Pies de seda
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Hola, me llaman Descalzo y soy un hombre de 27 años que disfruta todo lo
relacionado con el sexo. Particularmente lo que más me gusta es todo lo
relacionado con la masturbación, el exhibicionismo y sobre todo los pies
femeninos. Unos pies lindos y suaves pueden ser tan provocativos y sexys que fácilmente
pueden producir en mi una excitación total que muchas veces me es imposible de
ocultar. Hoy voy a compartir con un ustedes una experiencia que viví hace 2
meses con una chica que jamás olvidare.


Era un día de trabajo como cualquier otro y me encontraba navegando en
Internet durante la hora del almuerzo. Casi todos habían salido a comer y la
paz del lugar me permitía meterme en paginas de historias eróticas. Me encanta
leer sobre experiencias de otras personas que tenemos el mismo deseo sexual, y
disfrutamos leyendo los que otros hacen para que, después de calentarnos un
rato mientras leemos, terminemos con una rica masturbación a solas. Me
encontraba totalmente sumergido leyendo una historia de 2 amigas que descubrían
la masturbación juntas cuando comenzó a sonar el teléfono. Conteste y era la
persona encargada de la entrada que me decía que había un cliente en la puerta
y que no había nadie que lo atendiera. Yo molesto por la interrupción y con mi
respiración aun exaltada le conteste a la operadora que no quería recibir a
nadie en ese momento porque me encontraba almorzando. La operadora insistió en
que la persona no quería irse y que le urgía ser atendida en ese instante.
Finalmente, no tuve mas alternativa que suspender lo que leía y me fui molesto
a recibir a la persona. Pero todo se nublo en mi mente cuando vi aquella chica
de unos 20 años esperando en la recepción para ser atendida. Era muy sexy,
elegantemente vestida con un taller, de cabello castaño y liso, alta, como de
1.78 m, delgada pero con unos pechos sobresalientes, una cintura pequeña y unos
pies hermosos que resaltaban en unas divinas sandalias que solo tenían una
pequeña tirita, lo cual permitía poder observar con detalle aquel par de pies
grandes y bellos. Creo que evidentemente mi cara me delato cuando al verla me
saco la mas dulce sonrisa y le estreche la mano gentilmente para invitarla a
pasar. Para mí fue inolvidable el momento en que suavemente pronuncio su
nombre...: "..Carolina"... Ella se mostró bastante agradada e
inmediatamente comenzó a hablar de la compañía a la cual representaba
mientras caminábamos hacia la sala de reuniones. Debo admitir que no le preste
ninguna atención a lo que decía. Mis ojos lo que hacían eran devorarla sin
disimulo mientras ella conversaba sin parar. Una vez en la sala de reuniones,
mande a que nos trajeran café y ordene que no nos interrumpieran. Poco a poco
trate de quitarnos la formalidad de la reunión y de repente cuando leía uno de
sus informes para un proyecto ella me dijo: "..Me encantan estas sandalias.
Las compre hace 2 semanas y ya no sufro teniendo esos zapatos cerrados todo el día"..
al mismo que tiempo que decía esto, tenia una pierna cruzada, con su pie
derecho descalzo encima de su muslo izquierdo, y su mano acariciando tiernamente
la planta desnuda de su pie. Inmediatamente me comento "..Me encantan además,
porque me las puedo quitar en cualquier parte y mis pies se sienten frescos y
libres"... Quizás para ella ese era un tema de conversación trivial, pero
para mi fue motivo suficiente para excitarme. Estaba en shock mientras veía
aquella belleza acariciándose sus plantas sin ningún pudor en frente de mí.
Lo único que alcance a decir fue: "..Tienes unos pies preciosos
Carolina"... Ella sonrió y me contesto: "..Gracias Luis.. te puedo llamar
Luis, no?".. y yo conteste "..Claro mi vida, dejemos tanta
formalidad"... Hubo un instante de silencio.. un intercambio de miradas y de
sonrisas. Poco después ella me dijo "..Luis, porque no nos vamos a tomar un
café en otra parte y hablamos con mas calma, te parece?".. No podía creer
que aquella mujer fuera la que estuviera insistiendome en salir de ahí. Me sentí
confundido.. incluso por un momento pensé que estaba soñando. Decidimos irnos
en mi auto, y una vez en el auto su mirada se torno mas relajada y llena de
picardía. Comenzamos a hablar con mas confianza y dejamos el tema del trabajo
de lado. Mientras hablábamos ella se quito sus sandalias y recostó sus pies
descalzos encima de la aguantera del carro. Inmediatamente después me dijo
"..Te juro Luis que si fuera por mí viviría descalza. Siempre me pasa que
donde quiera que voy estoy es buscando el momento para quitarme las
sandalias…".. "..Es que me encanta sentir que las plantas de mis pies
tocan algo que no son mis zapatos…".. "..creo que por eso es que me la
paso acariciándome los pies"... Yo no podía creer que aquella mujer me
hablaba tan frescamente de algo que para mí había sido motivo de excitación
durante toda mi vida. Mi respuesta fue "..Mi amor, es que realmente tus pies
son preciosos… no deberías usar ningún tipo de zapatos… ".. al mismo
tiempo que decía eso mi mano se dirigía a su pie y acaricie con ternura la
suave piel de sus plantas. Ella dijo "..Ay Luis... eso me encanta… síguelo
haciendo, porfa"... No había terminado de decirme eso cuando coloco sus 2
pies descalzos sobre mi pierna derecha. Casi sin pensar comencé a acariciarle
las plantas de sus pies con mis manos… sentir aquella piel fresca… suave…
bella… evidentemente cuidada… me hizo casi temblar mientras seguía
manejando. Sus pies eran grandes, quizás calzaría un 43, eran delgados y
largos y sus dedos eran perfectamente redondeados. Nunca había visto unos pies
tan bellos con una piel de seda que era bella solamente para verla. A medida que
le acariciaba los pies, sus ojos re tornaron muy brillantes y poco a poco fue
cerrándolos mientras mostraba la mas dulce de las sonrisas. Con sus ojos
cerrados me dijo a manera de confesión: "..Luis, te tengo que hacer una
confesión"... A lo que yo le dije:"..lo que quieras mi vida…
dime"... Ella contesto: "..Eso que haces es lo que más me excita en el
mundo… creo que estoy a punto de alcanzar el orgasmo si continuas acariciándome
los pies de esa manera"... Y yo le dije: "..Carol, a mi también me excita
hacerte esto, te juro que podría hacerlo toda la tarde"... Y ella contesto:
"..…si sigues me voy a tener que masturbar"... En ese momento sentí un
escalofrio en mi cuerpo.. por un momento pensé en solamente detener el auto y
hacerle el amor en donde fuese. Mi reacción fue levantar uno de sus pies y
comenzar a lamérselo con mi lengua, mientras yo seguía manejando. No sabia a
donde iba. Solo queria lamer sus pies y siguió sintiendo esa locura del
momento… quería hacerla delirar de ganas. Mi lengua recorría con ansias toda
la piel de sus plantas y termine chupando los dedos de sus pies, uno por uno. No
quería parar, quería mas, estaba saciando mi mas profundo anhelo con unos pies
femeninos. Aun recuerdo lo suave que se sentía mi lengua cuando lamía sus
plantas. Recuerdo incluso que sus pies olían al mismo perfume que ella usaba.
Ella poco a poco reclino su cabeza hacia atrás y termino casi totalmente
acostada. Comenzó a gemir, era como si ya no podía contenerse mas. Me decía
"..No pares mi amor, no pares, sígueme lamiéndome los pies, esta demasiado
rico"... Fue entonces cuando se bajo el cierre y vi como su mano desapareció
dentro de sus pantalones. Su mano se movía frenéticamente, con ganas, casi con
desesperación. Estoy seguro que en aquel momento ella no podía parar, aunque
se lo hubiese pedido. Estaba como perdía en el placer, masturbándose con ganas
y diciéndome "..Papi, que rico, no pares, sígueme lamiendo los pies"...
Fue entonces cuando ya los gemidos se convirtieron en gritos… y mi boca ya no
lamía sino que chupaba sus pies… era como un vicio… era como si yo tuviera
el orgasmo al mismo tiempo que ella. Todo esto mientras yo manejaba. La verdad
es que no note si alguna persona en otro auto nos vio, pero de haber sido así,
ojala que haya disfrutado viendo solo el 10‰ de lo que yo sentí. Casi llegando
al orgasmo, ella se quito la blusa que cargaba puesta, así como el sostén,
para así poder apretarse bien los senos y pellizcarse los pezones como tanto
quería. Finalmente, su orgasmo fue una especie de convulsión en la que agitaba
la cabeza y sus manos apretaban con fuerzas sus senos y su clítoris. Fue
increiblemente bella su cara de felicidad al terminar y ver el brillo de sus
ojos. Fue entonces cuando decidió sentarse de lado, viendo hacia mí, aun con
sus senos al aire libre y con riesgo a que alguien en los autos cercanos notara
que no llevaba nada puesto. Pero su cara de felicidad me demostraba que nada mas
le importaba… que se sentía feliz y que había sentido algo que hacia muchísimo
tiempo deseaba muy dentro de si misma.


Yo disfrute increiblemente de aquel espectáculo, tanto, que solo con lamerle
sus pies mi ropa interior estaba toda llena de semen. Poco tiempo después de su
orgasmo, cuando ella recupero el aliento y yo seguía aun manejando sin rumbo,
recostó su pie encima de mi pantalón, exactamente encima de mi miembro. Me
dijo "..Es tu turno mi rey"... Sin decir, una palabra, saco mi miembro
fuera de mi pantalón y lo comenzó a chupar divinamente por un largo rato. Lo
hacia tan bien, se lo metía casi todo en su boca y lamía con suavidad la
cabeza. Me sentía en el cielo. Después se acomodo y comenzó a masturbarme con
la planta de su pie. Era divino, se sentía mejor que si lo hubiese hecho con su
mano. El ritmo era perfecto… sin presionar mucho, ni poco. Por un momento creí
perder el conocimiento mientras manejaba. Me siguió masturbando con su pie, y
por pequeños lapsos, interrumpía lo que hacia y dirigía su pie a mi boca para
que lo chupara. Me encanta aquel espectáculo, yo lamiendo sus preciosos pies
con mi semen sobre ellos. Me fui excitando mas y mas y por un momento desee que
eso durara para siempre. Cuando estuve mas cerca del orgasmo mis gemidos eran ya
gritos… y no hacia mas que repetirle "..Me encantas Carolina, no pares,
dame tus pies, quiero chuparlos"... A los pocos minutos sentí venirme y ella
hábilmente cambio de posición y espero que todo mi semen fuera derramado
dentro de su boca. Fue exquisito, chupo cada gota de mi semen, tragándoselo
todo, sin dejar rastro. Finalmente, concluimos con un largo beso lleno de
agradecimiento y placer. Después de mucho rodar terminamos en un motel,
haciendo el amor toda la noche. Por supuesto, en todo lo que hicimos, siempre
buscamos usar nuestros pies de alguna forma… pero ya esa será parte de otra
historia. Lo que si es que debo admitir que esta fue la mejor experiencia sexual
que jamás haya tenido en toda mi vida.


Descalzo. Pies_d@hotmail.com



 

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