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Marcela la doc IX: Fiesta fin de año |
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Enviado por Marcela la doc el día Lunes 25 de Enero de 2010 |
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Perdón a
todos los lectores de gemidos, he vuelto, pasa que estoy en una situación
“embarazosa” y ando de aquí para allá pero estoy muy feliz. Les voy a
relatar una historia vivida “algún tiempo atrás”. Como es
costumbre, la gente de la prepaga donde
trabajo organiza una fiesta de fin de año celebrando los éxitos en una quinta y
todo el personal que compone la compañía esta invitado, como también algunos
proveedores, gente de logística y visitadores médicos entre otros. Aun
recuerdo con exaltación lo ocurrido en esta fiesta, yo había tenido un “año
sexual muy activo”, era una Marcela totalmente renovada, quería despedir el
2008 con todo. Esta noche
voy decidida a seducir, me dije, por lo que previamente me pase el día en la
peluquería, me hice las manos y los pies, hasta aproveche a que me hagan unos
masajes. También
arrase en el shopping y me compre todo, tenia muchas expectativas por lo que
iba a venir. Llegamos de
la mano con mi marido, yo lucia un vestidito negro con buen escote, cartera
pequeña, sandalias negras de esas que
tienen tiritas y de medio taco, una cadenita en el tobillo y un anillo en el
dedo índice del pie izquierdo que me enamoro cuando lo vi en el shopping y me
pareció súper fetichista lucirlo. Además mis pies estaban perfectos, tenia
pintada las uñas con brillitos, me sentía realmente bien. La noche
estaba espectacular, hacia un calor terrible, y la fiesta ni les cuento, buena
comida, bebidas a más no poder, compañeros de trabajo, en fin, la noche
perfecta. Llego el momento del baile, y
mi marido es súper aburrido y ni ahí de sacarme a la pista. Cuando se acerco a nuestra
mesa un chico de unos 35 años llamado Diego, el es chofer de una de las
ambulancias y en ocasiones anteriores nos toco trabajar juntos. “Buenas
noches doctor, ¿me permitiría invitar a la doctora a bailar?” –Si claro, anda Marcela- respondió. Para ese entonces Diego me tomo de
la mano y bailamos unas buenas cumbias y algún que otro tema del Potro Rodrigo.
Y fue bailando el tema “Soy cordobés”
que sin querer me doble el tobillo. “Ayy me
duele…” dije yo, a lo que Diego me tomo de la cintura y me llevo a sentarme en
una silla, yo caminando en un pie. “Doc, déjeme hacerle unos masajes en el pie
por favor” a lo que respondí “¿En serio me harías unos masajes?, me duele
mucho…” Diego me
trato con delicadeza, me quito la
sandalia, recorrió mi pie desde el talón
hasta el dedo gordo y se detuvo en el anillo que traía en el dedo índice. Estaba en lo cierto, ese anillo despertó un
fetiche en Diego, tanto que note como le creció el bulto en el pantalón. Ahí
nomás me pidió que vayamos a un lugar mas privado y yo accedí, tal vez por
celos de ver a mi marido que salio a bailar muy acaramelado con la estupida de
la recepcionista. Nos dirigimos
al estacionamiento y dado que yo tenia la llave de la camioneta de mi marido
ahí fuimos, abrí la puerta del lado del acompañante y el me hizo sentar en el
asiento, continuo con un masaje un poquito mas especial, me quito la otra sandalia y me comió los
pies… chupaba mis dedos uno por uno, me
pasaba la lengua por la planta y volvió otra vez a meter lengua por entre mis
deditos, primero del derecho luego del izquierdo. Yo me olvide del dolor y comencé a disfrutar,
estaba entregada. Empezó a meterme mano en el interior de la
camioneta. Me acomodé mejor en la butaca, el vestido se me subió un poco y me
quedó apoyada directamente la cola contra el tapizado. Llevaba puesta una tanga
minúscula. Muchas veces he estado en esa situación y pasó lo que siempre
sucede: empiezo a mojarme hasta dejar una mancha en el asiento. A todo esto
Diego tenía una tremenda erección que parecía que iba a reventar el cierre del
pantalón por lo que me ofrecí a ayudarlo. Apenas
desabroche el botón y baje el cierre salto como si fuera un resorte una pijota
súper parada. Se me hizo agua a la boca, y justamente a la boca me lleve esa
cosa gigantesca. Mi amante me dio un súper beso de lengua y me ensarto una mano
por debajo del vestidito y se dirigió a mi vulva, que ya estaba terriblemente
mojada. Me masturbo
frenéticamente, creo que se me empañaron los anteojos de la calentura que
tenia, cuando me dijo, “por favor, dese vuelta Doc”. A lo que yo me accedí
automáticamente, quedando de rodillas en el asiento de “No sabe
las pajas que me hice pensando en Usted doc?” “Como la deseo”, y me dijo una frase sumamente degenerada que
no la olvidare jamás: “Le pondría una manzana en la boca y le chuparía el culo
hasta que salga sidra” Me dejo
atónita, de todas las groserías que me habían dicho en la vida esta ocupo el podio… Fue una provocación total… a lo
que respondí desafiante: “la manzana te la debo, pero me podes chupar el culo
todo lo que quieras”. Ahí nomás
lanzo una contraofensiva y me arranco la tanga, literalmente la corto de un
tirón y me pego una lamida inolvidable.
Lo peor de todo es que el tipo quería abandonar, y yo estaba mas que
motivada, no se imagino con quien se metió.
“¿eso es
todo Dieguito?, no, no, no, ¿acaso no me
ibas a chupar hasta que salga sidra?” Le
dije hecha una trola total, a lo que el pobre no aguanto más y me la metió de
un seco. Esa
monstruosidad me estaba taladrando sin piedad la cola, yo gemía como loca y
alcance a encender la radio de la camioneta para disimular mis gritos, era un ritmo frenético que me hizo
enloquecer, tanto que estalle en un orgasmo. Mi amante
era una furia, realmente se noto que me deseaba porque estaba imparable, en un
momento safo su pija de mi puerta trasera y el la acomodo nuevamente, el
problema fue que se equivoco de agujero, y en vez de hacérmela entrar en la
cola me la metió en la concha. Supe que
eso podía traerme problemas pero bueno, estaba en el baile y tenia que bailar.
Lo peor fue que Diego me dio un par de embestidas, no aguanto mas, tanto que ni
tuvo tiempo de sacármela y acabo dentro de mi. Mas que
acabar parecía que había orinado en mi interior, ya que sentí una avalancha de
semen escurrirse en mi. Nos
quedamos inmóviles y abotonados como dos perros que recién se aparearon, el no
quería salir ni yo lo quería dejar salir. Terminado
el acto sexual me puse furiosa, le dije que era un estupido y por que no me
aviso que iba a acabar, lo más grave es que esa noche no había tomado mi
Mirelle (mi pastilla anticonceptiva) y lo único que me faltaba era quedar
embarazada. Avisale a
mi marido que lo estoy esperando en la camioneta, me quiero ir a casa, a lo que
Diego me dio un beso y me dijo que lo mantenga al tanto, pobre, se sintió con
culpa. Por suerte
fue falsa alarma, no paso nada. Eso si,
termine con un tratamiento de óvulos vaginales porque jamás se debe tener sexo
anal primero y vaginal después, hay que respetar las normas de transito,
primero avenida principal y por ultimo colectora, es un consejo de Marcela la doc.- Marcela la doc |
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