Violada por mi padre (I)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Hola, me llamo Eva, soy de Barcelona y tengo 20 años. Lo primero que os digo es que todo, absolutamente todo lo que os voy a contar a continuación es real. Para introduciros en el tema os diré que mi padre me ha forzado desde que tenía 17 años, hasta hoy, y en esta ocasión os contaré la primera vez que lo hizo. (Mi madre murió cuando tenía 4 años y no tengo hermanos).

Os diré que yo nunca lo he denunciado ya que me amenaza en echarme de casa, y no tengo a donde ir.

Bien, en primer lugar voy a describirme con total sinceridad para que podáis visualizar al máximo el relato. La verdad es que no estoy nada mal, soy alta y delgada, rubia con el pelo medio largo y tengo ojos azules muy claritos. Mis medidas son 92-60-90. Tengo unos pechos duros y bien puestos, una cintura delgada y un culo también duro y en su sitio. A veces pienso que ojalá no hubiese sido tan hermosa, que seguramente tendría menos problemas.

Mi padre tiene ahora 41 años, es de compostura fuerte, y como ya os he dicho, hace tres años que me fuerza a tener relaciones sexuales con e´l en contra de mi voluntad.

Todo empezó cuando yo tenía 17 años, a esa edad yo ya estaba totalmente desarrollada, de hecho ya lo estaba desde los 15.

Mi padre siempre había aprovechado cualquier ocasión para meterme mano, o para verme desnuda, pero nunca había imaginado que fuera capaz de violarme. Hacía tiempo que yo notaba como me miraba, y que el casi ni disimulaba su atracción por mi. Cuando me canviaba en mi habitación entraba con cualquier excusa para mirarme, y lo mismo cuando me duchaba. También aprovechaba cualquier abrazo de despedida para tocarme el culo o lo que pudiese. Yo me daba cuenta de todo eso pero no le daba demasiada importancia y nunca le dije nada, simplemente intentaba evitar aquellas situaciones.

Los últimos días ya fueron de descaro. Recuerdo un día mientras que cenábamos. Él puso su mano en mi muslo y comenzó a acariciármelo. En principio parecía un gesto cariñoso, pero más tarde pude comprobar que lo que pretendía era meterme mano. Siguió acariciando mi muslo hasta que empezó a subir su mano hasta llegar a mi sexo. Allí comenzó a acariciarme el coño suavemente por encima del pantalón. Yo hasta el momento seguía cenando como si nada, haciendo ver que no me daba cuenta.

Él siguió acariciándome, cada vez más deprisa, y lentamente comenzó a desabrocharme los botones del pantalón. Entonces adentró su mano, y comenzó a acariciarme mi sexo por encima de mis finas braguitas, pero yo rápidamente me levanté de la mesa ya que había terminado de cenar, di las buenas noches y me fui a dormir.

Los acosos siguieron y siguieron hasta que llegó el día... Eran las 2:00 de la madrugada, yo acababa de llegar de salir con mis amigos de marcha, y me fui a la cama directamente (creía que mi padre dormía). Había bebido un poco, pero ya no iba borracha, y como es natural en mí, antes de irme a dormir me puse a leer un poco en la cama sin ponerme aún el pijama, sólo sacándome los zapatos.

Esa noche llevaba puesto un top de tirantes muy ajustado de color celeste (sin sujetador debajo), unos pantalones ajustados ligeramente acampanados por abajo de color marrón, y de ropa interior solamente un fino tanga de color negro.

Llevaba un rato leyendo en la cama cuando mi padre entró en la habitación. Llevaba sólo unos calzoncillos, ya que así solía dormir, y yo pude observar claramente el bulto que sus calzones ocultaban. Enseguida me imaginé que había estado pensando en mí. Le pregunté que quería, pero él me miraba fijamente y no respondía. Volví a preguntar, pero entonces él se tiró encima mío y comenzó a besarme y a tocarme todo el cuerpo. Yo enseguida me puse a gritar, e intenté sacármelo de encima, pero me era imposible. Mi padre no paraba de besarme mientras que con una mano me agarraba el culo y con otra me sobaba las tetas. Yo seguía gritando y forcejeando con él, pero mi padre estaba fuera de si, y lo único que hacía era sobarme y sobarme.

Finalmente consiguió quitarme mi top por la fuerza, dejando mis pechos al aire, y entonces comenzó a chupármelos y sobármelos. Él estaba excitadísimo, y por más que yo lo intentaba no conseguía pararlo. Mientras que gritaba le preguntaba que si se había vuelto loco, que era mi padre, y le suplicaba que me dejase en paz, pero él no me hacía ni caso.

Mi padre seguía sobándome las tetas mientras que me decía cosas como: -no te resistas, en el fondo también te gusta, no eres más que una zorra-.

Mientras que seguía con mis pechos, deslizó una mano hasta mi coño, entonces me desabrochó los pantalones, puso la mano por dentro de mi tanga y comenzó a acariciármelo con gran excitación mientras que me decía: -bonito coño hijita, ¿y recién afeitadito verdad?

Justo cuando empezó a sobarme el coño yo intenté apartarle con todas mis fuerzas y le hice un fuerte rasguño en un hombro, pero entonces él levantó una mano y me dió un fuerte bofeton que me giró la cara.

En ese momento una lágrima resvaló desde mi ojo y por toda mi mejilla, y fue entonces cuando decidí no resistirme más, y dejar que mi padre me hiciera lo que quisiera...

Mi padre siguió tocándome mi sexo y sobándome las tetas, hasta que finalmente me quitó los pantalones y posteriormente el tanga. Con su lengua fue recorriendo todo mi cuerpo, me chupó los pechos, el ombligo adornado con un pírsing en forma de media luna, y finalmente llegó hasta mi entrepierna, la cual comenzó a chupar cada vez más excitado.

Chupaba y me tocaba a su antojo mientras me decía: -si sé que en el fondo también te gusta zorra, tienes el coñito húmedo de excitación-. Era cierto que mi sexo estaba húmedo, pero os aseguro que no estaba disfrutando en absoluto con aquello.

Finalmente se cansó de chupar, se quitó los calzoncillos, puso su erectísima polla delante de mi coño y me penetró de un fuertísimo empujón.

-Ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhh-.

Los dos dimos un gran grito, él de puro placer y yo, aunque ya no era virgen, grité porque aquello me había dolido muchísimo. Él siguió metiendo y sacando su polla de dentro mío, y a medida que me penetraba gemía y gemía, cada vez más fuerta.

-Ahhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh-.

Mientras me penetraba me agarraba y sobaba el culo con una mano, y hacía lo mismo con mis tetas con la otra.

Siguió penetrando cada vez con más fuerza y con más rapidez, mientras me tocaba y me besaba y seguía diciéndome cosas horribles, y yo seguía sin resistirme porque había dado por imposible parar aquello, sólo deseaba que terminase de una vez. La idea de que fuera mi propio padre el que me estaba forzando me destrozaba por dentro, pero él estaba cegado pro el deseo y no le importaba nada más.

Finalmente mi padre me agarró fuertemente por la cintura, y de un fuertísimo empujón me penetró hasta lo más hondo y descargó todab su leche caliente dentro mío.

-Ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh-.

Él gemió fuertemente, y después de ésto nos quedamos los dos tumbados en la cama descansando, aunque yo no podía parar de pensar en lo que me había pasado.

Estuvimos un buen rato allí tumbados, yo pensaba que todo había terminado, pero me equivocaba. Pude ver que el pene de mi padre volvía a estar erecto, y entonces mi padre me cogió por el pelo, me puso de cuatro patas, y puso la punta de su polla en la entrada de mi culo.

Yo no me resistí, pero le supliqué que no lo hiciera, (nunca me lo habían hecho por detrás). Él no me hizo ni caso, y aún no había terminado de suplicar cuando de un fuertísimo empujón me penetró por detrás.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh-.

Los dos gemímos mucho, yo sentía un dolor terrible y notaba como la polla de mi padre estaba comprimida dentro mío. El dolor fue cesando a medida que mi padre me penetraba, y él parecía estar disfrutando muchísimo con aquello. No paraba de gemir y gemir mientras me penetraba cada vez con más fuerza.

Mientras seguía metiendo y sacando su polla, con una mano me agarraba fuertemente un pecho. -Ahhhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh-.

Siguió un rato hasta que volvieron a entrarle ganas de correrse, y de un último empujón descargó por segunda vez toda su leche.

Después de ésto mi padre me dijo que no le denunciara, que se vengaría, y que me echaría de casa. Desde entonces me ha violado hasta el día de hoy, que ya tengo 20 años. Las primeras veces me resistí bastante, pero ahora ya me he acostumbrado, y me limito a abrirme de piernas mientras él disfruta de mi. Es como una especie de trato, yo me dejo hacer lo que quiera y él a canvio me mantiene...

Si os ha gustado esta historia escribiré las continuaciones, que también son bastante interesantes, y que no son todas con mi padre, naturalmente.

Si queréis hacerme alguna pregunta, comentario, o cualquier cosa, escribirme a mi correo electrónico, y yo me comprometo a responderos lo antes posible.

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap