Quiero conocer un travesti.
Enviado por Jorge el día Jueves 1 de Enero de 1970
 
Me gusta coger a mi mujer por el culo, y ella, aunque dice que no le
satisface para nada, de vez en cuando me da el gusto.
Un día fuimos a una fiesta cerca de Av. Del Tejar y Gral. Paz y cuando llegó
una amiga de ella comentó que se habían demorado porque el marido quiso
pasar a ver las putas, yo no dije nada.
-¿Que putas? -pensé.
Y escuche que comentaban que estaba lleno de "minas" por la colectora de
Gral. Paz.
El lunes siguiente, cuando volvía del trabajo, pasaba por ahí cerca y decidí
ver a las "putas". Di una vuelta y vi unas gordas en bombachas con las tetas
caídas que les llegaban hasta la mitad de la panza. Seguí manejando, mirando
de reojo y pensé:
-¿Quien podria pagar para acostarse con eso?
Al día siguiente quise pasar de nuevo para ver si había visto bien, si
realmente esas minas me podían calentar. Estaban las mismas "chicas" y me
hicieron señas para que parara pero yo seguí manejando y  mirando al frente
como si no las viera. Al llegar a la otra cuadra vi a una bebota hermosa,
con minifalda, realmente muy atractiva que me saludaba, como yo venia muy
rápido seguí de largo, giré en la siguiente esquina y me dije:
-Voy a dar la vuelta manzana, quiero verla otra vez.
Al volver ya no estaba pero había dos morochas, muy altas, vestidas con
jeans ajustados, con un cuerpo espectacular. Me acerque a la que estaba mas
fuerte y que parecía mas joven, y pare el auto.
No sabia que hacer, que preguntarle.
Baje la ventanilla, ella se acercó, se agachó, y sin que yo le pregunte nada
me dijo:
-Te sale quince pesos la bucal en el auto o veinticinco en el hotel.
-¿Y cuanto sale el hotel? - le pregunté
-Veinte pesos - me dijo
-Es muy caro, no tengo tanta plata.
-¿Cuánto tenes? . Me pregunto.
En ese momento se paró y me dio la espalda, dejando su terrible orto frente
a mi cara, a la altura de la ventanilla del auto. Tenia un agujero redondo
en el pantalón que dejaba a la vista su culo perfecto. Vestía una tanguita
bordó metida en la raya que dejaba ver sus hermosos cachetes.
-Te la puedo hacer en el auto por diez- me dijo.
-No, No. Quiero ese culo- le dije.
-Bueno te sale veinticinco mas veinte del hotel.
-¿Y qué me haces en el hotel?
-Lo que quieras.
-¿Lo que quiera?
-Lo que quieras.
-Dale, vamos, subí.
Legamos a la habitación, me hizo desnudar y me la empezó a chupar. Ella
quedo en bombacha, se dio cuenta de que era la primera vez que estaba con un
travesti y que me daba cierto pudor mirarle la pija, prácticamente no se le
notaba.
-Date vuelta y ponete en cuatro patas- me dijo.
-¿Qué vas a hacer?
-No tengas miedo, haceme caso, vas a ver que te va a gustar.
-Dudo que me guste -Pensé-, pero accedí, que me podía hacer al fin y al cabo
era prácticamente una mujer, no le iba a tener miedo.
Empezó a chuparme el culo y con una mano me masturbaba estirándome la pija
hacia abajo. Me volvía loco. De repente sentí que me empezaba a meter un
dedito en el culo e instintivamente traté de cerrarlo inmediatamente.
-Aflojate- me dijo - sino te voy a lastimar.
-Pará, que yo no soy puto - le dije.
-Ya sé -  me respondió, y me empezó a chupar el orto de nuevo.
Yo gritaba de placer. En ese momento siento que nuevamente trata de meterme
el dedo en el culo.
-Aflojate - me dijo.
Me aflojé y sentí que el dedo entro hasta el fondo. Se había puesto alguna
crema lubricante, resbalaba suavemente, me sorprendió lo fácil que entró.
Estuvo así unos segundos y de repente sentí que entraba el segundo dedo.
-Pará.¿Que haces? - le dije.
-Shhhhhhh, relajate y goza - me dijo.
Realmente me estaba exitado pero no lo quería reconocer, cada vez estaba mas
al palo.
Ella se dio cuenta  y siguió  masajeando con sus dedos embadurnados en
crema.
Sentía un inmenso placer. Los dedos que me estaba metiendo ya eran poco.
Quería más. Comenzaba a tener la curiosidad de saber cómo seria si me mete
la pija.
-Metemelá - pensé. Pero no me animaba a pedirselo.
-Por favor, metemelá - deseaba que me la meta pero no quería admitirlo.
Quería que ella tome la iniciativa, que sea ella la que me convenza de
cogerme, yo quería negarme y al final que parezca que me violó, que lo hizo
contra mi voluntad.
-¿Que queres? -me preguntó.
-Hace lo que vos quieras. - le dije, no me animaba a pedirle que me la
ponga, pero realmente lo deseaba.
Me di vuelta, la mire a la cara y le sonreí, ella hizo lo mismo y en ese
momento vi que sacaba un preservativo, sentí una alegría que trate de
disimular. Ella se dio cuenta pero no dijo nada.
-¿Queres chuparla?- me preguntó.
-No - le dije.
-Date vuelta y bajame la tanguita-
Cuando se la estaba bajando, prácticamente me la puso en la cara.
-Dale un besito, dale, no te animas-
-La próxima vez- le dije.
-Acariciala - me dijo.
Su pija era de tamaño normal. La tome y la apreté con firmeza. La tenia
bastante dura. La empece a pajear.
-Chupala -  me dijo.
Me la puse en la boca, ella me tomó con ambas manos de la nuca y empezó a
mover mi cabeza,  prácticamente me violó por la boca.
Estaba super excitada. Abrió el forro, se lo puso y me dijo:
-Ponete en cuatro -
Se unto con una crema lubricante y me volvió a meter el dedito.
-Aflojate bien -.
Saco el dedo y me apoyo la cabeza de su pija en el orto.
-Abrite, aflojate-
Cerré el culo, como tratando de conservar mi virginidad, o tal vez por miedo
al dolor que suponía iba a sentir, era mi ultima chance de arrepentirme.
-Aflojate - me ordenó.
-No, no quiero, mejor no.
-Ya está, aflojate.
Me afloje lo mas que pude, pero sentí que me rompía el culo.
-Para - le dije- sacala que me matas.
-Aguanta un poquito mas que ya está.
-No, es insoportable.
-Ya está, ya está adentro.
Sentí un pequeño alivio pero igual el dolor era terrible. Se quedo un
momento quieta, me agarro con ambas manos de la cintura y de a poco empezó a
moverse, entraba y salía sin sacar la cabeza.
Yo estaba cada vez mas excitado, así que me empecé a pajear y acabé en ese
instante.
Una vez que acabe sentí un rechazo tremendo, me dio una terrible vergüenza,
ella también acabó y me la saco despacio. Había tenido mi primera
experiencia homosexual, me habían cogido. Me lavé el culo en el bidé con
agua fría pero no podía calmar el dolor y el ardor que sentía. Me vestí y
lleve a la travesti de nuevo a su parada.
El dolor me duró varios días hasta que se calmó totalmente, pense que mi
culo nunca se iba a acomodar.
Después de un tiempo me vinieron ganas otra vez de tener relaciones con un
travesti pero nunca mas me animé a hacerlo y me encantaría poder conocer a
una "chica" así pero de forma natural, quisiera que seamos amigos, y ver que
pasa.
 
Escribile un e-mail al autor:
jorgederamos@hotmail.com

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