Medias Negras
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



"..Deja de decir tonterías y vete a jugar".. me dijo mi madre.
"..No tengas miedo Tú, deja el miedo para mí".. Le dije. "..Yo no
tengo miedo".., me contestó, pero estaba visiblemente aterrada. Este diálogo
ocurrió cuando tenía trece años. La tontería que le dije a mi madre fue la
siguiente: "..Mamá, algo raro me pasa en los oídos. Escucho las cosas que
la gente dice, pero entiendo más allá de sus palabras, entiendo lo que
realmente quisieron decir al hablar. Es raro, es como si leyera el
pensamiento"... Ella creyó que se trataba de invención mía, pero no era así.
Así viví durante largos años, segura de que nadie comprendería mi condición,
que terminarían por sentir compasión de aquello que ellos llamaban "..mi
problema"...


Créanme, busqué por todas partes una explicación a mi sexto sentido y no
encontré más que teorías muy estridentes. La definición más cercana vino de
una amiga que asistía a un grupo de estudio de cuestiones esotéricas.. desde
luego al comentarle del asunto no le dije que yo tenía la facultad de escuchar
claramente las entrelíneas de lo que la voz de los demás expresaba, pues eso
daba siempre algo de pavor en mis interlocutores, pues mientras dudaban acerca
de si mi facultad de oír era cierta o no, la simple idea de no poder ocultar
sus verdades les producía histeria, así, le comenté que una amiga de la
facultad me había dicho que sentía síntomas extraños, que al escuchar la voz
de los demás desentrañaba exactamente el pensamiento que precedía a la emisión
de voz y que por ello el lenguaje le resultaba algo ridículo, pues de las
palabras pronunciadas ella escuchaba la intención que encerraban, y que frente
a ella no venían al caso las diplomacias, porque hasta las disculpas entendía
en su sentido más puro de negociación.


Ella respiró profundo y dijo con pose de erudito: "..Lo que tu amiga
tiene no son síntomas, pues ello hace presumir que se trata de una enfermedad,
y créeme, ya quisiera yo tener esa enfermedad que dice, se le llama
clariaudiencia, sólo la poseen los seres que han alcanzado cierto nivel de
evolución y desarrollo, pues es el fruto de un largo camino de disciplina, y
consiste en que una persona es capaz de escuchar los pensamientos ajenos, es
como la clarividencia, sólo que manifestada al oído. Cuídate de esa amiga
querida, pues escucha todo lo que piensas"...


Yo repuse torpemente "..pero es que no escucho los pensamientos, sólo
entiendo lo que las palabras quieren decir".., y con ello quedé al
descubierto como una mentirosa y como la iluminada en cuestión. Ella hizo un
gesto, mirándome incrédula, dijo: "..Ya veo, tú eres esa amiga que
escucha"... Que quiso decir MENTIROSA, ME OCULTASTE QUE LEES MI MENTE.


"..Entiende que no leo tu mente".., le dije. "..¿Te creeré?"..
esbozó con ironía, y completó "..Si no leíste mi mente, como supiste que
pensé que me ocultabas que leías mi mente?".. "..Tú me lo dijiste
cuando hablaste".. "..No creo haberlo dicho".., que quiso decir CABRONA
BRUJA TELÉPATA, y continuó, "..pues felicidades por esa facultad que no
todos tenemos, cultívala. Perdón, pero tengo que irme".., es decir PINCHE
AFORTUNADA, SI NI TIENES VIRTUDES, ME LARGO, NO QUIERO VERTE MÁS.


Y así era. Mi habilidad de escuchar tenía que permanecer en secreto si quería
tener una vida social coherente. A nadie le gusta ser escuchado en entrelíneas
porque a nadie le gusta la verdad, y yo todo el tiempo me cuestiono qué pasaría
si la gente se quitara el velo y comenzara a ser justo como le gusta ser, el
orden se vería trastocado por un tiempo, pero iniciaría una era de libertad,
ausente de mentiras. Yo mejor que nadie sé que el mundo es una telaraña de
mentiras, que cada palabra que se emite es una apuesta a ganar. No escucho el
pensamiento, pero entiendo, entiendo más de lo que quisiera, y mi secreto tuvo
que ser acallado, y tuve que aprender a considerar las versiones verbales de la
verdad de la gente, y no aquella que entendía de sus voces.


Uno de mis principales problemas fue, obviamente, relacionarme con los
hombres, pues las palabras preciosa, te invito, amiga, linda, original, lista,
acompañar, copa, café, bonito vestido, y casi cualquiera que pronuncian, a mí
me suena a follar.


No es que sea enemiga de follar, pero un diálogo como "..Oh, pero si tú
eres la prima de Julieta, nos conocimos en el baile en su casa de la semana
pasada, ¿Lo recuerdas?, me simpatizaste, sé que estás algo apurada pero no
puedo perder la ocasión de invitarte un café, o una copa, lo que quieras, y
platicar un rato, conocernos un poco, ¿Cómo ves?".., yo lo escucho como
MIRA QUÉ NALGAS, ERES LA JODIDA PRIMA DE LA PUTONA AQUELLA, TU CULO ME ENCANTÓ
CUANDO LO VI EN EL BUFFETE DE NALGAS DE LA SEMANA PASADA, ME ACUERDO QUE TUVE LA
VERGA PARADÍSIMA, PIENSO QUE ERES UNA CACHONDA Y ME GUSTARÍA QUE NO TE
OCUPARAS DE NADA QUE NO SEA MAMARME EL NABO, ASÍ QUE DEJAME INTENTO VER SI
QUIERES FOLLAR AHORA O MÁS TARDE, QUIERO QUE TE METAS MI VERGA EN EL CULO Y MIS
TESTÍCULOS EN EL COÑO, QUIERO FOLLAR UN RATO, VER CÓMO ERES EN LA CAMA, ¿SE
TE ANTOJA CULITO?, por lo tanto, los trato casi exclusivamente cuando quiero
follar, y los oigo hablar no para darme cuenta si quieren follar o no, porque
siempre quieren, sino para evaluar qué tan bien lo hacen.


Pese a todo, no siempre quiero estar follando, casi siempre me siento muy
sola, terriblemente sola. Tener este estúpido don no me hace muy feliz, más
bien ha venido a estropearme la tranquilidad. ¿Alguien alguna vez ha deseado
ser más ordinario de lo que es para no darse cuenta de las cosas?, ¿Alguien
alguna vez ha querido ser un poco más tonto para disfrutar de la innumerable
cantidad de simplezas que el mundo ofrece y estar muerto de risa todo el
tiempo?, ese alguien me entendería, es como mirar el televisor y desear tener sólo
una cuarta parte del cerebro para no detectar que un cretino programa es una
mierda, que un noticiero no es objetivo, que el negro cabello de un artista no
es un tinte, que las tetas de Pamela Anderson son tan falsas como el paquete de
Sylvester Stallone, que a los políticos les importa un pedo el pueblo, para ver
una selección de videos caseros presumiblemente divertidos y encontrarlos
hilarantes, reír con cualquier idiotez, conmoverme con cualquier farsa que se
asemeje a los sentimientos humanos, sorprenderme con aquello que alguien con el
mínimo aplomo o convicción pronuncia y que mi cuarta parte de cerebro creyera
a pié juntillas como innovador.


Quisiera ser menos intuitiva, menos receptiva, pero no lo soy.


Busqué entonces alguna actividad que me gustara a mí y que les gustara a
los demás, y por lo tanto elegí ser vocalista de un grupo. El grupo en el que
me metí tenía, como casi todos los grupos, una doble cara, por un lado tocaba
jazz por afición, y por el otro tocaba cumbia y música para fiestas por
necesidad. Además, el chico que tocaba la batería era un encanto, además de
sumamente serio, casi no pronunciaba palabra, era un pimpollo monosílabo que
supo ganarse mi corazón.


Todo lo que tenía que decirme lo expresaba con sus ojos, con sus manos, me
abrazaba y me sentía querida. La primera vez que estuvimos juntos fue después
de una tocada del Magic Jazz, que era como se llamaba el grupo.


Esa vez tocó en suerte que el público conocía algo de jazz, de manera que
valoraron la escasa arte que podíamos desplegar en el escenario, al concluir
teníamos el cuerpo tan lleno de adrenalina que el simple roce del aire nos hacía
sentir toda clase de cosas. Dado que no teníamos dinero tuvimos que regresar a
pie a nuestras casas.. llegado el momento en que él tenía que seguir por su
camino y yo por el mío, observamos que la luna era demasiado enorme y que ello
nos invitaba a unirnos. Le seguí y esa noche no llegué a mi casa, cosa que me
trajo problemas, aunque los regaños de mi madre, lejos de sonar con algo de
preocupación por mi, en realidad querían dejar en claro que yo no la iba a
burlar a ella, es decir, lo importante era que no sufriera un descalabro su
autoridad, mientras que mi seguridad y desarrollo eran lo de menos.


Pero valió la pena. Le pedí al tun tun tun que tocara la batería para mí,
y yo a cambio bailaría al ritmo que sus tambores y platillos me ordenaran. Nos
metimos a un cuarto que, afortunadamente para sus vecinos estaba sellado a
prueba de fugas de sonido y él se sentó sobre su banquillo, tomó las baquetas
y comenzó a darle con furia a la batería.


Yo sentía cada golpe de tambor y cada rasguido del viento como un latigazo
sutil, como si un brazo blando y caliente azotara mi cuerpo y con su manilla me
diera un ligero pellizco. Yo me asombraba de sentir esa especie de dolor porque
lo encontraba excitante, y desde siempre había considerado al dolor como la antítesis
del placer, y he aquí que esto me dolía pero me encantaba.


Mi baile no era, supongo, un himno a la gracia del cuerpo, pero sí era un
premio a la energía. De rato yo no distinguía que mi cuerpo danzante y las
notas y el ritmo fueran cosas distintas, era yo misma el sonido total. Joan, que
era el nombre del chico, me pareció un ente poderoso, era como el Dios Shiva,
con innumerables brazos, cercenando el mundo pero pariendo cierta justicia.
Quise acariciarlo, sentir en mis manos y en mi pecho el movimiento de sus músculos
mientras tocaba la batería. Me paré a espaldas suyas y mientras él reventaba
los tambores y platillos, yo me agachaba para sentir fusionadas su espalda con
mi torso y pechos, mientras que mis manos lo rodeaban hasta tocar los músculos
de su pecho y abdomen que se movían como los de un caballo de batalla. Por un
instante pude unirme a su vehemencia, y sentir el cuerpo vibrante tocando la
batería, que había acentuado la fuerza de sus ritmos, mis manos pellizcándole
las tetillas eran ya la misma cosa que los platillos y mi sexo que goteaba miel.


Por fin le toqué el paquete luego de pasar mi tacto por aquellas piernas que
desternillaban el bombo y el contratiempo. Él seguía tocando y yo ya le había
sacado su sexo del pantalón. Sujetando su sexo con las dos manos sentía con
mayor fuerza el ritmo. Él estaba muy sudado y yo tenía mi sexo muy mojado. Lo
tomé luego de los hombros y lo hice girar en su banquillo, quedando a espaldas
de su batería, de su otra novia, y dejando su verga frente de mí. La introduje
en mi boca y comencé a chuparla como una enorme mamila, sintiendo como esa
pieza seguía concentrando todas las vibraciones que, atrapadas en la habitación,
no podían escapar y por lo tanto se iban a alojar en su falo y en mi vulva. Lo
chupé procurando meterme todo su trozo en la boca, sujetándole el miembro con
la mano y frotándolo en forma audaz.


El banquillo y la batería estaban atornilladas al suelo, por fortuna, pues sólo
eso permitió que dejara de mamarle su carne para sentarme sobre él a
horcajadas. Él recargando su espalda en la tarola y en otro tambor, mientras
que yo estaba sentada en posición de tocar la batería, con el detalle de que,
entre el banquillo y mi cadera yacía el cuerpo de Joan, tan firme y duro que
merecía todo mi cariño. Con algunas dificultades logré poner uno de mis pies
en el pedal del bombo y otro en el pedal del contratiempo, así, a cada sentón
que daba le correspondía un enviste de batería. Me puse muy caliente sólo de
sentir el cuerpito de Joan, quien seguramente tenía esta fantasía, pero ni
siquiera la había imaginado. Mis movimientos comenzaban a hacer un verdadero
estruendo, pues mi cuerpo estaba a mil, y sentía un orgasmo.


"..Aquí puedes gritar todo lo que quieras, este cuarto encierra el
sonido".., me dijo.. lo del cuarto lo escuché como lo que era, una indicación
de que el cuarto era a prueba de fugas de sonido, sin embargo lo primero lo
entendí como ME GUSTARÍA COMPROBAR QUE PUEDO HACERTE GRITAR. Sin recelo comencé
a dejar que mi fuego se tradujera no sólo en caderazos mojados que engullían
aquel pene que se doblaba dentro de mi cuerpo con una tensión y lubricación
deliciosa, sino que empecé a vocalizar mi placer, emitiendo mil sonidos nuevos
que no se habían escuchado nunca en la naturaleza, también comencé a golpear
los platillos con mis manos, y el ritmo que escuchaba era mi escala, mi tempo,
mi solo, el tono de mi piel, la armonía de mi alma. Justo con un platillazo
vino el orgasmo de él, quien empezó a verter todo su semen dentro de mi
matriz, mientras que mi cuerpo seguía una inercia primitiva de vaciarlo. Yo tenía
la tranquilidad de estar en días no fértiles, aunque lo contrario no me
hubiera detenido en aquel momento, me hubiera entregado aun a la procreación.


Sudados y exhaustos caímos al suelo, recargándonos en el muro que no estaba
frío gracias a que estaba cubierto con una esponja con textura de conos,
especial para mitigar las ondas sonoras. No dijimos nada, eso fue muy bueno.


Esa noche no sólo viví esa experiencia maravillosa, sino que esa noche
conocí a Christian Vander. Monosílabo como era, Joan salió del estudio y me
trajo un disco doble en edición que, después supe, era de colección, era una
recopilación de solos de un baterista francés de apellido Vander. Fue el
comienzo de una orientación musical.


Días después le comentaba a Joan entusiasmada lo genial que me parecía el
disco que él me había regalado, de nombre Korusz. Él dijo que los solos de
batería estaban bien, nada más bien, que cualquier baterista estudioso podría
hacer cosas similares. De lo que dijo entendí que no le gustaba Christian
Vander como baterista y que ello provenía de una comparación no muy exitosa
que hacía entre Él y el baterista Francés.


La verdad me parecía incongruente lo que Joan decía, pues a Vander lo
escuchaba no como un baterista técnico, sino como un ser que se transformaba en
su música y que al hacerlo contaba, para suerte de quien lo escucha, con un
dominio técnico de la batería extraordinario. Joan todavía me regaló tres
discos sencillos de un proyecto de Vander que se llama Offering, y un disco en
vivo de la misma agrupación. ¿por qué no le gustaban? No lo sé, ni me
explico por qué los tenía si no le agradaban. Me los dio en mi cumpleaños,
cosa que me hizo muy feliz, aunque pude detectar que le resultaba fabuloso
deshacerse de los discos quedando además muy bien conmigo.


El descubrimiento de Offering cambió mi vida, pues el grupo no cantaba en
ninguna lengua conocida. Acaso alguna canción la cantaban en francés o en inglés,
pero en su mayoría eran piezas que eran pura voz, sin idioma, y sin embargo lo
que cantaban era bello, intenso, embriagante.


La noche de la batería y el detalle de presentarme a Christian Vander, son
cosas respecto de las cuales siempre estaré en deuda con Joan, de quien, sobra
decir, ya no tengo noticia. Como todo lo que termina, lo nuestro terminó mal,
pues, pasado un tiempo empezó a consumir drogas, lo que no hubiera sido mal
visto por mí, a no ser que el consumo y posterior trafique de coca lo volvieron
muy parlanchín. En cuanto abrió la boca comenzó a caerme mal, empezó no sólo
a mentir, sino a mentirse. De rato, el grupo ya no tocaba Jazz, sino pura música
comercial, y a veces ni eso. El rompimiento definitivo ocurrió en una noche de
concierto de Jazz en el que me dio por improvisar y cantar con el estilo agudo y
casi absorbido de Vander. La pieza fue muy aplaudida por el público, pero al
terminar la tocada Joan montó en cólera contra mí por haberme apartado de su
composición, si es que lo era, por lo que me pidió que me ciñera al estilo de
las canciones o que buscara otro grupo.


Elegí marcharme, y no encontré otro grupo en el cual cantar. La necesidad
me hizo unirme al grupo Terranova Show, que era un conjunto fiestero. Mi muerte
musical, y en general mi interés por la vida, decayó terriblemente esas épocas.
Incapaz de suicidarme era de todas formas bastante capaz de preguntarme si la
vida valía la pena. Mi don de escuchar seguía latente, pero nadie decía nada.
Hasta aquel día.


Durante una fiesta de una línea aérea contrataron a nuestro grupo para
amenizar. La fiesta estaba ni más alegre ni más aburrida que las otras. Era día
de luna y yo estaba algo inquieta de mi organismo. A mediación de fiesta, luego
de un ligero receso, llamó mi atención que una chica pelirroja se acercara a
mi y me susurrara al oído, "..¿No tienen algo de un tal Magma?, tóquenlo
ya para que cierre el pico aquel cabrón que no para de hablar. Tóquense Juana
la Cubana".., yo sonreí nerviosa, un antifaz que llevaba me impedía sonreír
del todo, pero miraba al tipo que no paraba de hablar de Magma. Cierta vez
escuché un poco de Magma, casi por accidente. Vander es baterista de Magma,
pero por alguna causa no me agradó del todo. El hombre me gustó a la primera
impresión, pero no como para dejar ahí abandonado el baile, tenía que seguir
cantando. Al cabo que habría oportunidad de localizarlo al terminar las
canciones contratadas.. sin embargo, al terminar ya no estaba él, sino solamente
la chica que lo acompañaba, la que sería sin duda su novia. Una novia ingrata,
debo decir.


La noche había sido una especie de sobredosis de todo, durante toda la
fiesta me la pasé escuchando voces extrañas, mirando a la gente, observando
como unos a otros se miraban entre sí y con los ojos se decían toda serie de
cosas, veía los movimientos. Veía al tipo de Magma haciendo aspavientos con
las manos, a una rubia, al parecer su novia, tremendamente irritada, a un hombre
mayor hastiado de la plática de aquel chico, a la vez que deseoso de tener a la
rubia, y el resto del grupito distraído. Algunos comenzaron a bailar con
nuestra música. Podría decir cómo es una persona sólo de verla bailar.


Yo seguí cantando y de repente perdí de vista al hombre de Magma. Llegado
el fin de nuestra actuación estaba bastante perturbada. Había noches en que me
había sido fácil sobrellevar una fiesta, alegrando a la gente, pero hoy, esta
noche en especial, lo que necesitaba era tener interés verdadero por algo. Sabía
que no estaba muerta, pero no se me daba muy bien afirmar que estaba viva. Seguía
viendo a la gente linda que paseaba de un lado a otro de la fiesta y me sentí
envuelta en el juego que jugaban, por un instante pensé que era factible
rendirse de una buena vez al orden descompuesto que es la vida humana, dejar de
una vez por todas de ver en la mentira maldad, sino abrazarla como la única
verdad constante, tal vez los hombres sólo pensaban en follar porque las
mujeres nacieron para ser folladas, tal vez era tarde pero a buen tiempo de
dejar de esperar algo de este mundo y avenirse a lo que el destino deparara.


Una buena manera de empezar esta tranquilidad sería encontrar al hombre de
Magma y hablar un poco con él, a ser posible llevarlo a la camita y ver si es
cierto que le gustan las emociones fuertes. A propósito, y para mejor lograr
mis fines, me dejé puesto en el rostro un antifaz negro y con plumas que
portaba esa vez. El antifaz me convertía en un ave casi humana, con carne
humana pero con la agudeza de un ser que vuela.


Encontré muy animados al hombre mayor y a la chica rubia. Mi intención era
preguntarles el paradero del tipo de Magma, total, si me preguntaban mis razones
les diría que no sabía, que la chica pelirroja me había pedido que lo
buscara. Sin embargo me acerqué y me mantuve a su lado esperando que terminaran
de contarse lo que se contaban para luego hablar, lo que escuché, y lo que se
dijo, cambió el curso de mi noche:


Dado que mi sentido del oído es, como he dicho, muy intuitivo, he de referir
lo que se decía y lo separaré de lo que en realidad se quería decir:


"..¿Pero no irá a venir el extraterrestre de tu novio? TENGO ALGO EN
MENTE PERO NO ME GUSTARÍA TENER AQUÍ CERCA AL INÚTIL DE TU NOVIO".., decía
el hombre mayor.


"..No creo, me enfadé con él lo suficiente como para no verlo de aquí a
pasado mañana OLVÍDATE DE ÉL, PROPÓNME LO QUE SEA, TAL VEZ Y TU NOCHE DE
SUERTE SEA ESTA, Y LA MÍA TAMBIÉN".., dijo la chica.


El hombre mayor se tocó la barbilla como si filosofara, pero desde luego
filosofaba en cómo llevarla a la cama justo ahora, pues se veía que entre
ambos había habido sexo ya alguna vez, imposible pensar que el chico de Magma
no lo hubiera notado, una mujer lo sabría al instante. El tipo dijo "..Todavía
sigo muy dolido de que me hubieras ganado la apuesta del reloj ME ENCANTARÍA
COBRARME LA APUESTA PERDIDA, Y DE PASO DARTE TU MERECIDO"..


La chica abrió la posibilidad: "..Una apuesta es una apuesta. Perderías
conmigo siempre. ¡Es más! Apuesta lo que sea JUGUEMOS AL AZAR, SI TIENES
SUERTE TENDRÁS TODA LA SUERTE QUE MI CUERPO PUEDA DEMOSTRARTE"..


"..Te apuesto mi moto contra tu coche VAS A PERDER CABRONA".., dijo el
hombre.


"..Va la apuesta, ella es testigo".., repuso ella, que significó eso
mismo y me señaló a mi. Él se apresuró a sacar una moneda del bolsillo. Tal
cual si el sujeto fuese un profesional del cara o cruz, extrajo una moneda
conmemorativa del aniversario del Banco de México.. uno eligió el águila y el
otro la imagen de un edificio antiguo. La encargada de tirar al aire la moneda
fue la chica, y yo, que no tenía auto, miraba con extrañeza que este par se
jugara a la suerte sus vehículos, aunque sospeché que la apuesta era un
pretexto para organizar sin culpa algún juego de pierde y gana. La verdad fui
feliz de estar entre aquellos dos, participando de un evento inusual para mi,
siendo testigo sin riesgos, divirtiéndome. Me sentía uno de ellos. La moneda
giraba como un clavadista, hasta que por fin cayó en el suelo. La chica acababa
de perder su auto. Puso cara de total decepción e incluso se formaron en sus
ojos una especie de ojeras. Su cara seria la hacía lucir tan triste que ganas
me daban de pedir dinero prestado para comprarle un auto.


"..Un caballero no puede hacerle esto a una dama NO PUEDES DEJARME SIN
AUTO, PIDE LO QUE SEA MENOS MI AUTO".., dijo ella.


El sujeto contestó, "..Las damas y los caballeros no apuestan. No somos
caballeros ni damas, pero podríamos ser uno el amo, y otra la esclava, y con
eso saldaríamos la deuda. Sólo por esta noche, sólo hasta el amanecer TU ERES
UNA PUTA Y NO UNA DAMA, Y COMO TAL DEBO TRATARTE. ESTÁS EN MIS MANOS Y CON
ELLAS HABRÉ DE HACER CONTIGO LO QUE QUIERA. ERES MÍA HASTA QUE SALGA EL
SOL".., propuso él, dejando pocas opciones a la chica.


Ella se quedó callada, mientras que él apuró la situación, "..No tengo
toda la noche, o me das tus llaves o aceptas mi primer orden que es decir lo
siguiente: Sométeme, hazme la puta que soy NO SEAS PAYASA Y HAZ LO TUYO, ME
ESTOY IMPACIENTANDO"...


Ella repuso en perfecto español, educado y con excelente dicción, "..Sométeme,
hazme la puta que soy"..


Dejaré por un momento de señalar lo que las voces querían decir, pues de
lo contrario el vértigo de los sucesos me rebasarían.


"..Pero mira. Por estar distraído con lo de la apuesta no había notado
que nuestra amiga es la cantante, y todavía tiene puesto el antifaz. A ver, que
no permitan ya la entrada de nadie más. Esta fiesta va a comenzar"..,
mientras el tipo decía esta fiesta va a comenzar, miraba con lujuria a la chica
rubia, la que ya había dejado su aire superior, su aire dominante, la que ya no
era más un ser humano, era menos que eso, era un animal al cual los hombres
podrían aprovechar, sin voluntad, sin opinión, era una esclava, y lo sabía.
Ya no emanaba de ella más luz que la que pudiera asumirse de aquel cuerpo
bonito que tenía, pero era la luz oscura que emanan los objetos perversos, la
luz que emana una guillotina cuando la vez, la luz tenebrosa de una pistola, el
brillo ácido de un látigo tirado en el suelo, de un potro de tortura, el
tenebroso fulgor de una cruz de oro invertida, como un objeto que no puede negar
la condición de aquello a que sirve. La belleza de la chica no podría ser
separada de la naturaleza de su amo, quien seguro exigiría de aquella carne
toda la elasticidad de que era capaz. El hombre maduro continuó, esta vez
dirigiéndose a mi: "..Cantas muy bonito. Tienes una voz espléndida. ¿Sabes
qué entiendo cuando escucho la palabra Fidelio?"..


"..No sé".., repuse, "..tal vez pensarás en la Obertura
"..Fidelio".., opus 72b de Ludwig Van Beethoven"..


"..Veo que encima te gusta la música culta, lo que te hace un estuche de
monerías, linda, lista y con una bella voz, pero sin embargo te equivocas, al
escuchar Fidelio pienso en la película de "..Ojos bien cerrados".. de
Stanley Kubrick, pienso en sexo y elegancia, pienso en excesos y refinamiento.
Si quieres, tú también podrías salir ganando esta noche. Estoy dispuesto a
pagarte $25,000.00 pesos sólo por cantar, nosotros montaremos nuestra fiesta y
tú harás que la fiesta se torne fina y delicada, poco importarán las cosas
que ocurran.. si observas o deseas tener tus ojos vendados ya es cosa tuya.. la
tesitura de tu voz hará de cada acto un acto santo, pulcro, limpio"...


Como percibí que en el fondo sólo quería eso, acepté el trabajo.. además
que me daba mucha curiosidad lo que le pasaría a esta rubia Barbie. El hombre
me instruyó luego de pagarme: "..Una vez que entremos tú comienza a cantar,
ahorra fuerza pero no pasión, que nadie ha dicho que será fácil que cantes
hasta el amanecer"..


Entraron y el hombre maduro, a quien los demás trataban como "..Capitán"..,
comenzó a ordenar: "..A ver ustedes, Pedro, Jimmy, vengan a darle de comer
verga a esta putita"... La rubia estaba sentada sobre sus rodillas, no
pronunciaba palabra, el juego lejos de disgustarle parecía atraerle mucho, su
cara era el de una mujer que está bajo la influencia de una droga poderosa. Sus
ojos de todas maneras revelaban que, pese a que estaba dispuesta a hacer
cualquier cosa, aquello no era algo que conociera, es decir, puede que su
imaginación ya previera lo que le iba a ocurrir, pero era su primera vez sin
duda, salvo que fuese muy hábil para poner esa carita de primera vez.


Como estaba ella todavía vestida, el Capitán sacó de su bolsillo una
mascada de la aerolínea y le colocó la prenda en los hombros, para que
pareciera que ella estaba en horas de trabajo. El Capitán le dijo mirándola
con fingido desprecio "..Siempre has rechazado a Jimmy porque es pobre,
porque es un simple ayudante de mecánico, pues hoy vas a conocer de lo que te
has perdido con el buen Jimmy. No sólo arregla los aviones para que no nos
estrellemos, sino que tiene la herramienta más grande de la empresa. Más vale
que hayas cenado poco, porque es mi deseo compartirte con todos los que están
aquí, conocerás a todas las vergas de la compañía, irás a trabajar y a dónde
voltees habrá un hombre cuya verga conoces, y ellos sabrán cómo se siente tu
boca, cómo se siente tu coño, cómo se siente tu culo. Te verán haciendo de
sobrecargo en el avión y pensarán en la idiotez de los pasajeros, que creen
que eres una chica seria, una chica buena, una chica difícil, si supieran, si
corriera el rumor de lo puta que eres. Ojalá un día aborden uno de mis vuelos
exclusivamente varones y vayas tú de azafata, les diría que montáramos una
orgía con tu cuerpo y pondría a trabajar el piloto automático. Mira, el buen
Jimmy."..


Yo estaba cantando, pero a ser honesta enmudecí un poco cuando el tal Jimmy
sacó de su bragueta un enorme palo, más moreno que la piel morena que se veía
surgir de sus mangas, grande en verdad. Era un pene tan singular que no sabía
si al decir el buen Jimmy, el Capitán se refería a la persona o en particular
a aquella gran verga. La rubia no dijo nada. "..Abre la boca. Métete Jimmy,
tu también Pedro"... La chica empezó a mamarlos a ambos a la vez. La boca
tuvo que abrirse demasiado, y la que jugaba más era la lengua, pues con el
grosor de la verga de Jimmy ya era un abuso que se metiera otro bestia en el
mismo sitio, por lo tanto no llamaría a aquello una mamada, pues la chica lo
que hacía era poner un orificio húmedo a la altura de aquellas dos vergas que
parecían más preocupadas de sobarse entre sí que recibir el cariño de unos
labios de mujer, la boca tan abierta dejaba caer saliva sin control alguno sobre
su retención.


El Capitán miraba la escena con lujuria, y no sabría decir si quisiera ser
uno de los proporcionadores de palo, o la chica, pues miraba de espaldas, seguro
no se veía la cara de la chica que es lo que podría darle morbo, sino sólo la
parte de tronco no metida, las pelotas de los rellenadores. El Capitán se acercó
a las espaldas de la chica y se inclinó un poco, no para tocarle la espalda ni
las nalgas, sino para estar un poco en sus zapatos, rodeándole a ella con los
brazos. La lógica indica que le tomaría de las tetas mientras ella chupaba a
Pedro y a Jimmy, pero no fue así.


El Capitán en realidad se había acercado para inclinarse hacia el cuerpo de
Jimmy y Pedro, de quienes tomó las vergas sin el menor recato de que ellos no
quisieran dejarse tocar por él.. lo cierto es que el Capitán comenzó a
pajearles cuidando que en ningún instante quedara desocupada la boca de la
felatriz. Los agitaba con tal fineza que era obvio que su intención era, más
que controlar la situación, golosearse agarrando aquellos troncos, sintiéndoles
la piel que los cubre, oprimiendo suavemente la carne de dentro, sintiendo
placer al máximo en los momentos en que, como ahora, un pene tan descomunal
como el de Jimmy empezaba a regar la leche dentro de la boca de la muchacha.
Pedro hizo lo propio. Ni Pedro ni Jimmy dijeron nada por el hecho de estar duchándose
uno en la leche del otro, de estar friccionando sus penes como si fuesen las
palmas de sus manos, ni les importó que luego de correrse fueran las manos del
Capitán quien les untaba como crema humectante el esperma, diseminándolo desde
la punta hasta los testículos.


La chica, visiblemente vejada por el esperma en su boca, lo escupió, cayendo
sobre su trajecito. Yo seguía cantando, pero cada vez me excitaba más. Desde
luego no quería estar en los zapatos de la rubia, pero ver como el aire se
llenaba de puro sexo me empezaba a afectar. Nunca en mi vida había visto yo
tantas vergas a la vez, ni juntas ni separadas. Me sorprendía de ver lo
distintos que eran unos de otros. Algunas vergas eran cabezonas, otras rectas,
otras puntiagudas, unas circuncidadas, otras pequeñas, otras grandes, otras únicas
como la de Jimmy. El Capitán se enderezó y sacó de otro de sus bolsillos otra
pañoleta de la línea aérea e hizo una falsa mueca de enfado a la vez que se
limpiaba el semen ajeno de las manos, tal como si dijera, "..maldición, ya
me manché, no era mi intención".., pero lo cierto es que luego de Pedro y
Jimmy, él fue quien más gozó con todo aquello.


El Capitán propuso un juego. Acomodaron las sillas a manera que parecieran
las filas de un avión. Habilitó una mesilla con ruedas y obligó a la chica a
que hiciera la ronda vestida de azafata, diciéndole, "..Mira Sonia, vas a
hacer tu mejor trabajo, a qué esperar que se llene un avión con puros varones
si podemos aquí improvisar uno. Te pararás al frente y harás toda esa mierda
de señalar dónde quedan los baños y las salidas de emergencia, luego nos dirás
qué hacer en caso de pérdida de presión, y luego tomarás el carrito que está
allá y nos servirás tragos, pero te alzarás la falda y te desabrocharás la
blusa mientras lo haces, pues nosotros tomaremos lo que mejor nos venga en gana
para volar"...


Así se sentaron cerca de quince hombres de la línea aérea, según
entiendo, mecánicos, pilotos, copilotos, barrenderos, taquilleros, en fin.
Sonia, que era como se llamaba, empezó a dar las instrucciones a seguir durante
el supuesto vuelo. Luego empezó a servir los tragos y los pasajeros comenzaban
a meterle mano en las nalgas, unos le metían los dedos, otros le daban de
nalgadas. Uno de los pasajeros se alzó sobre la silla y se echó vino en el
culo y le pidió con toda educación "..Señorita, ¿puede darme más vodka y
lamerme el culo, por favor?".., cosa que Sonia hizo con gran desagrado,
mientras el vecino del asiento de a lado dijo "..No quieras la chica para ti
solo, yo quiero que me mame el palo".., "..pues tenemos un problema"..
dijo el sujeto con voz intermitente y culo parado, "..Puede que haya una
solución".., dijo el otro.


Se paró frente al otro sujeto, visiblemente más alto que él, y con su
consentimiento se le repegó al cuerpo. La verga del aficionado a los besos en
el culo tenía su sexo muy parado aprisionado entre su abdomen y el inicio del
diafragma del otro, quien lo abrazaba con la única intención de que, por
debajo de los testículos de la verga aprisionada, emergiera el tronco de su
falo hasta un sitio en que Sonia daba unas mamadas al culo y luego al glande. En
teoría ninguno de los pasajeros era homosexual, aunque yo me pregunto qué
diferencia a estos hombres de un homosexual, aunque para juntarse y sentirse
usan de pretexto a la rubia.


Mientras, los pasajeros ponían sus vergas en las manos de la chica, y otro
empezó a follarla por la vagina. A fin de no hacer el cuento muy largo, todos y
cada uno de los pasajeros pasaron por el culo, la vagina, la boca y las manos de
Sonia.


Luego de esa sesión en que los hombres de la compañía entrelazaron sus
lazos laborales, a la vez que algunos cumplieron su fantasía de poseer a la
azafata, muchos de ellos se fueron. Al final quedó el Capitán, uno a quien
llamaban Copiloto, además de un hombre hermoso que llegó, acompañado de la
chica pelirroja del mensaje y otra mujer.


El Capitán dio la orden de subir a la planta alta, pues con lo del supuesto
avión la sala principal había quedado hecha un desastre. Yo me había puesto
muy caliente pese a que lo ocurrido en el cuerpo de la rubia me parecía de muy
mal gusto, sin embargo, ver los cuerpos sudados, la tensión, el esfuerzo, la
manifestación ciega del deseo animal, me habían hecho desear una verga como
pocas veces. No obstante que los labios de mi pelvis estaban mojados e
hinchados, me era incomprensible ver tanta irresponsabilidad, pues la rubia se
había metido con todos aquellos hombres y ninguno se puso preservativo, por lo
que hacerlo con cualquiera de aquellos hombres hubiera sido una especie de cara
o cruz, además, si hubiera hecho caso a las solicitudes de los pocos que se
separaban del grupo de supuestos pasajeros para saciar mis ganas, sería
inevitable que los otros no quisieran hacer de mí una esclava adicional. Por lo
tanto mi cuerpo hervía, pero no había como callarme.


Antes de subir le dije al Capitán, "..Agradecería si me ofrece un poco
de agua"... El Capitán le hizo una mueca extraña a un barman que apenas se
vestía luego de haber follado a la rubia, quien terminó trayendo un vaso con
agua que me supo muy extraña. Fue el último trago que sirvió ese barman,
quien también se marchó.


Sin estar segura, me dio la impresión de que el trago que me dieron traía
algún tipo de químico, porque me sobrevino un furor intrauterino que era
imposible disimular. Así, estando ya arriba, seguí cantando pero no podía
contenerme sólo de cantar y estar viendo los cuerpos magrearse entre sí, y así,
empecé a cantar y a la vez me tocaba el sexo. Me daba lo mismo todo, mi vida
retraída, inteligente, profunda, siempre me había pagado mal. La chica de
cabello negro que había llegado con el hombre guapo, miró mi predicamento y se
acercó a mí y me preguntó "..¿Bebiste algo que no te supo muy
bien?".., yo asentí con la cabeza.


La chica de cabello negro me simpatizó, aunque había algo extraño en su
mirada. Era extraño que se me acercara a preguntarme algo con tanta ecuanimidad
y entereza, pues de hecho se había separado de mamar la verga del hombre con
quien había llegado para preguntarme aquello con tono de psicólogo. Hizo una
mueca y le dijo al Capitán, "..Si serás cabrón, le diste a la singer uno
de tus cerdos brebajes. Así que tendrás que disculparle que deje de cantar, y
como no le pagarás por follar habrás de respetarla, al fin y al cabo, para
putas tienes con esa Sonia"...


Fue a otra recamara y de ésta trajo un trajecito de lencería, un consolador
de plástico y una funda de almohada negra. Me tendió el traje de lencería y
dijo "..Si te has excitado viéndonos, danos el placer de verte a ti"..,
que quiso decir, ESTO SERÁ MÁS EXCITANTE PARA TODOS SI TÚ TAMBIÉN TE
DESNUDAS. Luego me dio el dildo, y me entregó la funda diciendo "..Por hoy sólo
escucharás y te tocarás".., que quiso decir, PONTE ESTA CAPUCHA PARA QUE NO
SEPAS QUÉ SUCEDE EN ESTAS CUATRO PAREDES.


A partir de ahí, entré en una especie de trance onírico, envuelta en la
oscuridad relativa que da una capucha negra, sin ver, escuchando muy de cerca mi
propia respiración, mis jadeos, mis sonidos, sintiendo la calidez de mis manos
o la hueca ficción del pene de plástico que iba adquiriendo realidad a base de
imaginación y buena disposición. El brebaje me tenía completamente
narcotizada, mi cuerpo me tenía extasiada, mi placer era intenso mientras
jugaba con aquel delicioso juguete. Ni siquiera me hice preguntas tan básicas
como quién era la dueña de aquella cosa. Me metía el instrumento con fuerza y
determinación, y con uno de mis dedos me distendía el ano suavemente, humectándolo
con la gran cantidad de jugos que emanaban de mi coño. Además, escuchaba el
concierto animal de aquellos que follaban en el cuarto.


Mi mente me seguía haciendo malas pasadas, pues seguía traduciendo las
palabras, y me irritaba de oír como aquellos orgiastas pretendían ser amables
cuando sus actos eran ya meramente bestiales, aun así mentían. La mentira
reinaba como siempre. Lo que más me llamaba la atención era que Sonia, después
de tantas vejaciones y tanta humillación, dentro de cada palabra de placer que
emitía aludía un poco a su novio, a quien desde luego estaba engañando en un
grado superlativo.


Un poco en contra mía, sentí como me privaron del dildo y a cambio me
ataron suavemente las muñecas. Por el tacto suave supe que era la chica de
cabello negro.


Tanto ajetreo se vio interrumpido, o más bien modificado, por un incidente
que empezó como algo trágico, pero luego identifiqué en su mágica magnitud,
un acto, un pequeño evento que llegó a tiempo, segundos después de haber
aceptado que la vida era superflua.


Los jadeos y rugidos que escuchaba a través de la capucha se suspendieron
por un momento. Era como meditar profundamente. Se escuchó el rechinar de la
puerta y una respiración agitada que no era de ninguno de los que ya estaba ahí,
era alguien que entraba. Sentí un vuelco en el pecho y, pese que era inútil
abrir los ojos dentro de la capucha, los abrí sorprendida, como buscando algo.
Escuché la voz de Sonia decir, "..Creo que terminamos".., que quiso decir
POR FIN TE DAS CUENTA.


Se escuchó la voz del piloto decir, "..¿Es tu novio?, No lo cortes, enséñalo
a compartir. Además me da morbo metértela teniendo tu novio enfrente"..,
que significó NADA ME DÁ MÁS GUSTO QUE HACER PENDEJO A ESTE PUÑETERO EN SUS
PROPIAS NARICES.


La voz del Copiloto dijo "..Nada de escenitas cabrón. Soy cinta negra de
karate, y si me haces pararme de aquí donde estoy tan a gusto, será para
reventarte los dientes. Aguántate como los hombres, no quieras a tu vieja para
ti solo, porque está muy buena".., que hasta eso, fue honesto en medida de
que lo que dijo es más o menos lo que él quería expresar.


"..Ven".. dijo Sonia queriendo decir NO ME DEJES, PECA CONMIGO, HAS DE
ESTO UN ACTO NUESTRO.


Hubo un silencio que los demás interpretarían como un mutis asfixiante, sin
embargo, la agitación de esa respiración extraña y recién llegada, que con
seguridad era del hombre de Magma, susurraba al viento a manera de voz una
plegaria que decía DIOS, AYÚDAME A COMPRENDER.


Sonia, ignorante de que no ha de ser del todo cómodo que se estén follando
a tu novia, desesperó y dijo, "..Si no quieres venir, entonces mírame, mira
cómo se cogen a tu noviecita santa. Mira mis ojos, percibe cuánto estoy
gozando. Estás seguramente imaginando la gran vida que me doy con mi vida de
azafata, piensa lo que quieras, puedo llenar dos aviones con hombres que me han
cogido durante mis viajes, todos sabiendo que no me poseerán más que una vez,
faltándome el respeto, ese respeto que tanto me cuidas. Eres mal guardián
Emmanuel, el demonio lo tengo en el coño, y no hay día que no me metan una
verga, esté o no de viaje. ¿A poco creías que una mujer como yo puede ser
atendida por un solo hombre?. Por eso me encanta ser azafata, porque todo el
tiempo hay vergas.".., que quería decir, palabras más, palabras menos,
INMUTATE, PELEA POR MI, RESCÁTAME, CÓMO ES QUE ESTOY ENAMORADA DE TI, ERES UN
DÉBIL, UN PUSILÁNIME, UN COBARDE, ME DA GUSTO DAÑARTE, ERES BUENO PARA
RECIBIR TU LECCIÓN.


Después vino su voz: "..Siempre mentiste. Siempre dijiste que me echabas
de menos todo el tiempo cuando estabas fuera"... Esta voz sonaba tan
exquisita, tan perfecta, y poseía una honestidad vigorosa. A pesar de que lo
que sucedía era como para enfurecer a cualquiera, él todavía expresaba ¿CÓMO
PUEDES HACERTE ESTO, CÓMO PUEDES MENTIRTE ASÍ?, y tal entereza me conmovió
terriblemente.


El novio engañado, destrozado, con su corazón envuelto en una niebla extraña,
desconociendo el grado del engaño, despreocupado por ello, sin saber que lo
peor había pasado hacía un rato en la sala, pues nada de lo que Sonia
estuviera haciendo ahora se compararía con la aquelarre que le habían hecho en
la sala. El novio, destrozado y sin embargo amando, ajeno a interpretaciones,
seguro sólo de su sentimiento. La novia sin saber el drama que había en aquel
pecho. Me hubiera gustado decirle a Sonia que en verdad estaba jugándose el
futuro de un amor, que estaba menos perdida de lo que ella creía, y sin embargo
no lo hice.


La voz de él seguía resonándome. Era una voz pura. Vaya manera de
encontrarle, tendida en un sillón, masturbándome luego que me quitaron la
verga de plástico, con las piernas hacia el techo, con una capucha en la
cabeza. Lo que más lamentaba es que ni siquiera podía verle, me hubiera
encantado verle, aunque no sé que tan segura estaría de no tenderme a sus pies
o abrazarlo en forma protectora, o llorar con él.


Luego se escuchó que todos lanzaron una serie de fanfarronadas que no vale
la pena repetir, y además no interesan porque yo dirigí mi atención al sonido
que emitía la respiración del recién llegado, la seguí como si se tratara de
un alma que caminara silbando en un bosque oscuro, y cada inhalación y exhalación
eran como un salmo que hablaba del florecimiento y caída del amor.. percibí que
su cuerpo sentía excitación, pero no era un deseo bestial, era su rendición,
la misma rendición que había yo expresado a mi interior horas antes, era él
marchándose a la tierra de lo ordinario, abandonando a su fe y sus ritos, ¿A
cambio de qué?, de no cargar ya más el peso de su esencia inquieta, a fin de
ya no preguntar acerca de la naturaleza profunda de su ser, sino que iba a bajar
sus manos, a dejar de luchar, justo como yo.


Entonces sí lloré. Quise estar con él de algún modo y sensibilicé aun más
mi oído, e hice el amor con su respiración, imaginándomela como si la
emitiera justo en mi oído, abrazándome, abriéndome, y hacía de mis dedos su
pene. Sentí como se acercaba su estallido, su jadeo me lo decía. Y luego, mi
orgasmo fue supremo cuando escuché su canto como el de una ballena solitaria de
Vander, "..Ouurrrrhhzzzzzzz Mmmmmmmahhhhh Wuhööötsz"...


Vi su vida relatada hasta ahora. Le amé así, francamente. No sé si era la
droga que habían puesto en mi vaso, pero lo cierto es que me le abandoné
absolutamente. El significado de "..Ouurrrrhhzzzzzzz Mmmmmmmahhhhh Wuhööötsz"..
no lo pude interpretar a la primera, pues fue algo que he tenido que desentrañar
lentamente, y lo que sé es que en esa expresión se encierra todo lo que deseo
saber del ser humano. Sentí que me introducían el dildo nuevamente, estaba
aturdida, lo suficiente como para no descifrar muy claramente la alerta que él
me hacía con su respiración, la verga de plástico la sentía como un objeto
ritual que satisfacía todas mis aspiraciones sexuales. Luego su voz de nuevo
diciendo "..No les permitas".., que entendí, NO DEJES QUE TE INTRODUZCAN
MI SEMILLA. Entendí, me opuse instintivamente, pero en el fondo no me importaba
mucho unírmele de la forma que fuere. Era algo irresponsable, pero unirme no
era un sentimiento que tuviera muy frecuentemente, por lo que estaba dispuesta a
pagar el precio.


Comencé a desatarme, los idiotas no me dejaban en paz. Ya sin capucha él no
estaba. Todos parecían ya dedicarse a largarse de ahí, decían unas cuantas
cosas. Sonia se vestía apurada y parecía que la perdida de calor en su cuerpo
le enfriaba también el alma, pues ahora lucía molesta con el Capitán, como si
él la hubiese obligado a punta de pistola a llevar a cabo el acto de puterío
de la noche que terminaba, como si estuviese apenada de haber reventado las
vergas de todos los empleados que habían ido a la fiesta y uno que otro mesero,
enfadada de haber perdido a su novio, a quien, pese a todo, se sentía muy
segura de recuperar cuando le viniera en gana, el Capitán se ponía la argolla
matrimonial y se fajaba la camisa igualmente irritado, como si hubiese olvidado
lo ocurrido. Nadie era lo que horas antes, ahora parecía que cada quién no
existía para el placer sino para cumplir algún compromiso. Era mi caso también,
me vestía para volver a casa luego de una noche increíble en que vacié casi
por completo mi alma, y lo poco que dejé era lo único que me importaba por
ahora, encontrarle, mi único dato es que trabajaba en un banco. Amanecía, mi
contrato había terminado.


Luego de unos días me hice unos análisis y conocí que estaba encinta. Los
problemas fueron los comunes que sufre una chica que, siendo educada en un hogar
conservador, esta embarazada sin saber quién es el padre y sin la menor intención
de querer casarse. Es decir, sabía que el padre era el hombre de Magma, pero
ignoraba quién era ese hombre de Magma. El embarazo fue, además de una situación
incomoda en la familia, una experiencia creativa del más sublime nivel. Es el
embarazo la situación más erógena que existe, en que tu cuerpo se encuentra
incesantemente enriquecido, con un contacto pleno, natural, esencial. El
embarazo duele porque es una experiencia nueva, no por otra cosa. Todo me cambió,
al nacer mi hija nacía yo misma. El parto me partió en dos, pero fue natural y
hermoso. Mi cuerpo parecía intacto, salvo la fragilidad que queda, todo estaba
en excelente forma. Conseguí además un empleo de ventas, que con mi don
especial era algo, digamos, ventajoso.


Empecé entonces a buscar al chico de Magma, quien además de ser mi
principal punto pendiente, era el padre de Stella, mi niña.


Logré ubicar su sitio de trabajo e incluso lo busqué algunas veces, no podía
dar con él.. pese a todo insistí, y un día, debiendo ir a trabajar, tuve un
presentimiento de que sería el día ideal, que no podía ser nada luego de ese
día, así que aproveche que era día laboral y regresé a la casa para decirle
a la nana de Stella que posiblemente tardaría un poco, cosa con la cual estuvo
de acuerdo, y me metía a mi habitación como en una crisálida, en la cual no sólo
volví a mis orígenes, sino a mi belleza. Me vestí con los ropajes oscuros que
usaba cuando cantaba en el grupo de Jazz, y el resto de mi atuendo, maquillaje y
demás, era el reflejo claro de mi alma desnuda.


Había pasado ya el tiempo reglamentario en que el cuerpo se recupera de la
experiencia del parto, estaba no sólo lista físicamente, sino que
emocionalmente completa, con ganas de entrar en el ruedo de nuevo. Lo único que
reprimí fue la riqueza de mis pechos, ya que me tuve que poner toallas pequeñas
dentro del sostén, pues me hubiera gustado dejar que éstos dejaran escapar las
gotas de leche que quisieran y que ello se notara, pues para mí era un orgullo
la cantidad de buena leche que producían para Stella.. al escribir esto quise
llamar a mi leche bajo algún sentido figurado, tal como miel, néctar o
cualquier otra cosa, pero caigo en cuenta que la leche venida de esta manera es
ya de por sí algo hermoso, atractivo, pues es la materialización de la
entrega, y por lo tanto al decir leche de mis pechos, no preciso llamarle bajo
ninguna otra idea porque dudo que haya una forma más sublime de llamarle. Habrá
quien diga que al salir la leche es como una fuga que no puede sentirse, pero en
mi caso, la emanación de leche es algo que siento con toda claridad, es como un
tacto interior dentro del pezón, como un beso que se marcha, si hubiese sido yo
el Mesías, en la última cena hubiera entregado mi leche, y la comunión
hubiera sido igualmente perfecta.


Ese día llegué apurada y se me informó que se había marchado
intempestivamente.. pedí su domicilio y curiosamente me fue proporcionado, además
me dieron un sobre de la Seventh Records, para entregárselo, era la casa
disquera de Christian Vander Offering.


Subí a mi coche y llegué a su casa, que me parecía en cierto modo
desoladora. En teoría había macetas y algo de flores afuera, incluso había un
foco aún prendido a pleno día, una corona de ramas y esferas de plástico con
motivos navideños que en realidad parecía una corona funeraria, y con todo
aquella casa se veía lúgubre y triste. Sentí una sensación muy extraña sólo
de estar así de cerca de mi futuro.


El camino de mi coche a su puerta era tan breve y sin embargo a mí me pareció
que recorría un valle pleno de viento, pensaba en Stella, en la forma en que
ella venía a nutrir mi vida, por un lado me sentía dichosa de tenerla y por
otro angustiada, pues en cierto modo tengo la convicción que las madres que
juran haber dado todo por sus hijos, su vida misma, terminan cobrando o pensando
en cierta manera que los hijos están en deuda con ellas, y yo no quería
negocios con Stella, quería amarla así llanamente, encontrar el amor que me
faltaba en otra parte y no usarla a ella como salvavidas.. estaba el hombre de
Magma como mi único punto de referencia, fuera de mi visión utópica de una
familia, la ciudad me resultaba, con todo y lo grande que es, una cárcel
enorme. Estaba cerca, a unos pasos de la felicidad, o a unos pasos del
desaliento. Caí en una especie de trance que me hizo saber justo aquello que
deseaba saber de las cosas, aparecieron en mi boca las palabras exactas, y en mi
corazón florecía una fuerza interior que sólo puedo llegar a definir como
amor, y con mi mano delgada convertida en la mano de un mago, toqué a su
puerta.


Él abrió y nos miramos a detalle con descaro, me parecía guapo, vehemente,
perdido. Hubiera deseado encontrar un hombre fuerte, al menos más fuerte que
yo, y puede que él lo fuera, pero en ese momento se percibía que él era más
débil que cualquier persona. Tal vez percibió que yo percibí eso y frunció
el entrecejo, y como carta a favor le entregué el sobre de la Seventh Records,
situación que pareció sacarlo de todo contexto. Me invitó a pasar y su voz me
pareció bella de nuevo, y lo más maravilloso, aquello que decía tenía la
virtud de comunicar exactamente aquello que pronunciaba, no mentía. Las
diferencias entre lo dicho y lo que quería decir eran mínimas, no
sustanciales.


Para darme tiempo de analizarlo más le dije que leyera su carta. Estaba
absorto con la pequeña cartita verde que venía dentro, y tal vez no podía
ocultar que me llamaba la atención su contenido. Las muecas que su rostro no
podían evitar me hablaban ya de su carácter, poco dado a las diplomacias y en
el fondo honesto. Ahí hice un alto en el camino porque el punto inicial, es
decir, ver si él me gustaba como para intentar una relación había sido
agotado en forma satisfactoria, pues me gustaba, eso era un hecho, y entonces
venía el segundo punto, que yo le guste. Mi minifalda no le era indiferente,
eso podía yo notarlo, dejaba que él me mirara el cuello, la cicatriz de la
barbilla, las rodillas, mis pies, y ofrecía esta visión de manera generosa y
abierta, sin afán de ocultarme, quería que viera mi riqueza. El tararear de
mis dedos sobre mi pierna lo sumían en un trance casi hipnótico.


Empezó a hablarme de Magma, le dije que me agradaba y era cierto, se
sorprendió. Empezó también a tratar la filosofía de Magma, me hizo conocer
sus pormenores, cómo veía él la ideología del grupo. Lo que él me contaba
me sonaba tan razonable y tan profético que sentí que él era mi gurú en
aluna suerte.



 

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