batalla perdida, seguir a ese ritmo y no
correrse era sencillamente imposible.. pero todavía quedaba una posibilidad: si
conseguía que no se le notara, si su cara permanecía helada, indiferente, y no
emitía ningún sonido ¿quién podría sospechar lo que sucedía en su
interior? Era arriesgado, claro que lo era ¿pero qué remedio le quedaba?
Cualquier cosa menos darles semejante gusto, además de permitir a Jorge que la
castigara. Justo entonces sintió un roce en su cuello, y la campanilla emitió
un tañido alegre.
 ..
- Que venga el quinto - dijo alguien a su lado.
- ¿El quinto? ¿Qué he hecho mal? - Preguntó con voz
lastimera.
 ..
Enseguida Alberto, con tono neutro, le ofreció la respuesta:
 ..
- Ah, mil disculpas. Olvidé mencionarte una regla:
Cualquiera de tus instructores está en su derecho de hacer sonar la campanita
si su polla es desatendida durante más de un minuto.
 ..
Silvia se desesperó ¿Podían seguir las cosas
indefinidamente endureciéndose? ¿no iba a terminar aquello nunca? ¡Ahora eran
cinco! Y lo que era peor, tenía que ocuparse de ellos simultáneamente además
de evitar el orgasmo. Intentó orientarse en el bosque de piernas pero en ese
momento sólo veía unos testículos. Buscó a tientas un par de pollas y empezó
a acariciarlas, le estaban follando la boca, el culo, y ella sabía que alguien
alrededor de la mesa, ese quinto al que no tenía con qué atender, iba pronto a
tocar la campanilla. Quiso solicitar que la follaran también por el coño, pero
no encontró forma de pronunciar palabra. El orgasmo reventó finalmente por
todos los poros de su piel, la recorrió desde los dedos de los pies hasta la raíz
del cabello y ella intentó someterse a él, dejarlo pasar dulcemente sin que
aflorara ninguna manifestación externa. Aguantó, se retorció, creyó explotar
de gusto con la cara inexpresiva y los vencidos labios abiertos, pero era inútil,
sus esfuerzos por contenerlo lo hacían crecer más y más, sin final ni medida.
 ..
- Aaaaaaaagh - explotó estentóreo su grito a lo largo del
estudio.
 ..
En el acto sintió la fusta de Jorge machacándole el cuerpo,
la cara, los pechos.. se estremeció sin poder evitarlo y la campanilla tintineó
como en unas siniestras Navidades de lujuria.. siete, ocho, nueve, diez, ya
estaban todos. Era evidente que Jorge prefería golpearla y el dolor hacía más
degradante, más intenso e irreductible el orgasmo.. ya nada lo podía parar,
parecía que fuera a sacudirla eternamente hasta que se muriera. Semen, semen
por todas partes, en los ojos, en la boca, semen escociendo sobre el rosa de las
magulladuras, chorreándole del culo en el que se introducía una nueva polla.
Poco a poco se fue retirando la marea, los tíos la fueron dejando con sonrisas
y gruñidos satisfechos, hasta que sólo quedó la mordedura de la fusta, el
dolor por única compañía. Inconscientemente, tomó el consolador ella misma y
empezó a empujarlo dentro de su vagina.
 ..
- Pero qué puta eres, es increíble - Oyó decir a Jorge.
 ..
Él era el único que quedaba, él, que la penetró por la
boca hasta embutir los testículos contra sus labios.
 ..
- Me encanta ver como se te deforman los cachetes - volvió a
oír a Jorge- , tu cara de perra completamente entregada, me encanta el bulto
que mi polla crea en tu garganta, y por eso te aprieto, te ahogo, me masturbo a
través de tu cuello, dentro de ti.
 ..
Silvia escuchó esto sin respiración, al borde de la
inconsciencia y resbaló hacia la noche. Cuando despertó estaba sola, sobre la
mesa, pringosa de sudor y esperma. A su alrededor todavía sonaban palabras
sueltas, despedidas de los últimos rezagados y ella cerró los ojos, se hizo la
dormida para que la dejaran en paz. Algo de poco peso cayó sobre su vientre y
dio un respingo. A su lado sonó la voz de Alberto.
 ..
- Lo prometido es deuda, niña.. ahí tienes la cinta de vídeo
con todas tus correrías, por si te apetece masturbarte. El consolador también
te lo damos de recuerdo, intenta tenerlo siempre a mano. Para que veas que somos
generosos consideraremos que ya te has follado a once, es decir, que tienes tres
días libres. Empezarás a mitad de semana a hacer la carrera, en la Casa de
Campo.
 ..
No contestó, ladeó la cabeza y se quedó mirando al vacío.
Probablemente las cosas acabarían por suceder cómo él decía, pero prefería
no pensarlo. En sólo un rato su vida había dado un vuelco.. el futuro era para
ella un túnel sombrío plagado de trampas, un túnel sin otra luz que la de ese
éxtasis malsano al que cada vez sucumbía con más facilidad. Ya no cabía
pensar que aquello era una mala racha, le quedaban tres años de estudios si no
lograba aprobar, y aún no le habían hablado de las asignaturas. Esperaría a
que todos se fueran antes de levantarse, de examinar su cuerpo e intentar reunir
los pedazos de sí misma.
 ..
FIN DE LA PRIMERA PARTE
CONTINUARA ???
Algunos comentarios me ayudarían a decidirme a abordar la segunda parte.