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Recuerdo De Ayer II (Putito desde Chiquito) |
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Enviado por Glust el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Aquí estoy nuevamente para seguirles contando algunas anécdotas de mi niñez, en especial las que se refieren a mis experiencias sexuales. Pero antes continuar con mi relato, me gustaría agradecerles los comentarios tan alentadores que han enviado a mi correo, así como también agradecer a quienes me han agregado a sus listas de MSN Messenger, con algunos de los cuales ya he podido empezar a platicar y que me han dejado con una excelente impresion. Además quisiera contarles un poco mas acerca de mí: Me llamo Juan, soy profesionista, soltero, pasivo insaciable y siempre ansioso de sentir mi culo dilatado al máximo. Actualmente tengo 35 años y soy originario del Norte de La República Mexicana, cerca de la frontera con USA. Quizá eso explique el por qué de algunas de mis palabras y expresiones tan poco comunes para ustedes. Las cuales, según me han comentado algunos con los que he platicado por MSN, han llegado a confundirlos o quizá no hayan logrado entender del todo. Así mismo, se preguntaran por qué me decidí a publicar mi relato en una pagina de un país tan geográficamente lejano del mío. La respuesta es simple: porque en Gemidos encontré esa apertura y libertad de expresión que en otras paginas similares no había encontrado. Una vez aclarado esto, continuemos con mis aventuras de infancia, las cuales espero disfruten tanto como la primera. Como recordaran por mi relato anterior, desde muy niño sentí esa imperiosa necesidad de sentir mi culo bien abierto, al principio por objetos inanimados cada vez más gruesos y después por enormes miembros viriles rígidos y palpitantes. Después de aquella primera vez, en la que me auto-desvirgue con un enorme elote (choclo), continúe usándolo en cada ocasión que se me presentaba, al grado de que, después de un corto tiempo, el enorme choclo ya me entraba con relativa facilidad. A mis diez añitos cumplidos ya era un putito vicioso con el culo totalmente desfondado y profundo como el mar. Sin embargo, a pesar de que podía meterme el grueso choclo con cierta facilidad yo seguía ansioso por sentir una verdadera verga de carne dura y palpitante, taladrándome las entrañas y ensanchándome aun más mi ya de por sí flexible agujero. Además de que ansiaba probar la leche de otro hombre y sentirla rebozando, cálida y espesa, en mis entrañas. Mientras tanto, seguía viendo a escondidas las revistas de mi padre y me ponía en las mismas posiciones en las que se cogían a las viejas, solo que en lugar de ser penetrado por una de las vergotas que aparecían en las revistas, me tenia que conformar con auto-penetrarme con mi querido choclo. Afortunadamente aquella situación no duro mucho y pronto pude ver satisfechos, al menos en parte, mis ardientes deseos. Por aquel tiempo yo no tenia muchos amiguitos de mi edad con quienes jugar y como mis padres trabajaban todo el día, pasaba casi todas las tardes solo en mi casa o en casa de unos vecinos amigos de la familia. Estos vecinos tenían 3 hijos: Alfonso de 18 años, Jorge de 16 y Manolo de 14. Realmente ninguno de ellos era propiamente de mi edad, pues yo apenas tenia 10 años, pero al no haber mas tenia que conformarme con su compañía. Pero, precisamente por ser ellos más grandes que yo, tampoco les hacia mucha gracia tener que cargar conmigo y no me hacían mucho caso. Una de esas tardes, después de haber estado un rato en casa de mis vecinos sin que nadie me tomara en cuenta, decidí aprovechar mejor el tiempo y me regrese a mi casa para ver las revistas de mi padre y aprovechar para usar mi querido choclo. Como otras tantas veces me desnude completamente, me encerré en mi recamara, coloque el espejo frente a la cama y después de ponerme bastante crema en el culito, empece a meterme la gruesa mazorca. Estaba tan entretenido viendo en el espejo como mi culito se iba tragando todo el elote, que no me di cuenta que Jorge, uno de los hijos de mis vecinos, me espiaba por la ventana de mi recamara. Solo repare en su presencia cuando irrumpió violentamente mientras me gritaba que era un puto pervertido y que iba contarle a todo el mundo lo que me gustaba hacer cuando estaba a solas. Yo me quede helado sin saber como reaccionar y todavía con el choclo bien enterrado en mi trasero me arrodille frente a él llorando y rogándole que no dijera nada, que haría todo lo que él quisiera pero que no dijera nada. Lógicamente el muy cabrón se aprovecho de la situación y empezó a interrogarme de forma por demás humillante y vulgar; diciéndome que ya se imaginaba que era medio puto, pero que no pensaba que lo fuera tanto como para que, a tan corta edad, estuviera tan desfondado como para que pudiera meterme un elote en el culo con tanta facilidad. También me pregunto que si ya me habían metido una verga de verdad y cosas por el estilo. Yo contestaba con voz entrecortada por la pena y el llanto, mientras trataba de sacarme el choclo de mi culo, pero Jorge no me dejo hacerlo y me dijo que lo dejara dentro mientras me tenia de rodillas frente a él. Él continuaba gritándome lo puto que era y dándome alguna que otra bofetada. Sin embargo, yo notaba que un bulto iba creciendo en su entrepierna a medida que me insultaba, y antes de darme cuenta ya había sacado su miembro adolescente de entre sus pantalones y lo mostraba totalmente erguido frente a mi cara. Su verga erecta y circuncisa no mediría mas de 16 cms, un poco más chica y lógicamente menos gruesa que mi choclo, pero aun así me pareció enorme en ese momento. Por primera vez en mi vida tenia una verga real y palpitante frente a mí. Yo estaba como hipnotizado viendo el ojo de su glande por el cual salía una sustancia transparente y pegajosa, a la vez que admiraba sus huevos mucho mas grandes, pesados y colgantes que los míos y, sobre todo, bastante peludos. ¡Mámalo putito! Me ordeno con voz atronadora, mientras yo aturdido por la sorpresa y la vergüenza, me debatía indeciso entre hacer o no lo que Jorge me ordenaba. A final de cuentas fue él quien decidió por mí y agarrándome fuertemente de la nuca me restregó su miembro erguido y babeante por toda mi cara. Y aunque al principio no me gusto la forma tan violenta en que intentaba obligarme a mamarle la verga, poco a poco empece a sentirme excitado y mi propio pitito comenzó a endurecerse. Jorge al darse cuenta de esto, redoblo sus forcejeos, mientras me gritaba: ¡Abre la boca y trágatela toda putito! ¡No te hagas el que no te gusta, si ya la tienes bien dura! Así que no me quedo mas que hacer lo que Jorge me ordenaba (además de que al llegar a ese punto yo también lo deseaba). Abrí mi boquita y su endurecida verga adolescente entro hasta el fondo, provocándome grandes arcadas, al tiempo que sentía que me ahogaba y trataba de sacarla de mi boca. Por supuesto, Jorge no me dejo sacarla, mas que un poco para tomar aire, y empezó un salvaje mete y saca, prácticamente me estaba violando por la boca, pero extrañamente me gustaba y casi sin darme cuenta empece a moverme sobre el elote enterrado en mi culito, subiendo y bajando sobre él, como si lo cabalgara, mientras Jorge me penetraba por la boca hasta casi asfixiarme. Al darse cuenta de lo que hacia, Jorge acelero sus arremetidas en mi boca mientras aullaba de gusto y me gritaba lo puto que era. Con sus 16 años, Jorge no pudo contenerse por mas tiempo (afortunadamente para mí), y al poco tiempo sentí que mi boca se llenaba de una sustancia viscosa, espesa y caliente. ¡Se había corrido en mi boca y me la llenaba con su leche adolescente! Al sentir su semen viscoso, me dio asco e intente vomitarlo, pero él me agarro fuertemente del pelo, hasta hacerme daño, mientras me gritaba que me tragara su leche y que no me atreviera a soltar ni una sola gota. Así lo hice y me di cuenta que en realidad no sabia tan mal y, acordándome de las mujeres que paladeaban ese exquisito manjar en las revistas de mi padre, empece a tragarlo con fruición mientras cabalgaba con redoblado esfuerzo sobre mi preciada mazorca, hasta que sentí que me venia el orgasmo “en seco” (todavía sin eyaculación, pero igualmente placentero). Solo entonces solté la verga de Jorge de mi boca y me deje caer medio desmayado de placer. Después de unos instantes, logre recuperarme y empece a sacar lentamente el choclo de mi culo, ante la complacencia y asombro de mi vecino. Finalmente cuando salió por completo, Jorge me pidió que le mostrara como había quedado mi agujero y con un placer morboso me incline de espaldas a él y abriendo las nalgas con ambas manos le mostré el enorme boquete que me había quedado, y del cual todavía escurrían resto de crema y sangre. Jorge volvió a decirme lo puto que era y que fácilmente me podría entrar su verga sin ningún problema… Y lógicamente lo hizo, pero eso se los contare en otro relato. Espero que les haya gustado este nuevo relato y espero sus comentarios en mi correo: glust26@hotmail.com ¡Hasta la próxima! |
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Escribile un e-mail al autor: glust26@hotmail.com |
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