Mariano no estaba demasiado bien agraciado. Lo llamaban el michelin de firestone por tener semejanza a ese personaje de neumaticos. Era bajito y rellenito, usaba gafas de considerable aumento y tenía más de 35 años.
Nadie le entendía y a penas había salido con chicas. Su celo lo calmaba con peliculas y revistas. Solo había follado un par de veces con profesionales y cuando le ocurrió lo que a continuación les cuento, hacía años que no follaba.
Cada noche, sacaba a su perro, para que hiciera sus necesidades y paseaba por un parque cercano a su casa. Estaba tranquilo porque aunque era un animal muy dócil, se trataba de un doberman y solo él conocia el secreto: no mordia ni ladraba nunca.
Paseando con él a altas horas de la noche, tenía un vicio secreto. Era un voyeur y siempre procuraba pasearse por rincones del parque donde a veces veía a parejas haciendo sus cosas. Si el espectaculo le atraia, generalmente terminaba con una paja y los cristales de su gafas con baho de la sudor. Mariano no tenía una polla de grandes dimensiones pero estaba orgulloso de su grosor y más, cuando escupía la leche. Presumía de que era un gran productor de semen pues en cada corrida, podía llenar casi más de media tacita de café. Y es que ya lo había comprobado.
Aquella noche iba a tener suerte pues encontraría espectaculo, pero un espectáculo que no esperaba encontrarse. Llegó a una zona del parque bastante en penumbra y absolutamente solitaria. El ambiente era templado, propio de una primavera aposentada. Vio movimiento entre unos pequeños arbustos, algunas sombras y voces. Le llamó tanto la atención que ató a su perro a un banco cercano y como sabía que no iba a molestar, se acercó sigilosamente hacia el lugar pero con pleno cuidado de que no lo vieran. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Se llevó la primera y sorpresa. Había una chica, sí pero cuatro chicos también y algo no encajaba: los chicos u hombres llevaban pasamontañas y la chica estaba echada en la hierba totalmente desnuda y sujetada de las muñecas y piernas en forma de X, por dos de ellos.
El corazón de Mariano se disparó bruscamente. Miró en dirección a donde había dejado su perro y pensó en presentarse con él delante de ellos. Sabía que aquello no era una orgia consentida, se trataba de una violación. La chica no tendría más de unos 21 años y su cuerpo era fragil, de piel blanca. De abundante pecho, con aureola grande, rosada y pezones agresivos. Coño poblado y delgada. Mariano comenzó a sudar y a no saber que hacer pero no se movía. Afinó la vista y vio que la muchacha llevaba una tira de esparadrapo en la boca y dentro de ella lo que parecía una tela que luego identificó con las bragas. Sus quejidos a penas se notaban pero no cesaba en su lucha por liberarse. Mariano volvió a mirar hacia el lugar de su perro y cuando ya se disponía a ir a buscarlo. Algo le detuvo. Una voz de hombre adulto. __ Vamos a ver que tal te portas, zorra.
Mariano dirigió la mirada de nuevo al lugar de los hechos y vio como uno se ponía delante de la muchacha, totalmente espatarrada y ofreciendo involuntariamente su tentador conejito. Se fue desabrochando los pantalones y antes de que pudiera darse cuenta, el hombre estaba sobre ella follandola como un poseso. Aquella imagen para Mariano fue determinante pues su polla comenzó a reaccionar palpitando dentro de su pantalón. Sabía que lo que estaba viendo era un delito pero “él no estaba allí”. Es decir, se suponía que no había nadie más en el lugar que la desdichada muchacha y sus violadores
__ Uh... – Dijo, entre jadeos, el que la estaba empitonando – Es el coñito más estrecho y reseco que jamás había catado. Parece virgen. __ Igual lo es. – Exclamó otro. __ No, ya no.
Y se escucharon risas. La mano de Mariano, comenzo a diriigirse a su bragueta y en un santiamen, tenía su verga en la mano y machacandola con agresividad. Su morbosidad, podía ser algo más poderoso que el hecho de poder hacer algo por aquella chica. La veía danzar con sus pechos con ese movimiento tan particular que hacen las mamas de semicirculos. Como la chica era bastante tetuda, esos movimientos eran muy excitantes... de acuerdo con las envestidas que le propinaba el primer asaltante.
Los dos que estaban esperando su turno, se entretuvieron en animar a su colega en la follada mientras desvalijaban el bolso de la chica. Al mismo tiempo el que la estaba follando comenzó a gemir muy fuerte y Mariano comprendió que se estaba corriendo y pensó “Jó, que suerte”. Cuando salió de entre sus piernas, la muchacha comenzó a volver a patalear con violencia pero otro ocupó el lugar del primero y le incó la polla hasta el fondo, en medio de un alarido ahogado de ella. De nuevo el vaivén follador fue un hecho y Mariano, continuaba machacandosela y sus gafas le dificultaban verlo todo con nitidez a causa de la humedad de su sudor. “Que buena estaba” pensaba. “y que bien se la follan”.. El segundo violador, estaba asediando los pechos de la chica mordiéndolos y succionándolos con vehemencia. El que la estaba sujetando de las muñecas, no pudo más y las soltó para desabrocharse y sacarse la polla. Eso lo aprovecho la muchacha para intentar golpear y arañar a quien se la estaba follando pero éste, pudo dominar sus brazos de nuevo. __ ¡¿Qué haces cabrón?! – Le reprochó al que la había soltado – De poco me deja sin cara.
Pero el otro sabía por qué lo había hecho. Aquellas escenas, de tanto bailoteo de tetas y cuerpos, le habían puesto a mil y necesitaba vaciar ya. Le arrancó la tira de esparadrapo y le quitó las bragas enrolladas en su boca y se puso a un lado. Mariano pudo escuchar entonces algunos gritos y suplicas de la chica pero al mismo tiempo que le obligaban a girar la cara hacia un lado, el lado donde la esperaba una polla y resistiendo todo o que pudo, al final tuvo que engullirla en su boca y comenzar a mamar en medio de numerosas arcadas. Así estuvieron un buen rato follandola con fuerza por ambos agujeros hasta que el que la había penetrado, eyaculó violentamente. Al salir el segundo en “proporcionarle la dosis de su leche”, el que la había estado dando de mamar, pidió ayuda a al recién satisfecho y éste la sujeto de la manos. Acto seguido, el de la mamada, se sentó en el estomago de la muchacha y situó su verga en el canal separado de sus tetas. Acto seguido las atrapó con ambas manos y comenzó a masturbarse con ellas el miembro. Las tetas de la hembra, presionaban y ocultaban en su mayor parte el pene de su violador y solo el glande asomaba intermitentemente, de acuerdo a como avanzaba y retrocedía con sus caderas. Cuando subía, era sencillo ver como el cipote golpeaba la barbilla o el cuello de la muchacha, la cual, no cesaba de gritar y mover la cabeza de un lado a otro y patalear.
__ Grita, lo que quieras, bonita – Le dijo entre gemidos el que le estaba practicando la cubana – Aquí y a estas horas solo pasan los mirones viejos verdes y las temerarias como tú.
Las tetas de la chica eran tan apretadas por las fuertes manos del agresor, que los pezones casi se unían con la polla en medio de las mamas. Hasta que un gemido muy largo iy como de un animal, dio paso a unas espesas descargas que fueron impactando en el cuello y el escote de la chica. El resto de la leche, fue esparcida por los pechos de la hembra.
__ Un poco de leche, para dos globitos que producen leche... – Exclamó mientras se reincorporaba.
Mariano no podía más. Estaba a punto de correrse pero sabía que aun quedaba uno. ¿Qué haría?. Lo supo al instante ya que la pusieron boca a bajo y a cuatro patas. El blanco era el culo y la secuencia de la penetración anal fue dantesca pues la tuvieron que sujetar entre dos y el tercero situarse y clavarsela de un tirón. Fue brutal y aquello parecía lo más fuerte en sado. El alarido de dolor de la joven golpeo con fuerza los tímpanos de los presentes .Mariano podía ver bien el culo de la chica y sabía que era delicado pero aquella verga lo había acabado de reventar. Ella ya no luchó más, solo leves gemidos y quejidos de dolor era todo lo que podía hacer. Mientras el que la culeaba, no paraba de hablar y alabar lo que estaba saboreando., al mismo tiempo que le cogia de las tetas que danzaban como campanas. Al cabo de unas tremendas e interminables sacudidas. la lavativa de leche fue proporcionada a la joven. Y casi con una rapidez endiablada, desaparecieron del lugar, dejándola ahí.
Y fue entonces que el cuerpo de Mariano perdió el control definitivamente. La chica estaba ahí, desnuda, inmóvil y boca a bajo. No había nadie y ella parecía semi inconsciente. Salió de los arbustos y se plantó delante de ella. Se bajó los pantalones y la puso de cara a él. Sudaba como un cerdo y al instante, lo tuvo todo delante de él. Una hembra ofrecida. No podía desaprovechar la ocasión. Primero comenzó a manosear sus grandes senos y sie dio cuenta de que eran más duros de lo que había imaginado y apetitosos, se los llevó a su boca babosa y mamó como un crío poseso, succionando con fuerza y mordiéndole los salidos pezones. Luego, apoyó su glande a la entrada de la boca de la chica y se la introdujo pues aquella, parecía alguien sin voluntad. Por fin sintió una boca de mujer, después de tanto tiempo, succionarle la polla o al menos, sintiendo el calor de ésta rodeandole toda la verga. Mariano estaba como loco. Y en seguida la penetró. Realmente no había mentido el primero en empitonarla: tenia un coño realmente estrecho, a pesar de que era la tercera polla que entraba. La estuvo bombeando un largo rato, sintiendo el palpitar de su polla y el roce cavernoso y áspero de la vagina sin lubrificar de aquella muchacha. Y por fin ofreció su torrente lechoso interminable y abundante entrar, golpear e introducirse en el coño de la chica. Se dejó caer sobre ella un buen rato a la altura de sus tetas y siguió chupando durante un tiempo más, hasta que arreglandose rápidamente, salió de allí disparado....
Pero no lo suficientemente rápido porque al cabo de dos días, dos policías se presentaban en su casa para detenerlo. Había sido identificado por la víctima y le esperaban treinta años y un día. de cárcel. Los otros cuatro asaltantes, fueron detenidos cuando les prepararon un gancho las fuerzas de seguridad.