Una nueva experiencia
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Los siguientes hechos que han de ser narrados, le sucedieron a uno de mis asociados en su época de estudiante, hechos que me contó durante una indiscreta borrachera que agarró durante su despedida de soltero, por razones obvias me reservo tanto su nombre como aquellos datos que pudiesen ayudar a su identificación, para los efectos de la narración le podemos llamar Dioclesiano, o Justiniano pero para hacerlo más simple lo identificaré sencillamente como Luis. 

Para esa época Luis se encontraba recién llegado a la Escuela de Derecho, y residía en una zona humilde de la ciudad por no decir pobre, trabajaba como empleado público en un cargo que le consiguió su padrino, como ayudante del ayudante del ayudante de un ayudante de un ministro, diariamente de lunes a viernes se dirigía a su puesto, entraba a las tantas de la mañana y salía a las no se cuantas de la tarde, para luego tomar la transportación que lo conduciría a la Escuela de Derecho, su sueldo a duras penas le daba para vivir y pagar la renta de la habitación que ocupaba, en lo que sus buenos tiempos fue una casa de familia. 

Por lo general la arquitectura del sector era muy similar, casonas grandes, con amplios balcones que corrían a lo largo de las aceras en su gran mayoría casi todas eran casas de huéspedes o pensiones para gente de escasos recursos económicos como era el caso de Luis, por lo general cuando él regresaba a su dormitorio siempre se distraía mirando las buenas hembras y las no tan buenas que se encontraban en los balcones pasando el rato antes de irse a dormir, frente a la residencia donde vivía Luis habitaba una morena hermosamente joven, la cual no era muy discreta en su forma de vestir, sin hacer mucho esfuerzo Luis se deleitaba en ocasiones mirandole sus firmes muslos y bien formadas nalgas a tra vez de las finas y escasas barandas del balcón de ella, en otras ocasiones sus estupendos senos parecían que fueran a salir de la pequeña bata casera que usaba por lo general, y en ciertas noches Luis se trepaba al techo de la casa donde vivía, de donde podía observar completamente la habitación de la joven mujer la cual gran parte de las veces se acostaba tan soló vestida con sus pantaletas, momento que Luis aprovechaba para masturbarse a nombre de ella en más de una oportunidad. 

Así pasaba la vida de Luis de su casa al trabajo y de este a la Universidad para luego regresar a su habitación, en cierta ocasión justo cuando Luis pasaba bajo el balcón de la morena, a esta se le fue de sus manos una de sus prendas intimas las cuales acostumbraba tender para que se secaran luego de lavarlas, la suerte o quien sabe que hiso que una de los sostenes de la morena callese justo en el rostro de Luis cuando este regresaba de clases, no le fue difícil imaginar quien era la propietaria, y al volver su rostro hacia ella la observó toda avergonzada con una de sus manos en tapandose la boca, desde luego como todo un caballero Luis tomó la prenda y la subió hasta la habitación de la joven, pero con cierta precaución ya que en varías oportunidades había visto al que él suponía era el marido de ella, un negro como de un metro ochenta de alto, y de como unos ciento cuarenta kilos de peso por lo menos, el tipo a juicio de Luis debía trabajar en los muelles, ya que su ropa y manera de comportarse le daban esa impresión. 

Una vez que Luis estuvo ante la puerta Matilde que era como se llamaba la morena, muy avergonzada y agradecida lo invitó a pasar, cosa que Luis dudo por un momento en hacer, pero la bella sonrisa de la joven y sus palabras diciendo que no se preocupase que su marido no regresaba en dos día fueron los elementos que disiparon sus dudas de entrar a la pequeña habitación, una vez dentro Matilde hecha todo un manojo de nervios le ofreció una taza de café, la cual gustoso aceptó Luis, la morena apenas y vestía una vaporosa bata casera, la cual dejaba ante la vista del joven los hermosos encantos de Matilde, luego de darle las gracias ella se sentó junto a él en un viejo sofá, los ojos de ambos se vieron mutuamente, lentamente las manos de Luis se fueron acercando al esbelto cuerpo de la Morena, al tiempo que los labios de ella de forma o manera insinuante lo invitaban en silencio a besarla. 

En cuestión de segundos los dos cuerpos se unieron en un fogoso beso, y como por arte de magia la bata casera de Matilde abandonó el cuerpo de ella quedando la morena tan solo con sus pantaletas puestas, mientras que Luis acariciaba todo el cuerpo de ella, Matilde se dio a la tarea de ir despojando a el joven de su ropa mientras este le besaba todo su cuerpo hasta donde le era posible, el miembro de Luis estaba casi por estallar de lo excitado que se encontraba y apenas Matilde le soltó el pantalón de inmediato emergió buscando pelea, ella se sorprendió al ver el erecto y caliente falo y como hipnotizada sus carnosos labios se posaron sobre el colorado glande de la verga de Luis, y sin dilación comenzó a succionarlo para el joven era la primera vez que una mujer le mamaba su verga de esa forma. 

Cerca de su trabajo había una china que en ocasiones le cobraba el equivalente a diez dolares por darle una mamada pero era algo casi mecánico, sin que realmente existiera una real emoción en ello, era algo más bien como una costumbre de encontrarla en el camino a clases, ir hasta un viejo edificio donde la china tenía su centro de operaciones colocarse un preservativo ya que esa mujer no le inspiraba mucha confianza en cuanto a su sanidad, meterselo en la boca a ella y esperar a que la china hiciera su trabajo, una vez que él terminaba se quitaba el condón y luego de hacerle un nudo lo tiraba en un zafacón de basura que había en la calle para luego pagarle a la china por sus servicios. 

Pero la mamada que le estaba dando Matilde era algo jamas experimentado antes por Luis, ella lo hiso acabar como nunca antes lo había hecho en su vida, y para completar se tragó todo su semen sin que se perdiese ni una sola gota, al terminar él quedó extenuado, semi desnudo sin camisa y con los pantalones más abajo de sus rodillas, por su parte la morena también se había agotado físicamente, ya que mientras se lo mamaba a Luis ella se daba gusto con sus propios dedos, después de un breve descanso Matilde lo invitó a su cama, ahí los dos ya completamente sin ropas se dedicaron a jugar hasta que nuevamente Luis se encontró en forma como para montar a esa fogosa yegua de ébano, sin dilación Matilde abrió sus piernas dejando ante la vista de Luis su negro y peludo coño, el muchacho nunca en su vida había tenido la oportunidad de apreciar tan claramente el coño de una mujer y su rostro se fue acercando hasta que apenas unos escasos centímetros los separaban del motivo de su curiosidad, el aroma de la mujer lo embriagaba más por instinto que por curiosidad su lengua comenzó a lamer las entre piernas de la morena, hasta que su rostro se enterró por completo en el coño de la morena, la boca de Luis rápidamente encontró el inflamado clítoris de Matilde y tanto su lengua como sus labios y dientes se dieron a la tarea de chuparlo acariciarlo y morderlo, al tiempo que Matilde daba emotivas muestras de placer al gemir y restregar el rostro de Luis contra su húmeda vulva, pero llego el momento en que el joven quiso disfrutar de otro de los placeres de la vida, y lentamente fue pasando su lengua por el desnudo cuerpo de la morena, por un largo rato Luis se entretuvo mamando los senos de la morena y mordisqueando sus oscuros pezones, para luego continuar subiendo hasta que las dos bocas estuvieron a la misma altura. 

Sin dilación la verga de Luis encontró rápidamente el lubricado camino, y las piernas de Matilde se abrieron hasta más y no poder, Luis movía sus caderas metiendo y sacando su verga del peludo coño de Matilde, mientras que ella cruzaba sus piernas por encima del cuerpo de él, la verga de Luis había alcanzado el llamado punto G de Matilde cosa que a ella la volvió loca y a medida que él metía y sacaba su verga del coño de la morena ella loca de placer y sin control alguno sobre su cuerpo le clavó sus largas uñas en las espaldas de su ocasional pareja, dejando unos largos rasguños como muestra de del ardiente momento que pasaban en esos instantes, los gemidos de Matilde difícilmente no eran escuchados por el resto de la pensión pero eso para Luis no tenía la menor importancia, al fin Luis soltó toda la carga de su semen dentro del caliente cuerpo de Matilde, lentamente los dos cuerpos desnudos se fueron quedando quietos y así permanecieron hasta que el ruido del camión que recogía la basura los despertó, luego de lo cual Luis se comenzó a vestir mientras que Matilde aun permanecía desnuda en su cama, luego ella se levantó y lo acompaño tal como se encontraba hasta la puerta de la pensión, no sin antes ponerse de acuerdo para repetir la visita. 

Camino a su habitación, a Luis le asaltaron un montón de ideas sobre el valor de Matilde, de como se atrevía a hacer eso con él en la misma cama de su marido, él había pensado en llevarla a un hotel la próxima vez pero su economía no se lo permitía, pasó por su mente el llevarla a su cuarto, pero el hecho de que la patrona de la pensión se enterase le enfriaba los ánimos. Al día siguiente Luis volvió donde Matilde, y la escena se repitió a lo largo de la siguiente semana con excepción de ciertos días en que el marido de la morena se encontraba en casa, y Luis se torturaba viendolos revolcarse en la cama de ellos desde el techo de su pensión. 

La siguiente noche en que Luis visitó a la morena, esta le comentó que le tenía algo muy especial para él y sin dilación Matilde se despojó de su pequeña bata quedando parcialmente desnuda cubierta tan solo por unas pantaletas, a continuación Matilde se subió a la cama y le pidió a Luis que se desnudase pero que lo hiciera como si fuese un modelo profesional de esos que se desnudan en los cabaret para las mujeres de dinero, a Luis le causó gracia la petición de Matilde y así lo fue realizando al compas de una tonada que la morena llevaba con su boca, a medida que Luis se desprendía de sus ropas Matilde se excitaba más y más cuando llegó el momento de quitarse el slip ella personalmente se lo bajó y cuando la verga de Luis quedó al descubierto ella se la introdujo en su boca, mientras que Luis comenzaba acariciarle los senos de ella, en cierto momento él trató de introducir su mano entre las piernas de ella, pero Matilde no lo dejó diciendole que estaba en esos días del mes, cosa que al principio Luis no comprendió hasta que ella le dijo claramente que tenía la regla y no quería que se manchase toda la cama de sangre. Por primera vez Luis se sentía algo frustrado hasta que Matilde subiendose a la cama y colocandose en cuatro patas le dijo mientras se bajaba las pantaletas y dejaba ante las vista del joven su hermoso par de nalgas. 

Hace tiempo que no me dan por el culo. ¿Te gustaría probarlo? 

Luis trago en seco y sin necesidad de que se lo volvieran a repetir respondió que si, al tiempo que se iba subiendo a la cama de Matilde, la morena mientras tanto se hecho algo de vaselina en su esfínter para facilitar la penetración, y a medida que Luis se acercaba a las nalgas de Matilde con su verga en riste, le preguntó si no le dolería, a lo que ella le respondió que un poquito al principio pero luego se me pasa y lo disfruto un mundo, ante esa respuesta Luis se sintió más seguro, y con una mano sobre las nalgas de Matilde y con la otra guiando su verga comenzó a penetrar lentamente el culo de la morena, la cual al principio emitió un ligero quejido de dolor pero al mismo tiempo le pidió que continuase metiendoselo, cosa que continúo haciendo Luis hasta que sintió que sus bolas chocaban con las desnudas nalgas de Matilde, las manos de Luis se colocaron sobre las caderas de la morena y comenzó a meter y sacar su verga del culo de la mujer, a medida que ella nuevamente comenzaba a emitir quejidos de placer, y se acostaba completamente sobre la cama. 

Cuando más entusiasmado se encontraba Luis cogiendo por el culo a Matilde, sintió un objeto frío y punzante sobre su garganta, y de inmediato una grave voz masculina que le dijo. 

Ho haces lo que te digo o aquí mismo te mueres. 

No le fue difícil imaginar de quien era la voz, inmediatamente sintió una de las manos del hombre entre sus nalgas, y la clara orden de que abriese las piernas, cosa que titubeó por un momento en hacer hasta que sintió como la carne de su cuello era ligeramente cortada por una filosa navaja, sin pensarlo dos veces abrió sus piernas y la mano del hombre que estaba sobre él comenzó acariciar su esfínter mientras lo embadurnaba con algo grasoso, debido a la impresión su miembro de inmediato perdió toda la erección, en ese momento mentalmente maldecía el día en que subió por las escaleras hasta la puerta de la habitación de Matilde, del susto su voz no le salía y sintió como lentamente y sin despegar el cuchillo de su cuello el marido de Matilde se acomodaba sobre su cuerpo, trató de decir algo pero el hombre sobre él le ordenó callar, para luego decirle. 

Hijo esto es justicia, tu me le comes el culo a mi mujer, y yo me como el culo tuyo, y no se diga más. 

Matilde solo le dijo. 

Relajate que solo te dolerá un poquito, pero si no te relajas vas a ver al diablo, que te lo digo yo. 

Al terminar de hablar Matilde su marido comenzó a penetrar a Luis, el dolor era insoportable para él, trató de relajarse, pero podía sentir como la verga del marido de la morena se abría paso entre sus nalgas, como su esfínter cedía ante el invasor, como estaba siendo penetrado en contra de su voluntad, hasta que al fin el hombre sobre Luis pareció llegar a donde pretendía, Luis no sabe como se las arregló el tipo para estar sobre él y realmente no le interesaba, se sentía que estaba siendo por decirlo de algún modo violado, el hombre retiró el cuchillo de su cuello, lo tomó por la cintura y comenzó a meterlo y sacarlo tal como él lo estaba haciendo con Matilde minutos antes, de momento Luis comenzó a sentir como el culo de Matilde se movía bajo él, y para su mayor sorpresa sintió que su verga nuevamente se tonificaba a medida que el marido de Matilde le daba por el culo a él, de momento dejó de pensar en lo que estaba pasando y comenzó a dejarse llevar por esa rara emoción que lo estaba comenzando a embargar de dicha y felicidad, Matilde movía sus nalgas frenéticamente y Luis trataba de imitarla, la voz del marido de la morena se le escuchó decir. 

Así mismo continúa moviendo el culo así. 

Ya a Luis no le importaba que le estuviesen dando por el culo a él, el placer que sentía era único toda una nueva experiencia para él, al fin el hombre que estaba sobre él derramó todo su semen dentro y fuera de las nalgas de Luis y de igual forma lo hiso él con las nalgas de Matilde, una vez que todo terminó Luis aun asustado trató de pedir disculpa, fue cuando Benjamín que así se llamaba el tipo por darle algún nombre le dijo. 

No te disculpes más, que a mi hermana le gusta que le den por el culo como a mi me gusta comerle el culo a los hombres que se comen el de ella, así que si quieres continuar acostandote con mi hermana me vas a tener que seguir dando el culo a mi y otras cosas que cuando se me antojen te diré. 

Luis quedó con la boca abierta, su relación con Matilde fue larga y duradera y desde luego con el hermano de ella también.

 

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