MI FANTASIA SEXUAL
Enviado por Ana el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

MI FANTASIA SEXUAL Quien me lo iba a decir, en el lugar donde trabajaba y tan malos ratos pasaba,

ahora me lo estaba pasando en grande

 

Mi nombre es Ana y tengo 20 años. La historia que os voy a contar me pasó hace 1 año cuando solo

llevaba 6 meses trabajando. Yo soy morena con el pelo largo y rizado, delgada, mido 1.60 y un

cuerpo bastante proporcionado.

Yo era secretaria de una empresa, allí tenía bastante tiempo libre y mi mayor ocupación era coger

el teléfono. Había un chico de una empresa de transportes que casi siempre venía a traer paquetes

y yo firmaba la recepción. El chico estaba, pero que muy bien, vamos que casi siempre estaba

esperando a que llegara la hora para verlo. Creí que el no se fijaba en mi, pero un día cuando me

agaché para abrir un cajón vi reflejado en un espejo que el se estaba fijando en mi trasero y la

verdad es que me gustó. Así que intenté estar todos los días arregladita para que se siguiera

fijando.

Cuando llegó el mes de agosto, la empresa cerró por vacaciones pero yo tuve que estar allí una

semana para atender el teléfono y para recoger los paquetes que nos mandaban. Así que se me

ocurrió la idea de atacar (en el buen sentido de la palabra) a ese chico tan guapo que venía casi

todos los días. El martes por la tarde vino a traerme un paquete y empecé a interrogarle para ver

a que hora salía del trabajo, el me dijo que era su última entrega del día y que luego se iba

para casa. Entonces yo empecé a darle conversación.

Yo me había puesto una minifalda ajustadita y bastante corta y una camiseta también bastante

ajustada y con un buen escote, así que decidí emplear mis armas de mujer a fondo. Y empecé a

insinuarme un poquito, y a el parece que no le parecía del todo mal.

- ¿Y tú a qué hora sales? - Me preguntó Juan - Pues yo la verdad es que estoy solita y me puedo

ir cuando quiera- le dije yo - Vaya suerte - Por una parte si, pero la verdad es que me aburro

muchísimo - Claro no tienes con quien hablar – Me dijo él - Seguro que si estuvieras tú aquí

conmigo no me aburría

Al decirle yo esto, Juan se ruborizó un poco - No te pongas rojo, que no te iba a comer – Le dije

mientras sentada en la silla, volvía a cruzar las piernas en el otro sentido. Comprobé que esto

le ponía más nervioso - No disimules – le dije – que ya veo que te estás fijando en mis piernasEl

se puso colorado, pero me dijo: - Cualquiera no se fija, la verdad es que eres muy guapa.
- Tú tampoco estás nada mal – le dije mientras le recorría con los ojos

El seguía sentado delante de mí y yo me levanté para coger una cosa en la mesa, agachándome y

dejando mi escote muy cerca de su cara.

- Caramba- me dijo- te aseguro que yo aquí contigo no me iba a aburrir - Ah, no ¿y qué ibas a

hacer? - Pues aunque sólo estuviera mirando para ti, iba a disfrutar de lo lindo.

- ¿Solo mirar para mí?- le dije – Pues si estuviéramos aquí los dos solos, a lo mejor hacíamos

algo más que mirar...

Mientras le decía esto me acerqué a su oído para susurrarle: - Bueno solo si tú quieres - Estaría

encantado en complacerte – me dijo él - Ah, si ¿y qué harías? - Todo lo que tú me pidieras – Me

respondió.

- Pues déjame ver de que color son tus calzoncillos – le dije para probarlo - Antes déjame ver tú

qué braguitas llevas - Vale,- le respondí. Y sentada en la silla, descrucé las piernas y las abrí

un poco para que él las viera, mientras me metía un dedo en la boca.

Juan no apartaba su mirada de entre mis piernas - ¿te gusta lo que ves? – Le pregunté - Está,

pero que muy bien – me dijo - Pues si te portas bien, puedes ver más - Lo que tú quieras – me

dijo- hago lo que tú quieras

Siempre tuve una fantasía sexual, y vi que aquel era el momento de hacerla realidad, así que me

levanté, me acerqué a su orejita, le di un pequeño mordisquito y le dije: - Me gustaría que te

hagas una paja mientras yo te hago un striptease.

- Tu empieza a quitarte esa ropita, que me haré una paja con mucho gustoAsí que me empecé a

quitar la camiseta y Juan se desabrochó su pantalón, se sacó la polla y empezó a meneársela. Ya

estaba empalmado y no quitaba ojo de mis pechos que estaban tapados por un sujetador de encaje

negro.

Continué por quitarme los zapatos, y empecé a moverme alrededor de su silla haciendo movimientos

sensuales. Me puse delante de él, le di la espalda y empecé a agacharme hasta que mi culito llegó

muy cerca de su polla. Me di la vuelta y me empecé a quitar la minifalda. El seguía pajeándose,

tenía una erección tremenda.

Al quitarme la falda, me quedé solo con las braguitas de encaje negro y el sujetador.

- ¿Que te parece lo que estás viendo? – Le dije - Es la mejor paja de mi vida, te lo aseguro -

Pues aún te queda lo mejorMe puse de espaldas a él y me desabroché el sujetador, me di la vuelta

tapando los pechos con mis manos. Me acerqué a él y dejé mis pechos al descubierto, muy cerca de

su cara.
- Ahora te toca quedarte desnudo de todo – Le dije yoEl me obedeció como un corderito, se quedó

completamente desnudo y empezó a dirigirse a mí.
- Quieto – le dije- Que todavía no me quité las braguitas.

Así que me senté en la silla enfrente a él y me quité las braguitas. Con ellas en la mano me

levanté y me encaminé hacia Juan. Yo estaba completamente desnuda y muy caliente, mis pechos

estaban más grandes que nunca, quería que me follara. Restregué mis braguitas por su cara y me

arrodillé entre sus piernas, cogí su enorme polla en mis manos y le dije: - Tengo un poco de

hambre, ¿te importa que me coma algo? - Cómetela toda, métela hasta el fondo.

Agarré su polla y me la metí en la boca. Estaba dura y muy, muy caliente. Juan no paraba de

emitir gemidos. Puso sus manos sobre mi cabeza y empezó a marcar el ritmo. Se la chupé como nunca

se la había chupado a nadie. Me levanté y le empecé a morrear. Nuestras lenguas se acariciaban

mientras el pasaba una de sus manos por mi culo y con la otra me tocaba el pecho.

Yo estaba ardiendo, quería que me penetrara ya, así que sin decirle nada me senté sobre él y me

introduje su polla. Entró suavemente, puesto que yo estaba muy mojada y él llevaba un buen rato

pajeándose y mi mamada también le había ayudado. Empezamos a follar como locos. Quien me lo iba a

decir, en el lugar donde trabajaba y tan malos ratos pasaba, ahora me lo estaba pasando en

grande. Que manera de follar, y aún encima casi ni nos conocíamos, eso le daba todavía más morbo.

Juan se detuvo y me dijo: - Ahora vas a hacer lo que yo te pida.
Me pidió que me sentara encima de la mesa, a lo que yo accedí. Me senté y él se acercó a mí, me

agarró las piernas tiró de ellas hasta que su polla quedó en la entrada de mi vagina, entonces me

penetró allí encima. Encima de mi mesa de trabajo, eso me daba todavía más morbo.

El me follaba mientras me tocaba los pechos, me sobaba como quería y me comía con la vista.

Luego nos levantamos y me dijo que me quería penetrar desde atrás. Yo me puse de pie y con las

piernas ligeramente abiertas y me agache apoyándome en la silla. El se situó detrás de mí y

empezó a pasar su polla por mi culo. Yo me agaché más y él colocó su polla sobre la entrada de mi

coñito, pegó un empujón y mi vagina se volvió a llenar con su enorme polla. Puso sus manos sobre

mis caderas y empezó a follarme apasionadamente, mientras me daba pequeños cachetes en mi culo.

La intensidad fue subiendo y los dos nos corrimos a la vez.

La verdad es que nunca había disfrutado tanto, y el hecho de que fuéramos casi desconocidos hizo

que tuviéramos mucho más placer.

Autor: ANA

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap