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Vamos a ser papás... |
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Enviado por Chika el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Hace seis meses que mi marido y yo nos casamos, ya saben con la ilusión de tener una familia, eso era lo que el más deseaba, tener muchos hijos, que llenaran la enorme casa que mis suegros nos habían dado como regalo de bodas, etc. El es un hombre muy bueno, guapo, atlético y muy inteligente, el marido perfecto, durante el tiempo que fuimos novios cogimos innumerables veces, pero siempre nos cuidamos perfectamente, pero después de la boda inmediatamente suspendí mi tratamiento y ahora si a coger como los conejos: noche y día, sin preocupaciones de ningún tipo. Los primeros meses pasaron tranquilamente, y yo no quedaba embarazada pensábamos que era debido a que mi organismo apenas se estaba estabilizando pero pasando del cuarto mes, empecé a preocuparme y asistí al ginecólogo, el me recomendó que nos hiciéramos unas pruebas de fertilidad, a las cuales accedimos sin ningún problema, el día que íbamos a recoger los resultados, a el le salio un imprevisto en el trabajo, así que tuve que ir solo por los estudios. Ese día por la mañana me di un baño, tallando cada recoveco de mi cuerpo y poniendo especial énfasis en mis senos, los cuales me gusta mantener bien humectados, ya que sin ser demasiado grandes son dos turgentes melocotones, como bien los llama mi marido, al salir del baño seleccione un falda un poco entallada color blanco y una blusita azul sin mangas también ceñida al cuerpo y un precio conjunto interior transparente, el día a fuera era bastante soleado y el trafico para llegar al consultorio estuvo insoportable… pero al fin llegue. El ginecólogo, era un tipo ya entrado en años, rondaría ya los 60, con nos cuantos kilos de mas, pero aun así se encontraba bastante bien conservado, fue el medico de mi madre y de mis tías, fue el medico que asistió el parto, cuando nací, así que había mucha confianza entre el y yo, a tal grado que nos llamámos por nuestro nombre. Mario: Que tal Lizbeth? Como estas? Yo: bien Mario y tu? Mario: Esperaba que tu marido te acompañara. Le explique de los inconvenientes de su trabajo, Adrián es ingeniero y frecuentemente lo llaman de urgencia, eso bien que lo sabia Mario, así como conocía nuestros enormes deseos de ser padres. Pasado esto se dispuso a darme los resultados y como todo un profesional saco el sobre de los análisis del escritorio, el nerviosismo y la ansiedad estaban haciendo bien su trabajo a tal grado que mis pezones resaltaban ligeramente sobre mi blusa, pero Mario me conocía tan bien que no preste ni la mínima importancia en ese momento. Mario puso cara seria al ver los resultados y un poco dudoso se dispuso a decirme: -espero que tomes esto con calma, se de tus enormes deseos de ser madre, pero…, en ese momento mi cara se transformo, nunca había sentido tanto miedo de lo que pudiera decir… Mario me miro compasivamente y me dijo- no, no te asustes, nada en ti esta mal, el que no puede tener hijos es Adrián- Los ojos se me llenaron de lagrimas, empecé a llorar amargamente, no podía ser, por que a nosotros, el se acerco para consolarme, y yo balbuceando decía, que yo quería ser mama, como es posible quiero ser mama, y ahora no lo seré por que mi?, ¿Por qué?... Fue ahí cuando todo cambio, Mario tomo con su mano mi barbilla, yo sentada y el de rodillas frene a mí, nunca habíamos estado así, levanto mi cara y me hablo como nunca antes lo había hecho: Mario: No nena, nada en ti esta mal, tu puedes ser mama, eres tan linda y todo en ti esa perfecto. Yo: pero es que…es que y volví a estallar en llanto. Esta vez tomo mi cara entre sus manos y dando un paso así enfrente me dijo: -Sabes que soy un profesional, te conozco desde que naciste y se cuanto deseas tener un hijo, por años me los haz dicho, y yo… yo siempre te he deseado- La sangre se me helo al escuchar eso, pero antes de que pudiera decir algo, Mario me beso la boca, yo me quede estática, pero el continuo hasta que abrí los labios y entonces su legua se introdujo en mi, comenzamos a besarnos con impaciencia, me hizo levantar, sin dejar de besarme caminamos hasta la puerta y la cerro con seguro, comencé a abrazarlo y por encima de la blusa comenzó a tocarme los senos, me los pellizco y comencé a desabrochar su pantalón, se quito los zapatos, los calcetines y los pantalones mientras yo le besaba el cuello y le desabotonaba la camisa, inmediatamente busco sacarme la falda, que fue a dar debajo del escritorio, se quito su bata de doctor y mientras tanto yo me despeje de la blusa… Un minuto se quedo contemplándome, con mi jueguito de lencería transparente interponiéndose entre mi piel y su piel, el ya estaba desnudo y una verga gruesa y larga se descubría ante mis ojos, de inmediato me dijo- ven, cométela, es toda tuya, ve como la tienes, esta creciendo para ti, chúpamela- yo sin pensarlo me arrodille y comencé a besarla, le lamí el capullo, le pase la lengua por todo el tronco, y como pude me metí uno de sus nuevos en la boca, mientras el me jalaba del cabello, se podían escuchar claramente sus gemidos, que no disimulaba para nada, me decía cosas como: eso cométela, trágatela toda, que bien la mamas…todo esto me calentaba mas, a tal grado que me deje caer hacia atrás quedando acostada sobre el piso y viéndolo a los ojos, le dije, anda ven cojéeme- El respondió, no, en el piso no y rápidamente me levanto y me llevo hasta la camilla de auscultaciones, me tendí sobre ella y comenzó a besare toda iniciando por la boca, siguió por el cuello y llego a las tetas, me las lengüeteo, con sus manos las juntos y comenzó a besar alternadamente mis pezones que estaban duros como piedras, de repente se prendió de uno de ellos y me lo mordió al grado de hacerme daño, yo grite y quise separarlo, pero me hizo callar diciendo: calla puta, o te jalo el otro, de inmediato volví a gimotear y sin miramientos se apodero del otro y lo mordió aun mas fuerte, volví a gritar y el con una sonrisa dijo: te lo advertí, pero tal parece que te gusta, si serás puta… Continuo con su labor y siguió besando todo mi abdomen, llego a mi monte de Venus, el cual seguía cubierto con mi tanguita y había depilado por la mañana, de un tiro se deshizo de la prenda y comenzó a comerme la concha, Para ese momento yo solo quería que me diera verga, y se lo hice saber, -déjate de juegos, Quero verga, métemela, enchúfame, la quiero dentro- Pero si serás puta, me dijo nuevamente, si te viera tu marido, ¿que pensaría?, ahí me acorde de el nuevamente, me detuve y quise volver a llorar, pero Mario que lo percibió no me dejo, y en castigo me mordió con fuerza el clítoris lo cual me hizo gritar, soltándome me dijo: Querías un hijo, no? Pues lo vas a tener, tu sabes que nunca me case y que no tengo hijos, pues quien mejor que tu para darme uno, así que no me vengas con lloriqueos y sin miramientos me penetro, enterrándome de un solo golpe sus 20 cm. de verga, pegue un salto al sentirlos dentro, se detuvo un momento, durante el cual me amaso los senos, y después inicio un mete-saca bestial, quien diría que a sus años, aun podía… Me estuvo jodiendo la vagina por unos 10 minutos, la sacaba toda, para de nuevo metermétela de un solo golpe, cuando sentía que se venia acelero sus movimientos y en unos segundos, me agarro por las caderas para evitar que me saliera si quiera tantito, y los dos nos corrimos, sentí como mi cuca se lleno de su semen, y las contracciones de mi orgasmo exprimieron su verga a tal grado que no quedo ni una gota dentro de ella… Con mucho cuidado se Salio de mi, yo quede exhausta sobre la camilla, el se fue a arreglar, recogió nuestras ropas del piso, y rápidamente comenzó a arreglarme, tomo un toalla y la humedeció, la paso por todo mi cuerpo limpiándolo y acariciándolo, yo me estaba quedando dormida, mientras dulcemente el me decía: que me iba a tener un bebe precioso, que me tenia que cuidar, que el nos iba a cuidar durante el embarazo…. Cuando desperté, mi ropa estaba a un lado, me vestí lentamente, me sentía avergonzada, me quede un rato meditando sobre lo acontecido, y al final concluí que no era tan malo, que Mario tenia razón, que yo quería ser madre, y mi marido padre, así que no había ningún problema, el no se tenia por que enterar de su infertilidad… así que me dispuse a salir, le di las gracias a Mario que estaba sentado, llenando unas hojas, me acerque a el para darle las gracias, me hizo sentar sobre sus piernas, me dio cita para dentro de un mes, y me mostró las hojas en las cuales anotaría todo lo relacionado con nuestro hijo…. Por ultimo nos dimos un beso muy largo, me dio una nalgada justo al cruzar la puerta del consultorio y dio ordenes a su enfermera de que me diera unas vitaminas… De eso hace dos semanas, y estoy esperando a que se llegue al consulta y poderle dar la buena nueva a mi marido… pero no creo que sea la ultima infidelidad, por que me encanto coger con mi medico, y ayer me di cuenta lo bueno que esta el plomero que atiende el residencial… |
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