![]() |
ELLA LO HIZO REALIDAD |
|
Enviado por Gabylan A. Suarez el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
||
ELLA LO HIZO REALIDAD No menos de nueve orgasmos contabilicé a Carmen durante toda la sesión y similares a Sara con el juguete y llevadas a la práctica por mi mujer y su nueva y cómplice amiga
Todo comenzó con una fantasía mía, de ver a mi esposa en brazos de otra mujer. Era un sueño que me acompañaba cada vez más a menudo, y en el que no sabía si me excitaba participar de esa situación o tan solo observar como ella disfrutaba. Pero lo que otorgaba más dificultad para encontrar una candidata era la forma en que se debía de producir el contacto. Tal y como aparecía en mi fantasía, Carmen no debía de saber ni sospechar lo que tramábamos, mi joven cómplice y yo. Tendría que ser una persona que apareciera en nuestras vidas, con la excusa perfecta para poder acercarse a ella sin sospechar, y con mi ayuda ir despertando el morbo sobre una posible relación con nosotros. Teníamos que trazar un plan, sin prisas, calculando todos los pormenores, la persona elegida tendría que saber esperar y prestarse a este juego. A cambio, las altas dosis de morbo y sensualidad estaban aseguradas, y la recompensa final, merecería la pena. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, y coincidir con Carmen en las dificultades de encontrar a nadie para llevar a cabo esta fantasía, apareció Sara; "chica sensible, y apasionada, que cree que lo verdaderamente interesante se hace esperar, busca una chica para experimentarlo", 24 años, morena, 1,70 cm. y peso no indicado, acababa de visitar mi anuncio. Su fotografía reflejaba una chica esbelta, y muy atractiva. No era el momento de dejar escapar una oportunidad así. Sin esperar más, la mande un mensaje en el que le preguntaba si estaría dispuesta a ayudarme a dar una sorpresa a "mi marido", y una forma de poder contactar más fluida. Las horas siguientes fueron eternas. Pero casi cuando me disponía a irme a dormir, llegó su contestación: "Vale pero solo para conocernos y hablar", y una dirección de Messenger. Dos semanas de charla a través del MSN, donde pudimos ver la afinidad que "ambas" teníamos, y que apuntaba a un posible contacto satisfactorio. Pero había llegado el momento de contarle mi plan, y la pequeña mentira sobre mi identidad. Tras sincerarme, enviarle varias fotos mías y de Carmen, y mil disculpas, ella desconectó bruscamente la sesión. Yo pensé que mi engaño la había hecho desconfiar y desaparecer para siempre. Descorazonado del todo, al día siguiente me sorprendió un inicio de conversación de Chat en el MSN, era Sara; "Sara dice: hola", era ella otra vez. La pedí disculpas de nuevo, pero ella enseguida me cortó, "perdóname tu, ayer tras oír lo que pretendes hacer a tu mujer, me sentí muy excitada y comencé a masturbarme, sin querer desconecte, y cuando acabe, en un orgasmo bestial, ya no te encontré aquí, llevo todo el día esperando poder hablar contigo". Le había parecido tan excitante y morboso, y sincero aunque al final, que estaba dispuesta a colaborar en mi plan. Charlamos sobre la posibilidad de que Sara entrara en nuestra vida sin levantar sospechas. La profesión de Sara, Esteticista, sería la excusa perfecta. ¿Qué mujer no necesita en algún momento una profesional de la belleza? El que Sara estuviera actualmente en paro, hacía que la disponibilidad para llevar a cabo nuestro plan, fuera absoluta. Un anuncio publicitario, cuidadosamente elaborado, donde se ofrecía una esteticista diplomada, para "tratamientos a domicilio", contra la celulitis, facial, manos y pies, así como depilaciones de todo el cuerpo, incluidas las "zonas íntimas", el anzuelo. Regresaba de comprar el pan y tomar un café con sus amigas, cuando recogió el anuncio oportunamente depositado en el buzón. La necesidad de "hacerse las manos y los pies", que me había comentado, aconsejaba que este fuera el momento. "Cariño, ¿mira lo que han echado en el buzón?", enseñándome el anuncio, era lo que necesitaba y encima se lo podían hacer en casa, así que la anime a llamar al teléfono que allí se indicaba y concertar una cita. El día siguiente fue el que acordaron para "el servicio". Sara me confesó más adelante, que cuando descolgó aquel día y supo que era Carmen quien llamaba, tuvo un intenso orgasmo que casi le impide hablar, y que la dejó completamente mojada y tremendamente excitada para todo el día. Por la tarde mis últimos consejos para mi cómplice; "insinúate pero con suavidad, y no trates hoy de hacer nada, solo prepara el terreno". Por la noche, antes de dormir, Carmen me comunicaba la cita con la esteticista a las 11, y yo que estaría toda la mañana fuera hasta la hora de comer, haciendo gestiones. Los pormenores de este primer encuentro los conozco por lo que me comentó Sara po r la tarde, porque cuando pregunte a mi mujer por como había ido, tan solo obtuve un "bien", aunque la encontré tremendamente excitada, hasta el punto de que hicimos el amor de forma desenfrenada antes de comer. Eso hizo que ansiara las explicaciones de Sara, acerca de lo que había ocurrido. Ella me contó ya por la tarde que tras las presentaciones, le había hecho el papel y la había encargado hacerla las manos y un tratamiento anticelulítico. Que haciéndole las manos habían charlado sobre ellas y sus cosas, donde se insinuó a mi mujer dándola a entender que la consideraba muy atractiva, dejándola caer sus gustos "algo ambiguos" en el terreno sexual. Después, ya con el tratamiento de cremas, se dedicó a masajear la zona de las caderas, culete y entrepierna, en donde de forma intencionada, había estado rozando toda la zona del pubis y vagina, con la excusa de reducir la celulitis. Que ella se había marchado entonces, fuertemente excitada, y que había tenido que masturbarse en varias ocasiones cuando llego a casa, mi mujer la excitaba mucho y que "habían quedado para el día siguiente", para "otros tratamientos". Por la noche Carmen me recordó la nueva cita, y en este caso me pidió que mejor estuvieran solas, ya que "eso de los depilados y los pelos, son cosas de chicas". Yo la dije que también estaría fuera haciendo gestiones como ese día, y que aprovechara ya para "depilarse totalmente la parte de su cosita", que era un capricho y que seguro que esa chica lo haría mejor y sin dolor al ser una profesional, a lo que Carmen accedió, con un "mañana te daré una sorpresa", y ¡vaya si me la dio! Como ya no tenía excusa para poder aparecer por allí, me las ingenié para colocar la cámara de vídeo entre unas fotos y libros, intentando grabar la habitación nuestra, donde creía estarían al día siguiente. Me despedí de mi mujer, muy interesada en cuando me iba y lo que iba a hacer durante la mañana, y puse en marcha poco antes de la hora de llegada de Sara la cámara, así tendría casi tres horas de grabación. Todo lo que ocurrió lo se por las imágenes que grabó la cámara. Creo que cuando llegó, tomaron un café en la planta de abajo, en la cocina, y a los 15 minutos subieron al dormitorio para comenzar el tratamiento. Carmen la comentó que quería que la depilara totalmente el vello del pubis antes que hacer otra cosa. Sara se puso manos a la obra, preparó la maquinilla, y comenzó a rasurar, con mucha paciencia, la zona superior, alrededor del clítoris, y cerca de los labios de la vagina. La cara de mi mujer reflejaba su satisfacción a cuantos manoseos, roces y masajes aplicaba Sara sobre su chochete. Sus movimientos casi compulsivos, también reflejaban que todo aquello la gustaba, y que se estaba excitando a marchas forzadas. Sara hacía que todo fuera aún más despacio, que si "espera que aquí aún queda algo", o "quieta a ver si te voy a cortar", el caso es que se estaba aprovechando claramente de la situación, pero a Carmen lejos de disgustarla, cada vez parecía más complaciente. Carmen sonrojada, sudorosa, claramente excitada, parecía estar al límite. Cuando Sara aplicó la crema hidratante para calmar la zona tras el corte, Carmen ya no pudo contenerse mas "jodeeeeeeeerrrrrrrrrr", gritó casi guturalmente, antes de que Sara la callara poniendo rápidamente sus labios sobre los de ella. "Tu sabes como me pusiste ayer", casi le gritó mi mujer a Sara. Me pusiste a cien. "¿sabes que nunca he tenido relaciones con una mujer?, no se que me ha pasado contigo, parece que es como si me conocieras, como si supieras lo que me vuelve loca" le dijo a Sara. Bueno yo he estado ya con algunas chicas, pero también contigo es muy excitante, eres muy atractiva". Sus labios se unieron de nuevo, en un apasionado beso, ahora si, libre de tabúes y prejuicios, parecía como si quisiera comerse una a la otra. Pocas veces he visto ponerse así a mi mujer, sin duda la situación que habíamos preparado, la había excitado sobremanera, aunque algo de deseo espontáneo también mostraba. Sus manos se entrecruzaban, buscando las unas, los senos de la otra. Armen pellizcaba los pezones de Sara, extendiéndolos bruscamente, soltándolos después, lo que parecía volver loca a Sara, quien hací ;a lo mismo a Carmen, buscando complacerla igualmente. Sus manos cogían fuertemente sus senos, y en ocasiones apenas los rozaban, sus pezones indicaban la temperatura del ambiente, tiesos y turgentes como pequeños dedales. Los besos y caricias se sucedían, casi frenéticamente. Caricias en el cuello, hombros y espalda, tenían lugar casi sin descanso. Después de recorrerse cada una todo su cuerpo, entre abrazos, besos y caricias, Sara interrumpió a Carmen con un "espera un momento". Se giro hacia su maletín de trabajo, y rebuscando en lo más profundo, saco una bolsa. En su interior un arnés, tipo braga, de negro látex, y ella lo mostraba diciendo a Carmen, "elige ¿tú o yo?". Carmen la contestó casi en un susurro, "primero tú". Se colocó aquel artilugio, y un gel para que "lo sientas mejor", dijo Sara. Con extrema maestría, giro a Carmen poniéndola a cuatro patas, y situándose detrás de ella. Yo le había dicho a Sara que esa era la postura que prefería, la conocía casi como yo. Le acarició la espalda con ambas manos, mientras dejaba que el pene del juguete, rozara en ocasiones su sexo, eso hacía que Carmen se fuera excitando aún más, hasta el punto de pedirla con un grito "métela ya". De golpe Sara introdujo el pene hasta dentro en la vagina de Carmen, volvió a sacarlo y de nuevo hasta dentro, pero esta vez más despacio, sus manos agarraban a Carmen por las caderas, lo que vuelve loca a mi mujer. El movimiento fue cada vez más rápido, deteniéndose en ocasiones hasta que Carmen movía su culo hacía atrás buscando introducirlo de nuevo. Este juego duró casi 20 minutos, dejando exhaustas a las dos, que cayeron sin fuerzas en la cama. Ya más tranquilas, se miran y ríen picadamente, hablan de sus sensaciones, pero no puedo entender lo que dicen. Se regalan nuevas caricias, momento en el que Carmen se gira buscando el sexo de Sara. Con un gesto firme separa sus piernas, jugueteando con su clítoris, sus labios, no deja centímetro sin explorar, Sara sigue el ejemplo lo que parece complacer a ambas. En un momento de su juego, Carmen acerca sus labios con suavidad al sexo de Sara, con su lengua comienza a acariciar su clítoris, Sara se retuerce de placer, echando su cuerpo para atrás, "sigue no te pares" la dice de forma insistente. Mientras la acaricia con su lengua, la propina pequeños golpecitos con su dedo corazón, sobre el clítoris, que hace estremecerse en cada ocasión a Sara. Tras unos minutos Sara decide colmar también de las mismas atenciones a Carmen, quien se sienta cómodamente apoyada en el cabecero, ofreciendo todo su sexo para ser lamido y acariciado. Por las convulsiones de mi mujer, hasta el momento ha tenido no menos de cuatro o cinco orgasmos. Mi mujer le propone a Sara enseñarle el juguete que nosotros utilizamos en nuestras sesiones amatorias, bueno uno de ellos, el que más le gusta, la dice "ya veras, es la hostia". Saca de nuestro neceser mágico, un vibrador de color plata en su base, donde están todos los mandos, y silicona casi transparente el resto, con un pequeño estimulador en su parte delantera que coincide con la posición del clítoris cuando se usa. Lo conozco bien porque ha sido un buen compañero de fatigas en el último año, y ha proporcionado a Carmen un buen número de orgasmos, algunos de ellos casi la hacen desfallecer. Dentro de mi sorpresa por la situación que estoy viviendo, donde ni por lo más remoto podía pensar que actuaría así mi mujer, no dejo de sorprenderme. ¡Mi mujer ofreciendo nuestro juguetito a una desconocida, que ha conocido apenas hace un par de días!, eso no era lo que decía hace tan solo un par de semanas. Bueno no me quejaré, al fin y al cabo esto era lo que yo buscaba y lo que encontré. La sesión se prolongó casi una hora más donde todas las variaciones posibles con el juguete fueron llevadas a la práctica por mi mujer y su nueva y cómplice amiga. No menos de nueve orgasmos contabilicé a Carmen durante toda la sesión y similares a Sara, aunque conozco menos sus reacciones, y eso que interrumpieron sus juegos, ante el temor de que apareciera yo, siendo ya casi la hora de comer, por lo que como si no hubiera pasado nada, se arreglaron, y Sara se marchó. Un "bueno Carmen, encantada", y un beso, fue lo último que grabó la dichosa cámara. Unos 25 minutos después llegué yo, que casi estaba cardiaco perdido, esperando la hora de presentarme en casa, y la pregunté casi sin voz un "¿Qué tal?", y ella como si nada dijo: "bien", "bueno enséñamelo" la dije yo, y ella con total naturalidad me soltó un "ahora no cielo, que lo tengo muy irritado porque me lo acaban de cortar, luego esta noche", y comenzó a preparar la comida. Yo pensé que no habría ocurrido nada, pero después de ver la cinta grabada, no salía de mi asombro de que no me contara nada. Yo tampoco la dije de mi plan para provocar esa situación, quería saber por donde saldría ella, aunque después de tres meses, sigue sin contarme nada, por lo que yo tampoco la confieso la trama que urdí. Sara no volvió a aparecer, me llamó en una ocasión para decirme que le había salido trabajo, creo que en las Islas Baleares, "que ya nos veríamos", pero no volví a saber nada de ella, y ¡creo! que mi mujer tampoco haya sabido nada de ella. Estas vacaciones, y en un día en que fantaseábamos Carmen y yo, con la posibilidad de introducir a una chica en nuestra cama, como hacíamos a menudo, ella sentenció " a lo mejor para tu cumpleaños te doy una sorpresa", yo no quise preguntar nada, pero no estoy dispuesto a esperar a enero en que cumplo los años... Autor: Gabylan A. Suarez |
||
| HOME | ESCORTS | GALERIAS | RELATOS | NOTAS | PUBLICIDAD | SUBSCRIPCION |
| Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza | |||||||
| Home | Escorts | Secciones |
|
||||
