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Violada como Puta en la Hacienda |
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Enviado por Jenny el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Nunca pensé que el viaje de trabajo terminaría en una violación en una hacienda del siglo XVIII… aunque al final lo disfruté. Mi nombre es Jenny, gracias a mi abuelo que era norteamericano, heredé un delicioso y bien formado cuerpo. Soy rubia, con unas tetas del Esos días de trabajo eran de mucho calor. Siempre he sido muy sexy, así que acostumbraba irme al trabajo con una minifaldita, y con una blusa ajustada. Mis colegas eran hombres bien formados, se veía que les gustaba hacer ejercicio en su tiempo libre. Me gusta coquetear, de modo que pronto me tuvieron mucha confianza, que fue aumentando poco a poco. Un viernes, me invitaron a salir, para distraernos un poco. Ya tenía casi un año sin coger, así que estaba super caliente, y como soy coqueta me dije ‘voy a sorprender a estos cabrones con mi atuendo’. Ahora que lo pienso, me vestí super putísima, pero con buen gusto. Me puse unos zapatos de tacón alto, una tanguita floreada, una minifaldita y un top rosa, de modo que quedé con mis hombros descubiertos, mi pulsera, mis aretes en forma de cristal y un hermoso collar de plata tejida. Pasaron por mí, y cuando salí, a mis compañeros se les escurría la baba de sorpresa. Desde ahí no me quitaron la vista, me veía con cara de lujuría, aunque jugueteaban diciendo: ‘que hermosa te ves’, ‘estás preciosa Jenny’. Fuimos a un lugar a bailar. Luego de tomar unas copas, bajamos a bailar, como era la única hembra ahí, era codiciada por los cuatro. Aunque invitaron a alguna chica, no me quitaban la vista. En la pista de baile, uno se ponía detrás de mi arrimándome su palo por la cola, con un par de ‘perdón, je, je’. El otro se ponía en frente acercándose y refregándose con mis tetas. Después de unas horas pedimos la cuenta y salimos de ahí. En el camino venía como perros hambrientos por su presa. De pronto dice Humberto: - ‘Vamos a dejarnos de chingaderas, ya nos tienes bien calientes, así que te vamos a Violar entre todos’. Al oír eso, me asustó mucho porque se oyó muy violento. Sabía que tal vez tendría sexo, pero no esperaba que fuera a abusar de mí. - ‘Eso es lo que quieres, verdad, que te Violemos como la puta y zorra que eres’. Me quedé muda, no sabía que decir, tal vez tenían razón, ya los había calentado, pero no quería que me trataran como a una puta. Dice Rodrigo: ‘¿y si no la violamos en la hacienda? Estaría rico, ¿no?... Con una cara de animal en celo y sobándome las tetas le responde Carlos: -‘Si wey, vamos a cogérnosla a nuestro antojo ahí’. Como traían llave, nos metimos a - ‘Muchachos, por favor, suéltenme, puedo coger con alguno de ustedes, pero no me violen en una orgía’. Eso hizo encabronar a Humberto que me da un cachetada: - ‘Cállate pendeja, te vamos a coger todos a nuestro antojo. Ya basta de caricias, tengo la verga a rebentar’. En eso, me avienta a una cama vieja que había pertenecido a un duque que fue dueño de la casa. - ‘Ahora sí, mamacita, vas a comerte mi leño que está lleno de leche y me voy a venir dentro de ti para embarazarte’. Me abre las piernas y de un solo golpe me la entierra en el coño. Eso me hace dar un tremendo grito mientras me volteo para llorar. - ‘Ja, ja, ja, siénte como te estoy violando mi amor’. Mientras me dice eso, me empieza a embestir con fuerza, como si estuviera cogiéndose a una zorra. Los demás se encueran y quitándose la tanga, dejan salir al aire sus pollas. Rodrigo, me voltea la cara para que mire a Humberto. - ‘Mira a tu violador, ahora es tu dueño. Te vamos a violar cuantas veces queramos, porque eres nuestra hembra’. No podía creer lo que estaba pasando, los amables compañeros se convertían en salvajes violadores. En eso uno de ellos, saca una cámara de video. - ‘Te vamos a filmar puta, para que nuestros amigos vean como gimes de placer mientras te poseemos entre todos’. Eso me asustó, pero no podía moverme, estaba bien ensartada por Humberto. Mientras era penetrada, veía el hermoso techo barroco. Gemí pidiendo que me soltaran: - ‘Por favor, paren, dejen de violarme!... ay, ay, déjenme…!’ Al parecer, mis palabras lo excitaron mas y veo en su rostro que quiere venirse dentro de mi. Le grito: ‘Noooo!, no te vengas dentro de mí’. Le valió madre, se vació completo dentro de mi. - ‘Ja, ja, ja!, tienes dentro la leche caliente de tu violador, ojalá y quedes embarazada de mi’. Carlos ya bien caliente me agarra, me saca de ahí, y me lleva a la sala. Hay dentro de ella, una hermosa mesa de piedra grabada en bajo relieve. Alrededor, hay una serie de 8 cuadros, de los anteriores dueños de la hacienda. Me empina en la mesa, y el verme observada por la cámara de video, por los 4 machos que me estaban violando y por los 8 cuadros de los dueños, me hicieron chorrearme de excitación. - ‘Estás bien caliente, ¿verdad Jenny?’ Después de la cogida de Humberto me di cuenta que la verdad deseaba ser cogida salvajemente. Que había pasado mucho tiempo sin coger. Pero sabía que el hacerme la que no quería iba a excitar más a esos cerdos, así que decidí hacerme pendeja y fingir que no quería para que al obligarme a tener sexo, se chorrearan como bestias en celo. - ‘Suéltame animal, -le dije encabronada- eres una bestia maldita’. Tenía razón, eso lo puso a mil pues dirigió su deliciosa verga directo a Ultrajarme. Me la enterró deliciosamente, como ya estaba lubricada, se enterró hasta el fondo. En eso Rodrigo me levanta la cara y me obliga a comerme su polla por el ocico, me la encaja hasta la garganta, lo que me hacía ahogarme. Mientras, los dos cabrones reían de excitación y de sentirse mis dueños. Pataleo como una desesperada en mi show para excitarlos. Carlos saca su lubricado miembro y me lo pasa por - ‘Pendejo, sácamela de Le digo esto ya cansada, llena de sudor y de fluidos en mi ocico. Carlos me agarra de los pelos y me estira hacia atrás, como queriendo que me coma toda su verga por detrás. Me dice al oido. - ‘Eres mía Jenny, entiendes, eres mi hembra pues estoy poseyendo tu cuerpo’. Así estuvieron violándome toda la noche como locos. Mientras uno iba a dormir, el otro me daba cuerda, y al terminar este, se despertaba el otro para seguirme cogiendo. También ellos, aunque machos casados, tenía mucho tiempo sin coger así que me penetraron hasta que se cansaron. Ahora aunque ya no estamos en Guanajuato, seguimos trabajando en equipo y saben que soy suya por derecho de violación así que cuando desean poseerme de nuevo, solo van y me cogen a como su Puta. Soy su esclava y ellos son mis dueños. Ellos, van todos los días al gimnasio para que su Puta disfrute siempre de esos deliciosos cuerpos. ¿Casarme? Para que, si tengo a 4 machos casados, dispuestos a darme caña cada vez que desean. |
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Escribile un e-mail al autor: jenny_mcgray@yahoo.com) |
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