Mil manos por mis rincones
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Hola me llamo Susana, soy una chica de 22 años, rubia, de ojos azules, culo
respingón, tetas firmes y redondas, las cuales no necesitan para nada del
sujetador, piernas firmes y torneadas, por todo esto me gusta vestir de forma cómoda
pero a la vez sexy, ya que me encanta que se noten a la perfección mis curvas,
ya que me excita sentir las miradas de los hombres en mi cuerpo, y como me
devoran con la mirada como queriendo desnudarme y follarme con la mirada, así
pues visto la mayoría de las veces con vestidos cortos y delgados para el
verano, los cuales incluso son tan vaporosos que se percibe mi ropa interior a
través de la tela, siempre me ha gustado utilizar tangas de las más pequeñas,
ya que me gusta sentir como se encajan en mis rajas, tanto en el culo como en mi
cuca, la cual siempre me he depilado totalmente, ya que el bello púbico no me
agrada en lo absoluto, siempre he tenido que viajar en transporte público y por
esto me encanta calentar a los hombres, ya que si me toca ir sentada, procuro
situarme frente a algún hombre de no mal ver, para de esta forma mostrarle mi
escasa ropa intima, ya que finjo no darme cuenta y entreabro mis piernas, para
que el afortunado tenga buena visión de mi tanga y de mi parte intima, en el
caso de ir de pie, suelo situarme cerca de el hombro de algún chico y
disimuladamente recargarme, frotando mi sexo con su hombro, haciendo pequeños círculos
con mi pubis, en varias ocasiones se ponen detrás mío algún tentón de esos
que gracias a dios abundan, los cuales de inmediato comienzan a palpar mis
firmes glúteos, a la mayoría de ellos les gusta delinear la forma de mi tanga
por los bordes de la piel y la tela, ya cuando se encuentran excitados, algunos
se aventuran bajo mi mini falda, sobando mis nalgas desnudas con la palma de la
mano bien abierta, palpando todas mis redondeces, sobre todo en donde termina la
nalga y principia mi pierna, algunos me han despojado de mi tanga, ya que
algunas cuentan con un segurito en el resorte de la tanga la cual facilita quitármela
sin ningún esfuerzo.


En una ocasión un tipo se sacó la verga y la colocó entre mis piernas y
mis nalgas, deslizándola en un rítmico vaivén , como si me estuviera follando,
al sentir su pene caliente rozando mi sexo apreté mis piernas, atrapando tan
delicioso instrumento de placer, lo cual al parecer lo terminó de volver loco,
ya que casi de inmediato eyaculó, dejando mi sexo y piernas llenas de semen.


Solo en una ocasión perdí el control en una situación de estas y fue un día
que el subterráneo tenía problemas, lo cual trajo consigo un retraso en las
corridas, por consiguiente se encontraba totalmente repleto de gente, yo me
ubiqué en el andén para esperar el tren, de inmediato se arremolinaron varios
hombres a mi alrededor, lo cual no me importó en absoluto en ese momento, pero
al llegar el subterráneo, los tipos me levantaron en vilo, arrastrándome en un
mar de manos, las cuales se peleaban por apoderarse de alguna parte de mi
delgado cuerpo, en esta acción comenzaron a rasgar mi vestido, el cual era
delgado de tela vaporosa, con un amplio vuelo con una serie de botones al
frente, los cuales con el jaloneo terminaron por ceder casi por completo, por
esto al quedar prácticamente desnuda, las manos tuvieron total libertad para
tocar mis nalgas y mis pechos, y un afortunado se apoderó de mi sexo, al cual
tenía firmemente cubierto con toda la palma de la mano. Yo ante todo esto me
encontraba excitada, ya que nunca había sentido tantas manos sobre mi cuerpo,
los dedos me proporcionaban una vorágine de sensaciones, ya que mas de uno se
introdujeron en mis orificios íntimos, lo único que me preocupaba era que mi
tanga había dejado de existir y mi vestido no sabía en que condición estaba,
en una estación bajó la mayoría de la gente, por lo que aproveché y acomodé
lo mejor que pude mi vestido y abandoné el subterráneo, ya afuera me coloqué
un suéter largo que llevaba para tapar lo que me dejaron por vestido, así que
tuve que caminar por las calles sin ropa interior y solo tapada con un suéter
largo, pero algo que me agradó era sentir el aire tocar mis parte intimas y
pasar junto a personas que no se percataban de mi desnudez.


Por lo que desde ese momento me he deshecho totalmente de toda la ropa
interior , tanto cuando uso vestidos como cuando uso pantalones o mallones, por
lo que mis encuentros con los manoseadores son mas agradables y fáciles para
ellos.



 

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