Los viajeros del tiempo (III)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



El sol comenzó su lento recorrido por el cielo de Egipto. A su paso los
campesinos, artesanos y comerciantes iniciaban sus labores. Así mismo los
esclavos emprendían otra jornada bajo los rayos candentes y los golpes del látigo.
Mientras, en el palacio de Rama-Tut, el Faraón se dejaba vestir por un sequito
de esclavos que con toda precisión le colocaban sus atuendos reales. A su lado
la mujer conocida en el siglo XX como Sue se mantenía en silencio. Con sus
bellos ojos azules enrojecidos a causa del llanto.


-No te sientas mal querida.-dijo Tut mirándola de reojo.-Estoy seguro de que
tu esposo no ha sabido aprovechar tus encantos como se debe.-

-¡Maldito!.-gruño Sue con el rostro encendido de rabia.-Fue por su infernal
rayo Ultra-diodo... por eso yo....- Tut sonrió divertido y apartándose de los
esclavos se acerco a Sue.


-¡Oh! Vamos. Deme un poco de crédito señora Sue.-el viajero del tiempo
ignoro los ojos encolerizados de la mujer invisible y coloco su mano sobre su
hombro desnudo. De inmediato Sue pudo sentir un hormigueo que le corría por
todo el cuerpo. Asustada se apartó del Faraón.


-Debo admitir que exagere al decir que odiaba todas las cosas de mi época.-dijo
Tut volviendo al lugar donde sus esclavos le esperaban para seguir con su
labor.-En nuestro tiempo hemos descubierto muchas cosas respecto al cuerpo
humano. Conocemos centros nerviosos que ni su "..amado esposo".. sospecha
que existen. En consecuencia podemos hacer de nuestros encuentros amorosos una
experiencia muy superior a lo que ustedes llaman éxtasis.-Tut no pudo terminar
su discurso, pues en ese momento su visir Logos entró a la habitación seguido
por una escolta de soldados. De inmediato el viejo astrónomo se arrodillo ante
su monarca y le dirigió unas palabras.


-<..Señor los sacerdotes de Ra requieren tu presencia>..- Tut hizo una
mueca de fastidio y le contesto con firmeza.


-<..¡Conozco mis deberes Visir!. ¡Partiremos tan pronto como mis
sirvientes terminen mi arreglo!>..- de inmediato el hombrecillo y los soldados
se marcharon. A Sue le tomó un momento comprender que algo extraordinario
acababa de ocurrir. ¡Había entendido el dialogo entre los dos hombres!. Por un
instante la mujer del siglo XX se sintió desconcertada, pero luego llego a la
conclusión de que debía tratarse de algún efecto colateral del rayo
Ultra-diodo, aunque no tenía idea como podía ocurrir algo así.


-Tendrás que perdonarme querida.-dijo el Faraón en inglés, mientras le
colocaban su corona bulbosa sobre las sienes.-Mi fiel visir Logos me ha
recordado que hoy debo cumplir con una de las estúpidas tradiciones de este
pueblo primitivo.-

-Creí que usted imponía su voluntad en todo.-dijo Sue tratando de ocultar su
alegría por el inesperado fenómeno que le había ocurrido.


-Touche.-dijo Tut volviéndose de nuevo hacia ella.-Aún yo estoy obligado a
representar un papel en esta charada de reyes y esclavos. Pero la diferencia es
yo soy el único que sabe lo que hay detrás del escenario, solo yo se cual es
la verdadera meta de todo este juego.-Sue volvió la cara hacia otro lado en
evidente desdén a las palabras del hombre. Este la miro algo irritado y luego
sonrió.


-Que tengas buen día mi reina.-sin decir más el usurpador salió de los
aposentos de Sue. Esta lo siguió discretamente hasta uno de los grandes patios
del palacio y lo miro partir en un carro tirado por dos corceles blancos,
seguido por una batallón de soldados. Al verse sola Sue intento pensar en
alguna forma de aprovechar su nueva capacidad de comunicación. Tal vez podría
conseguir información sobre sus amigos con los esclavos y sirvientes del
palacio. A toda prisa retorno a sus habitaciones y con beneplácito encontró a
su fiel criada esperándola ahí.-Muwa.-dijo Sue tomando ansiosamente a la chica
por los hombros.-¿Puedes entenderme?.-por un momento la chica miró a su ama
con tal extrañeza que Sue temió que sus esperanzas fueran falsas. Pero al fin
obtuvo la respuesta que anhelaba.


-Te entiendo señora.-Sue no pudo evitar abrazar a la joven etiope, quien no
salía de su asombro ante tales muestras de afecto.


-Muwa necesito que averigües donde esta mi esposo.-dijo Sue apartándose un
poco de la joven esclava. Esta la miro desconcertada.


-El faraón acaba de partir hacia el templo de Ra.-dijo confundida.


-¡No me refiero a Tut!.grito Sue.-¡Quiero que preguntes por Reed, Johnny y
Ben!.-la joven esclava se esforzaba por comprender a su señora, pero Sue iba
demasiado aprisa para ella.---No te entiendo señora.-dijo tímidamente. Sue
sintió que la sangre hervía en sus venas a causa de la frustración, por un
momento estuvo de acuerdo con todos los conceptos despectivos que Tut usaba para
hablar de aquella gente del pasado.


-¡Pequeña idiota!.-le grito al tiempo que descargaba una fuerte bofetada
sobre su rostro. La infeliz esclava cayo al suelo llorando y lastimosamente se
arrastro hasta la pared como un perrito faldero. Sue la miro sorprendida de su
propio acto. Asustada se abrazó a si misma tratando de calmarse. Finalmente,
recobrado el control, se acercó a Muwa y arrodillándose a su lado le hablo de
nuevo, con más suavidad.


-Perdóname.-le dijo colocando su mano en la mejilla que había castigado.-Me
deje llevar por la desesperación y olvide donde estoy.-Muwa la miró cada vez más
extrañada. Sue meditó por un rato y al fin planteó de nuevo sus deseos.


-Escucha Muwa. ¿Sabes si alguien ha visto a un gigante de piedra que se
mueve?.-el rostro de la esclava se ilumino.


-¿Te refieres al golem que los soldados llevaron a las canteras hace dos
noches señora?.-el rostro de Sue se ilumino al comprender que ahora si estaba
comunicándose con Muwa.


-Exacto.-dijo.-¿Sabes donde esta ahora?.-

-Los soldados se lo llevaron a la pirámide. Pues dicen que él solo puede mover
bloques enteros.-Sue miro por la ventana. Las pirámides estaban demasiado lejos
para mandar a la chiquilla en busca de Ben. Entonces cambio de plan.


-Muwa atiéndeme con cuidado. ¿Sabes algo de un sabio extranjero que llego
hace dos noches?.-la joven etiope medito la pregunta de su señora, pero con
temor tuvo que responder negativamente.


-No se nada. Mi señora.-Sue sintió que las fuerzas la abandonaban. Era
obvio que Tut había dispuesto todo para que no pudiera comunicarse con los demás.
Al ver las sombras en el rostro de su señora la fiel Muwa se esforzó por
encontrar una esperanza para ella, hasta que una idea le vino a la mente.-Señora.
Si el hombre que buscas es un sabio debe estar en el templo de Thot.-Sue miro a
la joven con los ojos llenos de agradecimiento.


-¿Cómo podríamos saberlo?.-

-Mi hermano sirve a uno de los sacerdotes de ese templo.-respondió Muwa.-Tal
vez él pueda saber.-Sue ayudo a la joven esclava a levantarse y le dio un
abrazo amistoso en señal de gratitud.


-Ve pues Muwa.-le dijo con firmeza.-Averigua lo que puedas y vuelve aquí.-Muwa
hizo una reverencia y sin esperar más corrió hacia la salida. Pero un grito de
Sue la detuvo.-¡Espera Muwa.-la chica miro de nuevo a su señora sin comprender
sus designios.-¿Dónde esta el bufón de la corte?-

-Cuando no sirven al Faraón los saltimbanquis practican sus suertes en el patio
sur del palacio.-Sue medito un momento y dejo ir a su sirvienta.-Va y has lo que
te he dicho.-la chica salió corriendo a toda prisa, no fuera que su ama se
molestara de nuevo. Mientras tanto la mujer invisible decidió que ella misma
buscaría a su hermano por los salones del palacio. Así emprendió la búsqueda.
Por varios minutos vago por los amplios salones y pasillos del palacio,
contemplando en todo su esplendor los muros decorados con un sin fin de
pinturas, con oro y lapislázuli incrustado en los jeroglíficos.. pero sin
encontrar ninguna pista de su hermano menor.


Por fin vio en uno de los pasillos a unos chicos practicando suertes
circenses y acercándose a ellos les dirigió unas palabras.


-¿Dónde esta el bufón de la corte?-los dos chicos volvieron la mirada y al
ver a Sue cayeron de rodillas ante ella.-¿Dónde esta el bufón de la
corte?-repitió paro los muchachos no le respondieron. En ese momento un hombre,
viejo y decrepito, llego corriendo ante ella y arrodillándose comenzó a
suplicarle temeroso.


-¡Oh Poderosa señora! ¡Disculpa la torpeza de mis hijos, ellos solo
conocen la lengua de sus padres!.-Sue miro al viejo con lastima y colocando una
mano sobre su cabeza le dijo con suavidad.


-Descuida buen hombre. Tus hijos no me han ofendido.-el viejo suspiro
aliviado.-Pero tal vez tu puedas decirme ¿donde esta el bufón de la
corte?.-dijo Sue expectante. El rostro del viejo se iluminó y exclamo jubiloso.


-¡Lo se!. ¡Oh hija de Isis! ¡El que buscas esta en los aposentos del
general Ozmandias!-Sue sintió un escalofrío correr por su espalda. Y sin
perder el tiempo hizo otra pregunta al viejo.


-¿Cómo llego hasta ahí?.-el viejo le dio una serie de indicaciones y Sue
emprendió el camino hacia el ala este del palacio. El lugar era casi un palacio
a parte, con su propia puerta y postas de defensa. Al cruzar la puerta Sue se
dio cuenta de que varios soldados la miraban, pero no se detuvo por eso. Al fin
el sonido de música y risas llegaron hasta sus oídos. Apretando el paso llego
hasta un amplio salón y descubrió una especie de fiesta privada, presidida por
el propio Ozmandias quien departía con varios guerreros de su tropa.


A un lado del salón varias mujeres tocaban delicadas flautas de bambú y
largas arpas de cuerdas doradas, al centro estaban varias bailarinas ejecutando
una vigorosa danza que emanaba sensualidad. Pero lo que llamo su atención fue
la figura de un joven de piel blanca que bailaba torpemente en medio de un grupo
de hombres de color, pintados grotescamente, que le tocaban de manera obscena
las nalgas y el pene despertando la risa de los presentes.¡Era su hermano
Johnny!.


-¡Déjenlo en paz!.-grito Sue al ver como uno de los bailarines se metía el
miembro de Johnny en la boca, mientras otro le frotaba las nalgas al muchacho
del futuro con su negro falo. De inmediato la música callo y todos miraron a la
recién llegada. Sue no perdió tiempo y llegando hasta su hermano lo tomo del
brazo para llevárselo de ahí. Pero un par de guardias le cerraron el paso.


-¡Vaya!. ¡Si es la extrajera que quiere ser nuestra reina!.-dijo Ozmandias
levantándose del cómodo taburete donde estaba sentado. Por primera vez Sue
fijo su atención en el general egipcio. Era un hombre alto y musculoso, de piel
tostada por el sol del desierto, cubierto por incontables cicatrices resultado
de las muchas batallas que había librado. Su rostro era afilado como el de un
halcón y sus ojos negros miraban con fiereza a la mujer del siglo XX.


-¡Le ordeno que nos deje ir!.-dijo Sue tratando de mantener la calma. El
egipcio ignoró las palabras de Sue, al tiempo que se colocaba un tocado de paño
sobre su afeitado cráneo. Luego con gran dignidad se acercó a la mujer
invisible y tras un momento de contemplación le cruzo el rostro con el puño.
Sue sintió que todo se volvía negro a su alrededor y se derrumbo junto con su
hermano.


-¡YO SOY OZMANDIAS!.-grito el general egipcio.-¡HE CONQUISTADO A ETÍOPES,
FILISTEOS Y PARTOS!... ¡NO RECIBO ORDENES DE UNA PERRA EXTRAJERA COMO TU!.-los
dos soldados que habían cerrado el paso a Sue y Johnny se acercaron a los caídos
y los levantaron con lujo de violencia.


-¿Qué hacemos con ellos señor?.-pregunto uno de ellos. Ozmandias se
acaricio el mentón en actitud meditativa y luego sonrió cruelmente.


-¡AMIGOS!.-proclamo a sus invitados.-¡LA "..REINA DE EGIPTO".. NOS
HONRA CON SU PRESENCIA! ¡DEJEMOS PUES QUE SE UNA A NUESTRA FIESTA!.-todos los
presentes aplaudieron y se abalanzaron sobre Sue quien se debatía inútilmente
entre los brazos del guardia. Las ásperas manos de los soldados de Ozmandias se
posaron de inmediato sobre los grandes y hermosos pechos de la mujer invisible
para acariciarlos lascivamente.


-¡Vino para "..la reina"..!.-grito uno de los soldados. De inmediato
un esclavo llevo hasta ellos una gran jarra de barro cosido, mientras los brutos
hacían arrodillar a Sue. La cual cerro la boca con todas sus fuerzas negándose
a beber. Pero aquellos soldados eran expertos en la tortura y comenzaron a
apretar con fuerza los pezones de Sue, hasta que el dolor la hizo abrir la boca
para gritar. Cosa que aprovecharon para introducir el cuello de la jarra en su
boca y vaciar el vino en ella. Sue percibió un sabor extraño en aquel vino,
algo amargo y pegajoso que no había probado nunca. Se trataba del extracto del
Loto azul, un poderoso estimulante empleado por los antiguos egipcios.


-¡Noooooo!... ¡A ella nooooo!.-aquel alarido sorprendió a todos. Quien había
gritado no fue otro que Johnny quien, con los ojos entre abiertos y enrojecidos
por la droga, forcejeaba torpemente contra el soldado que lo mantenía
arrodillado. Los soldados se miraron unos a otros y comenzaron a reír de buena
gana.


-Así que el bufón quiere salvar a la "..reina"...-dijo Ozmandias con
desprecio.-Solo por eso merece un trago. ¿No lo creen?.-Sue intento defenderse
invocando sus poderes, pero lo único que consiguió fue que el dolor le
estallara en la cabeza como un petardo. Con los ojos llenos de lagrimas de rabia
é impotencia vio como su hermano, la viva imagen de la derrota, era sometido
por tres soldados.. quienes lo obligaron a beber el vino adulterado. El efecto
fue fulminante, los ojos de Johnny se pusieron en blanco y su cuerpo comenzó a
convulsionarse grotescamente.


Entonces los soldados volvieron su atención hacia ella. Sue intento
resistirse de nueva cuenta, pero la constante tortura sobre sus pechos la hizo
ceder de nuevo. Y cuando el cuello de la botella estuvo en su boca un caudal de
vino agrio entro en su cuerpo. La mujer invisible sufrió los mismos síntomas
de su hermano, su cuerpo se convulsiono y sus ojos se pusieron en blanco, al
tiempo que un hilillo de baba le escurría por los labios. Sue sentía que todo
su cuerpo se llenaba de calor mientras fuertes espasmos le sacudían el
estomago, era como si un millar de alimañas le desgarraran las entrañas. Pero
eso no era nada comparado con el calor que pronto la tuvo sudando a chorros.


El cerebro le latía con fuerza y las figuras ante sus ojos empezaron a
distorsionarse en formas espectrales y desproporcionadas, el concentrado de Loto
trabajaba rápido dejando a los dos hermanos indefensos ante los deseos de los
soldados. Estos comenzaron a hablar entre si y echando suertes decidieron que
Johnny fuera el primero en "..divertirlos"... Uno de ellos dio una orden a
los danzantes negros en una lengua rara y estos, con gestos divertidos, se
lanzaron sobre el indefenso antorcha.. quien no pudo defenderse por tener el
cerebro abotagado por el vino.


Sue cerro los ojos para ver como las manos de los danzantes acariciaban
lujuriosas los pectorales y las nalgas de su hermano menor. Los soldados
guardaron silencio y contemplaron como uno de los negros manipulaba su gran
verga hasta conseguir que se pusiera dura como una lanza de bronce. Para luego,
mientras los otros dos le abrían las nalgas a Johnny, arrodillarse detrás de
él y empujar su miembro en sus entrañas.


-¡Aaaaaaahhhhhhh!.-grito Johnny al sentir como su domino era violado por
aquel demonio negro que lo apresaba por la cintura. Sue abrió los ojos y deseó
morir al ver a su hermano, el conquistador de chicas y súper héroe del siglo
XX, ultrajado como una jovencita. Pero para su sorpresa descubrió que Johnny
tenía el pene erecto, muestra de que estaba disfrutando de la acometida del
danzante.


-¡Aaaaaahhhh!... ¡Aaaaahhhhh!...-gemía el chico mientras movía las
caderas al ritmo que le imponía el hombre que lo poseía, entonces otro de los
negros le acercó el falo a la boca de Johnny y este lo tomo en sus labios para
chuparlo desesperadamente. Desde su lugar Sue podía ver como su hermano tenía
la vista perdida, en sus ojos no había temor ni dolor, mientras acicateaba al
negro para que lo cabalgara más briosamente, mientras su ano se abría y se
dilataba absorbiendo cada embestida, cada penetración.


Finalmente Johnny y sus folladores se estremecieron y todos vieron como
brotaba una cantidad increíble de semen del falo de la antorcha humana. A
cierta distancia Ozmandias contemplaba la escena con asco, en realidad le
desagradaban aquellos lances, mientras tomaba un trago de vino mezclado con
Loto. Cuando los esclavos terminaron el general se acercó a ellos y con voz de
trueno les dio una orden terminante.


-¡Lárguense de aquí!.-los dos esclavos se inclinaron respetuosos, pero uno
de ellos, cuyo falo había sido chupado por Jonny, se atrevió a pedir algo al
cruel egipcio.


-¿Podemos llevarlo con nosotros?-dijo mirando con envidia a su compañero.


-¡Mátenlo si eso los divierte! ¡Pero váyanse!.-los dos negros cargaron
con Johnny y salieron del salón.


-¡JOHNNY!.-grito Sue al ver desaparecer a su hermano. Pero un golpe de
Ozmandias la hizo callar.


-¿Qué sigue? Oh poderoso Ozmandias.-interrogo uno de los comensales. Por
toda respuesta el egipcio sonrió al tiempo que daba una palmada. En el acto un
esclavo se postro ante él.


-Tráeme a Sek.-el esclavo salió de inmediato a cumplir la orden de su cruel
amo. Mientras este hablaba con sus invitados.-Ahora mis amigos verán un espectáculo
digno de los dioses.-dijo mientras tomaba asiento en su taburete forrado de piel
de ternera. En ese momento el esclavo regreso trayendo entre sus manos una gran
cesta de mimbre que deposito a los pies de su amo. Al verlo los invitados, que
hacia mucho conocían a Ozmandias comprendieron lo que se proponía.


-¿En verdad lo harás? Hijo de Ra.-interrogo uno de ellos.


-Si lo dudan. ¿Por qué no apostamos?-dijo confiadamente el general.


-Diez piezas de oro a que lo logra.-dijo uno de ellos.


-Acepto.-respondió otro.


-Yo apuesto 20 gemas preciosas a que Ozmandias morirá este día.-dijo el más
ebrio de todos.


-Yo lo secundo.-por un momento las apuestas corrieron. Pero una voz
interrumpió a los apostadores.


-¡Un momento!.-dijo el mismo que había apostado contra Ozmandias.-En verdad
me parece poco cortés de tu parte, amigo mío, que solo tu disfrutes de
"..nuestra reina"...-dijo mirando lujuriosamente a Sue.-Es cierto dijo
otro que ya acariciaba las nalgas de la mujer invisible.


-Que nadie diga que no se tratar a mis amigos.-dijo Ozmandias
zalamero.-Pueden tomarla, pero recuerden que debe estar en condiciones para que
juguemos. El cruel egipcio se retiro un poco y Sue sintió como los invitados de
su captor se daban a la tarea de desnudarla, rompiendo salvajemente sus ropas
entre hipos de risa y exclamaciones obscenas.


-¡Que bella es esta puta extranjera!.-escucho que decía uno de ellos. Sue
quiso defenderse pero su cuerpo y su mente estaban demasiado intoxicados con el
Loto para lograrlo. Sintió manos por todo su cuerpo, manos que estrujaban sus
pechos, que frotaban sus nalgas blancas. Bocas que mordían sus pezones y
lenguas que se paseaban por cada rincón de su cuerpo. Sue apretó los dientes
mientras un estremecimiento de excitación le recorría todo el cuerpo, se daba
cuenta de que todo era producto de la droga que había bebido, pero aún así se
resistía a dejarse vencer por esos oscuros sentimientos que brotaban de lo más
profundo de su ser. Con la misma fuerza con que los labios de los guerreros
devoraban cada palmo de su carne.


Sue sintió el contacto de varios falos, calientes y palpitantes, restregándose
contra sus muslos y espaldas. Alguien comenzó a besar sus labios rojos con
absoluta pasión, mientras otros hacia lo mismo con su vulva provocándole
temblores en todo el cuerpo. Uno más se acerco a las carnosas nalgas de Sue y
dejo que su lengua recorriera todo el entre pliegue, deleitándose con el sabor
salino de esa parte del cuerpo femenino.


-¡Aaaaaaahhhhhh!..-gimió Sue al tiempo que levantaba las nalgas para
facilitar las caricias de sus amantes. En eso alguien retiro al que lamía el
culo de la mujer invisible, para colocar su verga a la entrada del ano y empujo
con fuerza para penetrar en las entrañas de "..la reina"... La cual se
mostró sorprendida de lo mucho que esa parte de su cuerpo podía dilatarse,
pues no experimento ningún dolor, pese a que nunca había practicado el sexo
anal, Sue apretó los dientes y se abandono a ese placer animal. Disfrutando
cada vez que la barra de carne salía de su culo para volver a penetrarla con más
fuerza.


-¡Aaaaahhhhh!... ¡Me están volviendo loca!.-dijo la mujer del siglo XX.


-¿Le gusta lo que le hacemos "..su majestad"...-interrogo sarcástico
uno de los soldados.


-¡Aaaaaagggggg!.... ¡Si!... ¡Si!... ¡No paren!...-gimió Sue moviendo
frenéticamente la cabeza de un lado a otro, tratando de distinguir algún
rostro.. pero los efectos del Loto la tenían casi ciega y solo veía sombras
deformes a su alrededor. Entonces sintió que alguien entraba en su vagina,
alguien muy bien dotado, a juzgar por el roce del falo contra las paredes de su
coño. Sue estiro las manos y acaricio el pecho de su amante. Sintiendo como las
dos vergas que la poseían se movían salvajemente dentro de ella.


En ese momento uno de los borrachos se acerco a espaldas de su y empujando al
que la poseía por el culo coloco su verga a un lado de la del primero y, cuando
esta la saco por un instante, el empujo junto con el otro de modo que los dos
falos entraron en el ano de Sue, quien dejo escapar un alarido de dolor.


-¡Aaaaayyyyyyyy!... ¡Me la metieron los dos!... ¡Los dosssss!.-gritaba Sue
tratando de escapar, pero sus cabalgadores la tenían bien sujeta y no pudo
hacer nada, salvo sentir como su ano era apuñalado sin piedad por aquellos
brutos enfebrecidos por el Loto. Al fin los tres soldados dejaron brotar sus
caudales de esperma en las entrañas de la mujer invisible.


-¡Me corrrroooo!... ¡Me corrrrrooooo!.-gritaron los malditos desmadejándose
por la violencia de sus orgasmos. Mientras que Sue se hundía en las
profundidades de su propio éxtasis. Por un momento todo fue silencio y
oscuridad.


Luego Sue recobro la conciencia, o parte de ella, solo para darse cuenta de
que estaba sujeta a una gran mesa de madera, con las piernas levantadas, lista
para que alguien la penetrara de nuevo.


-Ha despertado.-oyó que decía una voz.-Bien-respondió alguien que, según
creyó, era Ozmandias.- Ahora podemos jugar.-la vista de Sue era borrosa pero lo
suficientemente buena como para ver al alto general acercarse a ella, con algo
enredado en su brazo. Cuando los tuvo más cerca descubrió que se trataba de
una imponente cobra real, un ejemplar de al menos cinco metros de largo, que el
egipcio dominaba sujetando su cabeza en su poderosa mano. Sue sintió un
escalofrío recorrerle todo el cuerpo cuando el cruel general deposito al mortal
serpiente sobre su vientre.


Sue se quedo quieta, aguantando la respiración para que el reptil no se
asustara. El animal se deslizó reptando sobre su posible víctima, la cual se
estremecía por el roce de escamosa piel. Por ilógico que pudiera parecer, quizás
a causa de la droga, Sue comenzó a disfrutar un poco del contacto de la alimaña
sobre su piel desnuda. La serpiente sacaba y metía su lengua viperina, como si
buscara algo en el ambiente, de pronto un aroma que conocía bien la atrajo y
con un movimiento rápido llego hasta la vulva de la mujer. Su largo cuerpo se
arqueó para permitir que su cabeza triangular se colocara justo ante la húmeda
cueva de Sue. Entonces como una flecha la mortal serpiente penetro en las entrañas
de la mujer invisible. Sue grito de terror y de placer al sentir como la
serpiente se abría paso dentro de ella. Apretó los puños y trato de no hacer
nada que pudiera motivar la mordida del animal que parecía decidido a anidar en
su vagina.


En ese momento, Ozmandias se acerco a la mujer del siglo XX y sin ninguna
consideración levanto su culo para colocar la punta de su propio falo en el
agujero rozado que palpitaba como una boca hambrienta. Lentamente empujo dentro
de los pliegues del ano de Sue, esta gimió lanzando las nalgas al encuentro de
la verga. En ese momento comprendió el diabólico juego, Ozmandias trataría de
follarla por el culo mientras la serpiente lo hacía por la vagina, con el
peligro de que el reptil, al sentir el movimiento hundiera sus colmillos en ya
fuera en Sue o en el mismo.


Sue estaba al borde de la locura, era como hacer el amor con la muerte, el
escozor que le producía la serpiente era cada vez más intenso, y la sensación
de su ano penetrado le provocaba un placer casi inhumano. La mujer del futuro
comenzó a lloriquear, al tiempo que clavaba sus uñas en el musculoso peso del
egipcio. El cual miraba como su miembro entraba y salía cada vez con más
violencia. La cobra debió sentir la presencia de Ozmandias, pues de pronto
empezó a recular, girando sobre si misma para entrar más aún en Sue. Esta
abrió los ojos desesperada, clavando las uñas en el pecho de su verdugo como
una fiera, haciendo que la sangre brotara, así motivado el general se abandono
al placer y sin miedo al peligro comenzó a empujar con todas sus fuerzas sus
fuertes caderas contra las nalgas de Sue, hasta que el ardor se hizo
insoportable y el hombre termino por lanzar un salvaje erupción de líquidos
ardientes dentro del ano de la mujer del futuro. En respuesta Sue también se
abandono al placer y un alarido escapo de sus labios.


-¡Aaaaayyyyyy!.... ¡Ya no lo soporto!... ¡Ya noooooo!...-grito sintiendo
que sus entrañas lanzaban un caudal de sus propios jugos contra la cabeza de la
cobra.


En ese momento la cobra salió velozmente de la vulva y sisiendo furiosamente
se lanzo contra el general. Pero este la atrapo en el aire con una mano y separándose
de Sue la mostró victorioso a sus invitados. Algunos rompieron en exclamaciones
de alegría y otros estallaron en maldiciones.


Sue sintió que las tinieblas caían sobre ella. Pero antes de desmayarse
miro a Ozmandias acercándose a ella, sus ojos brillaban como pozos oscuros en
cuyo fondo Sue pudo ver la muerte. Con desprecio el egipcio arrojo a la cobra
sobre el cuerpo de la mujer invisible. Lo último que Sue sintió fueron los
colmillos de Sek hundiéndose en su hombro.




CONTINUARA....




AUTOR: "..EL MONJE"...



 

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