Recuerdos de Ayer I (Putito desde Chiquito)
Enviado por Glust el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

 

 

Una de las mejores épocas de mi vida fue mi infancia y mi precoz despertar sexual. Desde que tengo memoria sabia que me gustaban mas los niños que las niñas y el hecho de haber estado en un colegio exclusivo para varones incremento aun mas mi deseo por los de mi mismo sexo.

Como les decía al inicio, siempre fui muy precoz en lo que a la sexualidad se refiere. Desde muy chico me gustaba tocarme y jugar con todo mi cuerpo, en especial con mi culito infantil, y para los 7 años ya tenia una larga experiencia en meterme delgados objetos en mi agujerito: lápices, plumas, el mango de mi cepillo de dientes y cosas por el estilo; y si bien todavía no me masturbaba en forma propiamente dicha, cuando me metía esas cosas en mi culito me gustaba sobarme mi pitito  y sentía una enorme satisfacción.

Por aquel entonces me fijaba mucho en mis  compañeritos de escuela, niños de mi misma edad; me imaginaba como serian sus pititos y lo mucho que me gustaría poder tocárselos y jugar con ellos. Como habrán podido deducir, ya desde entonces me encaminaba a ser lo que soy en la actualidad: un pasivo insaciable, siempre con ganas de tener un grueso pedazo de carne enterrado en mi ardiente agujero.

Alrededor de los 9 años, hice un descubrimiento que cambiaría para siempre mi existencia y aceleraría mi sexualidad. Por accidente, descubrí las revistas pornográficas de mi padre y lo que en ellas veía me excito al grado de lograr mis primeras erecciones; eran de esas revistas antiguas de blanco y negro, pero en las cuales se veía todo: mujeres de enormes pechos  mostrando sus vaginas peludas y completamente abiertas, mientras eran empaladas por enormes y gruesas vergotas. Yo, que nunca había visto mas pitos que el mío, me quede asombrado al ver aquellos descomunales y duros garrotes, entrando por  todos los orificios de aquellas mujeres y aventando litros de una sustancia blanquecina y espesa, que después supe que era semen. Además, el lenguaje que utilizaban, aun sin conocer o haber escuchado antes esas palabras tan vulgares, me excitaban de sobre manera. Pero lo que más me llamaba la atención era ver como metían esos gruesos chorizos por los diminutos culitos de aquellas mujeres y  como a pesar de sufrir un poco mientras iban entrando, después ya no deseaban que los sacaran y hasta pedían que los metieran mas adentro.

Aquello me puso a pensar y me di cuenta que meterme plumas o lápices por mi agujerito no era realmente nada comparado con lo que se metían aquellas mujeres de las revistas, y que si yo con algo tan pequeño sentía rico, me imaginaba que con algo así de grueso me sentiría mucho más feliz. Entonces me fije la meta de meterme cosas mas gruesas cada vez hasta preparar mi culito para recibir algo tan grande como una de aquellas vergotas.

Así que deje de lado los lápices y empece a probar cosas un poco más gruesas: mangos de cepillos para el pelo, palos de escobas, zanahorias, salchichas, etc.

Confieso que al principio me dolía mientras iba metiéndome cada uno de esos objetos cada vez más gruesos (tengan en cuenta que apenas tenia 9 años), pero una vez que conseguía meterlos dentro, la satisfacción y el placer eran tan enormes que consideraba que había valido la pena el dolor y el esfuerzo. Además, a medida que mi culito se iba acostumbrando a ese tipo de objetos, estos me entraban cada vez con mayor facilidad y mucho menos dolor.

Poco antes de cumplir los 10 años tuve la suerte de encontrar  en el refrigerador un elote que, curiosamente, tenia la forma de un pene adulto. La punta del elote parecía un enorme glande redondeado  y se iba ensanchando en la base: en total el elote mediría unos 18  cms de largo y era tan grueso como las vergotas que veía en las revistas de mi papá. No dude un segundo y rápidamente lo escondí en mi recamara para esperar el momento propicio para poder probarlo.

La ocasión se presento unos días después cuando pude quedarme solo en casa un rato, mientras mis papás salían de casas por unas horas. Apenas se fueron me encerré en mi recamara, me quite toda la ropa y  acercando un espejo a la cama me acosté frente a él abriéndome mis nalguitas para ver mi culito reflejado en el espejo. Enseguida saque el grueso elote y untándome mucha crema en la entrada de mi agujerito, intente meterle el gigantesco elote por mi estrecho y pequeño culito. Los primeros intentos no dieron ningún fruto y la misma crema hacia que se resbalara hacia a un lado y otro sin atinar la entrada de mi agujerito; así que pense que debería probar de otra manera y apoyando el elote en la misma cama, me senté encima de él y deje caer el peso de mi cuerpo para ayudar a penetrarme.

Esta posición logro el resultado deseado, pero a medida que iba entrando en mi interior, sentía como si el descomunal elote me rompiera por dentro, el dolor se hizo insoportable y por momentos dude si seria capaz de meterme todo eso en mi infantil agujero; pero la calentura pudo mas que el dolor y después de descansar un poco volví a intentarlo logrando que esta vez entrara un poco mas. Finalmente después de varios intentos, y de soportar un dolor desgarrador, logre que entrara un poco menos de la mitad de la gruesa mazorca en mi interior. Sin sacármela, deje pasar unos momentos para que el dolor disminuyera; y en ese momento repare en mi imagen reflejada en el espejo y lo que vi me excito al grado de hacer olvidar mi dolor: ahí estaba yo, con poco menos de 10 años, desnudito en mi cama, sentado sobre una enorme mazorca que me atravesaba el culo sin piedad.

Entonces, con mucho cuidado para que no se me saliera la mazorca de mi culito, me fui acomodando hasta quedar acostado boca arriba, con las piernas en el aire, frente al espejo que reflejaba mi pobre culito restirado al máximo por aquel gigantesco elote enterrado casi a la mitad en mi estrecho e infantil agujero. Parecía imposible que mi culito se hubiera podido abrir tanto como para dar cabida a aquel grueso objeto. Yo mismo me sentía asombrado de mi propia capacidad de dilatación y, casi sin darme cuenta, empece a mover lentamente el enorme elote dentro y fuera de mi agujero.

A medida que mi excitación se iba incrementando, empece a moverlo cada vez con mayor rapidez enterrándomelo cada vez mas profundamente en cada arremetida, hasta que conseguí meterlo casi por completo. El dolor ya no  existía para mí, pues se veía opacado por el brutal placer que experimentaba, mi pequeña picha estaba dura como una roca y me la sobaba mientras seguía con aquel mete y saca endemoniado. De mi desfondado agujerito empezaron a salir pequeños hilillos de sangre que se confundían con la crema que había usado como lubricante pero aquello lejos de asustarme, me excito aun mas y aumente el ritmo y la violencia de mis arremetidas: me estaba auto-desvirgando de la manera mas salvaje que se puedan imaginar y aun así aquello no se comparaba con el enorme placer que en esos momentos estaba sintiendo en todo mi cuerpecito.

 Fue tan grande el placer que aquella auto-violación me proporcionaba que tuve el primer orgasmo de mi vida. Claro no hubo eyaculación porque todavía era muy chico para producir semen, pero el placer del orgasmo fue brutal. Quede casi desmayado de placer por unos momentos, con la respiración agitada y estremeciéndome aun por el placer recién experimentado.

Finalmente lentamente empece a sacar la enorme mazorca de mi culito y, después de limpiarme un poco, pude observar con gran satisfacción que lo que antes era un pequeño y estrecho agujerito se había convertido en un enorme boquete del cual aun escurrían resto de crema, sangre y mucosidad.

Mas adelante les contare otras aventuras que tuve y la primera vez que una verga verdadera penetro en mi ya desfondado culito, confirmándome que yo había nacido para la verga. Espero sus comentarios en mi correo glust26@hotmail.com y nos vemos en los próximos relatos.

 
Escribile un e-mail al autor:
glust26@hotmail.com

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap