Un día de vacaciones, mis padres me dejaron en la casa de unos vecinos, esta
familia tenía tres integrantes, dos viejitos y una chica de 17 años, era solo
por unas semanas hasta que mis padres vuelvan de sus vacaciones.
La chica se llamaba Natalia y era linda, pero una de las cosas que más me
gustaba era que cada tanto andaba descalza dentro de la casa.
Pasaron los días y me había ganado la confianza de Natalia. Una tarde me
llama desde su habitación con la mano, no había nadie en la casa, solo estábamos
nosotros dos. Cuando entre a su cuarto le mire los pies y estaba descalza, lo
cual me excité automáticamente y me dijo
-Si te cuento un secreto ¿lo guardarías?
-por supuesto-Dije
Sacó de un cajón unas fotos y me las entregó. Cuando las miré vi dos
chicas descalzas una era ella y la otra era su amiga (según ella), en las
primeras fotos se podían ver claramente como se excitaban al olerse los pies
una a la otra y a medida que pasaba de foto podía ver como comenzaban a oler
sus olorosas medias, luego empezaban a lamerse los pies, había fotos donde se
chupaban los dedos de los pies, dedo por dedo o todos a la ves, eran fotos
totalmente excitante. Natalia me contó que hicieron una excursión a la montaña,
cuando llegaron a la sima de la montaña, tenían los pies un poco doloridos por
la caminata y decidieron descalzarse, su amiga Sara le dio los pies a Natalia
para que se los masajeara, pero me comentó que desde chica las dos eran amantes
de los pies femeninos, cuando los empezó a masajear la excitación le hizo oler
los pies a Sara y luego lamérselos,
Me pidió por favor que guardara sus fotos en mi habitación, por que su
madre tenía una sospecha y cuando Natalia no estaba en la casa la madre le
revisaba la habitación en busca de las fotos. Me las otorgó a mí porque sabe
que la madre nunca revisaría en la habitación de un invitado.
Al aceptar, estaba esperando que me dé su pie para lamerlo, pero no fue así,
solo me dio las gracias. Me dirigí desesperado a mi habitación, cerré la
puerta y comencé a pajearme mientras miraba las fotos, pero al rato entra
Natalia y me ve. Antes de que yo reaccionara
me dijo
-No me digas que a ti también te gustan los pies femeninos?-
y respondí -Sí-
-No te preocupes no se lo diré a nadie, solo vengo a decirte que no dejes
las fotos muy a la vista.-
De nuevo pensé que era una ocasión justa para que me deje lamerle los pies,
pero me volví a equivocar, simplemente se fue.
Natalia era la única persona en el mundo que sabía que me gustaban los pies
femeninos.
Tengo que destacar que un día noto mi excitación por los pies de ella, pero
me dijo que no dejaría que lamiera sus pies, tenía miedo que alguien nos
viera.
Desesperado y preocupado de que no se me vuelva a presentar una ocasión, le
dije
-No te preocupes hoy también estamos solos -
-No puedo, un día, Sara y yo lo hacíamos en mi cuarto y estábamos tan
excitadas que no notamos que mi madre nos estaba viendo, me di cuenta cuando
terminamos. Mi madre nunca me dijo nada pero ahora me quedó ese miedo que hace
que no pueda hacerlo dentro de la casa.-
Pero me dijo no te preocupes, fue a su habitación y volvió con una media,
dijo que no la había lavado en dos semanas, lo cual me calmó un poco lo
excitado que estaba.
Todas las noches dormía con esa media bajo mi almohada, era un olor
exquisito.
Pero aún no estaba conforme tenía que lamerle los pies.
Una mañana escuche hablar por teléfono a Natalia que irían de excursión a
la montaña con Sara. Le pedí por favor que me llevara y ella me dijo que no
hay problemas. La excursión iba a ser dentro de una semana, durante toda esa
semana no pude dormir fantaseando en mis sueños con los pies de las dos.
Pasó la semana, Cuando estábamos en la sima de la montaña, comenzaron a
quejarse que les dolían los pies, se descalzaron y dijeron vamos a masajearlos,
Sara le dio el pie a Natalia y Natalia me dio su pie. Comenzamos a disfrutar,
estaba esperando para que se comiencen a lamer los pies cuando Sara dijo
-tengo hambre, voy a prepara la comida-
Natalia dijo -Yo quiero crema-
Le dije - Estas loca, nada mas vas a comer crema-
Natalia - Solo observa-
Natalia tomó un poco de crema y la untó en un pie de Sara, le tomó la
pierna y dirigió su boca hacía aquel pie lleno de crema, comenzó a lamérselo,
empezaron a disfrutar cada segundo.
Yo dije que quería jalea, agarré con la mano un poco del frasco y la puse
en el otro pie de Sara, lamí todo el pie, era repugnante sentir tanto dulce
pero sus pies hicieron que no parara.
Era el turno de Sara, que era la que más tenía hambre, agarró el pie de
Natalia, le puso jamón y queso, colocó pan lactal abajo y arriba del pie, se
hizo un sándwich, lo empezó a morder suavemente, Natalia sentía la mezcla de
pan, jamón y queso lleno de saliva envolviendo su pie dentro de la boca de
Sara.
Pasamos todo el día tomándonos fotos, cuando se hizo de noche nos volvimos.
Nunca voy a olvidar el sabor de los pies de Natalia y de Sara.
 ..
 ..
Ghost