Abusos en el instituto
Enviado por Anonimo el día Miércoles 31 de Diciembre de 1969
 

Todo lo que explicaré a continuación es completamente real. Es bastante largo, pero creo que vale la pena. 

Mi nombre es Alicia, tengo 18 años, y voy a relataros las violaciones que recibí en mi instituto en éste último año, cuando tenía 17. Los abusos no fueron solo de parte de compañeros, sinó también de profesores, empleados etc...Al principio éstos me traumatizaron pero al final casi me acostumbré y ya no me afectaban tanto.

Antes de continuar os diré que todo, absolutamente todo lo que contaré a continuación es real, descripciones, situaciones, etc....y para relataros la historia voy a dejar la molestia a parte y me voy a describir tal y como soy, aunque pensáis que soy un poco presumida.

Como ya dije cuando empezaron los hechos tenía 17 años, y ya estaba totalmente desarrollada. Mido 1.79, soy delgada y con una buena figura. Mis medidas son 92-59-90, tengo unos pechos grandes duros y bien puestos, con pezones herguidos, una cintura delgada, y un culo duro y también bien puesto, que es mi orgullo. La verdad es que no estoy nada mal, la naturaleza se ha portado bien conmigo. Soy de piel morena, con una melena negra hasta los hombros.

Además siempre me ha gustado vestir muy provocativa, y he tenido muchos novios, seguramente ésta es una de las razones por las que en mi último año de instituto tuviera tantos problemas y que me trataran como una zorra. Nunca denuncié los abusos por miedo a represalias, y ahora me arrepiento de eso.

Yo era animadora del equipo de futbol americano del instituto, el vestido de animadora era bastante provocatico. Consistía en una cortísima falda y un top de tirantes que dejaba al descubierto mi ombligo. Iba al instituto por las tardes, y por problemas de tiempo a veces tenía que ir a clase vestida de animadora. Yo notaba que los chicos me miraban muchísimo, y desde entonces el acoso por su parte fue continuo.

Un día en clase de matemáticas, Billy, el chico que se sentaba a mi lado empezó a meterme mano. Primero puso su mano encima de mi muslo y comenzó a acariciarlo. Yo por el momento no hice caso, no quería montar un número en la clase, así que me dejé hacer. El siguió acariciándome, y comenzó a subirla metiéndola por dentro de mi falda hasta llegar a mis bragas, donde empezó a acariciarme el coño por encima de ellas. Siguió acariciándome hasta que entró su mano por dentro de mis braguitas, y entonces comenzó a acariciarme el coño, cada vez más excitado. Yo no sabía como reaccionar, mientras que él siguió metiéndome mano sin parar, e incluos penetrándome ligeramente con uno de sus dedos. Finalmente sonó el timbre que anunciaba el final de la clase, y yo me levanté rápido quitándome a Billy de encima y dirigiéndome hacie el patio.

Ésto era una clara muestra de lo que me pasó durante un tiempo, el acoso era continuo, los chicos aprovechaban cualquier ocasión para sobarme y meterme mano, estuviese donde estuviese, incluso en medio del pasillo. El acoso era incluso de los profesores.

Recuerdo otro día en gimnasia, había terminado la clase, y estaba duchándome en el vestuario en las duchas de chicas. Se me había hecho un poco tarde, y ya era la única chica que estaba allí duchándome. Entonces el profesor entró en el vestuario, fue hasta donde me estaba duchando y se plantó delante mío. Yo estaba completamente desnuda enjabonando mi cuerpo, y pude ver como él me mirsba de arriba a abajo, e incluso en su pantalón se marcaba una fuerte erección. Yo estaba cortadísima y me había dado cuenta de que su intención era simplemente mirarme. Él para disimular me hablaba de temas escolares, que si tenía que mejorar la nota en volleyball, que si no se qué.... pero yo sabía lo que estaba haciendo. Su actidtud me daba asco, pero al ser un profesor no pude hacer nada para evitarlo. Finalmente cuando terminé de ducharme y enrollé mi cuerpo con una toalla el profesor se despidió y se fue.

Cosas como ésta me pasaban continuamente, casi a diario, todo el mundo me veía como una zorrita que estaba beuna y nada más. Los acosos eran cada vez más descarados, los profesores siempre me saludaban e inmediatamente me daban una palmada teóricamente cariñosa en el culo, pero aprovechaban aquellos segundos de la palmada para sobarme bien el trasero.

Incluso un día el encargado de la limpieza, un hombre de unos 50 años, intentó propasarse conmigo. Era tarde y casi no quedaba nadie en el instituto, yo me dirigía hacia la salida que daba a los exteriores cuando Jaime, el encargado, vino por detrás y me cogió por la cintura. Al principio no sabía que era lo que pasaba, pero enseguida me di cuenta. Jaime estaba tan pegado a mi que notaba su erección encubierta ligeramente por su pantalón clavada en mi culo. La escena duró pocos segundos pero Jaime los aprovechó. Introdujo una mano por dentro de mi falda y comenzó a sobarme el coño, mientras que con la otra me agarraba un pecho y recorría todo mi cuello con su lengua. Él enseguida me susurró: -Mientras que barro los pasillos siempre te observó y reconozco que me pones caliente niña-. Yo enseguida le di un codazo librándome de él y salí rápido del instituto. Mientras salía oía las carcajadas de Jaime y como decía: -vamos niña, sé que a ti también te gusta putita, jajajajajajajaj-.

Lo último que recuerdo antes de los hechos fue el incidente con el guardia de seguridad. Se llamaba David, y era un chico de unos 23 años corpulento y bastante atractivo. Éste se encargaba sobre todo de que no hubiese tráfico de drogas dentro del instituto. Un día que yo iba tranquilamente por los pasillos de el grandioso instituto en el que estudiaba David me paró y me dijo: -Lo siento Alicia, me han dicho que llevas sustancias ilegales encima, así que tendré que registrarte-. Me hizo poner de cara a la pared con las piernas abiertas, y os aseguro que nunca había visto a David cacheando a alguien con tanto cuidado de no olvidarse ninguna parte del cuerpo. En efecto, David aprovechó aquello para sobarme de cuerpo entero, ya sabía que yo no llevaba nada encima. Primero me miró los bolsillos y lo típico que suelen mirar, pero luego aprovechó para sobarme las tetas , y finalemente metió su mano por dentro de mi falda y de mis braguitas, y después de sobarme el coño durante unos interminables segundos me dijo. -No llevas nada puedes irte-.

Todo ésto eran pruebas de lo que pasaba, pero al final llegó el día en que unos compañeros no se conformaron en sobarme disimuladamente, y me tendieron una trampa.

En el instituo no quedaba casi nadie, era tarde, sólo yo con algunas animadoras más y los últimos de futbol americano que se canviaban en el vestuario. Yo estaba a punto de irme a casa, cuando el capitán del equipo de futbol vino a hablar conmigo. Era Paul, un tio guapísimo que a mi me tenía loca. Era fuerte y muy guapo, y vino a buscarme. Yo estaba apoyada en un árbol hablando con unas amigas, pero ellas al ver que Paul venía y sabiendo que a mi me gustaba se fueron dejándonos solos. Él vino y comenzó a hablarme, al principio de temas normales, esperando a atacar. Pronto me morreó y me dijo que hacía tiempo que se fijaba en mi, que le gustaba, y que si quería salir con él. Yo acepté rápido la propuesta, y allí mismo comenzamos a enrollarnos mientras que él me metía mano. Estuvimos así un rato, hasta que él me propuso que fuéramos al vestuario y que hiciéramos allí el amor. Era tan guapo y me hablaba de una manera tan dulce que asentí con la cabeza.

Cuando llegué al vestuario fue cuando me llevé la sorpresa, allí habían 4 chicos más en calzoncillos. Pensé que eran los últimos que faltaban para irse a casa después del entreno de futbol, y que pronto se irían, pero me equivocaba. Enseguida los 4 chicos se abalanzaron sobre mi, me tiraron al frío suelo del vestuario y me inmovilizaron. Yo enseguida imaginé que querían, y me puse a gritar y a pedir auxilio, pero uno de los chicos llevaba una navaja, me la puso en el cuello, y me amenazó diciendo que si no callaba y dejaba de resistirme me mataría. Yo tenía mucho miedo, así que me callé, pero enseguida lagrimas de impotencia y pánico resvalaron por mis mejillas. Uno de ellos me dijo que si no hacía lo que ellos querían sin oponer resistencia no saldría viva de allí. 

Paul se desnudó y se puso encima mío mientras que los otros chicos me soltaron y se quedaron allí mirando. Entonces él empezó a besarme y a sobarme todo el cuerpo. Tenía una erección increíble, y no paraba de sobarme cada vez más excitado. Me sobaba las tetas, me manoseaba el culo, me besaba, me toqueteaba el coño, no paraba de meterme mano sin dejar de besarme. Yo no hacía nada para impedirlo, sólo lloraba, pero él me decía que me callase, que era una zorra, y que estaba disfrutando.

Él siguio metiéndome mano, hasta que pidió que le diesen la navaja. Pasó suavemente la navaja por encima de mi ombligo, y entonces rajó mi top de animadora de arriba a abajo y me lo quitó. Posteriormente Me rompió el sujetador quitándomelo también y dejando mis tetas al aire. Los demás no paraban de decir que me follase ya, o cosas como: -Dale a esta zorra su merecido, deja el pavellón bien alto-.

Él siguió jugando conmigo, me puso la naveja en el cuello, y la pasó suave y lentamente desde éste hasta mi falda, tocándome los pechos y el vientre con ella, mientras que yo seguía llorando y permaneciendo lo más quieta que podía. Entonces rajó mi falda y me la quitó, y finalmente rajó el fino tanga que llevaba, dejándome completamente desnuda. Devolvió la navaja y comenzó a sobar mi cuerpo desnudo de nuevo, excitadísimo. Mientras me besaba con una mano me sobaba los pechos y jugaba con mis pezones, y con la otra me agarraba fuertemente el culo.

Siguió sobándome y tocándome hasta que finalmente puso su enorme miembro delante de mi coño, y de un empujón me penetró.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh-.

Los dos empezamos a gemir, yo de dolor y frustración, y él de puro placer.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhh, mmmmmmm, ohhhhhhhhhhh-.

El seguía metiendo y sacando su polla de dentro mío, mientras que seguía sobándome y besándome, mientras que sus amigos gritaban y me insultaban.

-Ahhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmm, ohhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhhh-.

Mientras que me penetraba con gran fuerza me decía: -Eres una puta, sabes que estás disfrutando tanto como yo, maldita zorra, te pasas el día ponindo cachondo a todo el mundo.

-Ahhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhh, ahhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhh-.

Siguió penetrándome durante un rato, hasta que finalmente no lo aguantó más, me agarró fuertemente del culo con las dos manos, y penetrándome hasta lo más hondo descargó toda su leche calentita dentro mío, alcanzando él un orgasmo increíble.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhh, ohhhhhh, así me gusta zorra-.

Después de ésto, salió de encima mío, yo creía que todo había terminado, pero me equivocaba, Paul miró a uno de sus amigos y le dijo: -Tu turno-.

Yo no podía creer lo que oía, pero estaba tan aterrorizada que no dije nada. Leo, un chico rubio y corpulento, se puso encima mío y al igual que su amigo se puso a sobarme un rato, pero éste pronto se cansó, y me penetró.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhh-.

Uno a uno, los cuatro chicos, Leo, Michel, Tin y Lian, me penetraron y descargaron su leche dentro mío, en medio de insultos e incluso golpes hacia mi.

Ahhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhh-.

Lian era el último que faltaba por follarme, llevaba ya un rato penetrándome, yo notaba un dolor terrorífico provinenete de mi vagina, así que lo único que deseaba era que Lian terminase, pero entonces me di cuenta que aun no habían terminado. Paul le hizo una extraña seña a Lian, y éste que seguía penetrándome me agarró del culo y hábilmente me dio la vuelta quedando de esta manera él debajo mío. Yo no entendía el canvio de postura, pero pronto lo comprendí, Paul vino por detrás, volvía a tener una gran erección, y sin mediar palabra, colocó su polla en la entrada de mi culo, y me penetró de un fuertísimo empujón.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhh-.

Era la primera vez que me penetraban por detrás. así que aquello me dolió muchísimo, y los dos gemimos con gran fuerza. Paul siguió metiendo y sacando su polla de mi culo, hasta que el dolor fue reduciéndose, mientras que por delante Lian seguía penetrándome, habían hecho conmigo una especie de bocadillo sexual. Sentía como me penetraban por delante y por detrás, aquello era una sensación nueva, y reconozco aunque me averguenzo muchísimo, que de repente empecé a disfrutar con aquello, al sentir mid dos agujeros tapados.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhh-.

Los tres gemíamos con fuerza, la verdad es que los tres estabamos disfrutando mucho con aquello, y yo parecía estar olvidando que me estaban violando.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh-.

Finalmente los dos se corrieron simultaneamente dentro mío, estallando los dos en un gran orgasmo, y reconozco que yo por primera vez en aquella violación también tuve un orgasmo bastante considerable.

Después de eso me amenazaron, me dijeron que no dijese nada, me dieron ropa para que me fuese a casa, ya que la mía estaba rota, y me dejaron allí. Yo permanecí un buen rato desnuda estirada en los suelos del vestuario, me dolía todo y estaba cansadísima, y cuando llegué a casa tuve que disimular mis dolores delante de mi familia durante unos días.

Espero que almenos mi experiencia haya servido para que os guste, y si eso es así relataré mi segunda violación en aquel instituto, por parte de un profesor.

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap