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El psicologo |
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Enviado por Anor Debil el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Al fin tras muchos tropiezos pude iniciar mi tratamiento psicológico. El médico me atendió muy solicito y predispuesto. - Por ser la primera sesión la haremos de quince minutos para q ue Ud. No se fatigue y pueda mantenerse relajada en tanto iniciamos la primera exploración en busca de las causas que originan su concurrencia a mi consultorio. - Gracias doctor. - Bien. Si está dispuesta póngame en conocimiento sobre su problema. Durante los quince minutos y algunos más le narré todas mis vicisitudes. Algunas de las cuales se han publicado en distintas secciones de relatos como amor o débil. (Confesiones, infidelidad, amigos y orgías) Luego de prestar mucha atención y mirándome a los ojos me dijo. - Bueno.. por ser la primera vez. Este. Vamos a tener que darle mayor tiempo y más tranquilidad a su tratamiento. Creo que lo mejor será reservarle el último turno del próximo jueves. ¿Le parece bien? - Si doctor. no hay inconvenientes. - Bueno entonces la espero el jueves a las 18.30 horas. - 18.30 . bien doctor.. hasta el jueves entonces.. Me despedí con un ligero apretón de manos y salí del consultorio un tanto más aliviada. Había dado el primer paso hacia la cura de mi debilidad. Los días no pasaban más. Se hacían de chicle en la espera del bendito jueves. Y ese día lo que no pasaba era la hora. Por fin cuando la hora de partir llegó subí al coche y saliendo de la cochera me dirigí hacia el consultorio. Por la hora no fue difícil estacionar a la mismísima puerta del consultorio. - Buenas tardes. Tengo cita 18.30 horas.. - le avisé a la secretaria - Si señora.. aguarde un minuto. El doctor termina de atender a una paciente y ya está con Ud. - Gracias. La secretaria comenzó a escribir unos datos en la computadora. Cuando terminó procedió a guardar sus efectos personales en su cartera y a acomodar las cosas sobre el escritorio. Se notó que estaba haciendo tiempo esperando que el doctor terminara con la paciente para retirarse. La puerta intermedia del consultorio se abrió dando paso a una mujer de unos 55 años a la cual despedía el médico. - Gracias doctor. - Que le vaya bien señora y cuídese. La mujer se retiro y fue el momento que aprovechó la secretaria. - Doctor queda tan sólo la señora. y yo me retiro. Cualquier cosita me deja anotado ¿si? - Si vaya tranquila, y gracias por haberse quedado hasta ahora. - Por nada doctor Con un mohín gracioso la joven se despidió y marchó - Adelante señora. - Buenas tardes doctor.. - Pase. ¿Está preparada para una larga sesión? - Si Doctor. no tengo problemas de horario. - Perfecto. Bien. Póngase cómoda. y empecemos. Cuénteme cuando se enteró que tenía ese problema. - Tengo que decirle como fue o narrarlo con detalles. - En lo posible con lujos de detalle, porque ahí puede estar escondido el problema - Bien. pero desde ya le pido mil disculpas. - Señora. no se preocupe en elegir un vocabulario refinado. cuénteme tal y como fue que descubrió su problema y si tiene que decir palabras de grueso calibre dígalas. - Bueno. Tenía 19 años. Estaba de novia con el que es mi actual marido desde >los 17 pero nunca había cedido en mi postura de llegar al casamiento >"entera", sin haber sufrido penetración alguna. Mi marido me insistía >permanentemente, pero nunca accedí al pedido. Teníamos sexo oral. A él en >ningún momento le faltó una buena mamada. Dos o tres veces por semana en su >casa, en la mía o en el parque, me prendía de su verga (15cm de largo x >3cm. de gruesa) y lo chupaba hasta que me llenaba la boca de semen. >No soy físicamente una modelo pero tengo una linda cara con hermosos ojos >claros, un buen par de tetas (ni grandes ni chicas) y un culo redondito que >hace que los hombres se den vuelta a mirarlo y exclamen...¡Que culo... me >encontré una moneda! >Todo marchaba bien hasta que un día Pedro, mi marido, descubrió un punto >débil en mi anatomía que yo desconocía. >Mientras "franeleabamos" deslizó sus manos por mi cuerpo y uno de sus dedos >arremetió contra mi orificio anal. Fue como si una corriente eléctrica me >traspasara quedé sin fuerzas, sin aire, indefensa... >En ese momento él no terminó de percatarse del hecho, pero medio como que >se dio cuenta de que algo raro me había pasado... Al encuentro siguiente lo >repitió y así lo hizo durante varios encuentros, siempre con el mismo >resultado... Apenas el dedo tocaba con su yema mi orificio anal perdía todo >control sobre mi cuerpo y tardaba varios minutos en recuperarme después de >que el dedo abandonaba ese lugar. Me quedaba sin fuerzas, se agitaba mi >respiración y me "mojaba" toda, mis piernas se aflojaban y tenía que hacer >un esfuerzo supremo para no caer al piso. >Ante lo evidente de este hecho él maquinó un encuentro en su casa cuando >sus padres salieron con motivo de una fiesta familiar. Entramos a la casa >como siempre, tomamos unas gaseosas y fuimos a su habitación. Yo ya iba >preparada para darle una de mis clásicas mamadas pero esta vez todo empezó >distinto. El cambio de repertorio llamó mi atención pero no fue suficiente >para advertir lo que se avecinaba. Sus besos y caricias se hicieron >profundos, me fue calentando de a poco, pero a pesar de ello no lograba que >accediera a la penetración. >- No Pedrito... cuando estemos casados... >- Pero quiero que me des un anticipo... >- No me vas a convencer... no insistas... >Sus manos acariciaban mis tetas y mis nalgas, nuestros cuerpos desnudos >sobre la cama retozaban en total libertad. Su mano derecha sin dejar de >acariciar mi culo descendió a lo largo de la raya y su dedo medio lubricado >con mi fluidos, hizo contacto con mi orificio anal... >- Ohhh... - exclamé sorprendida al sentir que las fuerzas me abandonaban y >que él no retiraba el dedo del lugar... - huuummmmm >Mis fuerzas fueron abandonándome y quedé a su merced. El lentamente fue >hundiendome su dedo en el culo mientras yo abría los ojos ante la >penetración de la que estaba siendo objeto y sin poder oponerme. >- No sigas... por favor, no sigas... >- Si... sentí mi dedito ahora... porque en un ratito vas a sentir mi >pija... >- No... el... casamiento... >- Al carajo el casamiento... Te voy a romper el virgo y te voy a partir el >culo turrita... >- No... No... >Apretando su dedo contra mi culo me alzó de la cama y tomando su verga me >la puso en la puerta de la vagina. Un fuerte empellón enterró la cabeza en >mi interior y llevó lentamente el resto del pene hasta sus raíces dentro de >mi concha. >- Ahhh... aaayyyyyyy... me... duele...hijo de puta... sa..ca..me..laaaa >Mi ilusión de llegar "sana" y mi virgo se habían ido al demonio... su verga >me traspasaba de lado a lado. La sentía entrar dura, firme, gruesa y salir >provocándome unas inexplicables ondas de placer que me llevaron hasta el >orgasmo. Orgasmo que se repitió por tres veces más en menos de una hora... >Todo antes de que él me diera vuelta, colocándome boca abajo levantando mi >culito en pompa. Retiró su dedo de las profundidades anales y sin decir >palabra alguna apoyó su polla contra el orificio y de un empujón fuerte y >firme lo envió dentro de mi culo partiéndome en pedazos. >- Aaaaaayyyyyyyyyyyyyyy.. mi...culoooooooooo... me ..parti...steeee...el >culo.. hijo de mil... putas... me ..estás.. matando...sa..ca..me la >pija...del orto... mal.. parido... cabrónnnnnn... >Sin hacer caso de mis improperios me enterró el pedazo hasta el fondo y >luego de un mete y saca violento me llenó las tripas de leche... - Esa fue la primera vez que se enteró que tenía ese problema. - Así es. - Alguna otra vez tuvo un inconveniente parecido y con alguna persona que no fuera su marido. - Si. Eso fue peor. - ¿Porque? - Bueno. Decidí venir a hacerme analizar, pero por ese problema nunca llegué al consultorio - ¿Cómo fue eso? Cuénteme. - Salí de casa y me dirigí a la estación del FFCC a cinco cuadras. Saqué el boleto hasta la terminal e ingrese al andén. A esa hora muchas personas de ambos sexos estaban aguardando la llegada de la formación, de hecho cuando llegó éramos tantos que entramos al vagón mediante empujones dados por quienes venían por detrás. Tanta gente en tan poco espacio fue terrible. Mi rostro quedó contra la espalda de un hombre alto, mientras que otros se apretujaban contra mi espalda. El tren arrancó y tardó casi cuatro o cinco minutos en llegar a la estación siguiente. En la misma en vez de bajar pugnaron por subir muchos más, lo que hizo prácticamente imposible realizar movimiento alguno. El tren inició nuevamente su marcha. Repentinamente sentí el calor de una mano ingresar por debajo de mi pollerita y apoyarse contra mis nalgas. Intenté ver que pasaba pero no podía moverme. La mano acariciaba mi cola y de pronto un dedo ingresó a mi raya y se apretó con suavidad en mi orificio anal. Mis piernas ante la presión se aflojaron. El dueño del dedo al sentir que mi culo se apoyaba contra su dedo habrá interpretado que me gustó por lo cual maniobró con su mano en forma tal que corrió la tirita de la tanga dela raya e introdujo la primer falange de su dedo en mi orificio anal. Apoyé la cabeza contra la espalda del hombre que se encontraba delante de mi. El dedo del intruso comenzó a jugar con mi agujerito y lentamente se fue introduciendo cada vez más. El desconocido me susurró al oído... - En la próxima estación bajamos y vamos a un hotel... ¿Querés? No pude responder. El interpretó entonces que daba consentimiento a su pregunta. Cuando la formación arribó a la estación sacó su dedo de mi agujero y tomándome del brazo me llevó hasta la salida del vagón empujando a todos cuantos se hallaban en el camino hasta que bajamos. Me temblaban las piernas. No conseguía reaccionar. Mi mente estaba como embotellada. Siempre tomándome del brazo me condujo hasta un alojamiento. Pagó. Ingresamos a la habitación. Aún no podía recuperar mi estabilidad emocional. El sin ningún tipo de miramientos comenzó a acariciarme y besarme. Sus manos recorrían mi cuerpo y tocaban en todas partes, así en un par de oportunidades lo hicieron con el orificio anal volviendo a ponerme en indefensión... Me fue desvistiendo progresivamente hasta dejarme totalmente desnuda. Me tiró en la cama y empezó a desvestirse. Trataba de hablar y explicarle lo que me estaba pasando pero no podía coordinar. Terminó de desvestirse de espaldas a mi. Giró su cuerpo para dirigirse hacía donde me encontraba y allí ví el inmenso "ganso" entre sus piernas. Me horroricé. 23 ó 25 centímetros de carne dura y rígida con un grosor aproximado a los 5 centímetros se presentaron ante mis ojos. Traté de hablar y sólo pude decir... - ¿Me vas a coger? - la pregunta no sonó muy convincente como negativa - No solo te voy a coger putita... voy a romperte ese hermoso culito... - ¡Por favor... no! - y nuevamente sentí que me mojaba toda - Oh si... Te vas a comer esta "pollita"completa preciosa... Mientras hablaba sus manos recorrían todo el largo de ese mástil de carne. Se acercó a la cama, estiro sus manos a mis piernas dejando mi vagina expuesta y en medio de besos y caricias hundió su trozo en mi cuerpo. Mi conchita sintió la agresión. Yo grité... - ¡Soltame hijo de puta...! Me partís la concha desgraciado... Pará que me duele... uuuuuuyyy...uuyy... aaayyyy... ahhhhh... El pedazo se hundía en mi interior frotando las paredes de la vagina y provocándome olas de placer que subían desde la entrada vaginal rebotando por todo mi interior explotaban en mi cabeza. Luego de unos momentos de frotar consiguió arrancarme el primer orgasmo. No pude ni quise oponer resistencia alguna. - Me estás haciendoooo... acabaaaarrrrrrrr... uaaaahhhhhhhhhhhhhh... me... fui.. uuuhhh - Gozá turrita, gozá Sus movimientos recrudecieron y en breves instantes los orgasmos se sucedieron uno detrás de otro. Lo poco que podría haber opuesto ya estaba acabado y como cualquier puta de la calle estaba gozando como si fuera la primera vez que me cogían. El desconocido me saco la verga de la concha y sin darme tiempo para nada me dio vuelta, levanto mi cuerpo por la cintura, colocó mi culo en pompa y apoyando su terrible falo contra el agujerito presionó para entrar. - Nooo... noooo... esss... muuuyy... grande eee -grité mientras lo entregaba - Aguanta, linda... Este culito va a saber lo que es bueno... - Me.. lo vas.. a destrozar... y saqué aún más el culito en pompa - Un poquito... porque virgen no está... se ve que fue usado... - Siii, pero no con un aparato como ese... - Siempre hay una primera vez rica... Su presión aumentó y mi orificio, totalmente entregado, cedió... - Aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh yyyyyyyyyyyyyyyiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaahhhhhh Se produjo la rotura y el empuje llevó la cabeza a mi interior. Aún pujando y haciendo caso omiso a mis gritos y suplicas me siguió hundiendo hasta el fondo su terrible pedazo. Durante un prolongado espacio de tiempo él gozó de mi culo. Lo cubrió con su leche y recién entonces se detuvo a descansar pero sin sacarlo de adentro. Recién quedé en libertad de regresara mi domicilio a las 20 horas... Durante todo ese tiempo el desconocido se paseo y regodeó con mi cuerpo. Me llenó la boca, el culo y la concha con su leche y cuando no pudo más decidió que todo había terminado. - Evidentemente tiene un problema grave que atender.. - Por eso vine a verlo doctor. El médico se levantó y salió de detrás de su escritorio acercándose a mi silla. - Bueno . vamos a relajarnos un poco. ¿le parece bien? - Si doctor. - Caminemos por la oficina mientras platicamos. - Como Ud. Diga - contesté poniéndome de pie e iniciando la caminata junto al facultativo. - Ud siente que tan solo con presionarle su orificio anal pierde el control de su cuerpo y carece de los reflejos para oponerse a todo cuanto sigue. - Así es. - Pero Ud. ¿desea oponerse en realidad o es una simple manifestación de deseos? - En realidad no se porque en el caso del hombre del tren me quedé atónita ante las dimensiones del pene y luego me entregué sin oposición. - Eso quiere decir que aparte del problemita en cuestión hay también una cuestión de gusto. - Puede ser. - También significa que si yo en este preciso instante le hundiera así mi dedo en su culo Ud. No pondría ningún tipo de reparo. Y diciendo eso su mano se apretó contra mis nalgas y su dedo medio buscó mi orificio anal apretándolo con fuerza. Se me aflojaron las piernas y tuve que apoyarme en el médico para no caer. Aprovechando esa situación el fue despojándome de la ropa hasta dejarme totalmente desnuda y a su entera disposición. Mis ojos extraviados contemplaban todo cuanto estaba haciéndome. Mi cuerpo sentía sus besos sus caricias. Mis tetas desnudas eran chupadas, mordisqueadas, besadas por un hombre por demás alzado. Atiné tan solo a decirle - Doctor. ¿Qué me va a hacer? - Te voy a coger putita. Mirá que lindo tronco te vas a comer. Diciendo eso sacó de entre sus ropas un monstruoso pene que debe medir entre 25 y 30 centímetros y grueso como de 6 o 7 centímetros. Al ver semejante bestialidad sentí pánico. Aterrada lo ví venir y sin poder moverme lo sentí pugnar por entrar en mi vagina. Al principio el esfuerzo fue en vano. Era demasiado grueso. Pero lentamente fue abriéndose paso desgarrando todo mi interior. Grité. Supliqué. Fue en vano. El muy hijo de puta disfrutaba partiéndome la concha. - Me duele mucho. le dije con voz quejosa - Te va a doler más cuando te rompa el orto, muñeca. - No. Por favor. No sea cruel. Me hace daño. Sin hacer caso siguió entrando y saliendo de mi maltratada conchita. Cuando se cansó de cogerme por delante sin ningún tipo de reparo me hizo girar y sin miramiento alguno encremandome el culo (no se de donde salió la crema) y lubricando su terrible verga con abundante crema arremetió contra mi pobre culito. Si hasta ese momento había sufrido dolor cada vez que algún pijudo me la clavaba por detrás ese momento quedó en el olvido. La terrible pieza de macho haciendo una fuerza impresionante comenzó a hundirse en mis tripas provocándome un dolor indescriptible. Se que grité. Insulté. Pero no pude evitar el final. Enterrándose hasta el fondo de su tamaño y destrozando mi agujerito, partiendo mi cuerpo en pedazos ese enorme pedazo tan grande como nunca había visto y sentido me dejo hundida sin fuerzas ni voluntad. Aprovechando mi indefensión me cogió a su antojo durante mucho tiempo. Me obligó a tomar su leche y también me la dejó de recuerdo tanto en el culo como en la concha o en la boca. Cuando acabó conmigo y quise ir a higienizarme me lo impidió. - No puta. Te vas a ir a tu casa con toda la leche encima. Nada de limpiarte hasta que llegues a tu casa. ¿Entendiste zorra? Afirme con la cabeza. - El jueves te quiero aquí a la misma hora. - ¿Cómo? - Vas a venir el jueves y voy a dar una nueva cogida ¿me entendiste? - Si. - Ahora mandate a mudar puta de mierda. Con la cabeza gacha, lágrimas en los ojos, el culo destrozado y chorreando semen al igual que mi maltratada conchita. Con el sabor del sexo en la boca salí del consultorio rumbo a mi coche y a mi casa. Humillada. Vencida y vulnerada. Enojada conmigo misma. Pensé para mis adentros "nunca más he de volver aquí, cretino hijo de puta." |
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Escribile un e-mail al autor: Amordebil@hotmail.com |
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