Abusos en el instituto (II)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

Todo lo que explicaré a continuación es completamente real. Es bastante largo, pero creo que vale la pena. 

Mi nombre es Alicia, tengo 18 años, y voy a relataros las violaciones que recibí en mi instituto en éste último año, cuando tenía 17. Los abusos no fueron solo de parte de compañeros, sinó también de profesores, empleados etc...Al principio éstos me traumatizaron pero al final casi me acostumbré y ya no me afectaban tanto.

Antes de continuar os diré que todo, absolutamente todo lo que contaré a continuación es real, descripciones, situaciones, etc....y para relataros la historia voy a dejar la molestia a parte y me voy a describir tal y como soy, aunque pensáis que soy un poco presumida.

Como ya dije cuando empezaron los hechos tenía 17 años, y ya estaba totalmente desarrollada. Mido 1.79, soy delgada y con una buena figura. Mis medidas son 92-59-90, tengo unos pechos grandes duros y bien puestos, con pezones herguidos, una cintura delgada, y un culo duro y también bien puesto, que es mi orgullo. La verdad es que no estoy nada mal, la naturaleza se ha portado bien conmigo. Soy de piel morena, con una melena negra hasta los hombros.

Además siempre me ha gustado vestir muy provocativa, y he tenido muchos novios, seguramente ésta es una de las razones por las que en mi último año de instituto tuviera tantos problemas y que me trataran como una zorra. Nunca denuncié los abusos por miedo a represalias, y ahora me arrepiento de eso.

En esta ocasión os relataré como mi profesor de educación física (gimnasia) abusó de mi. Se llamaba James, tendría unos 35 años, y era un auténtico pervertido. Después de que aquellos chicos me violasen, (Abusos en el instituto), las cosas no canviaron. La gente en el instituto siguió sobándome e insinuándome sin parar, estuviese donde estuviese, pero el que más me acosaba era James, mi profesor de gimnasia.

Como ya os conté en mi primer relato yo era animadora, y James siempre miraba los entrenamientos de las animadoras porque vestimos con una minifaldita y un ajustado top. Además James siempre entraba en las duchas después de clase de gimnasia para vernos desnudas. Como era un profesor, nunca ninguna chica se atrevió a decirle nada. Él acosaba a muchas chicas, pero a mí a la que más, el acoso era constante, aprovechaba cualquier situación para meterme mano.

No sólo me acosaba por los pasillos del instituto, sino sobre todo en clase. Recuerdo numerosas situaciones en las que James me acosaba. En la clase de gimnasia yo siempre vestía bastante provocativa, la verdad, me ponía ropa con la que estuviese cómoda. Un día recuerdo que llevaba puesto unos shorts minúsculos arrapados, y un top de tirantes también arrapado que dejaba al descubierto mi ombligo. Los chicos y las chicas no hacemos gimnasia juntos, así que el único hombre que hay en las clases es James, el profesor. Ese día fue la primera vez que James me acosó de manera descarada. Recuerdo que jugando a basketball recibí un pequeño golpe en la nariz que me hizo sangrar ligeramente. Yo fui al vestuario a ponerme agua y James me siguió. Mientras me ponía agua en la pica él vino y se puso detrás mío. Empezó a preguntarme si estaba bien, me me había hecho daño, pero estaba tan enganchado a mi que notaba su erección pegada en mi culo a través del pantalón. Mientras yo seguía poniéndome agua él no aguantó más, puso sus manos en mis pechos y comenzó a acariciármelos. Yo seguía dándole la espalda sin inmutarme, como si no me diese cuenta, mientras que él seguía tocándome suavemente las tetas, y yo notaba que su miembro seguía aumentando de tamaño. Yo no pude hacer nada para evitarlo, ya que era mi profesor y no quería tener problemas con él. Él siguió sobándome, y al poco rato pusosu mano directamente en mi entrepierna y comenzó a acariciar mi coño por encima del pantalón. Mientras que yo seguía disimulando el seguía metiéndome mano, hasta que finalmente introdujo su mano por dentro del pantalón y de mis breaguitas y comenzó a acariciarme mi recién afeitadito sexo. Pero yo, enseguida di un brusco movimiento para librarme de él, le dije que estaba mejor del golpe y volví rápidamente a la clase.

Esto que os cuento es solo uno de los acosos, ya que después de aquel día éstos fueron continuos. Me miraba cuando me duchaba después de la clase, aprovechaba cualquier situación para tocarme, me observaba cuando entrenaba como animaodora, etc...

Recuerdo otra ocasión en la que él me acosó. Era también clase de gimnasia, y nosotras estábamos haciendo un partido de entrenamiento de volleyball. Recuerdo que él vino y me dijo que no hacía bien el saque, se puso detrás mío y me dijo que volviese a sacar para ver que hacía mal. En ese momento el profesor ya había metido sus dos manos cogidas a mi culo, a la espera de que yo sacase. Mientras que yo hacía los movimientos para sacar él aprovechaba para sobarme el culo por encima de mis finos shorts. Por fin saqué, y él me dijo que hacía no sé que mal. Entonces me agarró por la cintura y me fue dando indicaciones para mejorar mi saque, aunque lo que realmente estaba haciendo era seguir metiéndome mano. Me dijo que fuera probando mientras que él adentraba una de sus manos por dentro de mis shorts y posteriormente por dentro de mi fino tanga. Yo seguía practicando el saque mientras que él me acariciaba cada vez más excitado mi coñito y con la otra mano me sobaba el culo. Ésto duró unos minutos en los que él se puso las botas conmigo, solamente dando algunas indicaciones sobre mi saque para disimular, pero finalmente sonó el timbre que señala el final de la clase y que se oye por todo el instituto. Estaba salvada por la campana.

Sus acosos duraron algunas semanas, y yo no sabía como impedirlos, pero acostumbrada a que todo el mundo se intentase propasar conmigo tampoco le di demasiada importancia, hasta que sucedió...

Habíamos terminado ya la clase de gimnasia, y las chicas estábamos duchándonos, pero yo me había entretenido más de la cuenta y me había quedado sola. Entonces oí como alguien entraba en los vestuarios dónde estaban las duchas y los cerraba con llave, y al momento se plantó delante mío James, estaba completamente desnudo y tenía una increíble erección. Las duchas son las típicas comunitarias, es decir, un espacioso cuarto con varias duchas pero que no hay separación entre unas y otras, ya que siempre se duchan los chicos juntos o las chicas juntas. James se puso cerca mío y empezó a enjabonar su cuerpo con una esponja mientras me decía que él también iba a ducharse que esperaba no molestarme. Yo seguía enjabonando todo mi cuerpo, bastante rápido porque quería irme de allí, mientras que él también se duchaba y me miraba descaradamente todo el cuerpo.

Finalmente, cuando yo casi había terminado se me acercó arrinconándome contra la pared y me dijo: -¿Me dejas que te enjabone? Yo ni tan solo gesticulé, mientras que él comenzó a enjabonarme los pechos lentamente. La verdad es que yo estaba muerta de miedo, contemplando como él seguía enjabonándome. Siguió manoseándome los pechos hasta que lentamente dirijo la esponja hasta mi coño y comenzó a acariciármelo y enjabonármelo. Yo dejé que siguiera y él mientras que me enjabonaba mi sexo colocaba su otra mano agarrándome el pecho y comenzaba a darme besos en los lavios y en el cuello.

Seguía metiéndome mano, besándome, me tenía arrinconada de manera que yo estaba entre él y la pared. Yo seguía sin decir nada, hasta que él soltó la esponja y comenzó a meterme mano descaradamente. Me acariciaba el coño, las tetas me besaba, mientras que me decía: -¿sabes?, estás muy buena, siempre me has gustado, y se que yo también te gusto zorrita-. El siguió acariciándome hasta que empezó a besarme los pechos y mordisquearme mis herguidos pezones, pero entonces yo conseguí tirarlo al suelo de un empujón, y corrí hasta la puerta que me permitiría salir de las duchas. Pero él desde el suelo consiguió agarrarme un pie y tirarme al suelo, y entonces se puso encima mío y me dijo: -No servirá de nada, el vestuario está cerrado con llave-. Entonces James continuó besándome y tocándome.

Yo intenté resistirme con todas mis fuerzas, pero no podía sacármelo de encima, y a pesar de mis gritos y de que empecé a llorar él siguió haciendo conmigo lo que quiso. Me resistí un rato, mientras que él me sobaba y entonces me dijo: -¿No crees que es injusto que todo el mundo haga contigo lo que quiera excepto yo?

Yo le suplicaba que me dejase, pero él seguía sobándome mientras me llamaba cosas como zorra o putita. Finalmente yo me cansé de tanto forcejear, y decidí no resistirme más, simplemente esperar a que terminase conmigo. Él me abrió las piernas, sin que yo ofreciese más resistencia, y sin pensarlo dos veces colocó su enorme polla delante de mi coño y me penetró de un gran empujón.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh-.

Los dos dimos un gran grito y posteriormente gemidos, él de puro placer, y yo de dolor por la brusca penetración.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmm, ahhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhh-.

Él gemía sin parar disfrutando al máximo de aquello, mientras que me penetraba cada vez más rápido y con más fuerza y me seguía sobando, y yo lo único que hacía es desear que terminase de una vez, mientras que de mis ojos no paraban de salir lágrimas.

-Ohhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmmmmm, ahhhhhh-.

Siguió metiendo su polla sin parar mientras me decía: -¡Así!, ¡así!, venga zorrita, se que a tí también te gusta puta-.

Finalmente me penetró hasta lo más hondo, notando yo su polla hasta mis entrañas, y descargó toda su leche calentita dentro e mí.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhh-.

Mientras se corría dio un gran grito, que posteriormente canvió a rápidos y poco sonoros gemidos, y yo pensaba que todo estaba a punto de terminar.

Después de ésto los dos nos quedamos tumbados en el suelo de las duchas descansando del esfuerzo, y yo creí que ya todo había terminado, pero cuando pasaron unos 20 minutos, y yo estaba a punto de pedirle que abriese la puerta del vestuario para que pudiera irme, él me dijo: -Alicia no creas que hemos terminado zorrita, vamos a ver que tal funcionas por detrás-.

Yo no podía creer lo que oía, pero inmediatamente él me agarró del pelo y me puso a cuatro patas, entonces colocó su polla en la entrada de mi culo, y mientras que me sujetaba por la cintura me penetró con gran fuerza.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmm, ahhhh-.

Comenzó a penetrarme con gran fuerza mientras gemía de placer, y yo notaba un terrible dolor que con el paso de los minutos fue disminuyendo.

-Ohhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmm, ¡¡muévete zorrita!!, ohhhhhhhhhhhhh-.

Él siguió gimiendo mientras que me insultaba y me decía lo mucho que estaba disfrutando, y yo no podía hacer nada más que esperar que todo terminase.

-Ohhhhhhhhhhhhhhh, ¡sabía que eras una puta de primera!, mmmmmmmmmmmm-.

Siguió metiendo y sacando su polla de mi culo, cada vez con más fuerza, mientras que movía de lado a lado mi cintura para producirse aún más placer, hasta que finalmente descargó toda su leche calentita por segunda vez pero ahora dentro de mi culo, alcanzando un increíble orgasmo.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhh, ohhhh-.

Después de aquello nos vestimos los dos, y justo antes de abrir la puerta del vestuario me dijo, no te molestes en denunciarme, no servirá de nada.

Yo no le denuncié a la policía, pero lo que sí hice fue informar al director de mi instituto de los sucesos, lo cual no sirvió de nada.

Fui una tarde al despacho de mi director, un hombre calvo de unos 45 años, me senté en una silla delante de la mesa de su escritorio donde estaba él escuchándome con atención, y le conté muy por encima lo que mi profesor de gimnasia había hecho.

Yo vestía aquella tarde con una minifalda cortísima y una camiseta ajustada donde se marcaban mis pezones y donde se podía ver que no llevaba sujetador, como ya he reconocido en algunas ocasiones siempre me ha gustado vestir de manera provocativa. Él director, dio unas vueltas por su despacho alrededor mío muy pensativo, vistiendo con su impecalbe traje y encorbatado, entonces se puso delante mío se agachó y me dijo: -¿Te conozco Alicia, no será que tu buscas todo lo que te pasa?-

Mientras hacía este asqueroso comentario, mi director introdujo su mano por dentro de mi faldita y de mi fino tanga, y me acarició durante unos pocos segundos mi aún dolorido coño (dolorido por culpa de James). Después sacó su mano ante mi asombro, (yo me estuve quieta mientras él me tocó), y añadió: -¿Acaso quieres que tu padre se entere de esto?

Yo, que estaba totalmente sorprendida por su actitud, dije que no con la cabeza, y me fui avergonzada de su despacho. El director me había tratado como una zorra, y yo no había gosado detenerle ni llevarle la contraria...

 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap