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Mis Inicios |
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Enviado por Cecilia el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Desde hace poco tiempo me he hecho casi adicta a la lectura de relatos eróticos y realmente paso muy lindos momentos con ellos, no solo por el morbo que produce leerlos imaginando esas historias, sino también por la excitación lógica que me producen por cuanto se trata de textos escritos por gente común y no los noto para nada novelescos, quizás gran parte de ellos jamás hallan ocurrido en la realidad, pero si es obvio que existen en la mente o fantasía de quien lo escribe. Antes que nada, y sabiendo de la curiosidad de todo lector, les cuento un poco de mi, me llamo Cecilia, vivo en una ciudad del interior de Argentina, soy morena, tengo 27 años, naci bajo el signo de escorpio, estatura media, cabellos muy ondulados castaños oscuros, ojos color café, mis conocidos y amigos dicen que tengo el característico tipo centroamericano, de caderas generosas, piernas fuertes, rellenas y con forma muy femenina, cintura bastante estrecha y pechos medianos tirando a chicos, mi familia es de clase media "acomodada" sin llegar a ser media alta, lo que me permitió pasar la infancia y adolescencia sin necesidades, me considero alegre, simpática, buena gente y por sobre todo extrovertida y no prejuiciosa. En lo que respecta al sexo desde muy chica lo tome como algo natural y sin traumas, seguramente por la educación o la manera en que nos criaron a mi hermano mayor y a mi, sin tapujos a la hora de hablarlo, desde los 11 o 12 años, cuando mi cuerpo comenzó a dar síntomas de desarrollo fui aprendiendo en soledad a gozar de mi cuerpo y la necesidad y curiosidad normal de todo ser humano que ingresa en la adolescencia, si bien tengo desde entonces una amiga muy especial, nuestras mutuas curiosidades no pasaron mas allá de vernos desnudas, dormir juntas o compararnos los cuerpos de una con la otra, lo que no me convierte en bisexual, aunque tampoco niego serlo, mi virginidad, como la de tantas otras mujeres, terminó quizás prematuramente con mi primer noviecito a los 15 años, apenas pocos días antes de cumplirlos, dentro de una casa en construcción que había por entonces a metros de casa donde al atardecer corríamos a refugiarnos de las miradas indiscretas de las vecinas, no fue aquello algo digno de detalles, simplemente puedo decir que el momento solo fue de máxima excitación pero que los hechos no colmaron las expectativas, la urgencia, los temores a ser descubiertos, la ansiedad del pobre chico, en fin, sin llegar a ser un verdadero desastre solo fue eso, la primera vez. Desde ese momento y aunque aquel no fuese el debut ideal, no me prive de disfrutar de los placeres carnales cada vez que lo sentí necesario o conveniente, como se sabe, a esa edad nos gustan todos, pero, siempre tratamos de ser al menos algo selectivas, poco a poco fui aprendiendo lo indispensable para gozar y darle goce a quien fuese mi pareja. Así fue hasta que cumplidos mis 19 años, conocí a Daniel, un tipo que por entonces contaba 37 años, y trabajaba en la empresa junto con mi padre, desde la primera vez que lo vi, en una cena en casa a la que asistió con su esposa, quede extasiada con su persona, alto, elegante, culto, educado y con una mirada cálida y a la vez penetrante, dulce y firme, recuerdo que aunque todo se desarrollo de manera más que normal, esa noche no pude evitar masturbarme en la soledad de mi cuarto pensando en él, a pesar de que siempre se dirigió a mi como si se tratase de una niña, hecho que en lugar de molestarme me producía mas morbo aun. Fue por eso que en cada oportunidad que tenia, pasaba por la empresa con la excusa de saludar a papá, y poco a poco ir ganándome la confianza de Daniel, quien cada día se mostraba mas atento conmigo, seguramente mi manera de comportarme o de vestirme cuando los visitaba hacían que el me fuese viendo mas como mujer que como niña, yo tenia una consigna y era poder lograr un mayor acercamiento, fue así que en mis noches de fantasía y soledad, planee un ardid, para llevarlo a cabo solo tuve que esperar un par de días, esa tarde de lluvia que yo esperaba había llegado, salí de casa vestida con una camisa blanca, pantalón de jeans ajustados, zapatillas blancas (por el clima) y tuve la precaución de ponerme un conjunto re ropa interior blanco con detalles de transparencias en los pétalos bordados a los costados de la ingle, por entonces era lo mas sensual que poseía., tomé un taxi y fui hasta las proximidades de la empresa, yo sabia a que hora salían ellos de allí, lo único que podía arruinarme el plan era que mi papa saliese al mismo tiempo que el, espere en la esquina bajo una persistente llovizna y dispuesta a mojarme...y esperar, cuando observe que el automóvil de mi padre dejaba el estacionamiento solo me oculté tras un contenedor de basura hasta que lo vi alejarse, y minutos después veo el coche de Daniel, cuando venia hacia donde yo estaba simplemente comencé a hacer el simulado intento de cruzar la calle, la lluvia era ahora mas intensa, y solo rogaba y suplicaba que el me viese, yo no haría nada por llamarlo, debía ser casual, su auto paso raudo frente a mi, sentí el fracaso caerme encima, no podía ser, estaba maldiciendo mi suerte cuando veo que sus luces de stop se iluminan, sentí como si me encandilaran, disimuladamente mire hacia el lado opuesto, y al oír su voz gritando mi nombre casi me caigo allí mismo, mis piernas no podían sostenerme, voltee y lo vi parado junto al auto, con la puerta abierta y con su brazo derecho en alto, llamándome, ufffff, el primer paso estaba dado..........para no cansarlos, tratare de resumir, aquello fue el inicio de una relación netamente sexual, fuerte, prohibida, inmoral, la calidez, cuidados y atenciones que Daniel tenia para conmigo en nuestras primeras citas eran dignas de la mejor novela de amor, pero él se había encargado desde el inicio de poner bien en claro que lo nuestro seria solo eso, "sexo" y a mi no me importaba, yo estaba muy bien y muy cómoda con su trato, con su sabiduría, con sus enseñanzas, con el paso de los días, ambos íbamos sintiendo cada vez mas la necesidad de vernos más seguido, de pasar más tiempo juntos, yo adoraba sus técnicas sus explicaciones, sus largas charlas sobre lo que el sexo representaba para él, y de esa forma fui conociendo muchas cosas sobre el tema, la diferencia entre hacer el amor o tener sexo, entre sexo oral o una buena mamada, entre una masturbación a solas o una paja compartida. Aun tengo en mi mente mi primer anal, mucho me había hablado del tema, pero mis miedos y dolor inicial lo hacían claudicar en sus intentos, era evidente que no quería ni hacerme sufrir, ni mucho menos lastimarme, nos tomamos todo el tiempo del mundo, con lubricación, con dilatación paulatina, pero ante mi estrechez y mis estúpidos sollozos el volvía al comienzo, hasta que mi excitación fue tal que termine casi rogándole que me tomara por asalto o jamás me animaría, al primer descuido el estuvo dentro de mi ano, decir que lo disfrute seria una gran mentira, me dolió horrores, casi rasgo la funda de la almohada con mis dientes, mis puños estrujaban las sabanas, mis ojos se cerraban con excesiva presión, creí que me rasgaba toda, sentía que me defecaba inconteniblemente, mis piernas se separaron exageradamente como intentando abrirme más a su miembro, el permanecía quieto, con absolutamente todo dentro de mi, esperando que mi cuerpo se acostumbrase a esa penetración, luego fue bombeando lentamente, yo no podía ni siquiera emitir sonido de queja y mucho menos de goce, pero en mi mente tenia claro que el estaba disfrutando de aquello, lo deje seguir hasta que derramo su semen en mi interior, sentir aquel liquido caliente fue como una sensación de alivio, de mejor lubricación, seguramente eran solo ideas mías, pero así lo sentí, cuando note que el comenzaba a salirse, solo atine a estirar mi mano hacia atrás y sostenerlo por su cadera, "no te salgas" le dije, y el permaneció quieto, fui sintiendo como su pene comenzaba a desincharse, mis esfínteres a aliviarse ante tremenda dilatación, por primera vez en largo rato comenzaba a sentir algo placentero en parte, hasta que solo se salió, seguido del abundante esperma que cobijaba mi recto, el resto de la velada solo fue de charla y mimos, me sentía dolorida pero a la vez satisfecha de haberlo logrado, conciente de que aprendería a gozar de aquello. Con el tiempo la relación fue ganando en morbo, en experiencias, el ya me consideraba una mujer total, y fue poco a poco dejando de ser una relación entre un adulto y una adolescente, para transformarse en encuentros sexuales desenfrenados, yo no sentía deseos de hacerlo con nadie más, solo esperaba el momento de estar con él, de seguir aprendiendo, de seguirle las fantasías, de complacerlo y complacerme. Durante mas de dos años fui su amante, por momentos su nena, por momentos su perra, en otros simplemente su puta, en todo ese tiempo conocí lo que significaba estar con dos hombres yo sola, con tres y hasta en trío con otra chica, todo eso me sirvió y mucho el día que no pude verme mas con el y decidí, simplemente por adicta y cómoda, transformarme en "dama de compañía" como se dice profesionalmente o "gato" de manera vulgar, pero esas son otras historias, que si les ha gustado ésta iré contando poco a poco, me hace bien compartirlo............ |
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Escribile un e-mail al autor: lachechu79@hotmail.com |
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