...a veces soy una niña traviesa
Enviado por Cecilia P. el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Sí, a veces soy una niña traviesa y me escapo para hacer travesuras… tomo sus llamadas, cuando no debería hacerlo, a media clase… el problema es que yo soy la profesora. Le llamo al celular, corriendo el riesgo de encontrarlo acompañado. Le escribo en el msn lo que me gustaría que me hiciera si estuviera junto a mí, mientras me lo hago yo misma… me toco, froto mi clítoris con mi dedo índice humedecido por mi lengua, rozo mis pezones con mis brazos… me muerdo las piernas, paso mi lengua húmeda por mis hombros… y cuando comienza a dolerme mi vulva por la sangre contenida, cuando está perfectamente lubricada, lista para ser penetrada, cogida… meto dos deditos en mi vagina, imaginando que es su delicioso pene, su falo duro y erecto que me embiste, que entra y sale, entra y sale, lento y suave, rápido y duro, su miembro que me excita tan sólo de pensar en él, que me roba gemidos hasta sentir como se contrae mi vagina, hasta venirme… (Es increíble, estoy pensado en él para escribir esto y ya puedo sentir mis braguitas mojadas…)

Sí, a veces soy una niña traviesa y me escapo para verlo… acepto sus invitaciones para encerrarnos al menos tres horas en un cuarto de hotel… tres horas en las que puedo escuchar su respiración, me excita notar que aumenta su velocidad cuando me toca, cuando me desnuda, cuando chupa mis tetas y deja mis pezones contraídos, apretaditos, duros, tan duros y firmes como su miembro; un pene exquisito, todo en él lo es, pero en verdad que su pene es irresistible, me encanta chuparlo, mojarlo con mi lengua, sentir su glande tocando el fondo de mi garganta, sacármelo y meterlo de nuevo apretando mis labios para extraer de él su lechita, para sentir que justo en el instante previo a la eyaculación se contrae para lanzar su leche con más fuerza dentro de mi boca; me fascina sentir como se desliza hacia dentro… es difícil decir que me excita más, que se venga en mi boca o que me lo meta entre las piernas.

Porque sentir su cuerpo sobre el mío, sentir la piel de su torso en mis senos, tocar sus nalgas mientras me coge, mover y apretar mi cadera contra la suya, sentir que me toma, que me ocupa, que me invade con su pene… tal vez eso sea lo que más me gusta, sentir que me somete y se sacia en mí… que en mí encuentra un coñito rico, cálido, húmedo y muy, muy dispuesto a dejarse empalar, una y otra vez, una y dos veces más… (Mientras escribo esto, aumenta la humedad entre mis piernas…)

Sí, a veces soy una niña traviesa que corre riesgos y me entusiasmo al saber que pronto le veré, que pronto estaré nuevamente debajo él con su mano entre mis piernas, frotándome, mojándome… con sus labios rozando mi cuello mientras me coge, con su pene en mi boca, chupándolo, mamándolo… Pero, ¿por qué me arriesgo y hago cosas que no "debería" hacer para estar con él? Podría complicarme, tratar de auto psicoanalizarme y perderme en la oscuridad del inconsciente… pero quiero una respuesta sencilla, clara y vívida, una respuesta que nace en mi vagina, una respuesta que se expresa en este jugo y me grita que le ansía, que le desea…

¿Cuál es esa respuesta? Hago lo que no "debería", porque me gusta su cuerpo: es alto, mide 1.86 mts., de complexión mediana, lo suficientemente grande para rodear mi cuerpo, su piel es clara, sus ojos cafés, tiene el cabello suave y me gusta tocarlo mientras me besa en la boca; lo que más me gusta de su cuerpo, con excepción de su falo, claro, son sus manos, grandes y con dedos delgados, me excita pensar que esas manos con que escribe, trabaja, conduce su auto… han estado en mí, en cada milímetro de mi piel, en cada orificio interesante de mi cuerpo…

Hago lo que no "debería" porque me gusta su voz, grave y varonil; porque me gusta su forma de hablar decidida y segura, porque compartimos algunas ideas y respetamos nuestras diferencias. Pero sobre todo, hago lo que no "debería" porque me gusta cogerlo y que me coja; porque tener sexo con él siempre es muy, muy satisfactorio. t; porque me gusta acostarme frente a él mientras me estimula con sus dedos, mientras frota mi clítoris, me gusta sentir como mi rostro se enrojece, mis senos comienzan a endurecerse, siento la necesidad de llevar mi dedo índice a mis labios, me lo chupo, lo mojo con mi lengua y recorro con él mi boca, siento vergüenza, pienso en girarme para que no me vea, para que no se dé cuenta de que estoy a punto de venirme.

Aún tengo pudor, pero no lo hago porque quiero ver su cara enmarcada en excitación, su mirada que me dice que quiere cogerme, penetrarme, follarme hasta venirse… algo nos interrumpe, un sonido inoportuno… su celular, alguien llama… contesta y en menos de un minuto ha colgado… no importa esta interrupción, no ha cambiado nada, no ha disminuido el deseo, por el contrario le ha intensificado, porque ahora me propone y yo le pido, que me encule, que me lo meta por detrás… (continúo mojándome… comienza a dolerme mi vulvita)

Me coloco en la orilla de la cama dejando frente a él mis nalgas abiertas que le muestran el lugar… el lugar en el que nadie ha entrado hasta ahora, hasta ahora que él me lo mete, lento, sólo la puntita, la puntita que entra y sale poco a poco, que cada vez entra un poco más; le pido que lo haga un poco más lento, un poco más suave, me duele… pero es un dolor que se disfruta y que me hace jadear… Gemidos que se intensifican cuando veo nuestra imagen de perfil en el espejo, yo en cuatro manos con mi cabello largo y oscuro sobre el hombro derecho, la piel de mi pecho y espalda roja, cubierta por pequeñas gotas de sudor, mis senos al aire.

Él detrás de mí, enculándome, con sus nalgas apretadas, sus manos sobre mis caderas moviéndomelas hacia atrás, hacia adelante, su cabeza a veces inclinada hacia atrás, a veces mirando como me lo mete... yo sigo jadeando, cada vez más rápido y fuerte... creo que mis sonidos, mis jadeos le excitan y de pronto comienza a moverse más rápido, me lastima, siento que podría desgarrarme, su falo es grande y está muy, muy duro… temo que me lastime… por ello le pido que me lo meta más lento, lo hace; quiero tenerlo todo, todo adentro, todo su pene metido entre mis nalgas… pero poco a poco, despacio… así es, ya está… me lo está metiendo todo, suave y rico, yo… ya me he venido más de dos veces.

Ya no puedo más, él tampoco… se retira, me lo saca y nos recostamos… pero sólo unos minutos, porque ahora quiero sentirlo en la boca… se que a él le gusta, sé que le gusta metérmelo en la boca, que se lo chupe y yo… yo lo disfruto enormemente… así que se acuesta boca arriba, me siento sobre mis rodillas frente a él, tomo su pene entre mis manos, lo aprieto, un poco, sólo un poco, para acercar mi boca, mis labios mojados y enrojecidos que aumentan su erección al contacto; me encanta sentir como crece dentro de mi boca, lo mamo, lo chupo, como si fuera un caramelo, un dulce que se calienta al contacto con mi lengua, un caramelo que una vez más ha logrado que me venga, que alcance el éxtasis… un dulce que me regala su jugo, su leche… que dispara dentro mí y aumenta mi excitación arrancándome un orgasmo más...

Sí, a veces soy una niña traviesa, que hace algo que no "debería", una niña que desobedece, pero no lastima a nadie, porque lo que hace es bueno, es rico y sobre todo porque lo disfruta. Disfruto mucho tomar sus llamadas, contener el deseo por marcarle al celular, escribirle en el msn y dejarlo excitado, cachondo, por las cosas que le escribo, correr riesgos y guardar el secreto, pero lo que más disfruto es saber que me desea como yo a él, saber que cuando nos veamos de nuevo, aunque tal vez pasen meses para ello, el encuentro será intenso, fuerte, profundo, húmedo, cálido, mojado y sobre todo, delicioso.

¿Puede existir mejor explicación, mejor motivo para continuar escapándome de veces en cuando? Para regresar a casa como una niña traviesa, con una sonrisa en la boca que sólo ella comprende, con un secreto que sólo ella conoce y sobre todo, con una serie de orgasmos que nunca olvidará.

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap