Ella estaba atada por las manos, al respaldo de la
cama, por encima de su cabeza. Estaba acostada con su
espalda sobre las sábanas negras. Totalmente desnuda,
excepto por un pañuelo que le tapaba los ojos.
No intentaba liberarse, intentaba adivinar de donde
vendría la próxima caricia. La acariciaba apenas con
la llema de mis dedos en los brazos, en el abdomen,
entre las piernas, en el cuello, en los labios... en
ese orden. Ella se excitaba cada vez más, tratando de
adivinar.
Ahora le acaricié en la cara, en las cercanías de su
vagina, en su pezón derecho, pero no con mis dedos. Le
dije que adivinara con qué la acariciaba. Trataba de
ser rápido, que no pudiera predecir cuando me estaba
moviendo hacia su cintura, que allí sería la próxima
caricia. Sus pezones se pusieron duros y les pasé mi
lengua, no suave como le venía acariciando, sino de
manera profunda y se extremeció.
Ella no sabía que estaba desnudo. De todos sus
intentos, nunca adivinó que la acariciaba con mi pene,
que la hice besarlo y casi morderlo. Rocé con mi brazo
sus piernas, queriendo hacerle creer que eran mis
piernas, que estaba por penetrarla. La besé e
introduje un dedo en ella. Estaba mojada como pocas
veces y gimió. Como si quisiera devorar mi lengua me
besaba y seguía con sus labios cuando intenté
separarme. Estaba lista.
Le abrí más las piernas y acerqué mi cara. Dejé que
sintiera mi respiración caliente sobre sus labios
vaginales. Le dije que iba a usar mis dientes, que la
iba a morder. Me dijo que no, que la besara, y sumergí
mi lengua en ella. Estaba caliente. Su miel estaba
algo dulce y me indicaba cuánto me deseaba. Le dí
pequeños mordiscos para probar un bocado de ella y
volvió a gemir."..¡Ahora!".. suplicaba. Mi pene estaba
rígido, listo, palpitaba. Cuando la penetré la sentí
toda. Comencé a moverme. Despacio al comienzo.
Aún tenía los ojos cubiertos. Uno de los nudos en su
muñeca ya se había desecho por los movimientos, pero
ella simulaba como si todavía estuviera impedida.
Le susurré al oido: "..¿qué te imaginas?".. sin dejar de
moverme, ahora más rápido.
- Que me estás violando, que sos un ... soldado.
Eso llamó mi atención. Era claro que yo tenía el
control, que había logrado hacer que ella perdiera el
control y dejara atrás todos sus miedos y complejos.
- Estas aún con la chaqueta azul - siguió - y me estas
violando en un establo, sobre el heno...
Tardaba en decir las cosas, apenas podía concentrarse.
Yo apoyaba mi peso en una sola mano. La otra estaba
ocupada recorriéndola. Mi pulso se aceleraba más. Ella
nunca había estado tan excitada.
Le dije "..los soldados nunca andan solos, así que mi
amigo debe estar mirando desde la puerta"... Ella se
mordía el labio inferior ahora, con los ojos cerrados
con fuerza. El pañuelo había caído.
- Sí,-me dijo- y... y... y se acerca. Y me hace que le
chupe la _pija_.
Y agarró mis dedos y se los llevó a la boca. No pude
decir nada, me sorprendió. Sentí que se mojó aún más,
de golpe, y eso subió aún más mi presión, así que le
seguí el juego y le dije:
- Ahora le toca a mi amigo. Cambiamos de posición.
Puse mi pene en su boca, y al mismo tiempo introducía
3 dedos en su vagina. Noté que entraban con facilidad,
intenté con uno más. Ella sujetaba mi pene con una
mano y no dejaba de saborearlo. Le gustaba el sabor,
la textura, lo duro que estaba. Pasaba su lengua de
abajo hacia arriba, metiendo de vez en cuando el
capullo en su boca. Lamía mis testículos y luego llevó
mi capullo una vez más a su boca y lo hacía cada vez
más rápido, muy rápido. Sabía que significaba eso.
Me coloqué encima de ella para hacer el "..69".., pero no
saqué mis dedos de dentro de ella. Seguimos y ella
llegó primero, era una explosión. La obligué a que no
se detuviera, que no dejara de acariciarme mientras
disfrutaba de su orgasmo. Yo seguía lamiendo su
vagina, jugando y mordiendo su clítoris. Ella
levantaba sus rodillas a la altura de la cabeza, para
que pudiera sumergirme más profundamente en ella.
Seguía muy sensible, así que la acariciaba suave, para
mantenerla excitada, pero sin que le doliera. Ella se
devoraba mi pene, acariciaba mis _bolas_, apretándolas
suavemente. Estallé a los pocos segundos, en su boca.
Lamió mi pene muy profundamente, buscando muestras de
mi semen, tomándose todo. Siguió un poco más y me
pidió que la besara. Nos besamos profundamente, con
cada vez menos pasión, pero con mucho cariño.
- Nunca te gustó la idea de hacer un trio con otro
hombre, ¿que pasó ahora?
- Estaba tan excitada -contestó sonrojada- que hubiera
aceptado estar con un tercero en la cama.
Me sonreí y la abracé. Me quedé acariciandola un poco.
La tapé para que no sintiera frio y le susurré.
- Quizás algún día esta fantasía se haga realidad.
Ella sonrió y me abrazó. Sonrió más y agregó con tono
atrevido:
- Quizás sea mejor intentarlo algún día, pero ahora
no. Quizás con una pareja antes, por si no me animo a
que el me toque...
Dormimos tranquilos esa noche, pero recuerdo su
excitación, su fantasía y me excita demasiado.
Conocen ustedes esa pareja con la que podríamos iniciarnos?
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